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domingo, 1 de mayo de 2011

Fragmentos - Ernesto Sábato - Argentina

Autorretrato - Ernesto Sábato
La noticia de que los físicos habían descubierto un misterioso principio de indeterminación fue recibida alegremente por ciertas escuelas teológicas y filosóficas, creyéndose que la propia ciencia proclamaba su bancarrota y que el libre-albedrismo tomaba nueva fuerza. Ignoro por qué razón el hecho de que el hombre pueda tener libre albedrío y ser responsable de todas las tonterías que comete constituye un motivo de satisfacción para muchos filósofos. Pero dejando de lado esta cuestión, creo que la alegría es precipitada, ya que ni los propios hombres de ciencia han logrado ponerse de acuerdo, todavía, sobre el contenido y el nombre del principio: los que proponen denominarlo Principio de Indeterminación creen que es la exteriorización de una indeterminación esencial de la Naturaleza; los otros opinan que debe interpretarse como una fórmula taxativa, quizá como una medida de impotencia humana o actual de alcanzar el mundo físico, y por eso proponen que se denomine Principio de Incerteza. Los malentendidos a que ha dado origen se deben a que deriva de la hipótesis cuántica, que tiene la desgracia de ser oscura cuando es rigurosa y de ser totalmente falsa cuando todo el mundo la comprende.
De Uno y el Universo

¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato? Esta feroz lucidez que ahora tengo es como un faro y puedo aprovechar un intensísimo haz hacia vastas regiones de mi memoria: veo caras, ratas en un granero, calles de Buenos Aires o Argel, prostitutas y marineros; muevo el haz y veo cosas más lejanas: una fuente en la estancia, una bochornosa siesta, pájaros y ojos que pincho con un clavo. Tal vez ahí, pero quién sabe: puede ser mucho más atrás, en épocas que ahora no recuerdo, en períodos remotísimos de mi primera infancia. No sé. ¿Qué importa, además?
De Sobre héroes y tumbas

Uno dice 'silla' o 'ventana' o 'reloj', palabras que designan meros objetos de ese frígido e indiferente mundo que nos rodea, y sin embargo de pronto transmitimos con esas palabras algo misterioso e indefinible, algo que es como una clave como un patético mensaje de una profunda región de nuestro ser.
Decimos 'silla' pero no queremos decir 'silla', y nos entienden. O por lo menos nos entienden aquellos a quienes está secretamente destinado el mensaje críptico, pasando indemne, a través de las multitudes indiferentes u hostiles.
De El escritor y sus fantasmas

Tal vez a nuestra muerte el alma emigre:
a una hormiga,
a un árbol,
a un tigre de bengala;
mientras nuestro cuerpo se disgrega
entre gusanos
y se filtra en la tierra sin memoria,
para ascender luego por los tallos y las hojas,
y convertirse en heliotropo o yuyo,
y después en alimento del ganado,
y así en sangre anónima y zoológica,
en esqueleto,
en excremento.

Tal vez le toque un destino más horrendo
en el cuerpo de un niño
que un día hará poemas o novelas,
y que en sus oscuras angustias
(sin saberlo)
purgará sus antiguos pecados de guerrero o criminal,
o revivirá pavores,
el temor de una gacela,
la asquerosa fealdad de comadreja,
su turbia condición de feto, cíclope o lagarto,
su fama de prostituta o pitonisa,
sus remotas soledades,
sus olvidadas cobardías y traiciones.
De Sobre héroes y tumbas

- Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte. (Diálogos con Jorge Luis Borges)
- Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables.
- Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su hogar. (Uno y el universo)
- El presente engendra el pasado. (Uno y el universo)
- Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano. (Antes del fin)
- Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa. (La Resistencia).
- La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, hay que morirse.

Ernesto Sábato comenzó su andadura profesional como físico en Zurich, pero rápidamente se pasó a la literatura, trabando amistad con el Grupo Sur, donde conoció a Victoria Ocampo y a Jorge Luis Borges, con quien mantuvo siempre una relación conflictiva que dio origen, en 1976, a un magnífico libro titulado Diálogos con Jorge Luis Borges.

De padre italiano y madre albanesa, Premio Cervantes 1984, sus tres obras de ficción (El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abbadón, el exterminador) bastan para considerarle uno de los más grandes escritores en lengua española. Para muchos, Sobre héroes y tumbas es la mejor novela del siglo XX.

Terminada la dictadura militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, Sábato recibió el encargo del primer presidente democrático, el radical Raúl Alfonsín, de formar parte de la recién creada CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas). El equipo de investigación de la Comisión recogió el testimonio y documentó minuciosamente 8.960 desapariciones y la existencia de 340 centros de detención ilegal y tortura. El informe titulado "Nunca Más", conocido sencillamente como Informe Sábato, fue entregado a Alfonsín en septiembre de 1984, y dio origen al procesamiento y condena de los máximos responsables de las juntas militares de la dictadura, que fueron enviados a la cárcel. Sábato se opuso siempre a las leyes de Punto Final y a los posteriores indultos concedidos por el peronista Carlos Menem.

Anarco-cristiano, según propia definición, no quería ser encasillado en ninguna tendencia literaria: Tengo con la literatura la misma relación que puede tener un guerrillero con el ejército regular. Decía creer en el hombre, a pesar de ser el animal más siniestro.
En los últimos tiempos se dedicaba a la pintura.
Murió ayer en Argentina a punto de cumplir los 100 años. Descanse.

4 comentarios:

jose dijo...

Yo de joven llegué a leer El túnel, pero no recuerdo nada. Mi memoria es un agujero negro.

No sabia que había sido físico y me ha encantado esta frase:
'Ignoro por qué razón el hecho de que el hombre pueda tener libre albedrío y ser responsable de todas las tonterías que comete constituye un motivo de satisfacción para muchos filósofos.'

Juan Nadie dijo...

Ya será menos lo del agujero negro.

Esto lo escribió Sábato en 1945 y qué actual parece.

jose dijo...

Bueno, va, soy un poco exagerado. Debería haber nacido en el sur... de los EEUU.

Gatopardo dijo...

Joer, si hasta el autorretrato es bueno....yo compré Abbadón el exterminador allá por 1985 y era un poco denso, como casi toda la buena literatura. Por cierto. estaba esperando este post.