Chet Baker - Like Someone In Love

jueves, 28 de noviembre de 2019

Under Capricorn - Christian Law Palacín - España


Ingrid Bergman pidió 200.000
dólares por hacer Atormentada
más un tanto por ciento del total
en taquilla (fue poco). Era la estrella
que condesciende a arder entre inferiores,
a hacerles rutilar por un dinero.
Odió los decorados y la trama,
perdió los nervios repetidamente,
pensaba sólo en ir con Rossellini
hacia el eolio éxtasis de Stromboli.
"Bajo basura cursi" (Under Corny 
Crap), despreciaba Cotten la película.
Para Jack Cardiff fue a technical nightmare.
Hitchcock hablaba de fracaso artístico
y no quiso volver a hacer más dramas…
Qué raro este entusiasmo negro entonces.
Qué rara esta amargura conmovida.
De dónde este exaltarme de tristeza
en Sidney, Australia. Siglo XIX.

martes, 26 de noviembre de 2019

Cuestión cuya respuesta no importa - Juan Antonio González Iglesias - España


para Christian Law Palacín
Se pregunta el teólogo
medieval si dos ángeles
pueden
hablar -comunicarse-
sin que los otros ángeles los oigan.
No importa la respuesta
sino la sensación
casi física
de que bajo esos códigos simbólicos
se dibuja una exacta
definición de cómo
funciona la poesía
trasmitida en especie
de libro, y este raro
placer que proporcionan
las cosas del espíritu
siempre
que se escriba en minúscula.
De Eros es más, 2007.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Poesía para niños/ 15 - Un son para niños antillanos - Nicolás Guillén - Cuba

Ilustración de Teresa Novoa

Un son para niños antillanos - Mariana Baggio

martes, 19 de noviembre de 2019

Al final de esta media noche - Alberto Quero - Venezuela


I

Una vez me fue otorgada una marca terrible:
como pertenecía a un linaje maldito, era heredero de una batalla
                                                                      [incandescente.
Me oponía al mundo y a sus muchos tumultos,
era un interminable  pleito contra los charlatanes y su insoportable
                                                                                     [lisura.
Caminé  por todo el repudiable laberinto que es esta ciudad,
desafié su lodo, su polvo y su ruido abundante;
confronté su calor insufrible y sus acordeones desgarradores.
Impugné a sus arrogantes habitantes y  a su incontrolable letargo.
Evidentemente, nunca gané:
ellos  no tenían la menor coartada pero eran tantos
que me vencieron incesantemente y su pereza fácilmente devoró
                                                     [el arpa que había entonado.
De verdad quise compartir mi confianza, pero fue en vano:
con su ira mi prójimo apuñaló mi más limpia sonrisa;
fieras aullantes, aman construir oscuridad y ecos.
Así que encontré abismos y trampas puestos por mis propios compatriotas;
decepción y engaños: me etiquetaron y fui extranjero en mi propia
                                                                  [patria, un exiliado.
Yo era inocente,
yo era diferente.

E inocente.

Guerra y persecuciones: tal fue mi destino;
traté de ignorarlo, porque ansiaba alterarme a mí mismo
y también los muchos rugidos que usé para encubrir mi verdadera
                                                                             [búsqueda:
yo era ingenuo, y dócil, y ampliamente inofensivo, como lo son
                                                                [todos los mártires.
Debo confesar que sollocé a veces porque mi raíz más profunda
                                                               [comenzó a temblar,
mientras enfrentaba las hordas estridentes.


II

De todos modos el tiempo se ensanchaba pero seguía siendo un
                                                                           [área nebulosa
y no podía sujetar mi mansedumbre.
Mientras tanto, yo quise dirigir a las multitudes un discurso
                                                                            [impredecible
pues firmemente creía que tesoros nuevos estaban a punto de
                                                                                    [llegar:
pensaba yo en guitarras y en amistad, en quietud y en una fresca
                                                                       [emancipación
que pudiera ser construida sin vértigo.
Soñaba con una aurora inminente y traté de organizar una
                                                       [magnífica conspiración,
una que pudiera restaurar la grandeza perdida
de las celebraciones bajo la luz de la luna.
Yo fui un nómada, diestro en mudanzas y fue así cómo el mundo
                                                           [vino, muy rápidamente;
yo sólo yacía, tan inerte como un cuchillo.
Pensé que era lo suficientemente sabio como para soportar
                                                                       [premoniciones:
irreprochable como el viento, comencé a acaudalar innumerables
                                                                              [crucifijos:
la certitud me obsesionaba, y la indemnidad, mis últimos vínculos
                                                                             [irrelevantes.


III

Ahora me he vuelto predecible pero cauto:
en este instante me puedo desvanecer y espero que mi memoria
                                                                       [también lo haga;
antorchas y escudos son los únicos recuerdos de esta travesía
y juro que así habrán de permanecer, espesos e irrompibles,
como la bajamar o una piedra blanca.
He aprendido todo acerca de las durezas y cómo reaparecer
después de algún evento destrozado
Mi furia se ha convertido en insignificante y clandestina,
pero me alegra que así sea, pues el fuego y el pavor
ya no abarcan su falsa sombra y si acaso lo hicieran,
soy suficientemente sordo para no traicionarme caminando tras
                                                            [una nube de polvo.
Estoy esperando una mujer, una hecha de nieve y susurros,
debería llegar muy pronto, durante el ocaso;
me llamará por mi nombre, en un idioma que sólo nosotros
                                                                           [entendemos,
detendrá mis disturbios con su clarividencia.
Constructora de simplicidad, me enseñará a entender lo que es la
                                                                          [tranquilidad
y viviremos dentro de una pirámide de cuarzo blanco.
Me doy cuenta que he sido un predicador, uno ciego, y tonto,
un peregrino y quizá algún tipo de mago.
Como tuve que disfrazar mis esperanzas en medio de la noche,
de alguna manera sobrevivieron, y regresaron.
Estoy quieto y silente: intacto, me encuentro a mí mismo pensando
                                                                       [en el amanecer
y sigo soñando con él, aunque se haya retrasado un poco.
Ninguno de los innumerables vestigios del mundo me volverá a
                                                                                  [hechizar,
así me lo juro a mí mismo.

Lejos de mi umbral trataré de respirar,
lejos de las exhaustas huellas que una vez dejé,
lejos de los ásperos subterfugios
y de los muchos desfiladeros ignotos.

Creo haber encontrado a Dios al final de esta medianoche:
miraré de nuevo la estrella bajo la cual nací.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Nuestro tiempo / Nada enaltece a un viejo / Dignidad / La muchacha del semáforo - Joan Margarit, Premio Cervantes 2019 - España


Nuestro tiempo

Cuando nos dimos cuenta, ya estaba en las ventanas,
como para quedarse. Pero ahora
nada nos ilumina sino esa vaga niebla.
A veces, una luz desgarradora.
El nuestro fue otro tiempo mucho más inocente:
Todavía en las obras celebrábamos
cuando, sin accidentes, la estructura
llegaba a lo más alto y se cubrían aguas.
Vivíamos en calles
a las que les sentaba bien un nombre
como el de las Camelias.
Entre las azoteas, cada noche
se encendían las luces
del ático de nuestra juventud.
Entre las voces suaves y lejanas,
alguna vez, se oye un grito de pánico.
Pero una herida
es también un lugar donde vivir.


Nada enaltece a un viejo

Ni esta violencia con la que deseo
tener razón.
Ni tampoco creer que la felicidad
tiene una relación sutil con la mentira.
Ni ser tan sucio
de corazón como los míos,
a pesar de que a ellos los ensució la guerra.
Mi paz debe ser una paz falsa.
Tampoco no abjurar de la lujuria
ni de la vanidad.
¿Como podemos ser vanidosos los viejos?
Esta es la derrota.
Un campo de batalla en el que estoy tirado.
Me rodean los muertos. Oscurece.
Puedo oír a lo lejos voces jóvenes
celebrando lo que hoy,
para ellos, aún es la victoria.


Dignitat

Si la desesperança té la força
d’una certesa lògica,
i l’enveja un horari tan secret
com un tren militar, estem perduts.
El castellà m’ofega i no l’odio.
No en té la culpa de la seva força:
de la meva feblesa, encara menys.
L’ahir era una llengua ben travada
per pensar, per pactar i per somiar,
que ningú ja no parla:
un subconscient de pèrdua i cobdícia
on ressonen bellíssimes cançons.
El present és la llengua dels carrers,
maltractada i espúria, arrapada
com l’heura a les ruïnes de la història.
És la llengua en la qual escric.
També és una llengua ben travada
per pensar, per pactar i per somiar.

I les velles cançons se salvaran.


Dignidad

Si la desesperanza
tiene el poder de una certeza lógica,
y la envidia un horario tan secreto
como un tren militar,
estamos ya perdidos.
Me ahoga el castellano, aunque nunca lo odié.
Él no tiene la culpa de su fuerza
y menos todavía de mi debilidad.
El ayer fue una lengua bien trabada
para pensar, pactar, soñar,
que no habla nadie ya: un subconsciente
de pérdida y codicia
donde suenan bellísimas canciones.
El presente es la lengua de las calles,
maltratada y espuria, que se agarra
como hiedra a las ruinas de la historia.
La lengua en la que escribo.
También es una lengua bien trabada
para pensar, pactar. Para soñar.
Y las viejas canciones
se salvarán.


La noia del semàfor

Tens la mateixa edat que jo tenia
quan començava a somiar a trobar-te.
Encara no sabia, igual que tu
no ho has après encara, que algun dia
l’amor és aquesta arma carregada
de soledat i de melancolia
que ara t’està apuntant des dels meus ulls.
Ets la noia que vaig estar buscant
tant de temps quan encara no existies.
I jo sóc aquell home cap al qual
voldràs un dia dirigir els teus passos.
Però llavors seré tan lluny de tu

com ara tu de mi en aquest semàfor.


La muchacha del semáforo

Tienes la misma edad que yo tenía
cuando empezaba a soñar en encontrarte.
No sabía aún, igual que tú
no lo has aprendido aún, que algún día
el amor es esta arma cargada
de soledad y de melancolía
que ahora te está apuntando desde mis ojos.
Tú eres la muchacha que yo estuve buscando
durante tanto tiempo cuando aún no existías.
Y yo soy aquel hombre hacia el cual
querrás un día dirigir tus pasos.
Pero estaré entonces tan lejos de ti
como ahora tú de mí en este semáforo.


jueves, 14 de noviembre de 2019

Las gaviotas - Bernardo Atxaga - España


Kalatxoriak

Beren maitasunak errepasatzeko,
hiriko kalatxoriak
arratsero biltzen dira estazio aurrean;

Beren memoria liburuan
sandalo lore batez seinalatzen da
zubien eta
lapur zahartuen orrialdea.

Eta on derizkiete
teilatu pitzatuei ere,
merkatu alboko hondakinei;

Baina beren ekilibrista bihotzek
zer maite dezakete
gehien gehien;
Zer,
egunen mudapen
amaiezina ezpada;
Zer,
egunen mudapen
infinitoa baino gehiago.


Las gaviotas

Todas las tardes
se reúnen las gaviotas
frente a la estación del tren:
Allí repasan sus amores.

En su libro de memorias
dos flores de sándalo:
una señala la página de los puentes,
otra la de los suicidas.

Y también guardan una fotografía
del mendigo que, hace tiempo, transportaba
los despojos del mercado.

Pero su pequeño corazón
-que es el de los equilibristas-
por nada suspira tanto
como por esa lluvia tonta
que casi siempre trae el viento,
que casi siempre trae el sol.

Por nada suspira tanto
como por el inacabable
(cabalé, cabalá),
continuo mudar
del cielo y de los días.

martes, 12 de noviembre de 2019

Fuera de sitio - Antonio Lucas - España


Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:
unas pocas palabras, unos seres exactos,
unas horas muy lisas, una playa (quizá)
donde el daño no acecha.

Imagina la vida como no lo es ahora,
no quiero decir como algo perfecto,
sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,
un tributo al azar sin otro destino
que el confín fugitivo de un eco sin rostro.               
Y después cualquier cosa.

Con qué precisión va la edad hilvanando el espino.
Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,
celebrar lentamente que aniquile mi huella,
mi escritura de hombre, mi certeza de surco,
ser la alta misión de lo que nunca concluye
como no cierra el mar su recado en la orilla.

Pero no es estar quieto la razón ni la meta,
sino un querer más pequeño, una conquista más clara:
ver la vida llegar de su noche a tu noche
en un cuerpo ajeno,
pronunciar su silencio,
abrazar su alambrada,
desear su vacío,
delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,
hasta el tiempo sin tiempo
del país que no haremos.
De Los desengaños, 2014