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viernes, 1 de junio de 2012

Follas novas (Hojas nuevas)/2 - Rosalía de Castro - España

Caserío abandonado - Javier Varela Guillot (Galicia)
2
¡Do íntimo!

¡Adiós!
Adiós, montes e prados, igresas e campanas
adiós, Sar e Sarela, cubertos de enramada;
adiós, Vidán alegre, moiños e hondanadas;
Conxo, o do craustro triste i as soedades prácidas;
San Lourenzo, o escondido, cal un niño antre as ramas;
Balvís, para min sempre o das fondas lembranzas;
Santo Domingo, en donde canto eu quixen descansa
-vidas da miña vida, anacos das entrañas-;
e vós tamén, sombrisas paredes solitarias
que me viches chorare soia e desventurada,
adiós, sombras queridas; adiós, sombras odiadas;
outra vez os vaivéns da fertuna
pra lonxe me arrastran.

Cando volver, se volvo, todo estará onde estaba;
os mesmos montes negros i as mesmas alboradas,
do Sar e do Sarela, mirándose nas augas;
os mesmos verdes campos, as mesmas torres pardas
da catedral severa, ollando as lontananzas.
Mais os que agora deixo tal como a fonte mansa
ou no verdor da vida, sin tempestás nin bágoas,
¡cánto, cando eu tornare, vítimas da mudanza,
terán depresa andado na senda da disgracia!
I eu..., mais eu, ¡nada temo no mundo,
que a morte me tarda!

*
Rico ou probe, algún día
¡con qué contento e pracidez folgaba!
I agora, probe ou rico, ó desdichado
¡todo, todo lle falta!

En balde veñen días, pasan anos,
e inda sigros pasaran.
Si hai abondosas fontes que se secan,
tamén as hai que eternamente manan;
mais as fontes perenes nesta vida
son sempre envenenadas.

Nelas o esprito que ofendido pena,
na humidá enferma do rencor se baña,
sin que dado lle sea
beber do olvido nas saudosas augas.

¡Odio, fillo do inferno!,
pode acabalo amor, mais ti no acabas,
mamoria que recordalas ofensas.
Sí, sí, ¡de ti mal haia!

Negra sombra
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pe dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas;
si choran, es ti que choras;
i es o marmurio do río,
i es a noite, i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.



2
¡Íntimo!

¡Adiós!
Adiós, montes y prados, iglesias y campanas;
adiós, Sar y Sarela1, cubiertos de enramada;
adiós, Vidán2 alegre, molinos y hondonadas;
Conxo3, el del claustro triste y las soledades plácidas;
San Lorenzo4, el escondido, como un nido entre las ramas;
Balvís5, para mí siempre el de las hondas remembranzas;
Santo Domingo6, en donde cuanto quise descansa
-vidas de mi vida, pedazos de las entrañas-;
y vosotras también, sombrías paredes solitarias
que me visteis llorar sola y desventurada,
adiós, sombras queridas; adiós, sombras odiadas;
otra vez los vaivenes de la fortuna
para lejos me arrastran7.

Cuando vuelva, si vuelvo, todo estará donde estaba;
los mismos montes negros y las mismas alboradas,
del Sar y del Sarela, mirándose en las aguas;
los mismos verdes campos, las mismas torres pardas
de la catedral severa, mirando en lontananza.
Mas los que ahora dejo tal como la fuente mansa
o en el verdor de la vida, sin tempestad ni lágrimas,
¡cuánto, cuando yo vuelva, víctimas de la mudanza,
habrán deprisa andado en la senda de la desgracia!
Y yo..., mas yo ¡nada temo en el mundo,
que la muerte me tarda!

*
Rico o pobre, algún día
¡con qué contento y placidez holgaba!
Y ahora, pobre o rico, al desdichado
¡todo, todo le falta!

En balde vienen días, pasan años,
y aun siglos pasaran.
Si hay abundosas fuentes que se secan,
también las hay que eternamente manan;
mas las fuentes perennes en esta vida
son siempre envenenadas.

En ellas el espíritu que ofendido pena,
en la humedad enferma del rencor se baña,
sin que dado le sea
beber del olvido en las nostálgicas aguas.

¡Odio, hijo del infierno!,
puede acabar el amor, mas tú no acabas,
memoria que recuerda las ofensas.
Sí, sí, ¡de ti mal haya!

Negra sombra
Cuando pienso que te huyes,
negra sombra8 que me asombras,
al pie de mis cabezales9
tornas haciéndome mofa.

Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me asomas,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.

Si cantan, eres tú que cantas;
si lloran, eres tú que lloras;
y eres el murmullo del río,
y eres la noche, y eres la aurora.

En todo estás y tú eres todo,
para mí y en mí misma moras,
ni me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.

Versión castellana y notas de María Asensio

1 Ríos que pasan por Santiago de Compostela. El Sar confluye en el Ulla a su paso por Padrón, lugar donde vivió Rosalía en su niñez y antes de morir. Este río ya tenía una tradición lírica y la propia Rosalía titulará con él su siguiente libro de poesía: En las orillas del Sar.
2 Población cercana a Santiago.
3 Monasterio benedictino de Santa María de Conxo, en el ayuntamiento de Conxo, que era limítrofe con Santiago en época de Rosalía y que actualmente ha quedado anexionado a la ciudad compostelana.
4 Convento franciscano de San Lorenzo de Trasouto, evocado también en el último poema del libro "Da terra" de Follas novas.
5 Iglesía y convento dominico de Balvís.
6 Cementerio junto a la iglesia y convento de Santo Domingo de Bonaval, en Santiago, donde se hallaban enterrados su madre y sus hijos Adriano y Valentina.
7 Rosalía tuvo que vivir fuera de Galicia en varias ocasiones a lo largo de su vida, debido al trabajo de su marido Manuel Murguía. De hecho, gran parte de los poemas de Follas novas los escribió en Castilla hacia 1870.
8 Este poema es uno de los más estudiados de Rosalía por el tema de las sombras. En ellas siente y ve las almas de los seres que han dejado de existir, y si por un lado la espantan (juega con el doble significado de asombrar: hacer sombra y espantar), por otro le son tan familiares que impregnan ya todo su mundo. El paralelismo y la repetición dotan al poema de gran musicalidad, al tiempo que refuerzan la idea de omnipresencia de las sombras. El poeta modernista Juan Ramón Jiménez fue un gran amante y defensor de la poesía de Rosalía de Castro, y en los cursos que impartió en los años cuarenta en Puerto Rico sobre modernismo incluía como lectura sus obras, llegando a traducir al castellano este poema de Rosalía.
9 Almohadas.


Negra sombra. Música de Juan Montes (1840-1899).
Carlos Núñez: Ocarina, Tin Whistle, Flauta tenor.
Luz Casal: Voz.
Ry Cooder: Guitarra acústica, Guitarra eléctrica.
Javier Colina: Contrabajo.

12 comentarios:

marian dijo...

http://www.ucm.es/BUCM/tesis/fll/ucm-t27646.pdf

Te mando este enlace, está muy bien, lo tenía guardado, como también la canción de "negra sombra" en favoritos, creo que la música se acopla bastante bien al poema de Rosalía.
Iba a hacer algo con ellos algún día, te me has adelantado.

Bien por los paralipómenos.

Juan Nadie dijo...

Que como verás no son míos, sino de la traductora.

Gracias por el enlace, lo echaré un vistazo.

marian dijo...

Entonces son glosas:)

marian dijo...

No, no son glosas, que me he colado, está bien esas aclaraciones, en algunos libros son imprescindibles, desde "El Lazarillo" hasta "Pepita Jiménez" (que tiene para dar y tomar).

Juan Nadie dijo...

Son simples notas aclaratorias a pie de página, pero muy útiles para comprender mejor el texto.

Anderea dijo...

Vengo de Paralelo ADN.

Rosalía de Castro. Para mí, una gran desconocida.

Preciosa canción. Gracias.

Juan Nadie dijo...

Rosalía, una poeta universal. Con una visión muy sombría de la existencia, pero no es extraño porque tuvo una vida bien triste.
Habrá nuevos capítulos de la obra de Rosalía, Anderea.

marian dijo...

Cierto es, no son más que notas aclaratoras, que lo otro queda como muy pedante o exagerado, no volverá a ocurrir ¿o sí?, qué más da, son sólo palabrejas.

Gatopardo dijo...

Negra sombra, es de los mejorcito escrito, en gallego o en cualquier otra lengua.

Gatopardo dijo...

Por cierto, la adaptación musical genial.

Juan Nadie dijo...

Sí, ahí Carlitos Núñez y Ry Cooder se lucieron con la música perfectamente integrada en el poema de Juan Montes.

Juan Nadie dijo...

Y no olvidemos a Luz Casal, que aquí está perfecta.