Chet Baker - Like Someone In Love

domingo, 29 de enero de 2012

Monólogo a dos voces - Andrés Neuman - Argentina-España

SigloXX - Pérez Celis (Argentina)
- Como un lento jarabe
que calienta la bóveda celeste,
la luz trama su incendio
y vuelven los colores a mis ojos.
¡Amanece! Éste es el primer día.


- Pero, idiota, qué asombro va a quedarnos
siendo el día que es: el siglo de los siglos,
ya se sabe, final de un gran banquete.
Miro por la ventana
y desde mi sensata finitud
no veo más que el sol
reemplazando a la noche, como siempre.

- ¡Esa inmensa naranja
será limón después en las alturas!
Puedo oler el rocío evaporarse,
los pájaros lo absorben mientras vuelan.
Me parece que estoy viendo un milagro.
Ha llegado el momento de dejarse morir
para nacer.


- Tranquilo, por favor, no desvariemos.
A poco que se estudie el curso de las cosas
se entiende que el milagro es una farsa.
En cuanto a la belleza,
hay un amanecer-digamos que sin nubes-
y nada en absoluto. Salvo morirse, claro.
Mejor sigamos con los pajaritos.

- ¿No tiene el alba un gesto
de diosa empedernida, muda, virgen?
En cuanto se fecunden sus resquicios
el mundo quedará alumbrado
y un ritmo nuevo empezará a estirar
sus versos como músculos.


- ¡Hay que soltar los cirios,
la luz es un asunto de la tierra!
y de paso templemos un poco ese lenguaje:
bastante nos costó vestido de paisano.

- Como un jarabe hirviendo,
como el milagro de un poema...


- En fin...

viernes, 27 de enero de 2012

La edad de los misiles - Félix Grande - España

The Fireside Angel - Max Ernst
1
Baja desde el futuro un tufo a crimen ecuménico
el mono horrible de la muerte espesa
remontando la selva calcinada que muestra el vaticinio
amanece jugando sobre los hombros del presente infectado
el mono horrible con su mueca colorada epiléptica
tira de las orejas a américa a asia a europa
retuerce la nariz al rostro occidental
mete los dedos en los ojos de oriente
y atormenta a la hoja del calendario que esta noche
con la unción del terror arrancamos entre silencio
desciende avanza esa bufatarada de infortunio
es como un tren de pudre que recula hacia ahora
con el furgón de cola cubierto de gusanos
y la locomotora vociferando ardiendo
diluvia una nación de llamaradas gigantescas
sofoca el hondo amago de los hongos horrendos
nos refuta la visión entrevista de un dolor general desde donde
como avispas locas emanarán las quejas metálicas
imágenes de pueblos derritiéndose como azúcar morena
un fragor de infinito final de lumbre extraordinaria
un resuello vastísimo como un átono coro
que interpretara augusto a las incalculables agonías

entre la urdimbre de lianas de los congresos de la paz
entre la fronda pantanosa de la bolsa del armamento
ágil y alucinante peludo apocalíptico baja desde el futuro
avanza el mono horrible de la muerte avanza oliendo
a multitudes agrietadas a naciones recubiertas de astillas
el mono llega haciendo cabriolas se detiene y restriega
en la epidermis del presente su bárbara pelambre
y se masturba cínico colgado del horror que anticipa
péndulo sonriente y espantoso miradlo

el tiempo se ha caído en un embudo loco
y gira y se revuelve y se transforma en una gelatina
que hiede al tenso crimen que estalla en el futuro
el tiempo desconchado desordenado avanza y retrocede
se contrae y se expande perdidas sus bisagras
como un motín de puertas al abordaje del vacío
el tiempo retorcido sin brújulas ni mandos
clama eructa enloquece y a los pies del presente
descompuesto vomita sus venideras hecatombes.

2
(Tenemos miedo. Tenéis miedo.
Nosotros, para quienes ni existe
la calderilla del poder, subimos
por la espina dorsal del miedo.
Vosotros, a quienes el poder os ha servido
matinalmente junto al desayuno,
descendéis por la espina dorsal del miedo.
Tenemos miedo. Tenéis miedo.
Pero mientras que nuestro espanto
segrega miradas circulares, busca
grietas de humanidad a lo largo de la amenaza,
vuestro pánico graso solamente rezuma
venalidad y odio. Nuestro miedo
es igual que un antílope en el bosque incendiado;
el vuestro, un gato oscuro, arrebujado de arañazos.
Nuestras manos hinchadas de terror
buscan únicamente manos;
las vuestras buscan mapas,
y tórridos decretos y fusiles.

Tenemos miedo. Tenéis miedo. El nuestro
es apesadumbrado y deambulante;
el vuestro, acorazado y tumefacto. Todavía,
pulpos de hipocresía, salamandras bursátiles,
todavía hay clases entre los espantados. Todavía
hay diferencias de matiz que advierten
la víctima en un miedo y en el otro la hiena.)

3
se acabará oír mirar nacer
el venero del mundo se quedará obstruido
el manantial que baja entre las grietas de las peñas
luego sin ojos sin oídos sin labios ni hocicos que los usen
viudo y errante sonará por las faldas de la montaña
como un balido dilatado y solo
-nunca la soledad habrá tenido tantísimas campanas-
torcidos vegetales con la fibra reseca cerrarán sus testuces en la tarde vacía
y el cogollo de polvo de los caminos miserables
irá borrando lentamente las antiguas pisadas:
hablo de la desolación

el mar los cinco océanos lamiendo
con su lengua bovina los arrecifes calcinados
y en los puertos pesqueros las barcas con su nombre de hembra
amable y torpemente escrito debajo de las quillas
una vez podrida la maroma otearán por la costa
bamboleándose humildes en el ir y venir de las mareas
algún velero inerme errará como un cáncer
sobre la superficie del agua solitaria:
hablo de la desolación

donde una raza hubiera sobrevendrá una estepa
interceptada vagamente por montones irregulares
de materias innominadas y de escombros enfermos
en los campos concisos y como rastro de la locura
brillarán entre el abandono las camisas de las serpientes
cadáveres de cuerpos y de grajos pernoctarán de día y de noche
junto a cadáveres de reses en atroz camaradería:
hablo de la desolación

4
miradlo ahí está todo mirad bien el diario
que alguno de vosotros depositó en la mesa
con la unción del terror

mirad el gorgoteo de todos esos titulares
que algún linotipista compuso lentamente
con la unción del terror

recorred esas crónicas meticulosas que alguien
mirando por encima del hombro tecleó sobre la máquina despacio
con la unción del terror

sumad todo el silencio del periodista en sus informes
sumad la lentitud del cajista en su sótano
sumadle al viejo vendedor del kiosco su temblor boreal
sumad la expectativa inerme del amigo que puso
ese periódico en la mesa ¡y abocicaos en ese impreso
como vacas sedientas y saciaos! y miraos después
los unos a los otros chorreando babillas de terror
desde las comisuras que han bebido y leído
y rumiad luego extenuados
en esta habitación donde el diario preside
¡y vociferad de una vez con las mandíbulas de bronce
ante esas grietas que se abren como unas fauces de prehistoria!

5
como un ecuador criminal cuelga el filo de un hacha
que de un cercén promete liquidar a la historia
la historia lo que ha sido algo más que un macizo concepto
la historia lo que ha sido la urdimbre emocionante
de una conducta universal y un fragor de futuro
arrebatado adobe a adobe y sílaba tras sílaba

humanismo coraje la emoción misteriosa de la vida
todo el largo cordón umbilical mediante el cual los siglos
se insuflaban el uno al otro alimento para nacer
la permanencia modificada que venía desde épocas remotas
las vaginas abriéndose como sangrientos túneles
al paso de las asunciones toda esa celular aritmética
toda esa turba de pasión y de esfuerzo fue la historia

todo el bárbaro ceño del amor
la multitudinaria voluntad de camaradería
los musculosos sueños de aquellos que empleaban su existencia
en combatir las causas del miedo y del desastre
aquellos luminosos desprendidos segregando futuro
aquella obcecación purísima que era un imán aquello
aquello fue también la historia
la historia era también la nervatura de las esperanzas
ese relevo inmemorial de los hombres de ciencia
combatiendo obstinados a los males mortíferos
a la busca de un cósmico resuello de alivio y de fortuna
sí mientras giraban los planetas majestuosos
y crecían las galaxias y se dilataba la mañana del mundo
ellos con batas blancas manos limpias y pequeñas necesidades
miraban a los cancerosos retorcerse en sus vidas únicas
y corrían hacia sus rincones sus materias sus cálculos
con la idea del servicio humano como un clavo en su corazón
la suma de esos grandes calenturientos era también la historia

la historia fue esa marcha ese avance de fiebre
ese alpinismo llameante por la mañana de las edades
ese proyecto general de pasos ese búcaro gigantesco
donde el agua del tiempo alimentaba las flores de los actos
esa mirada taladrante a la persecución del porvenir

¿el porvenir? hoy cuelga un hacha incomprensible
sobre la yugular de la historia el hacha chirriando pendulando
convierte al porvenir en un minuto en un segundo en nada
convierte a la conciencia en una llama en un harapo en un escalofrío
¿el porvenir? ¿la historia? ¿la grandeza? ¿la multitud? ¿el hacha?
¡fuimos muchos amamos creímos quisimos lo mejor para todos!

6
(dan ganas de matarse y de llorar al otro borde del suicidio
ganas de ser un muerto que llora todavía
ganas de estar en una caja rodeado de aquellos que te aman
y continuar llorando amarillo hediondo
llorando por las quietas mejillas apagadas
dan ganas de llorar desde el subsuelo de la muerte
y contagiar de lágrimas y muerte a quienes contemplan tu cadáver
hasta que todos muertos en la alcoba callada
no haya más que un llorar de muertos congregados
un fluir de muchas lágrimas desde pestañas frías un fluir en el silencio y en la quietud y en la sombra
un fluir que repitiera dulcemente: asesinos).

miércoles, 25 de enero de 2012

Beatus ille/10 - Oh Libertad Preciosa - Lope de Vega - España

Pintura romana de la casa Livia - Museo Máximo - Roma
¡Oh libertad preciosa,
no comparada al oro
ni al bien mayor de la espaciosa tierra!
Más rica y más gozosa
que el precioso tesoro
que el mar del Sur entre su nácar cierra,
con armas, sangre y guerra,
con las vidas y famas,
conquistado en el mundo;
paz dulce, amor profundo,
que el mal apartas y a tu bien nos llamas,
en ti sola se anida
oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida.

Cuando de las humanas
tinieblas vi del cielo
la luz, principio de mis dulces días,
aquellas tres hermanas
que nuestro humano velo
tejiendo llevan por inciertas vías,
las duras penas mías
trocaron en la gloria
que en libertad poseo,
con siempre igual deseo,
donde verá por mi dichosa historia
quien más leyere en ella
que es dulce libertad lo menos della.

Yo, pues, señor exento,
de esta montaña y prado,
gozo la gloria y libertad que tengo.
Soberbio pensamiento
jamás ha derribado
la vida humilde y pobre que entretengo;
cuando a las manos vengo
con el muchacho ciego,
haciendo rostro embisto,
venzo, triunfo y resisto
la flecha, el arco, la ponzoña, el fuego,
y con libre albedrío
lloro el ajeno mal y canto el mío.

Cuando el aurora baña
con helado rocío
de aljófar celestial el monte y prado,
salgo de mi cabaña
riberas de este río,
a dar el nuevo pasto a mi ganado;
y cuando el sol dorado
muestra sus fuerzas graves,
al sueño el pecho inclino
debajo un sauce o pino,
oyendo el son de las parleras aves,
o ya gozando el aura
donde el perdido aliento se restaura.

Cuando la noche fría
con su estrellado manto
el claro día en su tiniebla encierra,
y suena en la espesura
el tenebroso canto
de los noturnos hijos de la tierra,
al pie de aquesta sierra
con rústicas palabras
mi ganadillo cuento;
y el corazón contento
del gobierno de ovejas y de cabras,
la temerosa cuenta
del cuidadoso rey me representa.

Aquí la verde pera
con la manzana hermosa
de gualda y roja sangre matizada,
y de color de cera
la cermeña olorosa
tengo, y la endrina de color morada;
aquí de la enramada
parra que al olmo enlaza,
melosas uvas cojo;
y en cantidad recojo,
al tiempo que las ramas desenlaza
el caluroso estío,
membrillos que coronan este río.

No me da discontento
el hábito costoso
que de lascivo el pecho noble inflama
es mi dulce sustento
del campo generoso
estas silvestres frutas que derrama;
mi regalada cama
de blandas pieles y hojas
que algún rey la envidiara;
y de ti, fuente clara,
que bullendo el arena y agua arrojas,
esos cristales puros,
sustentos pobres, pero bien seguros.

Estése el cortesano
procurando a su gusto
la blanda cama y el mejor sustento;
bese la ingrata mano
del poderoso injusto,
formando torres de esperanza al viento;
viva y muera sediento
por el honroso oficio,
y goce yo del suelo
al aire, al sol y al hielo,
ocupado en mi rústico ejercicio;
que más vale pobreza
en paz que en guerra mísera riqueza.

Ni temo al poderoso
ni al rico lisonjeo,
ni soy camaleón del que gobierna;
ni me tiene envidioso
la ambición y deseo
de ajena gloria ni de fama eterna.
Carne sabrosa y tierna,
vino aromatizado,
pan blanco de aquel día,
en prado, en fuente fría,
halla un pastor con hambre fatigado;
que el grande y el pequeño
somos iguales lo que dura el sueño.

lunes, 23 de enero de 2012

Haikus/10 - Luis García Berlanga - España

Antoni Clavé
Fuego para la ceniza
y en el muro
la sombra de un amigo
___

Será necesaria la acacia
para evocarte
desnuda

___

Mis lágrimas me recuerdan
las paredes grises
de aquel colegio
___

Cuando su sombra se acerca
ya no huelen
las peonías

Luis García Berlanga, sin discusión el mejor cineasta español de todos los tiempos, compuso estos haikus cuando tenía veinte años y estaba en el frente ruso con la División Azul, en la que se había alistado fundamentalmente por dos razones: intentar que revocasen la pena de muerte impuesta a su padre, diputado republicano del partido de Alejandro Lerroux, y hacer méritos ante Rosario Mendoza, su amor de juventud. En el frente no pegó un solo tiro, pero dejó unos diarios,  publicados recientemente, donde podemos encontrar desde reflexiones políticas hasta una novela, pasando por críticas de cine, dibujos..., pero sobre todo poemas, entre ellos estos extraordinarios haikus, "porque, en el fondo, Luis quería ser poeta", según afirma Basilio Rodríguez, presidente del Pen Club en España, dueño de la editorial Sial, y responsable de la edición de estos cuadernos.

viernes, 20 de enero de 2012

Tempus fugit/10 - A su retrato (Soneto CXLV) - Sor Juana Inés de la Cruz - México

Sor Juana Inés de la Cruz
Dedicado a l@s abducid@s por la estética artificial.

(Procura desmentir los elogios que a un retrato de
la poetisa inscribió la verdad, que llama pasión)


Este que ves, engaño colorido
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:

es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana, sor Juana Inés de la Cruz, la Décima Musa, es una de las personalidades más destacadas del Barroco y uno de los clásicos de la literatura mexicana, como demuestran los escritos que le han dedicado plumas tan relevantes como la de Octavio Paz, Pedro Salinas o Américo Castro. Aunque sor Juana, tal y como señala Pedro Salinas "no nos interesa por lo que fue, por lo que hizo, sino por lo que quiso ser, por lo que podía haber hecho. Y el drama de sor Juana estriba en las peripecias entre su ser y su querer, entre las voluntades de su íntima naturaleza y las negaciones que el mundo en que existía le fue poniendo por delante".
De precoz inteligencia, insistió mucho para que la enviasen vestida de hombre a la Universidad de México; como su deseo no fue atendido se dedicó a leer los numerosos libros de la biblioteca de su abuelo. Celebrada por su inteligencia, cortejada por su belleza, Juana se convirtió en el centro de atracción de la corte virreinal. Pero, de repente, decidió hacerse monja, sin que se sepa claramente la causa.
Es con sor Juana la primera vez en la historia de nuestra literatura que una mujer habla en nombre propio y defiende a su sexo con gracia e inteligencia. Y tanto en esas como en todas sus composiciones consiguió dar la nota humana, honda y viva, que se iba perdiendo en la magnífica púrpura formal del gongorismo.
Sus poesías, a las que hay que añadir algunas obras de teatro y composiciones musicales, han seguido las vicisitudes del Barroco. Fama en vida de la autora, desinterés y repudio posterior, hasta llegar al siglo XX, en el que vuelve a apreciarse en todo su valor.
[De la reseña a las "Poesías Escogidas", de Aguilar, S. A. de Ediciones, 1990]

miércoles, 18 de enero de 2012

Carpe Diem/6 - Horacio I, XI (Glosa) - Víctor Botas - España

Mujeres en la playa - Pablo R. Picasso
No es solución, amigo Horacio, eso
(tan sobadito ya) del carpe diem,
y después que te quiten
lo bailao. Créeme, no es una
solución.

A no ser, por supuesto, que se trate
tan sólo de olvidarse de ese ciego
futuro que ahí está,
esperando a la vuelta de la esquina.

lunes, 16 de enero de 2012

Literatura satírica y burlesca/13 - Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla - Miguel de Cervantes / Un valentón - Francisco de Quevedo / España

Túmulo funerario a Felipe II en Sevilla - Andrés García de Udías
Dos sonetos con estrambote, dedicados a los echaos p'alante.

AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA

Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla:
Porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!
Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio, hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón y dijo: -Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
y el que dijere lo contrario miente.

Y luego in continente
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuése, y no hubo nada.

UN VALENTÓN

Un valentón de espátula y gregüesco,
que a la muerte mil vidas sacrifica,
cansado del oficio de la pica,
mas no del ejercicio picaresco,

retorciendo el mostacho soldadesco,
por ver que ya su bolsa le repica,
a un corrillo llegó de gente rica,
y en el nombre de Dios, pidió refresco.

“¡Den voacedes, por Dios, a mi pobreza
-les dice-; donde no, por ocho santos
que haré lo que hacer suelo sin tardanza!”

Mas uno, que a sacar la espada empieza,
“¿Con quién habla? —le dice al tiracantos-,
¡cuerpo de Dios con él y su crianza!

Si limosna no alcanza,
¿qué es lo que suele hacer en tal querella?”
Respondió el bravonel: “¡Irme sin ella!”