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viernes, 5 de octubre de 2012

Los Proverbios o Centiloquio (Fragmento) - Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana - España


De amor é temor
Fijo mío mucho amado,
para mientes,
e non contrastes las gentes,
mal su grado:
ama e serás amado,
e podrás
façer lo que non farás
desamado.

¿Quién reservará al temido
de temer,
si discrepçión e saber
non ha perdido?
Si querrás, serás querido,
ca temor
es una mortal dolor
al sentido.

Çésar, segund es leydo,
padesçió,
e de todos se falló
desçebido:
quien se piensa tan ardido,
pueda ser
que sólo baste a façer
grand sonido.

¡Quántos vi ser augmentados
por amor:
e muchos más por temor
abaxados!
Ca los buenos, sojudgados,
non tardaron
de buscar cómo libraron
sus estados.

¡O fijo! sey amoroso,
e non esquivo;
ca Dios desama al altivo
desdeñoso.
Del iniquo e maliçioso
non aprehendas;
ca sus obras son contiendas
sin reposo.

E sea la tu respuesta
muy graçiosa:
non terca nin soberbiosa,
mas honesta.
¡O fijo! ¡Quán poco cuesta
bien fablar!...
E sobrado amenaçar
poco presta.

Non te plegan altiveçes
indevidas,
como sean abatidas
muchas veçes.
Non digo que te arrafeçes
por tal vía,
que seas en compañía
de soheçes.

Refuye los noveleros
deçidores,
como a lobos dapnadores
los corderos:
ca sus lindes e senderos
non atrahen
sinon laços, en que caen
los groseros.

Asuero, sinon oyera,
non usara
justamente de la vara,
e cayera
en error que non quisiera
encontinente,
e de fecho el inosçente
padesçiera.

Ca muy atarde el absente
fallan justo,
nin por consequente injusto
al presente.
Oye, e de continente
jamás libres;
pero guarda que delibres
sabiamente.

Ca de fecho delibrado
non se atiende
que segunda vez se emiende
por errado:
faz que seas enclinado
a consejo,
e non excludas al viejo
de tu lado.

Tanto tiempo los romanos
prosperaron
quanto creyeron e onraron
los ançianos;
mas después que a los tiranos
consiguieron,
muy pocos pueblos vençieron.


El Marqués de Santillana compuso los Proverbios a petición del rey Juan II para la educación del príncipe Enrique, futuro rey Enrique IV, hermanastro de Isabel la Católica. Constan de cien estrofas (Centiloquio) y son una especie de manual de instrucción y una forma de transmisión de la sabiduría tradicional.

3 comentarios:

Gatopardo dijo...

Menuda joya que has rescatado!

Juan Nadie dijo...

Para los dirigentes del mundo mundial.

marian dijo...

Qué tiempos aquellos, cuando los Reinos de Aragón, Castilla, Navarra...
No se aburrían, no.