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martes, 9 de febrero de 2010

Poetas de al-Andalus/Sefarad/ 1 - Poesía del vino/4 - Él dijo, "no duermas" - Dunash ibn Labrat - al-Andalus

Sin título
Él dijo no duermas. Bebe vino viejo
con mirra y lilas, hena y áloes
en un vergel de granadas, palmas y vinos
llenos de plantas placenteras y tamarindos,
con el murmullo de los manantiales
y el canto de los laúdes
al son de los cantantes, flautas y liras.
Allí dónde cada árbol es alto, las ramas
están llenas de frutas,
y los pájaros voladores de cada rey
cantan entre las hojas.
Las palomas gimen melodiosamente
y replican arrullando como lengüetas.
Beberemos entre camas de flores cercadas por lilas
aportando penas al vuelo de canciones y alabanzas.
Comeremos dulces y beberemos con el cuenco repleto.
Actuaremos como gigantes y beberemos
de las copas enormes.
Por las mañanas, yo me levantaré para matar toros
sanos y elegidos, becerros y carneros.
Nos ungiremos con aceite fragante e incienso
de áloe ardiente.
Antes que el día de la muerte caiga sobre nosotros, cubrámonos!
Yo le reproché: ¡Silencio, silencio! Eso ¿Cómo te atreves? ¿Cuándo la Casa Santa, el escabel de Dios,
para Incircuncisos?
Atontadamente tú has hablado, pereza tú has elegido.
Tonterías has pronunciado, como burlas y engaños.
Tú has abandonado el estudio

6 comentarios:

Mandevile dijo...

Buen elemento este ben Labrat, y estupendo poema religioso (¿religioso?). Como polemista no tenía precio, y se echó encima toda la escuela de ibn Saruk. Le cabe el mérito de haber unido por primera vez la métrica árabe y el ritmo hebreo. Por supuesto, esto sólo podía pasar en Córdoba :-) en el s. X.

Juan Nadie dijo...

Sí, Córdoba, la capital del mundo en esa época, la civilización más avanzada por entonces. ¿En qué otro sitio podrían convivir, sin darse de palos, la cultura árabe , la judía y la cristiana, aparte de Toledo?

Logan y Lory dijo...

A nosotros nos llama la atención esa profusión de adornos literarios que culminan estos poemas.

Y uno se pregunta como una civilización tan floreciente se pudo quedar tan estancada hasta nuestros dias.

Un abrazo.

Anderea dijo...

Los sentidos, lo sensual.

¡Qué bronca final!

Es curioso cómo, en lo poco que conozco de poesía de Oriente o con orígenes allí, aparecen estas dos características: lo sensual y el regañar. Incluso se mantiene en diferentes siglos. Debe ser idiosincrático.

Suena bien y es interesante el fragmento que has elegido, Juan.

Gracias.

Anderea dijo...

Córdoba, Toledo. ¿Y Tudela?

Juan Nadie dijo...

También Tudela: Yehudah Halevi