Madeleine Peyroux - Secular Hymns (2016)

jueves, 29 de septiembre de 2016

No de madera y pintura - Martín Espada - Estados Unidos


En la casa de Neruda la vi:
tallada hace un siglo
para vigilar las olas
desde la proa de un barco
con sus grandes ojos café
y el pelo en remolino
sobrevolando ahora en silencio
la mesa del poeta.

Esa noche en el bar
dio justo con mi codo:
idénticos ojos, idéntico pelo,
no de madera y pintura sino carne.

A él le gusta que me quede callada,
se sonrió. No me gusta callarme.
Quiero subir los escalones
de Macchu Picchu.
Quiero conversar sobre poesía toda la noche.
Quiero más vino.

5 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Te cuentan los guías cuando vas a su casa de Isla Negra que Neruda pasaba horas en las noches junto a sus mascarones María Celeste, La Guillermina y las demás que le contaban historias, danzaban y le gastaban bromas mientras el poeta las convidaba con cigarros o algún rico vinito hasta que amanecía... Lo que hace Martín Espada con su poema es confirmar que Neruda no alucinaba ni mentía.

carlos perrotti dijo...

Por favor agregar "bello" entre "su" y "poema".

Juan Nadie dijo...

¿Has estado en Isla Negra?
De modo que lo que cuenta Espada es verdad. Qué cosas...
Ahora el poema tiene todo el sentido.

carlos perrotti dijo...

Inolvidable. Toda su residencia (por la que paseás guiado por su voz y la de los guías que todo te lo cuentan), sus salas de coleccionista (con sus colecciones de botellas, caracoles, brújulas, mascarones de proa), sus habitaciones y bibliotecas y salones de reuniones para tertulias (con políticos y poetas) y salones para fiestas (solía celebrarle el cumpleaños a sus amigos, a gente de sus recuerdos, a sus cuadros o autores, a sus objetos de arte e incluso a un caballo de calesita que se había hecho traer ya no recuerdo de qué lugar de Europa) y el cuarto donde había hecho enclavar un tablón de madera sobre el cual escribía, madera de barco que a su playa había traído el mar... En fin, una experiencia fascinante, que me gusta repetir (aunque nunca lo he logrado porque siempre me ha parecido nueva) cada vez que voy a Chile, a unas horitas de Santiago, pasando Cartagena llegás a isla Negra, casi que otra dimensión o planeta.

Juan Nadie dijo...

Fascinante lo que cuentas. Ya me gustaría visitarlo.