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lunes, 6 de abril de 2015

Poema de Gilgamesh/ 7 - Regreso de Gilgamesh a su patria - Anónimo - Mesopotamia


TABLILLA XI

COLUMNA V

Texto asirio

Gilgamesh le dijo a Utnapishtim, el Lejano:
"Apenas el sueño se ha introducido en mí
y ya has venido a tocarme para que me despierte".
Utnapishtim le dijo a Gilgamesh:
"Bien, Gilgamesh, cuenta tus panes
y haz la cuenta tú mismo de los días que has dormido:
el primer pan se ha secado,
el segundo está estropeado, el tercero, húmedo, el cuarto se
            ha vuelto blanco,
el quinto se ha puesto gris, el sexto está cocido,
el séptimo estaba recién hecho cuando te toqué y te
            despertaste".
Gilgamesh le dijo a Utnapishtim, el Lejano:
"¿Qué debo hacer, Utnapishtim? ¿Adónde iré?
El despojador1 ha cogido mis entrañas,
la muerte habita ya en mi habitación
y donde yo ponga los pies, la muerte allí estará".
Utnapishtim le dijo a Urshanabi, el batelero:
"Urshanabi, que te rechace el muelle, que la travesía se haga
            sin ti,
que tú, que ibas y venías de una a otra orilla del mar, quedes
            privado de su orilla.
Al hombre que has traído aquí, cuyos cabellos ensucian todo
            su cuerpo,
cuyas pieles desfiguran la belleza de su cuerpo,
tómalo, Urshanabi, y llévalo a un lugar donde se lave;
que lave con agua su suciedad hasta que quede como
            la nieve,
que tire sus pieles y que el mar se las lleve,
que su cuerpo limpio recobre su belleza,
que se cambie la banda de su cabeza,
que se revista con una túnica que sea su más hermoso
            vestido,2
hasta que él no llegue a su ciudad,
hasta que él no haya alcanzado el final de su viaje,
que su manto no se vuelva pardo, pues tendría que
            renovarlo".
Urshanabi lo tomó y lo llevó al lugar donde lavarse;
él lavó con agua su suciedad hasta quedar como la nieve,
tiró sus pieles que el mar se llevó,
su cuerpo limpio recobró su belleza,
cambió la banda de su cabeza,
y se revistió como túnica su más hermoso vestido.
Hasta que él no llegó a su ciudad,
hasta que él no alcanzó el final de su viaje,
su manto no se volvió pardo, pues lo renovaba.
Gilgamesh y Urshanabi subieron a la barca,
pusieron la barca a flote y después se embarcaron.


COLUMNA VI

Texto asirio

Su esposa le dijo a Utnapishtim, el Lejano:
"Gilgamesh para venir hasta aquí ha pasado fatigas y penas,
¿qué le vas a dar para que regrese a su país?".3
Gilgamesh, al oír aquello, levantó entonces la pértiga
para acercar la barca a la orilla.
Utnapishtim le dijo a Gilgamesh:
"Gilgamesh, para venir hasta aquí has pasado fatigas y 
            penas,
¿qué te voy a dar para que regreses a tu país?
Te voy a revelar, Gilgamesh, un misterio
y decirte una cosa que no saben los humanos:
se trata de una planta, su raíz es como la de la zarza 
            espinosa,
su espina es como la de la rosa, pinchará tus manos;
pero, si tus manos logran coger esta planta, habrás 
            encontrado la Vida eterna".
Gilgamesh, habiendo oído estas palabras, abrió el conducto,
ató pesadas piedras a sus pies4
y se hundió hasta el fondo de las aguas, donde vio la planta.
Arrancó la planta, aunque le pinchó las manos;
luego cortó las pesadas piedras atadas a sus pies
y el mar lo empujó a la orilla.
Gilgamesh le dijo a Urshanabi, el batelero:
"Urshanabi, esta planta es un remedio contra la 
            desesperación,
gracias a ella el hombre obtiene su curación.
Quiero llevarla a Uruk, la amurallada, haré que la coman, 
            dividirán la planta entre ellos.
Su nombre será 'el viejo rejuvenece'.
Yo también comeré de ella y volveré a lo que fui en mi 
            juventud".5
Al cabo de veinte dobles leguas comieron un bocado,
después de treinta dobles leguas se detuvieron para pasar la 
            noche.
Gilgamesh vio entonces una fuente de frescas aguas,
cuando bajó para bañarse en sus aguas,
una serpiente sintió el olor de la planta,
silenciosamente salió de la tierra y se llevó la planta,6
inmediatamente mudó de piel.
Aquel día Gilgamesh permaneció sentado, llorando.
Las lágrimas corrían por sus mejillas.
Volviéndose a Urshanabi, el batelero, le dijo:
"¿Para quién, Urshanabi, trabajaron mis manos?
¿Para quién corrió la sangre de mi corazón?
Ni siquiera pude asegurar mi propio bien.
Al 'león del suelo' es al que he favorecido.
Ahora, a veinte dobles leguas, el oleaje, inflándose,
cuando he abierto el conducto, se ha llevado mi carga.
¿Qué encontraré que sea una señal para mí?
¡Si yo, solamente yo me había alejado!
¡Y había dejado la barca en la orilla!".7
Al cabo de veinte dobles leguas, comieron un bocado,
después de treinta dobles leguas, se detuvieron para pasar la 
            noche.
Cuando al final llegaron a Uruk, la amurallada,
Gilgamesh le dijo a Urshanabi, el batelero:
"Sube, Urshanabi, a las murallas de Uruk, y recórrelas,
inspecciona su base, observa los ladrillos.
¿No son de ladrillo cocido los ladrillos de su estructura?
¿No colocaron sus cimientos los Siete Sabios?
En Uruk, la casa de Ishtar, una parte es ciudad, otra parte 
            huerta y otra parte calvero.
Tres partes, incluyendo el calvero, forman Uruk".8
Traducción y notas de Federico Lara Peinado
Poema de Gilgamesh

1 El despojador es un demonio de la muerte.
2 Esto es. "que no envejezca, que no se destroce ni ensucie". En todos estos versos hay que ver un rito purificador. Gilgamesh debía liberarse de la contaminación contraída al entrar en estado cuasimortal (los días de sueño).
3 La esposa de Utnapishtim tiene, en todo el episodio, compasión de Gilgamesh. Y piensa que no puede despedirle, después de haber pasado tantas calamidades, sin un regalo.
4 El pasaje es de difícil intrepretación. ¿No estría la planta de la eterna juventud en el interior de un "depósito de agua dulce" (valga la paradoja) dentro del propio mar? Gracias a ello, la planta podría ser regada con el agua dulce de algún conducto o por la misma alberca o depósito. Dentro de las aguas oceánicas se han detectado corrientes a modo de ríos en el interior del mar, por lo que la argumentación cae dentro de la lógica. Además, no debe olvidarse el carácter mítico de muchos pasajes del Poema y sus presupuestos esotéricos. La técnica de atar piedras a los pies se usa todavía hoy en diversos países del golfo Pérsico para la extracción de las perlas.
5 Gilgamesh, que tanto había oprimido a su pueblo, demuestra aquí rasgos de gran humanidad. En vez de comérsela él primero, prefiere llegar a su ciudad y compartir la planta, "remedio contra la desesperación", con todos sus súbditos. La aventura de la búsqueda de Utnapishtim y el saber que no puede ser como él le han hecho más humano. Más importante que tener es compartir, y a esa máxima se aplica. El nombre que da Gilgamesh a la planta es el de shibu issahir amelu, "el viejo se vuelve hombre", esto es, el viejo rejuvenece. Adviértase que no se trata de una planta que proporciones la inmortalidad, sino, a deducir por este nombre, del "rejuvenecimiento". Sin embargo, por el contexto, esa planta proporciona eterna juventud, es decir, una vida sin fin.
6 La serpiente (seru) adquiere en este episodio un importantísimo papel. Tal animal, que encierra diversos aspectos simbólicos, fue creído protector de la fuente de la vida y, por ello, de la inmortalidad. Un origen a esta idea puede hallarse aquí, pues gracias a haber engullido la planta puede disfrutar de una eterna juventud. En los cultos del Próximo Oriente, durante la antigüedad, la serpiente destacó por sus ambivalencias y multivalencias simbólicas. La serpiente, obtenida la planta, adquiere de pronto la juventud, lo que provoca la inmediata muda de su piel. La muda de piel impresionó siempre a los antiguos, creyendo que la misma muda podía matar o curar, siendo así símbolo de lo positivo y de lo negativo; esto es, de las fuerzas que rigen la naturaleza.
7 Tras haber dejado a Utnapishtim, que le ha acompañado parte del trayecto (localización de la planta de la eterna juventud, cuyo punto exacto sólo conocía Utnapishtim), Gilgamesh ha dejado la barca en la orilla, procediendo a realizar el viaje de regreso por tierra. Sin embargo, le sigue acompañando el batelero Urshanabi.
8 El final de esta tablilla repite parte del comienzo del Poema (Tablilla I, columna I, vv. 16-21). Esta repetición hace pensar que el Poema originariamente finalizaba aquí, con el regreso de Gilgamesh a su patria.

5 comentarios:

carlos perrotti dijo...

El pasaje más profundo hasta ahora. Éste sí que queda rebotando en la cabeza de uno...

SirGatopardo dijo...

En cuánto tenga tiempo lo leeré.

Juan Nadie dijo...

Aquí seguirá, de modo que no hay prisa.

Juan Nadie dijo...

Sí, para mí también es uno de los pasajes más profundos, y parece ser que en principio así terminaba el poema, aunque con el tiempo le añadieron algo más. Creo que este final está bien, así que aquí lo dejamos, de momento.

marian dijo...

Será profundo (no tanto como el sueño de Gilgamesh, pobrecillo) Es que Utnapishtim era muy suyo.
Prefiero ponerle un poco de humor (sin menospreciarlo) porque te entra un no sé qué en algunos pasajes del relato.