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domingo, 24 de mayo de 2009

Fragmento de Relato de un náufrago: Los tiburones llegan a las cinco - Gabriel García Márquez - Colombia

El náufrago - Asensio Julià
Fue el primer animal que vi, casi treinta horas después de estar en la balsa. La aleta de un tiburón infunde terror porque uno conoce la voracidad de la fiera. Pero realmente nada parece más inofensivo que la aleta de un tiburón. No parece algo que formara parte de un animal, y menos de una fiera. Es verde y áspera, como la corteza de un árbol. Cuando la vi pasar orillando la borda, tuve la sensación de que tenía un sabor fresco y un poco amargo, como el de una corteza vegetal. Eran más de las cinco. El mar estaba sereno al atardecer. Otros tiburones se acercaron a la balsa, pacientemente, y estuvieron merodeando hasta cuando anocheció por completo. Ya no había luces, pero los sentía rondar en la oscuridad, rasgando la superficie tranquila con el filo de sus aletas.
Desde ese momento no volví a sentarme en la borda después de las cinco de la tarde, Mañana, pasado mañana y aun dentro de cuatro días, tendría suficiente experiencia para saber que los tiburones son unos animales puntuales: llegarían un poco después de las cinco y desaparecerían con la oscuridad.
Al atardecer, el agua transparente ofrece un hermoso espectáculo. Peces de todos los colores se acercaban a la balsa. Enormes peces amarillos y verdes; peces rayados de azul y rojo, redondos, diminutos, acompañaban la balsa hasta el anochecer. A veces había un relámpago metálico, un chorro de agua sanguinolenta saltaba por la borda y los pedazos de un pez destrozado por el tiburón flotaban un segundo junto a la balsa. Entonces una incalculable cantidad de peces menores se precipitaban sobre los desperdicios. En aquel momento yo habría vendido el alma por el pedazo más pequeño de las sobras del tiburón...

El 28 de Febrero de 1955 se conoció la noticia de que ocho miembros de la tripulación de un destructor de la Marina de Guerra de Colombia habían caído al agua y desaparecido a causa de una tormenta en el Caribe. De ellos sólo sobrevivió Luis Alejandro Velasco, después de diez días a la deriva en una balsa sin comida ni bebida.
El entonces joven reportero Gabriel García Márquez publicó por entregas en el diario El Espectador de Bogotá la historia que el propio náufrago le fue contando. Con estos artículos acabó componiendo un libro cuyo título completo es uno de los más largos de la Historia de la Literatura: Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre.

8 comentarios:

Logan y Lory dijo...

Tremendo relato, el de García Márquez para describir la epopeya de ese superviviente.

Nos ha gustado mucho que hayas puesto este texto, lo desconocíamos.

Un abrazo.

AgusxD Echague dijo...

holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

AgusxD Echague dijo...

holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

AgusxD Echague dijo...

Hola me gusto mucho y espero que a los demas les gusten y come bordes de pizza xD

AgusxD Echague dijo...

jjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjoooooooooooooooooooooooooossssssssssssssssssseeeeeeeeeeeeeeeee

AgusxD Echague dijo...

holamegustomuchotucuentojajajajaxD

AgusxD Echague dijo...

Estoy al pedo y no se que hacer aca vivo en españa nanananana y come muchos bordez de pizza acaramelada

Juan Nadie dijo...

Te veo un poco espídico, AugusxD Echague.