Dulce Pontes - Caminhos (1997)

sábado, 1 de febrero de 2014

Galerías / En este poema - Félix Grande - España

    
Galerías
    Obstruido por la herrumbre del tiempo, un conducto principia en la memoria y termina lustros atrás, en un origen diverso e indistinto. Unas veces es una risa de muchacha, una risa que se humedece a través de este túnel y llega como junto a un pañuelo; baldía. Otras veces es una puerta que se cierra empujando la nieve. O una cortina sucia de barro a la que el viento monótono no consigue agitar. A menudo, al fondo de este agujero de años, aparecen un rostro o una mano, y avanzan como un violín que se retira. Hay ocasiones en que el túnel es un infierno, y se acumulan imágenes y olores y ruidos de pasos, de una forma voraz: entonces suenan días yertos, como hielo resquebrajándose; y un horror de resurrecciones agonizantes asalta a la conciencia y le deja la edad desorientada, borracha, inservible.
    
    No se muere sólo una vez. Cualquiera lleva el peso de sus años sonando a tierra: cualquiera tropieza, perplejo, contra sus antiguas ruinas. Hay como una condición oceánica que de un modo vasto trae y lleva y confunde nuestras semanas entre el pertinaz oleaje; y comprime el pasado, y lo divide, y lo deforma. Y a veces, cuando lo restituye, cuando entre cenizas de emociones y fragmentos de rostros y esquirlas de propósitos abandonados lo restituye, trae también desde la lejanía alguna imagen del futuro: tu propio anciano arrastrando su falta de salud, o unos nietos atónitos manoseando tus inútiles fotografías.


En este poema
Otros envidian a los héroes
yo respeto mucho a los locos
Otros remedan a sus líderes
yo medito en los suicidados
Otros adoran el porvenir
yo leo estadísticas sobre la Bomba
Otros se entregan de bruces a un dios
yo aprieto los dientes y paso como puedo
Otros aparentan o tienen fortaleza
yo soy mi horror y mi disipación
Otros se llenan el pecho de himnos
casi hasta reventar de victorias
yo ausculo de la guerra y veo sólo
barro fémures y violaciones
Otros creen que el hombre es hermoso y delinque
yo creo que es inocente y sórdido
Otros creen que la cobardía y el coraje
están separados por una frontera
yo creo que el miedo y la agresión
tienen una frontera que a menudo los une
Otros envejecen entusiasmados
yo escucho la carcoma en mi juventud
Otros desearían morir sin darse cuenta
a mí me da exactamente lo mismo
Otros se hacen esclavos de su conducta
yo la busco sin fin entre mi terremoto
Otros llevan flores a sus antepasados
yo floto en el reloj con una cana negra

Ellos tienen razón      yo estorbo
Yo no deseo destruir      ellos están dispuestos
Ellos van a morir      yo también

En este poema hay carroña y angustia.

    Últimamente este blog va camino de convertirse, muy a su pesar, en un obituario. Félix Grande, uno de los mejores poetas españoles del siglo XX, renovador de la poesía en castellano, flamencólogo (él mismo tocaba la guitarra flamenca), falleció el jueves en Madrid a los 76 años. Descanse.

Tal como van las cosas, tal como va la herida, puede venir el fin desde cualquier lugar, pero caeré diciendo que era buena la vida y que valió la pena vivir y reventar (...) Ni este mundo ni yo tenemos ya remedio, pero caeré diciendo que era buena la vida (...) La adoro con cansancio, con horror, con amor.

8 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Es buena la vida, como su poesía, como su sonrisa, como buena persona se ve en su cara que fue Félix Grande, a quien conocí por este blog.

Juan Nadie dijo...

Félix Grande es uno de mis poetas favoritos.

Gatopardo dijo...

Y de los míos por tu culpa, perdón...gracias a tí y a tu estupendo blog.

Juan Nadie dijo...

Pues muchas gracias, me alegro de servir de correa de transmisión. Hala, cómo suena esto a sindicato...

Gatopardo dijo...

Entonces sonará a yu-yu...

Juan Nadie dijo...

Ya te digo...

marian dijo...

Si digo también que es uno de mis poetas favoritos, no soy muy original ¿verdad? Hemos sentido su muerte, esa es la verdad.

Juan Nadie dijo...

No se es original en estos casos, ni falta que hace.