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jueves, 22 de octubre de 2009

Pío Muriedas, el último juglar - Varios - España

Pío MuriedasPío Fernández "Cueto" Muriedas, Pío Muriedas, es uno de los personajes más singulares que uno ha tenido el privilegio de conocer.
Nacido en Santander en 1903, toda su vida fue un bohemio a la antigua usanza. Hijo de un barrendero y portero de teatro y de una cigarrera, analfabetos ambos, escribe Pío en sus "Memorias": "no ha existido nunca ejecutoria de nobleza, pero sí una vieja tradición de vagabundos y heterodoxos".
Trabajó de niño en una tienda de confecciones y en la construcción haciendo escaleras. Enseguida se dedicó al teatro, pasando por todos los oficios de la farándula: desde aprendiz de carpintero a comparsa del Salón Pradera, tramoyista del Teatro Pereda y actor en las compañías de Margarita Xirgu, Enrique Borrás, Gómez Ferrer y Guillermo Roura.
En 1927 funda su propia compañía junto con el actor chileno Horacio Socias, aunque su profesión definitiva será la de actor-recitador, una especie de juglar del siglo XX. Da el salto a Madrid para actuar en el Ateneo -siendo entonces presidente don Ramón María del Valle Inclán-, en el Círculo de Bellas Artes, de la mano de Alberto Insúa y en la Universidad, presentado por Dámaso Alonso. Los teatros Español, María Guerrero, Eslava y Real lo incluyen como intérprete en sus carteles.
Es en esta época cuando conoce a los principales escritores y artistas del momento: Antonio Machado, Miguel Hernández, Pío Baroja, García Lorca, Rafael Alberti, Salvador Dalí... Pío es el primero que da a conocer por los pueblos de España a Gerardo Diego, Blas de Otero y Miguel Labordeta.
Pío Muriedas - Laxeiro
Trató a Lorca durante las actuaciones de "La Barraca" en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Lorca le encargó, en 1935, la organización de la última representación de La Barraca, con la puesta en escena de Fuenteovejuna.
Durante la guerra civil es nombrado Secretario General de Santander de la Unión de Escritores y Artistas Revolucionarios al Servicio de la República y actúa en frentes, cuarteles y fábricas recitando poemas de Alberti, Lorca, Pla y Beltrán, León Felipe, Miguel Hernández y José Bergamín.
Al término de la guerra se exilia en Francia, y allí es confinado en un campo de concentración. Al no tener delitos de sangre, regresa a España y es sometido a un Consejo de Guerra que le condena a muerte, de la que se libra gracias a la intervención de José María Pemán.
Al salir de la cárcel es obligado a abandonar el nombre con el que actuó artísticamente durante la República y adopta el de Pío Fernández Cueto, hasta que, como escribió Camilo José Cela, "La zurra pasó y el Pío/ Fernández Cueto volvió/ a ser Pío Muriedas:/ sufridor, cantor, pintor".
Así van transcurriendo los años, de ciudad en ciudad y de destierro en destierro, pasando hambres y enfermedades, hasta que en los años 60 le llega el reconocimiento "oficial". Manuel Fraga Iribarne -que habrá sido lo que haya sido, pero nunca tonto- le incorpora a las tareas del Ministerio de Información y Turismo para que lleve de pueblo en pueblo la voz de los poetas. En cada lugar que visita ofrece recitales y representa piezas cortas de teatro.
Mientras, sus amigos poetas y escritores -que son todos- siguen preocupándose por él y hasta llegan a solicitar en el programa de la SER "Ustedes son formidables" una ayuda material de los oyentes para el bueno de Pío...
Dibujo de Joan Miró dedicado a Pío Muriedas
Siempre sin un duro, a sus 80 años seguía con su oficio de juglar como único medio de vida. Quien firma este blog lo conoció y trató, gracias al pintor Helio Gógar, en el Santander de los años 80, cuando se dejaba caer por algún café del Paseo Pereda, siempre atildado y elegante, con su sombrero borsalino y su largo abrigo de excelente paño, y siempre recordando a la sufrida compañera y musa, María Luisa Gochi, cuya muerte le hizo perder un poco las ganas de vivir. Era un auténtico placer oirle hablar de sus amigos poetas de la Generación del 27, aunque a algunos de ellos, por ejemplo a Rafael Alberti, los ponía como hoja de perejil, vaya a saber por qué.
Contaba orgulloso que los ahorros de su vida los había invertido en una parcela soleada en el cementerio de Ciriego. "Espero ser un buen muerto", decía. Allí descansa, efectivamente, desde su fallecimiento en 1992.
Dedicatoria de Pío Muriedas al responsable de este blog, en un librito que contiene alguno de los poemas que sus amigos poetas le fueron dedicando y otros de su propia cosecha dedicados a María Luisa
En el año 82 su ciudad natal le dedicó -porque él así lo quiso- una farola con su nombre y un poema de Vicente Aleixandre en la Plaza de Numancia.
Como escribe Benito Madariaga, cronista oficial de la ciudad de Santander, dejó "alguna deuda, varios cuadros vendidos a sus amigos y los siguientes escritos: "Poemas de María Luisa Gochi y versos a Pío Muriedas"; "Aquí queda esto"; "El autor" (farsa dramática en dos actos, y dos volúmenes) y "Memorias de un vagabundo de la poesía", que, si algún día se publican, volverá a estallar la guerra civil".


EL MEJOR EN ESTO DE LA TRADICIÓN
a Pío

¿El mejor en esto de la tradición?
Ya la señora estaba agonizando.
Su confesor la ayuda a bien morir.
Debe estar muy tranquila.
Nuestro Señor con los brazos abiertos
La acogerá en su gloria.
¿Temores? No hay motivo.

Por fin
Dijo la vocecilla moribunda:
-Sí, sí, pero como en casa... en ninguna parte.

Jorge Guillén


LAS VOCES
a Pío Muriedas

Voz que canta,
cantará
En la vida
voz que va.
Voz que viene,
oh claridad.
Voz que calla:
sólo el mar.
Voz de fuego,
oh oscuridad.
Voz de nieve,
blanca ya.
Voz de plumas,
pío, pa.
En los aires
vuelve y vase,
y aquí está.

Vicente Aleixandre


A PIO MURIEDAS

PI-O
FER-NAN-DEZ
MU-RIE-DAS.
PI-O FER-NAN-DEZ MU-RIE-DAS.
A Pío Fernández Muriedas.
¡Ah!... Pío Fernández Muriedas.
Desde este siglo de las luces
2.000 farolas te contemplan.
Desde este contemplan
2.000 siglos te farolan.
Desde este farolan
2.000 contemplas te siglan
2.000 farolas te lucen.
Desde este Pío de las luces
todas las farolas se hacen cruces.
Pío, te contemplan
Fernández, te siglan
Muriedas, te farolan.
Pío, te muriedan los siglos.
Pío, te farolan las Muriedas.
Pío Fernández Muriedas,
desde esta luz de los siglos
¡Pío Farolas Muriedas!

Antonio Montesino
Pío Muriedas delante de la farola que el Ayuntamiento de Santander le dedicó en 1982 en la Plaza de Numancia


OFRECIMIENTO DE LA FAROLA DE PIO MURIEDAS
Poema leído al pie de la farola de Pío Muriedas la noche del 30 de enero de 1982




Señoras y caballeros
poetas malditos
compañeros
infame turba
pertubadora
de doradas costumbres

Arboles de la Alameda
unos altos y otros bajos
pajaritos y pajarracos
que revoloteáis
por arriba y por abajo
Esta que veis aquí
casta farola
me acaba de confesar
que no se siente ultrajada
por una buena meada
que está dispuesta a aguantar
de Pío la rociada.
¡Oh, Pío!
Faro
Farol
Farolero
Farándula
Farandulero
¡Pío, Pío, Pío, Pío!
lanza un ki-ki-ri-kí
gallito del gallinero.

Isaac Manuel Cuende


ALELLUIA

Pío
(el pájaro está herido)
Fernández
(el pájaro hecha sangre)
Cueto
(el pájaro está muerto)
Pío
Fernández
Cueto
¡Oh pájaro resurrecto!

Blas de Otero


A PIO MURIEDAS
Poema que figura en la farola dedicada a Pío Muriedas

Una voz se escucha,
voz de voces vivas
sobre el haz de España.

Pío, no "felice"
pisando la estepa
con desnuda planta,
ganando los montes,
dejando atrás puertos,
corriendo cañadas,
gris el pelo, enhiesto
su perfil maduro
de aquilina gárgola.

Oh, Pío Fernández,
Fernández rupestre
por las tierras áridas.
Por las tierras duras,
por las tierras secas,
por las tierras bastas.

Oh, voz de las voces
sobre el haz de España.

Vicente Aleixandre


A PIO MURIEDAS
(Cantor errante)

¡Ya te marchaste, amigo!
Te vas por los caminos,
te vas con tus secretos,
pero yo no te olvido.
¡Te han llevado las locas
voces del delirio
y en ti viven -alzados-
mis poetas amigos!
¡Cómo canta, si tiemblas,
la voz de Federico!
¡Cómo canta la tierra!
¡Cómo canta tu sino!
Uno muere por nada
(la belleza es testigo).
Sólo una cosa paga:
El ser uno sí mismo.
Y cantando y cantando
vas por los caminos.
La poesía -ciego-
es tu lazarillo.

Gabriel Celaya


Saludo en Pío Muriedas a un restaurador del arte de los antiguos juglares, creyendo que la poesía más se ha de percibir por el oído que por la vista.

Pío Muriedas, juglar
de nuevo arte y nuevas mañas,
aquestas viejas fazañas
hagan que tu buen cantar
cale en todas las Españas

Ramón Menéndez Pidal

Pienso en cincuenta Píos Muriedas regando con nuestra mejor poesía toda nuestra tierra española. Con Pío Muriedas, la poesía vive y se difunde y penetra. (Dámaso Alonso)

Ya quedan pocos como tú, Pío. Pocos artistas verdaderos que digan: Aquí está la poesía, y aquí el camino. Pues bien, yo caminaré con ella. Vamos a necesitar muchos como tú, Pío. (Antonio Buero Vallejo)

Pío Muriedas, señor del verso. (Miguel Ángel Asturias)

Gran intérprete. (Federico García Lorca)

Recitante de capa, daga, camino y mesón. (Ramón María del Valle-Inclán)

Pío es, sobre todas las cosas, un hombre bueno y actor sin aplique burgués. (César Vallejo)

Gran romero de la poesía. (León Felipe)

La poesía se hace metafísica en su voz. (Vicente Aleixandre)

El día 12 de Noviembre será presentado en Santander el libro Aventuras y desventuras de un trotamundos de la poesía de Benito Madariaga, un homenaje al irrepetible recitador, poeta y actor Pío Fernández Muriedas, Pío Muriedas.

7 comentarios:

jose dijo...

¡Qué suerte la tuya de conocerle!

Juan Nadie dijo...

Sí, la verdad es que uno ha conocido a lo largo de su vida, por unas circunstancias o por otras, gente muy especial. Es un privilegio.

Valentin dijo...

Si no es molestia me gustaria que me mandaras todo lo que pudieras sobre Piio muriedas, estoy intentando recoger toda la informacion posible sobre el.

Gracias

Juan Nadie dijo...

En principio no habría ningún problema, siempre que supiese dónde enviarlo, y de todas formas lo que yo pueda enviarte lo encontrarás fácilmente por otros caminos.

Amparo Betegon dijo...

Pío es una de las mejores personas
que yo he conocido en mi vida,
ha dejado en mí un recuerdo para siempre,
y me siento agradecida
del tiempo que pudimos compartir.

Manuel dijo...

Después de buscar en la red y leer información sobre Pío Muriedas, no e encontrado nada sobre parte de la historia de su vida en la que en sus ires y venires conoció en un pequeño pueblo llamado Ovio en Llanes Asturias a la joven Julia Cueto con la que se casó y tuvo un hijo llamado Fernando ( ya muerto) pero del que quedan esposa y cuatro hijos, por lo tanto nietos del señor Pío Muriedas

Juan Nadie dijo...

La verdad es que no conozco en absoluto esa parte de su vida, así que no puedo decir nada.