Hace 50 años / The Beatles - Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967)

sábado, 25 de septiembre de 2010

Literatura satírica y burlesca/ 4 - Cultismo vs. Conceptismo - Góngora vs. Quevedo - España

Luis de Góngora y Francisco de QuevedoEs proverbial en la Historia de la Literatura el enfrentamiento de unos escritores con otros por cuestiones de concepción creadora.
El pique entre Góngora y Quevedo ha quedado como uno de los más enconados de las letras, y ya en su tiempo estaba en boca de todos. Dos enormes poetas que no dejaban pasar la ocasión de zaherirse, muchas veces con auténtica saña, mofándose incluso de los defectos físicos del otro, como cuando Góngora, refiriéndose a la cojera de Quevedo, le espeta: ya que vuestros pies son de elegía (de lejía).
Quevedo a su vez acusa a Góngora de judío (Siendo sólo rabí de la judía, cosa que tu nariz aun no lo niega), algo totalmente falso. Ambos se acusan de desconocer la lengua griega.
Y todo provocado por el distinto concepto que tenían de la poesía: Góngora desarrolla el gusto por la poesía cultista de Garcilaso y Fray Luis de León llevándolo al extremo, a base de metáforas desbordadas, hipérbaton exagerado, latinismos gramaticales..., haciendo de su poesía un producto elitista, difícil de entender. Quevedo da más importancia al concepto que a la forma, y aunque alaba la poesía de Garcilaso y Fray Luis, se opone radicalmente a la manera de entenderla de Góngora.
Sin embargo, la poesía de Góngora bebe del conceptismo al igual que Quevedo se siente influido por el cultismo gongorino: Quevedo utiliza un latinismo erudito en muchos de sus versos, al lado de un léxico deliberadamente vulgar. Por otra parte, Góngora es tan conceptista, ingenioso y agudo como Quevedo (Ande yo caliente, ríase la gente...). El enfrentamiento entre Quevedo y Góngora, entonces, resulta más personal que literario.
En realidad, yo creo que se admiraban mutuamente.

GÓNGORA A QUEVEDO

Anacreonte español, no hay quien os tope,
que no diga con mucha cortesía,
que ya que vuestros pies son de elegía,
que vuestras suavidades son de arrope.

¿No imitaréis al terenciano Lope,
que al de Belerofonte cada día
sobre zuecos de cómica poesía
se calza espuelas, y le da un galope?

Con cuidado especial vuestros antojos
dicen que quieren traducir al griego,
no habiéndolo mirado vuestros ojos.

Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
porque a luz saque ciertos versos flojos,
y entenderéis cualquier gregüesco luego.
QUEVEDO A GÓNGORA

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

Apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin christus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Retrospectivo existente - Miguel Labordeta - España

Zapatos - Vincent Van GoghMe registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.

Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie,
nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.

¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.

Miguel Labordeta era hermano del profesor, cantautor y político aragonés José Antonio Labordeta, que acaba de fallecer hoy a los 75 años. Sirva este poema como homenaje a los dos.

Beatus ille/7 - Beatus ille - Epodo II - Horacio - Roma

HoracioBeatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium,
paterna rura bubus exercet suis
solutus omni faenore
neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.
ergo aut adulta vitium propagine
altas maritat populos
aut in reducta valle mugientium
prospectat errantis greges
inutilisque falce ramos amputans
feliciores inserit
aut pressa puris mella condit amphoris
aut tondet infirmas ovis.
vel cum decorum mitibus pomis caput
Autumnus agris extulit,
ut gaudet insitiva decerpens pira
certantem et uvam purpurae,
qua muneretur te, Priape, et te, pater
Silvane, tutor finium.
libet iacere modo sub antiqua ilice,
modo in tenaci gramine:
labuntur altis interim ripis aquae,
queruntur in Silvis aves
frondesque lymphis obstrepunt manantibus,
somnos quod invitet levis.
at cum tonantis annus hibernus Iovis
imbris nivisque conparat,
aut trudit acris hinc et hinc multa cane
apros in obstantis plagas
aut amite levi rara tendit retia
turdis edacibus dolos
pavidumque leporem et advenam laqueo gruem
iucunda captat praemia.
quis non malarum quas amor curas habet
haec inter obliviscitur?
quodsi pudica mulier in partem iuvet
domum atque dulcis liberos,
Sabina qualis aut perusta Solibus
pernicis uxor Apuli,
sacrum vetustis exstruat lignis focum
lassi Sub adventum viri
claudensque textis cratibus laetum pecus
distenta siccet ubera
et horna dulci vina promens dolio
dapes inemptas adparet:
non me Lucrina iuverint conchylia
magisve rhombus aut scari,
siquos Eois intonata fluctibus
hiems ad hoc vertat mare,
non Afra avis descendat in ventrem meum,
non attagen Ionicus
iucundior quam lecta de pinguissimis
oliva ramis arborum
aut herba lapathi prata amantis et gravi
malvae salubres corpori
vel agna festis caesa Terminalibus
vel haedus ereptus lupo.
has inter epulas ut iuvat pastas ovis
videre properantis domum,
videre fessos vomerem inversum boves
collo trahentis languido
positosque vernas, ditis examen domus,
circum renidentis Laris.
haec ubi locutus faenerator Alfius,
iam iam futurus rusticus,
omnem redegit idibus pecuniam,
quaerit kalendis ponere.
_____________________________

Dichoso el que de pleitos alejado,
cual los del tiempo antigo,
labra sus heredades no obligado
al logrero enemigo.

Ni el arma en los reales le despierta,
ni tiembla en la mar brava,
huye la plaza y la soberbia puerta
de la ambición esclava.

Su gusto es, o poner la vid crecida
al álamo ayuntada,
o contemplar cuál pace, desparcida
al valle, su vacada.

Ya poda el ramo inútil, ya engiere
en su vez el extraño,
o castra sus colmenas o, si quiere,
tresquila su rebaño.

Pues cuando el padre Otoño muestra fuera
la su frente galana,
¡con cuánto gozo coge la alta pera,
las uvas como grana,

y a ti, sacro Silvano, las presenta,
que guardas el ejido!
Debajo un roble antiguo ya se asienta,
ya en el prado florido.

El agua en las acequias corre, y cantan
los pájaros sin dueño.
Las fuentes al murmullo que levantan,
despiertan dulce sueño,

y ya que el año cubre campo y cerros
con nieve y con heladas,
o lanza el jabalí con muchos perros
en las redes paradas,

o los golosos tordos, o con liga,
o con red engañosa,
o la extranjera grulla en lazo obliga,
que es presa deleitosa.

Con esto, ¿quién del pecho no desprende
cuanto en amor se pasa?
¿Pues qué, si la mujer honesta atiende
los hijos y la casa?

Cual hace la sabina o calabresa,
de andar al sol tostada,
y ya que viene el dueño, enciende apriesa
la leña no mojada,

y ataja entre los zarzos los ganados,
y los ordeña luego,
y pone mil manjares no comprados,
y el vino como fuego.

Ni me serán los rombos más sabrosos,
ni las ostras, ni el mero,
si algunos con levantes furïosos
nos da el invierno fiero,

ni el pavo caerá por mi garganta,
ni el francolín greciano,
más dulce que la oliva, que quebranta
la labradora mano,

la malva, o la romaza enamorada
del vicioso prado;
la oveja en el disanto degollada,
el cordero quitado

al lobo, y, mientras como, ver corriendo
cuál las ovejas vienen,
ver del arar los bueyes, que volviendo
apenas se sostienen;

ver de esclavillos el hogar cercado,
enjambre de riqueza.
Ansí, dispuesto un cambio ya al arado,
loaba la pobreza.
Ayer puso a sus ditas todas cobro,
mas hoy ya torna al logro.


Versión de Fray Luis de León

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Las noticias de casa - Kofi Anyidoho - Ghana

Luz africana - Inés RubialesNo he llegado tan lejos
sólo para sentarme a la orilla del camino
y estallar en llanto
podría haber llorado en casa
sin una jornada de tantas espinas

No he extendido mis alas
tan ancho sólo para verme hacinado en las esquinas
ante la mera mención de tormentas

A aquellos que escuchan
sobre golpes militares
y rumores de contienda civil
incendios de breñas y malas cosechas en casa
y vienen a mí buscando temores y lágrimas
debiera decir que estoy cansado
muy cansado
cansado de toda devoción a la muerte y al moribundo

Yo también he escuchado acerca de
todos los incendios de breñas
las súbitas muertes
y violentos discursos

He escuchado acerca de
todos los puestos vacíos del mercado
la hoyas de cocina todas llenas de recuerdos y ceniza

Y estoy cansado de
todos esos ruidos de
condolencias de aquellos que
aman desdeñar la rabia del hambre
inclinan su cabeza y dan vuelta a casa
preocupándose y por siempre preocupándose
por el sobrepeso y la dieta especial para perros y gatos.

Como un huérfano encallado
en los estercoleros de los propietarios de la tierra
guardaré mis penas para mi mismo
doblándolas con infinito cuidado
punta por punta
tomando los plegados dolores dibujos en círculo
en rededor de ocultos espacios donde quietas
echan raíces nuestras esperanzas aún
en esta hora de finito caos

Aquellos que enviaron sus trajes funerarios
al lavandero
aguardando a los de las pompas fúnebres
cargando nuestro cadáver con gran despliegue

Déjalos que esperen a la próxima y a la próxima
estación para mirar cuan bien crecen los niños nativos
crecen los frutos e incluso las flores
de la podredumbre más matinal de los sueños

En tanto
estoy cansado

cansado de todas las condolencias de cocodrilos.

Traducción de Rafael Patiño

viernes, 10 de septiembre de 2010

Fragmentos de La memoria deshabitada (poemas en prosa) - José Manuel Martín Portales - España

Christies - Antoni Tàpies
POEMA II

Se reconoce a veces en las briznas de plata, en las pavesas que han quedado como suspendidas tras el paso de un ángel, gestos de viejas consistencias, ya ajados, que gravitan en el espacio vacío como el polvo atravesado por la luz

Esa especie de ausencia desde donde le observan rostros que sonríen mudos, rostros que adelantan los labios hacia la orilla invisible, rostros que se desnudan, se ofrecen, se consumen

Hiere polvo de plata en los ojos cerrados. Y penetra el silencio un grupo de muchachas afinando violines. Y el vaivén de los lirios. Y la luz tan vacía

***
POEMA IV

Un silencio poblado de caballos atraviesa la casa deshabitada removiendo la ceniza del hogar, el peso de la miel resbalando en los panales. Dialogan las botellas vacías sobre la mesa sucia para siempre

Los pájaros remueven la escarcha anaranjada del crepúsculo, la desesperación transparente de las primeras farolas encendidas

***
POEMA VI

El desierto es el centro donde encontré tu ausencia. El espejo vacío que alcanza la memoria tras el papel quemado

Aparecías allí como música quieta, la plenitud posible, los adverbios de tiempo

Desierto era tu nombre obligando mi fuga. Tu voz desde los límites. Los caballos danzando en el crepúsculo. El vaivén de los lirios en el mar de los ángeles


El poeta y periodista cordobés José Manuel Martín Portales ha resultado ganador del Premio Nacional de Poesía de las XLVI Justas Literarias convocadas por la Casa de Cultura Sánchez Díaz y patrocinadas por el Ayuntamiento de Reinosa, por el poemario Dentro de Shakespeare.
Martín Portales ya fue ganador de las Justas en 2008 por La lentitud de los triángulos y cuenta con varios premios nacionales de poesía. Entre sus textos, destacan Lógica de la perpejidad, El espejo vacío, Cuaderno de la pobreza o Crítica de la nada, de cuya 2ª parte -La memoria deshabitada- damos aquí unos fragmentos.

Como poemas finalistas de esta edición fueron designados En los portales, en las aceras y en la piel de las palabras y Érase que existían las palabras del viento.
Mención de Honor mereció Paula Álvarez Carnero por Mudanza final.
La fase local se declaró desierta.

También se falló el XXXVIII Premio Nacional de Cuentos José Calderón Escalada, que recayó en el autor madrileño José Manuel Moreno Pérez por el relato Ser humano.
Moreno Pérez es ganador de concursos literarios como el XIII Premio de Relato Corto Frida Kahlo o el II Certamen de Relatos Lar Gallego de Sevilla.
Los relatos finalistas fueron Cuento final final ok2, Miradas distintas, Jardín de orquídeas, Más allá de las nubes, Borrador de una historia y Los hombres del mañana.
En categoría local, se proclamó ganadora la autora Susana Díez González.
La Mención de Honor se concedió a Josefina Solano Maldonado por Flor que no fue capaz de endurecer los dientes.
Los premios se entregarán el próximo día 18 de Septiembre en el Teatro Principal de Reinosa. (Información extraída del diario Alerta)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Manuscrito en una botella - Pablo Antonio Cuadra - Nicaragua

Arrecife de los cocoteros - Osnel StRalYo había mirado los cocoteros y los tamarindos
y los mangos
las velas blancas secándose al sol
el humo del desayuno sobre el cielo
del amanecer
y los peces saltando en la atarraya
y una muchacha vestida de rojo
que bajaba a la playa y subía con el cántaro
y pasaba detrás de la arboleda
y aparecía y desaparecía
y durante mucho tiempo
yo no podía navegar sin esa imagen
de la muchacha vestida de rojo
y los cocoteros y los tamarindos y los mangos
me parecía que sólo existían
porque ella existía
y las velas blancas sólo eran blancas
cuando ella se reclinaba
con su vestido rojo y el humo era celeste
y felices los peces y los reflejos de los peces
y durante mucho tiempo quise escribir un poema
sobre esa muchacha vestida de rojo
y no encontraba el modo de describir
aquella extraña cosa que me fascinaba
y cuando se lo contaba a mis amigos se reían
pero cuando navegaba y volvía
siempre pasaba por la isla de la muchacha de vestido rojo
hasta que un día entré en la bahía de su isla
y eché el ancla y salté a tierra
y ahora escribo estas líneas y las lanzo a las olas en una botella
porque ésta es mi historia
porque estoy mirando los cocoteros y los tamarindos
y los mangos
las velas blancas secándose al sol
y el humo del desayuno sobre el cielo
y pasa el tiempo y esperamos
y gruñimos
y no llega con las mazorcas
la muchacha vestida de rojo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Literatura satírica y burlesca/3 - Yo he hecho lo que he podido - Francisco de Quevedo - España

Don Francisco de QuevedoYo he hecho lo que he podido;
Fortuna, lo que ha querido.


Los casos dificultosos,
tan justamente envidiados,
empréndenlos los honrados,
y acábanlos los dichosos;
y aunque no están envidiosos
en lo que me ha sucedido,
yo he hecho lo que he podido;
Fortuna, lo que ha querido.

Yo no condeno quejosos,
no quiero ensalzar sufridos,
de bienes no merecidos
no sé cómo hay envidiosos;
si no soy de los dichosos
por haberlo merecido,
yo he hecho lo que he podido;
Fortuna, lo que ha querido.


Lísida, siempre acontece,
y es firme ley sin mudanza,
que el bien es del que le alcanza,
y no del que le merece;
y en vano me desvanece
ver, que en quanto se ha ofrecido,
yo he hecho lo que he podido;
Fortuna, lo que ha querido.


Más honra al que es desdichado
que no se sepa razón,
que puede dar presunción
gran lugar mal empleado;
no me culpa mi cuidado,
porque en quanto yo he vivido,
yo he hecho lo que he podido;
Fortuna, lo que ha querido.


Méritos son desperdicios
que ofenden todas orejas:
para realzar las quejas
son buenos ya los servicios;
y aunque el sembrar beneficios
produzca agravios y olvido,
yo he hecho lo que he podido;
Fortuna, lo que ha querido.


De mi desdicha me fío,
de fortuna nada espero,
si no es algún mal postrero,
que será el primer bien mío:
no corra más tras desvío,
y por no quedar corrido,
yo he hecho lo que he podido;
Fortuna, lo que ha querido.