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martes, 6 de febrero de 2018

Una canción en la tormenta - Rudyard Kipling - India-Gran Bretaña


Asegúrate bien de que a tu lado peleen
los océanos eternos, aunque esta noche
el viento en contra y las mareas
nos hagan su juguete.
A fuerza de tiempo, no de guerra,
en medio del peligro nos guiamos:
Sea bienvenida entonces la descortesía del Destino
dondequiera que aparezca
                   en todo tiempo de angustia y también
                   en el de nuestra salvación,
                   el juego vence siempre al jugador
                   y el barco a su tripulación.

De la niebla salen rumbo a la tiniebla
las olas que brillan y se encrespan.
Casi estas aguas sin conciencia se comportan
como si tuviesen alma-
casi como si hubieran pactado sumergir
nuestra bandera debajo de sus aguas verdes:
sea bienvenida entonces la descortesía del Destino
dondequiera que pueda verse, etc.

Asegúrate bien, a pesar de que las olas y el viento
en reserva guardan ráfagas aún más poderosas,
que los que cumplimos las guardias asignadas
ni por un instante descuidemos la vigilancia.
Y mientras nuestra proa flotando rechaza
cada carrera frustrada de las olas,
canta, sea bienvenida la descortesía del Destino
dondequiera que se desvele, etc.

No importa que sea barrida la cubierta
y se rompan la arboladura, el maderamen-
de cualquier pérdida podremos sacar provecho
salvo de la pérdida del regreso.
Por eso, entre estos Diablos y nuestra astucia
deja que la cortesía de las trompetas suene,
y que sea bienvenida la descortesía del Destino,
dondequiera que se encuentre, etc.

Asegúrate bien, aunque en poder nuestro
nada quede para dar
salvo sitio y fecha para encontrar el fin,
y deja de esforzarte por vivir,
que hasta que éstos se disuelvan, nuestra Orden se mantiene,
nuestro Servicio aquí nos ata.
Sea bienvenida entonces la descortesía del Destino,
dondequiera que aparezca,
                   en todo tiempo de angustia y también
                   en el de nuestro triunfo,
                   el juego vence siempre al jugador
                   y el barco a su tripulación.
Versión de Luis Cremades

3 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Por momentos no sé bien si los versos parecen pintados por Turner o describen los trazos de Turner...

"...Casi estas aguas sin conciencia se comportan
como si tuviesen alma-
casi como si hubieran pactado sumergir
nuestra bandera debajo de sus aguas verdes..."

Pues yo sí creo que tienen alma, porque tienen destino, aunque eso sea por siempre inexplicable con palabras

"El juego vence siempre al jugador
y el barco a su tripulación..."

Y las olas oponiéndose con fuerza cumplen su destino de jugar el juego de vencer al barco, es el riesgo de cada viaje, pasajero o tripulante...

Juan Nadie dijo...

Curioso personaje, Rudyard Kipling. Admirado y denostado a la vez (por unos o por otros) por sus posiciones políticas, pero magnífico narrador de cuentos.
En la poesía hizo alguna cosa bastante impresentable, como "If", que caló en la gente por su "buenismo" (era un poco dado a eso), pero que no tiene un pase. Es mi opinión.

Me quedo con el personaje de Kipling interpretado por Christorher Plummer (si no recuerdo mal) en la excelente película de John Huston "El hombre que pudo reinar".

Juan Nadie dijo...

Por supuesto, también me quedo con esto:

"El juego vence siempre al jugador
y el barco a su tripulación..."