Barbara Mendes - So Many Stars (2017)

miércoles, 30 de septiembre de 2009

QUIJOTESCAS/1 - Sueña Alonso Quijano - Jorge Luis Borges - Argentina

Muerte de Don Quijote - Gustavo Doré
El hombre se despierta de un incierto
Sueño de alfanjes y de campo llano
Y se toca la barba con la mano
Y se pregunta si está herido o muerto.

¿No lo perseguirán los hechiceros
que han jurado su mal bajo la luna?
Nada. Apenas el frío. Apenas una
Dolencia de sus años postrimeros.

El hidalgo fue un sueño de Cervantes
Y Don Quijote un sueño del hidalgo.
El doble sueño los confunde y algo

está pasando que pasó mucho antes.
Quijano duerme y sueña. Una batalla:
Los mares de Lepanto y la metralla.

Con este poema, Salvo el Crepúsculo inaugura una serie titulada QUIJOTESCAS, que dará cabida a una parte de lo que escritores y poetas de distintas épocas y países han dicho sobre el loco genial.
La serie no tendrá ningún tipo de periodicidad, sino que se desarrollará al albur del estado de ánimo del responsable de este blog.
Dado que "todo el mundo" ha escrito sobre El Quijote, tendremos para una buena temporada. Espero que lo disfruten.

Exterior del gato - Carlos Barral - España


Ser el gato,
hacer un esfuerzo y ser el gato
transitorio del alba y en la cumbre
del mundo transitado, y presumible.

Ser por fuera del gato todo el gato posible
después del atigrado resplandor de la noche
última y la pasmada contracción felina.
Comenzar en el zinc al borde de las uñas,
en el cielo que escurre el canalón vacío
y en la flor espectral que crece entre las rejas.

El gato que despierta paso a paso las viejas
miserables espaldas de fábrica baldada
y el aire algodonoso de las ramas al suelo
y la tierra afeitada del muro hasta el camino
y hasta el bidón sonoro que su peso estremece.

Ser gato por fuera y tan cabal. Parece
que el mundo quepa dentro de esta pausa ondulada
precisa como un astro, que te llama
y a quien no negarás el pararte desnuda
donde nadie hubiera imaginado

aurora sobre el muro desconchado,
alba rosada sobre el gris de un gato,
con las puntas nocturnas de los pechos
apuntando a esos hombres cavilosos
que llegan tan despacio, pisando en las afueras.

Porque conocía el nombre de los peces... - Carlos Barral - España

Barco - Arte romano
Porque conocía el nombre de los peces,
aún de los más raros,
y el de los caladeros, y las señas
de las lejanas rocas submarinas,
me dejaban revolver en las cestas,
tocarlos uno a uno, sopesarlos,
y comentaban conmigo abiertamente
las sutiles cuestiones del oficio.
Porque entendía de nudos y de velas
y del modo de armar los aparejos,
me llevaban con ellos muchas veces;
me regalaban el quehacer de un hombre.
Sentía con orgullo
enrojecérseme las manos al contacto del cáñamo,
impregnarme
un fuerte hedor a brea y a pescado.
Sabía casi todo de aquella vida simple,
de aquel azar diario y primitivo.

Sólo que aquella ciencia era lujosa.
No supieron contarme
o no pude entender cómo era aquello
en los días peores, las amargas
semanas de paciencia,
cuando el viento del norte
roe las entrañas y se harta la pupila
de escudriñar los cielos,
en los días confusos,
cuando el mar de borrosos contornos
es sólo como un cascote de vidrio
semienterrado en el fango,
un desagradable incidente o una trampa
para los que pasan corriendo
ciegos bajo la lluvia.

martes, 29 de septiembre de 2009

Fragmento de Historia de un amor - Roque Dalton - El Salvador

Max Ernst
IV
EL PASO DE LOS AÑOS

ELLA (un martes):

La melancolía no te sirve ya para nada:
sólo para escupir sobre el cesto de papeles,
lamentar el final de tu amada botella de ginebra
y decidirte a no ir más a ese sucio cine de Holesovice
donde te espera Zdena con la nariz helada como un perro.
Ahora te levantas tardísimo
y en el espejo tu lengua luce blanca y amarga,
tampoco esas rotundas marchas hitlerianas
sirven para azuzarte más el corazón matutino.
Es propio de una juventud como la tuya,
demasiado larga, quiero decir.
Ni el olvido es la tormenta que imaginaste:
tan solo un tenue velo de color amarillo
cayendo por su propio peso en el acuario de las orquídeas.
Tendrás una madurez común,
disputarás con tus hijos la lonja más gorda del steak familiar
y para poner sabor dramático en tu vida
te bastarán ciertos sábados con Beethoven y Bach.
Ésa es la gloria bíblica.
Cada quinientos años nace un hombre que escapa a esta ley.
Lo demás es cuestión de tu orgullo, espejismos.

YO:

Notable esfuerzo para acusarme
de tener citas con Zdena.
La estupidez y la falta de sueño
son las únicas causas de la vejez.
Con mi (lo acepto) irritante brillantez
y con saltar de la cama a las doce del día
pienso seguir siendo un muchacho por treinta años más.
Luego me derrumbaré (por respeto a mis hijos)
y mi epitafio será falso y piadoso:
"Entre los 26 y los 27 años,
etapa que se prolongó durante toda su vida,
fue el hombre más inteligente del mundo.
Después se casó".

jueves, 24 de septiembre de 2009

El lingüista - Diego Jesús Jiménez - España

Juan de ValdésEs ambición hermosa someter las palabras.
Reclamaba el lingüista
la precisión del tiempo para nombrar las cosas.
Conocer los arroyos, las escondidas sendas de los sabios, y las noches
abrasadas de flores; dónde el lenguaje abre sus palabras más justas.
Juan de Valdés sabía
que las palabras pueden penetrar la materia
y, con su luz más diáfana, establecer un orden en su universo helado.
Trabajó con las sombras, vivió oculto en la niebla
de su taller obscuro; en fríos alambiques de vidrio, acontecieron
los más bellos vocablos. Destilaba la razón en matraces, calentaba sus pétalos
en busca del aroma que las palabras dejan en el aire al nombrarlas.
Atravesó la noche donde el silencio habita
los perfumes más cálidos. Ese resol perdido
incendiando la tarde por las hoces de Cuenca
iluminó su frente. Y acaso viera al cielo, con su escritura pálida en las aguas,
transcribir la belleza, la exactitud de toda su penumbra infinita.

Que la palabra nombre con su sabiduría, llene de sonidos exactos y de luces precisas
nuestro conocimiento. Si es en los ríos donde se detiene
sea fría su música, transparentes y frescas sus dormidas imágenes;
transcurran las palabras reflejando el silencio
o queden derrotadas recorriendo sus bóvedas, entre polvo, a la sombra
de sus casas en ruinas, si acuden a las plazas vacías de la Historia.
Someter la palabra, Juan de Valdés, es ambición hermosa,
pues que así se da nombre y destino a la vida, la materia ilumina
su corazón cerrado.

Fragmento de Concepción del poema - Diego Jesús Jiménez - España

La Creación - Miguel Ángel
III

No es la posesión ni el ocio quienes
hacen que la vida sea digna de ser vivida.              
No son conceptos de prestigio,
en su más honda y fría concepción medieval,
los inseguros planteamientos que, ahora, podrían incidir
en la composición de este poema. Sin embargo, según los humillantes
y honorables rasgos de la Antigüedad, el poeta es excelso
intérprete de mitos, es profeta y vidente, su trabajo es misterio
y su palabra, impersonal y lúcida, es adivinación
y mágica locura.                
No basta
con nombrar a la rosa. Deben ser ofrecidos sus pétalos de forma
que el vocablo y las letras que lo componen ardan bajo la ira
de un diminuto dios que olfatea su muerte.

Dibujar en el agua una flor; descomponerla luego
arrojando una piedra, u otra flor, al estanque donde vivió su imagen.                                  
Destruir y crear. He aquí                        
dos palabras, dos bellos gestos que
nos producen placer. ¿No surge el arte
de las más dolorosas y turbias experiencias
de la razón? Construir un paisaje
con las ruinas de otro, y con la sombra de un vocablo
iluminar la vida.                
He atravesado así el santuario en el que las palabras son destino
y origen, tiempo sobre el que razas primitivas
transcribieron su historia. Signos, trazos helados, cuyo llanto es eterno.                                               Fríos restos ornamentales, inseguro silencio,
voces conscientes de su finalidad, cuyo rumor es canto.                                            
Lejos de la función mágica
con que la imagen fuera concebida al principio,
nos entristecen hoy sus lejanos colores porque, en ningún momento, las frías huellas
de la belleza como especulación
es lo que contemplamos. Un bello juego
que la mano del hombre convirtió en magia más tarde. Sólo así pudo el arte
poseer una forma: féretro o jardín donde reposa
su efímero esplendor. Palabras dibujadas
como halcones heridos, como sueños
que la luz del otoño aniquilara. Formas
que no fueron pensadas como ornamentación y, sin embargo, mediante joyas y amenazas
-Miguel Ángel, Rafael...-, crearon en la bóveda
una lejana historia
herida de belleza. Belleza herida por la belleza misma.                                                      
Las flores,
cuyo séquito nos repite su imagen infinita, lloran sobre la alfombra
y el tapiz de palacio: Su presencia es el arte.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Fragmentos de Cánticos del Amtrak Cascades - Mar Sancho - España

The Cascade MountainsBellingham
Maldigo todas las mañanas lluviosas de mayo
cuando el paisaje a rayas se desmaya en la ventanilla
mientras vigilo el reflejo también trémulo de mi rostro
avanzando voraz sobre las marinas, sobre las montañas;
si no fuera por el lunar fronterizo a esos labios callados
hace tiempo que sería incapaz de reconocerme.
...

Mr. Vernon / Burlington
Azul se ha detenido el tren y la megafonía anuncia rancia
el hallazgo de una ballena orca sobre las vías; más tarde
la misma voz incita al almuerzo en el vagón restaurante
donde un anciano cocina palomitas de maíz, los niños crecen
fugaces hasta que dejan de servirles sus zapatos y yo a gritos
pronuncio tu nombre ante el temor aterido de olvidarlo.
...

Olympia / Lacey
Los escolares estrepitosos se apean de excursión al capitolio
y un sigilo lóbrego semejante a la neblina de las ensenadas
empapa el compartimento; la estación tiene las puertas tristes
bajo la pintura y el guardagujas desabrocha su uniforme zurcido,
desenvuelve el bocadillo y miles de migas áureas revolotean
presurosas hasta que irreverentemente arranca el ferrocarril.
...

Portland
No habrá nadie aguardando mi llegar sobre el andén
alborozado de abrazos y baúles silbando bienvenidas
rozaré con fijeza los semblantes extraños esperanzada
en redescubrirte a pesar de los años, tomaré un taxi
tatuado de lluvia, visitaré a la familia, dilapidaré los días
y partiré despaciosamente hacia cualquier otro lugar.
...

Salem
Sólo existe este vagón; el mundo restante es tan imaginario
como el cormorán que aletea sobre el asiento número siete;
si supiese escribir cartas de despedida o esconder tesoros
compraría una granja junto al riachuelo que resplandece
bajo este puente de hierro estrepitoso; mi soledad plácida
de cicatrices así discurre para desembocar al mismo mar.

...

La poeta vallisoletana Mar Sancho, con el poema 'Loas del Transiberiano', se ha proclamado ganadora de las XLV Justas Literarias, convocadas por la Casa de Cultura 'Sánchez Díaz' y patrocinadas por el Ayuntamiento de Reinosa con motivo de las fiestas de San Mateo.
El premio correspondiente a la fase local de poesía, fue obtenido por María Jesús González Fernández, de Mazandrero, por el poema 'Apuntes de historia natural'. Los premios están siendo entregados en estos momentos en el Teatro Principal de Reinosa.En el mismo acto se hace entrega del XXXVII Premio Nacional de Cuentos 'José Calderón Escalada', otorgado al relato 'Teorema de las camas desechas', original de Óscar Sipán Sanz, oscense, que ya obtuvo el premio en el año 2005, en su XXXIII edición.

Mar Sancho es licenciada en Derecho y doctorando en Literatura Española.
Ejerce la crítica musical en publicaciones como ABC, Ritmo y Opera News.
Cuenta con importantes premios de poesía, como el Ateneo de Madrid, Premio Letras Jóvenes de Castilla y León, Premio Federico García Lorca de Poesía y Premio Jaime Gil de Biedma.
También ha obtenido premios de relato como el Premio de La Felguera, Premio Ana María Matute, Premio Ciudad de Tudela, Premio de Relato de la Diputación de Valladolid, Premio Lituma, Premio Ateneo de Méjico...
Su último libro, la novela 'Aún es tarde', obtuvo recientemente (2006) el Premio Rejadorada de Novela Corta.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Conversación telefónica - Wole Soyinka - Nigeria

Miquel BarcelóEl precio parecía razonable, el lugar
indiferente. La casera juró vivir
sin prejuicios. Nada quedaba salvo
la auto-confesión. “Madame”, advertí,
“Detesto perder un viaje -Soy Africano”
silencio. Transmisión silenciada de
fingida buena educación. Voz que llega
como larga boquilla dorada y tubular, impregnada de lápiz labial
Fui sorprendido por su vileza.
“Qué tan oscuro?”... no había escuchado mal...
Es usted claro o muy oscuro?
Hedor a rancio vaho de refugio público para telefonear.
Cabina roja, buzón rojo, rojo autobús doble
aplastando el alquitrán. ¡Era real! Avergonzada
por el silencio enfermizo, llevé al límite su
turbación para suplicar explicación
ella, considerada, cambió el tono
“¿Es usted oscuro? ¿o muy claro?” advino la revelación
“Quiere usted decir, cómo chocolate puro, o con leche? ”
Su asentimiento fue clínico, rayando en la frialdad de la luz
Rápidamente, una vez ajustada la longitud de onda,
escogí Sepia Oeste-Africano -tras reflexionar dije:
“lo certifica mi pasaporte” Silencio para un espectroscópico
vuelo de ilusión, hasta que el acento de su sinceridad retumbó
con fuerza en la bocina. ¿Cómo así? dijo condescendiente
“No sé lo qué es”. “No del todo”
Facialmente, soy moreno, pero madame, debería ver usted
el resto de mí. Las palmas de mis manos, las plantas de mis pies
son de un rubio oxigenado. La fricción lo ha causado -
torpemente madame- por sentarme, mi trasero se ha tornado
Negro Cuervo- ¡Un momento madame! sintiendo
su auricular elevarse al sonido del trueno
en cuanto a mis orejas -“madame”, sugerí,
¿no preferiría verlas usted misma?
Traducción de Carlos Ciro y Raúl Jaime

martes, 15 de septiembre de 2009

La pipa de kif - Ramón María del Valle-Inclán - España

Ramón María del Valle Inclán¡Verdes venenos! ¡Yerbas letales
De paraísos artificiales!

A todos vence la marihuana
Que da la ciencia del Ramayana

¡Oh marihuana, verde neumónica,
Cannabis índica et babilónica!

Abres el sésamo de la alegría,
Cáñamo verde, kif de Turquía

Yerba del viejo de la Montaña,
El Santo Oficio te halló en España.

Yerba que inicias a los fakires,
Llenas de goces y Dies Ires.

¡Verde esmeralda – loa el poeta
persa – tu verde vistió el profeta!

(Kif – yerba verde del persa – es
el achisino bhang bengalés.

Charas que fuma sobre el diván,
Entre odaliscas, el Gran Sultán)

Los pobres de Dios - Ramón María del Valle-Inclán - España

La parábola del ciego - Pieter Brueghel, el ViejoPor los caminos florecidos
va la caravana de los desvalidos,
ciegos, leprosos y tullidos.
No tienen albergue en la noche fría,
no tienen yantar a la luz del día,
por eso son hijos de Santa María.
El polvo quema sus llagas rojas,
sus oraciones son congojas:
van entre el polvo como las hojas.
Van por caminos de sementeras,
caminos verdes entre las eras,
en donde cantan las vaqueras.

Como chove miudiño,
como miudiño chove,
pol'a banda de Laiño,
pol'a banda de Lestrove.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Liverpool - José María Millares Sall - España

Town Hall - Liverpool 1903Sobre vuestros curtidos rostros de paloma endurecida,
sobre vuestras sonrisas de sal y vino agrio, ya sobre los duros
cristales de la niebla,
está mi alma, están mis ojos, amigos,
y sobre el último dolor de la tierra,
y sobre el último dolor de mis manos, tanteando el duro cemento de
una puerta vacía,
y sobre la última agonía de las aguas está flotando mi corazón,
señores, mi corazón.
Por favor, abridme paso, dejadme cruzar este túnel de plomo,
que quiero ser el primero en llegar con mi sangre a los muelles de
Liverpool.
Amigos, vosotros que os perfiláis como aletas de pescado
sobre las últimas esquinas de los buques;
vosotros que de cada rincón saltáis de una bodega a otra
como sapos de azufre ardiendo, como tristes pezuñas de lagarto,
para husmear el rojo carbón de las calderas,
para darle vida al hierro como al alba le dais su fruto,
para darle aliento al agua que se aleja para siempre de la tierra,
del polvo que tanto amáis tras unos ojos,
decidme que puedo soñar en vuestros rostros de ceniza
y en vuestras sucias calles de alquitrán, y en vuestros hogares de
nata corrompida,
y echar la raíz de mi sangre como un ancla sobre vuestras
jurisdicciones marítimas,
porque además de ser un hombre como vosotros, soy un poeta,
y un poeta es un corazón más sobre la niebla del mundo.
Por favor, abridme paso, que quiero ser el primero en saludar con mi
sangre vuestras sonrisas de azufre,
vuestras mujeres de estopa. Por favor, abridme paso.
De Liverpool (1949)

José María Millares Sall perteneció a una familia canaria de intelectuales y artistas republicanos bien conocidos. Hijo del poeta y dibujante Juan Millares Carló y la pianista Dolores Sall, y represaliado por el franquismo por sus ideas comunistas, fundó al final de los años cuarenta junto con sus hermanos -el poeta Agustín Millares y el pintor Manuel Millares- la revista Planas de poesía (1948-1951). Antes, en 1947, había colaborado en la Antología cercada, que Vicente Aleixandre consideraba pionera de la poesía social de la postguerra española.

Gabriel Celaya, con quien frecuentaba -en compañía de José Hierro y Leopoldo de Luis- las tertulias literarias de los sótanos de la librería Ínsula, calificó su poesía como "alentada por esa hermosa cólera de la verdad".
Max Aub lo incluyó en su antología Una nueva poesía española.

Casado con la también poeta Pino Betancor, musa de toda su obra, Millares se dedica en años sucesivos a la preparación de libros artesanales, que firma en ocasiones con el seudónimo Juan Martín el Empecinado. También a la composición de canciones (letra y música), como Campanas de Vegueta. Expone su obra plástica en Las Palmas, Tenerife y Madrid, y colabora con su poemario Aire y humo en otro proyecto literario familiar, la revista Millares.
Acaba de fallecer estos días a la edad de 88 años. Descanse.

Es
hora de recoger
y llenar la maleta de pájaros
y palabras y de cosas pequeñas y olvidadas
que si mañana
viene la noche
hasta la madrugada
estaremos
igual que ahora
dibujándolas.


(Datos y poema extraídos del obituario que Selena Millares, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, dedicó al poeta en el diario El País)

sábado, 5 de septiembre de 2009

Llegaron a tiempo - Charles Bukowski - Norteamericano nacido en Alemania

El escriba sentado - Museo del Louvreme gusta pensar en escritores como James Joyce
Hemingway, Ambrose Bierce, Faulkner, Sherwood
Anderson, Jeffers, D. H. Lawrence, A. Huxley,
John Fante, Gorki, Turgenev, Dostoievsky, Saroyan,
Villon, incluso Sinclair Lewis, y Hamsun, incluso T. S.
Elliot y Auden, William Carlos Williams y
Stephen Spender y el valiente de Ezra Pound.

me enseñaron tantas cosas que mis padres
nunca me enseñaron, y
también me gusta pensar en Carson McCullers
con su Café Triste y Ojo dorado.
ella me enseñó muchas cosas que mis padres
nunca supieron.

me gustaba leer los libros de tapa dura de las bibliotecas
en su simple encuadernación de biblioteca
azul y verde y marrón y rojo claro
me gustaban los viejos bibliotecarios (varones y mujeres)
que te miraban seriamente
si tosías o te reías muy fuerte,
y aún cuando se parecían a mis padres
en realidad no había ninguna similitud.

ahora ya no leo a estos autores que alguna vez leí
con tanto placer,
pero es bueno pensar en ellos,
y también me
gusta mirar las fotografías de Hart Crane y
Caresse Crosby en Chantilly, 1929
o las fotos de D. H. Lawrence y Frieda
asoleándose en Le Moulin, 1928.
Me gusta ver a André Malraux en su traje de aviador
con un gatito en el pecho y
me gustan las fotos de Artaud en el loquero
Picasso en la playa con sus fuertes piernas
y su cabeza pelada, y también está
D. H. Lawrence ordeñando esa vaca
y Aldous en Saltwood Castle, Kent, Agosto de
1963.

Me gusta pensar en toda esta gente
que me enseñaron tantas cosas que yo
nunca había imaginado antes.
y me enseñaron bien,
muy bien
cuando eso era tan necesario
me mostraron tantas cosas
que nunca creí que fueran posibles.
todos esos amigos
bien adentro de mi sangre
quienes
cuando no había ninguna oportunidad
me dieron una

El rostro de un candidato político en una valla publicitaria - Charles Bukowski - Noteamericano nacido en Alemania

Retrato de Rodolfo II - Giuseppe Arcimboldo
Ahí está:
No demasiadas resacas
No demasiadas peleas con mujeres
No demasiados neumáticos desinflados
Nunca pensó en el suicidio

No más de tres dolores de muelas
Nunca se saltó una comida
Nunca estuvo encarcelado
Nunca estuvo enamorado

7 pares de zapatos

un hijo en la universidad
un coche que no tiene más que un año
pólizas de seguros
un césped muy verde
cubos de basura con tapa hermética

seguro que le eligen.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Ojalá - Silvio Rodríguez - Cuba

En los comentarios al post anterior aparece Silvio Rodríguez y aún hoy se sigue generando polémica en torno a la dedicatoria de su canción Ojalá. Dejemos que sea el propio Silvio quien se explique sobre éste y otros asuntos.


Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
(1969)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El futuro - Julio Cortázar - Argentina

Fotografía de Robert Frank
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos en los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.