Dulce Pontes - Caminhos (1997)

sábado, 8 de agosto de 2015

Soneto VIII (Sonetos fechos al itálico modo) - Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana - España


Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (1398-1458), fue el primer poeta español que escribió sonetos "al itálico modo", adelantándose un siglo a Boscán y Garcilaso.

En este octavo soneto muestra el actor en cómo, non embargante1 su señora ó amiga lo oviesse ferido é captivado, que á él non pessava de la tal presión.

    ¡O dulçe esguarde, vida é honor mia,
segunda Elena, templo de beldat,
so cuya mano, mando é señoría
es el arbitrio mio é voluntat!

    Yo soy tu prisionero, é sin porfía
fuiste señora de mi libertat,
é non te piensses fuya tu valía
nin me desplega tal captividat.

    Verdat sea que Amor gasta é destruye
las mis entrañas con fuego amoroso,
é jamás la mi pena diminuye,

    nin punto fuelgo, nin só en reposo,
mas vivo alegre con quien me refuye;
siento que muero, é non só quexoso.
1 Non embargante: a pesar de que.

10 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Ojala pudiera captar la poesía del Marqués. Igualmente, investigando algo el asunto por la mañana, me entero que Borges le adjudica a Boscán haber sido el primero en adaptar el soneto al ritmo y la métrica españolas.

Mala información de Georgie? No me extrañaría. Tuvo varias de estas sin que ello signifique crítica o menoscabo alguno al gran JLB.

Juan Nadie dijo...

Me temo que sí, que es mala información de Borges, como ves este ya es un soneto "itálico modo" como es debido. Aunque sí es verdad que Boscán, y sobre todo su amigo Garcilaso, le perfeccionaron y ya nunca dejó la poesía española.

Juan Nadie dijo...

¿No captas la poesía del Marqués quizá por su expresión en castellano de la época?
Me voy a atrever, sin que sirva de precedente, a trasladarla al castellano actual, y que el Marqués me perdone:

En este octavo soneto muestra el autor cómo, a pesar de que su señora o amiga lo haya herido y cautivado, a él no le pesa tal prisión.

¡Oh, dulce guarda, vida y honor míos,
segunda Elena, templo de belleza,
bajo cuya mano, mando y señorío
está mi albedrío y mi voluntad!

Yo soy tu prisionero, y sin porfía
te hiciste señora de mi libertad,
y no pienses que huya de tu valía
ni me separe tal cautividad.

Verdad es que Amor gasta y destruye
mis entrañas con fuego amoroso,
y jamás mi pena disminuye,

ni descanso un punto, ni estoy reposado,
sino que vivo alegre con quien me rehuye;
siento que muero, y no me quejo.

Juan Nadie dijo...

Para que no se pierda del todo la rima, quizá el último terceto debería ir así:

Ni descanso un punto, ni estoy en reposo,
sino que vivo alegre con quien me rehuye;
siento que muero, y no estoy quejoso.

carlos perrotti dijo...

Agradecido, Juan. Una belleza de traducción, un poema en sí. Qué bien suena me doy cuenta también como el original!

Juan Nadie dijo...

No sé, si viviese Santillana igual me corría a gorrazos.

Juan Nadie dijo...

Por otra parte, Borges en el fondo tiene razón: no es lo mismo haber introducido el soneto en la lírica española, que haberle adaptado al ritmo y la métrica de la poesía española, así que al Marqués lo que es del Marqués y a Boscán y Garcilaso lo suyo.

carlos perrotti dijo...

Impecable, Juan.

mª Angustias angustiada dijo...

Si bien es cierto, que de todos los sonetos del M. de Santillana habéis elegido, a mi parecer, el único hermoso sensible, emocionante

Juan Nadie dijo...

El Marqués tiene sonetos tan emocionantes como este, Mª Angustias, pero vaya, sí, hermoso soneto.
Gracias por pasarte por aquí.