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jueves, 14 de noviembre de 2013

Los pícaros/ 10 - Fragmentos de La vida y hechos de Estebanillo González, hombre de buen humor - ¿Anónimo? ¿Esteban González? - España


A EL LECTOR (Fragmentos)

    Carísimo o muy barato letor o quienquiera que tú fueres, si, curioso de saber vidas ajenas, llegares a leer la mía, yo me llamo Estebanillo González, flor de la jacarandaina;1 y te advierto que no es la fingida de Guzmán de Alfarache, ni la fabulosa de Lazarillo de Tormes ni la supuesta del Caballero de la Tenaza,2 sino una relación verdadera, con parte presente3 y testigos de vista y contestes4 (que los nombro a todos para averiguación y prueba de mis sucesos), y el dónde, cómo y cuándo, sin carecer de otra cosa que de día, mes y año; y antes quito que no añado. [...]
    Tengo por imposible que te deje de agradar, si acaso no estás dejado de la mano del gusto, o hecha la cara a el desaire de andar corto5 en alabar lo que es bueno por dar muestras de entendido. Aquí hallará el curioso dichos agudos; el soldado, batallas campales y viajes a Levante; el amante, enredos amorosos; el alegre, diversidad de chanzas y variedad de burlas; el melancólico, epitafios fúnebres a los tiernos mal logros6 del Cardenal-Infante, de la Reina de España y de la Emperatriz María; el poeta, compostura nueva y romances ridículos; el recogido en su albergue, las flores de la fullería, las leyes de la gente de la hampa, las preminencias7 de los pícaros de jábega,8 las astucias de los marmitones,9 las cautelas de los vivanderos10 y, finalmente, los prodigios de mi vida, que ha tenido más vueltas y revueltas que el laberinto de Creta. Donde, después de haberla leído y héchote más cruces que si hubieras visto a el Demonio, la tendrás por digna y merecedora de haber salido a luz. Dios te saque de las tinieblas della con bien, para que tú quedes contento y yo pagado y libre de tu censura.


OTRO PRÓLOGO EN VERSO

Lector pío como pollo,
O piadoso como Eneas,
O caro como el buen vino,
O barato cual cerveza,

Señor en lengua española,
Monsieur en lengua francesa,
Domine en lengua latina,
Y min Heer en la flamenca,

Yo, Estebanillo González,
Que fui niño de la escuela,
Gorrón de nominativos11
Y rapador de molleras,

Romero medio tunante,
Fullero de todas tretas,
Aprendiz de guisar panzas,12
Sota alférez de banderas,13

Criado de un Secretario,
Marmitón de una Eminencia,
Barrendero y niño rey14
De un príncipe de la Iglesia,

Barbero de mendigantes,
Cirujano de apariencia,
Maestro de mancar brazos
Y enfermero sin conciencia,

Mozo de plata15 de un Grande,
Alguacil de vara enhiesta,
Amparador de garduños,16
Residente de las trenas,

Menino17 de un pretendiente,
Peregrino con cautelas,
Bohonero con engaños,
Brandevinero18 con tretas,

Mandadero de prisiones,
Vendedor de tabaqueras,
Cómplice de la temblona19
Trasegador de bodegas,20

Nuevo peón de albañil,
Joven faquín21 de mareas,
Moderno pastor de cabras,
Tierno limpiador de cuevas,22

Aguador con tres oficios,23
Sirviente de la comedia,
Tornillero24 entre españoles,
Soldado de sus galeras,

Vendedor de agujas finas,
Rezador de coplas nuevas,
Pícaro de la marina,
Gavilán de la pesquera,

Navegante fugitivo,
Sinón25 de la gente hebrea,
Inventor de lamparones,26
Paje de rumbo27 y librea,

Mercadante de millares,
Don Monsiur de la Alegreza,
Torbellino de provincias,
Cosario de todas levas,28

Sentenciado a ser racimo,
Mondonguero de plazuela,
Patrón del malcocinado,29
Faraute30 de todas lenguas,

Zurcidor de ajenos gustos,31
Trainel32 de toda braveza,
Mandil33 de toda hermosura,
Casamentero de a medias,

Cocinero de portante,
Tratante de hierro a secas,
Valiente sobre montañas,
Gallina en campaña yerma,

Pastelero de caballos,34
Gorgotero35 de a dos cestas,
Distilador a el aurora,
Y vivandero a la siesta,

Mosquito de todos vinos,
Mono de todas tabernas,
Raposa de las cantinas,
Cuervo de todas las mesas,

Grande de España en cubrirme,36
Caballero en preminencias,
Hidalgo de todas chanzas,
Infanzón de todas muecas,

Menor criado de un duque
Que es el Marte de la guerra,
El Aquiles en las armas
Y el Alcides en las fuerzas,

Entretenido burlesco37
De un Infante, cuyas huellas
Entre alcatifas38 de luces
Pisan tapetes de estrellas,

Gaceta39 común de todo,
Postillón40 de buenas nuevas,
Correo de Majestades,
Y embajador sin grandeza,

Enamorado y celoso,
Siendo, a costa de mi hacienda,
Asistente de Jarama
Y hombre bueno de Cervera,41

Con gota por mis pecados,
Por mi gran culpa poeta,
Y por mi desdicha auctor
De historias y de tragedias,

De parte de Dios te pido,
Amigo lector, que leas
Hasta el fin aquestas burlas,
Pues van mezcladas con veras,

Pues en ellas hallarás
Donaires, chistes, destrezas,
Enredos, embustes, flores,
Ardides, estratagemas,

Quietudes, sosiegos, paces,
Temores, recelos, guerras,
Victorias, aplausos, triunfos,
Pérdidas, desdichas, penas,

Suertes, venturas, bonanzas,
Combates, males, tormentas,
Ingratitudes, mudanzas,
Amor, lealtad y firmeza.

Y si te cansa vida tan molesta,
Cuando tú escribas otra, di mal désta.


CAPÍTULO I
 (fragmentos)
En que da cuenta de su nacimiento, estudios y travesuras, y de un chiste donoso que le sucedió con un valiente y el viaje que hizo de Roma a Liorna.42

    Prométote, lampiño o barbado letor, o quienquiera que fueres, que, si no lo has por enojo, sólo sé de mi nacimiento que me llamo Estebanillo González; tan hijo de mis obras que si "por la cuerda se saca el ovillo", por ellas sacarás mi noble decendencia. Mi patria es común de dos, pues mi padre, que esté en gloria, me decía que era español trasplantado en italiano y gallego enjerto en romano, nacido en la villa de Salvatierra y bautizado en la ciudad de Roma: la una cabeza del mundo y la otra rabo de Castilla, servidumbre de Asturias y albañar43 de Portugal, por lo cual me he juzgado por centauro a lo pícaro, medio hombre y medio rocín: la parte de hombre por lo que tengo de Roma y la parte de rocín por lo que me tocó de Galicia. [...]
    Mi padre fue pintor in utroque,44 como dotor y cirujano, pues hacía pinturas con los pinceles y encajes con las cartas; y lo que se ahorraba en la pasa se perdía en el higo.45 Tenía una desdicha (que nos alcanzó a todos sus hijos, como herencia del pecado original), que fue ser hijodalgo, que es lo mismo que ser poeta; pues son pocos los que se escapan de una pobreza eterna o de una hambre perdurable. [...] 
    Murió mi madre de cierto antojo de hongos estando preñada de mi padre, según ella decía: quedose en el lecho como un pajarito. Y pienso, conforme el alma que tenía la cordera, que pasó de sólo Roma a una de las tres Moradas;46 porque no era tan inocente que al cabo de su vejez y habiendo pasado en su mocedad por la Cruz de Ferro y siendo tan vergonzosa y recatada, fuese al Limbo a ver tantos niños sin bragas. Dejó dos hijas jarifas,47 siendo cristianas, de la edad que las manda comer el dotor, con mucha hermosura en breves abriles; y yo quedé con pocos mayos y muchas flores,48 pues no ignorando la de Osuna no se me ha ocultado la del berro.49
    Después de haber hecho las funerales, ahorcado los lutos y enjugado las lágrimas (aunque no fueron más que amagos, pues se quedaron entre dos luces), volvió mi padre a su acostumbrada pintura, mis hermanas a su almohadilla50 y yo a mi desusada escuela, donde mis largas tardanzas pagaban mis cortas asentaderas. Era mi memoria tan feliz que, venciendo a mi mala inclinación (que siempre ha sido lo que de presente es), supe leer, escribir y contar; lo que me bastara a seguir diferente rumbo y lo que me ha valido para continuar el arte que profeso; pues te puedo asegurar, a fe de pícaro honrado, que no es oficio para bobos. [...]


CAPÍTULO IV
(fragmentos)
De cómo llegó a España, y viaje que hizo a Zaragoza y Madrid y peregrinaje a Santiago de Galicia, y otros ridículos sucesos que le pasaron en Portugal y Sevilla, hasta que entró a ser mozo de representantes.

    Después de haber llegado a Barcelona estuve en ella algunos días por descansar de la larga embarcación, y al cabo dellos fui acompañando hasta Zaragoza a una dama con quien había hecho conociencia por haber posado los dos en una misma posada, la cual era en sí tan generosa y tan amiga de agradar a todos y de no negar cosa que le pidiesen, que en virtud de los regalos y mercedes que me hizo por el camino comí dos meses de balde51 en el hospital de Nuestra Señora de Gracia, que es uno de los más ricos de España, y adonde con más amor y cuidado se asiste a los enfermos y adonde con más abundancia se les regala.
    Después de salir de la convalescencia me metí en un carro cargado de frailes y de mujeres de buen vivir (carga de que jamás han ido ni van faltos).52 Fuime con él a Madrid, por la noticia que tenía de ser esta villa madre de todos. Llegué a la que es corte de cortes, leonera del Real León de España, academia de la grandeza, congregación de la hermosura y quintaesencia de los ingenios.
    A el segundo día que estuve en ella me acomodé por paje de un pretendiente, tan cargado de pretensiones como ligero de libranzas: dábame diez cuartos53 de ración y quitación,54 los cuales gastaba en almorzar cada mañana, y lo demás del día estaba a diente,55 como haca de bohonero, siendo, a más no poder, paño veinticuatreno.56 Comía mi amo tarde,57 por ser costumbre antigua de pretendientes, y era tan amigo de cuenta y razón, peso y medida, que comía por onzas y bebía por adarmes,58 y tan amigo de limpieza que pudo blasonar no tener paje que fuese lameplatos, porque los dejaba él tan lamidos y escombrados que ahorraba de trabajo a las criadas de la posada.
    Viéndome sin esperanza de librea y con posesión de sarna y las tripas como trancahilo,59 traté de ponerme en figura de romero, aunque no me conociese Galván,60 por ir a ver a Santiago de Galicia, patrón de España, y por ver la patria de mis padres, y principalmente por comer a todas horas y por no ayunar a todos tiempos.
    Dejé a mi amo, vestíme de peregrino con hábito largo, esclavina61 cumplida, bordón62 reforzado y calabaza de buen tamaño. Fui a la imperial Toledo, centro de la discreción y oficina de esplendores, adonde, después de haber sacado mis recados y licencia para poder hacer el viaje, me volví por Illescas a visitar a aquella divina y milagrosa imagen,63 y dando la vuelta a Madrid me partí en demanda del Escurial, adonde se suspendieron todos mis sentidos viendo la grandeza incomparable de aquel sumptuoso templo, obra del segundo Salomón64 y emulación de la fábrica del primero, olvido del arte de Corinto, espanto65 de los pinceles de Apelles y asombro de los sinceles de Lisipo.66 Diéronme sus reverendos frailes limosna de potaje y caridad de vino: piedad que en ellos hallan todos los pasajeros.
    Partí de allí a Segovia y, habiendo descansado tres días en su hospital, pasé a la ciudad de Valladolid. Junteme en ella con dos devotos peregrinos que hacían el propio viaje y eran, cuando no de mi cantidad, por lo menos de mi calidad y costumbres. Era el uno francés, y el otro ginovés, y yo gallego romano, y todos tan diestros en la vida poltrona que podíamos dar papilla67 al más entendido gitano y, en efeto, trinca68 que se escaparon muy pocos de nuestras garatusas.69
    A las primeras vistas nos conocimos los humores, como si nos hubiéramos criado juntos y, a el fin, por conformidad de estrellas o concordancia de inclinaciones, hicimos liga y monipodio70 de ir a pérdida y ganancia en todos lances que nos podían suceder en esta jornada, guardando las leyes de buena compañía. Y para que mejor las observásemos, el ginovés, como hombre más experimentado, con tono fraternal nos informó en las ceremonias y puntos de la vida tunante. Dorola con tantos epitectos y atributos, que por gozar de sus excepciones y libertades dejara los títulos y grandezas del mayor potentado de la Europa.
    Acabó el Cicerón a lo pícaro71 su compendiosa oración, que además de ser gustosa penetró de tal manera nuestros corazones que no hubo punto, por delicado que fuese, que no nos obligásemos a repetirlo y ejercitarlo; y principalmente cuando en lugar de quan mihi et vobis72 nos encargó aquella santa palabra de "quémese la casa y no salga humo",73 con que quedó tan pagado como nosotros contentos.
    Proveídas las calabazas a discreción, dimos principio a nuestra romería con tal fervor, que el día que más caminábamos no pasaban de dos leguas, por no hacer trabajo lo que habíamos tomado por entretenimiento. En el camino vendimiábamos las viñas solitarias y cogíamos las gallinas huérfanas, y con estas chanzas y otras salimos cargados de dineros y limosnas, de las cuales comíamos los canterones74 y rebanadas de pan blanco, y lo negro, quemado y mal cocido vendíamos en los hospitales, para sustento de gallinas y aumentación de alejur.75 [...]
    Llegamos a la ciudad de Santiago, que, por que no me tengan por parte apasionada por lo que tengo de gallego, me excuso de decir lo mucho que hay en ella que poder alabar. Ajustamos nuestras conciencias (que bien anchas las habíamos traído) y, cumpliendo con las obligaciones de ser cristianos y de ir a visitar a aquella santa casa, quedamos tan justificados que por no usar de nuestras mercancías andábamos lacios y desmayados. Por cuya causa y por ser muchos los peregrinos que acuden a la dicha ciudad y pocos los que dan limosna, me despedí de mis camaradas y, con deseo de ver y vivir con capa de santidad, caminé a la vuelta del reino de Portugal. [...]
Notas de Enrique Suárez Figaredo, que también ha fijado el texto

1 Rufianesca, picaresca.
2 De Quevedo.
3 Compareciente. Se refiere a las partes o litigantes en el pleito.
4 El que confirma lo testificado por otro.
5 Incurras en, peques de contenerte.
6 Defunciones prematuras. El Cardenal-Infante fue don Fernando de Austria (1609-1641). Había sido nombrado Arzobispo de Toledo... a los diez años.
7 Privilegios, ventajas.
8 Los que, en la playa, ayudaban a los pescadores tirando de la red (jábega) y recogiendo el pescado.
9 Pinches, personal de cocina.
10 Los que seguían a los ejércitos llevando y vendiendo víveres. 'Cautela': engaño, trampa, artimaña.
11 Pricipiante, párvulo (en la Gramática se empezaba por estudiar los nominativos).
12 Cocinar mondongo: la panza del animal rellena con los intestinos.
13 La bandera (que pesaba lo suyo) era compañía inseparable del alférez. En ocasiones éste pagaba a un ayudante que, entre otros servicios, la llevase durante las marchas.
14 Se refiere al papel que representó en una comedia (cap. II).
15 El que cuidaba del menaje.
16 Rateros, delincuentes.
17 Criado joven, pajecillo.
18 Vendedor de aguardiente.
19 Pedir limosna fingiéndose enfermo.
20 El que mueve el vino de una cuba a otra.
21 Mozo de carga. 'Mareas' debe referirse a su etapa de 'pícaro de la marina'.
22 Cavas, bodegas. Estebanillo recurre en esta estrofa a cuatro variantes de 'juvenil'.
23 También trasladaba mensajes amorosos y vendía jaboncillos a las damas.
24 'Tornillo': desertor.
25 El que engañó a los troyanos.
26 Escrófulas. Tumores que suelen aparecer en el cuello. Existía la creencia de que los reyes de Francia tenían la virtud de curarlas con sólo tocarlas.
27 Pompa, ostentación. La 'librea' era el uniforme que los nobles daban a sus criados, con los colores de su escudo de armas.
28 'Leva' vale reclutamiento, zarpar la nave y trampa. 'Corsario' vale experimentado.
29 Guiso hecho con los menudillos del animal.
30 Intérprete.
31 Alcahuete.
32 Criado de rufián o 'bravo'.
33 Criado de una prostituta o 'hermosura'.
34 Hacía pasteles con carne de caballos muertos.
35 Vendedor ambulante de baratijas.
36 El título de Grande de España permite no descubrirse ante la Realeza. Algún noble se lo permite a Estebanillo en el curso de sus mandaderías.
37 Mantenido, empleado. También se llamaba 'entretenido' al que aguardaba la concesión de un empleo oficial y recibía una compensación para el sustento.
38 Alfombrillas, tapetes.
39 Diario o periódico de noticias. También la persona que gusta de estar al corriente de todo y divulgarlo. Las 'buenas nuevas' aluden a las victorias militares.
40 El que conduce y guía la posta, correo.
41 'Asistir' vale 'residir'. En las riberas del Jarama (afluente del Tajo) se criaban toros bravos y 'Cervera' sugiere 'ciervo'. En otras palabras: cornudo.
42 Livorno, en la Toscana, al sur de Pisa.
43 'Albañal', cloaca.
44 Doctor in utroque era el doctorado en ambos Derechos: Civil y Canónico.
45 Perdía jugando a las 'pintas' lo que ganaba en su oficio de pintor. Pasas e higos eran comida de moriscos.
46 Infierno, Purgatorio y Paraíso.
47 Jóvenes y hermosas. Lo de 'siendo cristianas' viene de que era nombre de una mora hermosísima que aparece en varios romances.
48 Malas artes, mañas, picardías.
49 Saber 'la flor de Osuna' (prov. de Sevilla) es ser pícaro, y la expresión pudo originarse en un Conde de tal título, contumaz jugador. Andarse 'a la flor del berro' es desenvolverse a sus anchas, hacer lo que uno quiere.
50 Cojín que usa la costurera. 
51 Gratis, sin coste. Se entiende que contrajo una enfermedad venérea. 
52 Estebanillo se refiere al carro, aunque el malintencionado lector pueda pensar otra cosa. El equívoco alude al libro Carro de donas, de Fray Francisco Jiménez. 
53 El cuarto, la cuarta parte del real 'de vellón', valía 4 maravedís. 
54 El criado solía comer por su cuenta, fuera de la casa del señor. De su salario, la 'ración' era para el sustento diario, y la 'quitación' el resto.. 
55 Sin comer. 
56 Por comer sólo una vez cada veinticuatro horas. El 'veinticuatreno' era paño cuya urdimbre tenía 24 centenares de hilos. 
57 Infrecuentemente. 'Tenía sobre el sayo negro señalados el peto, espaldar y gola, y la... camisa medio pudrida de sudor; que no era posible menos de quien tan tarde se desnudaba' (Quijote de Avellaneda, XXXIV) 
58 En corta cantidad, con escasez. La libra castellana, equivalente a 460 gramos, se dividía en 16 onzas, y la onza en 16 adarmes. 
59 Hechas un nudo. 
60 Del romance: 'Vámonos, dijo, mi tío, / a París esa ciudad, / en figura de romeros, / no nos conozca Galván. 
61 Capa corta. 'Cumplida': ancha, de mayor talla que la conveniente al sujeto. 
62 Cayado, báculo. 
63 Nuestra Señora de la Caridad. 
64 Lo construyó Felipe II, hijo de Carlos V, en conmemoración de la batalla de San Quintín. 
65 Asombro. 
66 Apeles y Lisipo: famosos pintor y escultor griegos. 
67 Engañar, timar. 
68 Terna, trío. 
69 Tretas, malicias. 
70 Consorcio, junta. 
71 Por lo elocuente. 
72 '... praestare dignetur Dominus noster Iesus Christus'. Fórmula con la que se concluían los sermones. 
73 No haya delación. Equivalente a 'Antes mártir que confesor'. 
74 'Cantos': puntas, extremos. 
75 Orig.: 'alejux'. El 'alajú' o 'alfajor' es un pastelillo de pan rallado, nueces y miel.

3 comentarios:

Gatopardo dijo...

Enorme, qué descdripción.

Juan Nadie dijo...

Cómo eran estos escritores del Siglo (o siglos) de Oro...

marian dijo...

...en paño.
Estas son joyas de nuestra literatura.
Además de lo que se aprende (tanto bueno, como malo:), es que son la monda, yo lo paso pipa leyéndolos.