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jueves, 15 de noviembre de 2018

Microrrelatos/ 26 - El puñal - Jorge Luis Borges - Argentina


A Margarita Bunge

En un cajón hay un puñal.

Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano.

Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina.

Otra cosa quiere el puñal.

Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que anoche mató un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre.

En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal con su sencillo sueño de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres.

A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apacible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles.
De Evaristo Carriego, 1930

2 comentarios:

carlos perrotti dijo...

La memoria (o consciencia) del objeto, en este caso de metal. En varios cuentos y microrrelatos Borges retoma esta obsesión, no?

En "Martín Fierro" de su libro "El Hacedor"resuenan ecos de esta misma escena, o ella inspira este microrrelato, vaya a saber: "Esto que fue una vez vuelve a ser, infinitamente".

También retoma esa idea en "El Encuentro" y "Juan Muraña" del libro "El Informe de Brodie", o me parece...

Juan Nadie dijo...

Te parece bien.
Una de las benditas obsesiones del gran Borges. Digo benditas, porque con ellas Borges nos regala pura literatura.