Barbara Mendes - So Many Stars (2017)

domingo, 22 de marzo de 2009

Entre irse y quedarse - Octavio Paz - México

Josep GuinovartEntre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.

Octavio Paz

Escribo sobre lo que he vivido. Vivir es también pensar y, a veces, atraviesas esa frontera en la que sentir y pensar se funden: la poesía.

La poesía está enamorada del instante y quiere revivirlo en un poema; lo aparta de la sucesión y lo convierte en presente fijo.

La modernidad no existe: hay tantas como sociedades.

Palabras de Octavio Paz

Como quien oye llover - Octavio Paz - México

Estudio de luz - Ramón CasasÓyeme como quien oye llover,
ni atenta ni distraída,
pasos leves, llovizna,
agua que es aire, aire que es tiempo,
el día no acaba de irse,
la noche no llega todavía,
figuraciones de la niebla
al doblar la esquina,
figuraciones del tiempo
en el recodo de esta pausa,
óyeme como quien oye llover,
sin oírme, oyendo lo que digo
con los ojos abiertos hacia adentro,
dormida con los cinco sentidos despiertos,
llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
aire y agua, palabras que no pesan:
lo que fuimos y somos,
los días y los años, este instante,
tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
óyeme como quien oye llover,
relumbra el asfalto húmedo,
el vaho se levanta y camina,
la noche se abre y me mira,
eres tú y tu talle de vaho,
tú y tu cara de noche,
tú y tu pelo, lento relámpago,
cruzas la calle y entras en mi frente,
pasos de agua sobre mis párpados,
óyeme como quien oye llover,
el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
es la niebla errante en la noche,
como quien oye llover
es la noche dormida en tu cama,
es el oleaje de tu respiración,
tus dedos de agua mojan mi frente,
tus dedos de llama queman mis ojos,
tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
manar de apariciones y resurrecciones,
óyeme como quien oye llover,
pasan los años, regresan los instantes,
¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?
no aquí ni allá: los oyes
en otro tiempo que es ahora mismo,
oye los pasos del tiempo
inventor de lugares sin peso ni sitio,
oye la lluvia correr por la terraza,
la noche ya es más noche en la arboleda,
en los follajes ha anidado el rayo,
vago jardín a la deriva
entra, tu sombra cubre esta página.

Octavio Paz

miércoles, 18 de marzo de 2009

Unforgiven* - Antonio Gamoneda - España

Voice of Space - René MagritteCuando tamaño significa
lo grande
y lo pequeño

Tamaño insistente, impune
de la saciedad

Tamaño de la tierra firme
Tamaño de los asesinos
tamaño de los clientes
tamaño de los alguaciles

El tamaño grita
fanfarronea
o chilla

Tamaño de las Armas de los cazadores de recompensas
Tamaño de los Miembros Viriles de los clientes del burdel
Tamaño del Orden Establecido

Pantano
aquella humana hilaridad

de la putita.

*Unforgiven: filme dirigido por Clint Eastwood.
Aunque perteneciente por edad a la Generación de Poetas del 50, Antonio Gamoneda -Premio Cervantes 2006- tiene poco que ver con dicha generación, de la que siempre se mantuvo aislado.
Estos días se ha presentado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid Escritura y alquimia, una coproducción hispano-argentina impulsada por el cineasta rioplatense Tristan Bauer -que en 1994 realizó un documental ya clásico sobre Julio Cortázar que pueden encontrar en este blog- y dirigida por Enrique Corti y César Rendueles.
La película se rodó en 2007 en los escenarios cotidianos de Gamoneda, sobre todo en su casa, pero también en los bosques por los que solía pasear antes de que un accidente -lo atropelló una furgoneta- le dejara las tabas maltrechas.
Además, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores publicará esta primavera Un armario lleno de sombra, unas memorias de infancia nada gloriosas, según Gamoneda: No se me olvida el sabor del hierro oxidado. Al morir mi padre, mi madre aguantó poco en Asturias. Era asmática y los médicos le dijeron que se fuera. El clima la estaba matando. Yo tenía tres años cuando nos instalamos en la casa de mi madrina, mujer de un ferroviario.
La vida es un error lleno de cosas maravillosas -la amistad, el amor-, pero un error. Ir de la inexistencia a la inexistencia es un asunto raro, ¿no? Y esto a mí no me parece metafísica. Son hechos.
Al final te das cuenta de que la vida es un curso preparatorio para la muerte. Uno aprende a convivir con el miedo. Ya que atravesamos un error vamos a atravesarlo de la forma más consciente posible, aprovechando las cosas buenas y luchando contra la injusticia.
La poesía intensifica la conciencia, pero no puede cambiar al mundo. Ésa ha sido una propuesta imaginaria. La poesía tiene que ser subversiva en su lenguaje, no en su contenido. En contenidos no puede competir con un periódico.
Entiendo más de vino que de poesía
Yo no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias palabras.
La crítica es un imposible. ¿Cómo se le cuenta a un ciego qué es el color azul?.
Todo esto dice Gamoneda. Y más, si le dejan.

jueves, 12 de marzo de 2009

Un ángel gótico - Antonio Gamoneda - España

Ángel góticoInmóvil, claramente
inhumano en la
pura catedral
vive un ángel.
Un ángel no tiene ojos.
Un ángel no tiene sangre.
Él no vive en la vida, él no vive
en la muerte, él está
vivo en la belleza.

viernes, 6 de marzo de 2009

No hagas como aquel - Francisco Brines - España

AntinoosDivinizó a Antinoos.
y así, ayudado en la plegaria ajena,
lo pudo retener en el recuerdo,
mantuvo su dolor.
Al fin, sólo mendigo y hombre.

Sé más pagano tú, y advierte que la vida
tiene un destino cierto: sólo olvido,
y si piadosa obra: Sustitución.
Es el azar origen del amor,
y el camino azaroso, y un golpe del azar
lo acaba pronto. Si tan ruda
es la vida, tan incivil el sentimiento,
tan injusta la pena,
y en ello no hubo enmienda con los siglos,
no hagas tú como aquél,
no pretendas hacer digna la vida:
tan torpe tiranía
no merece sino tu natural indiferencia.

Alocución - Francisco Brines - España

Ritos egipcios de la inmortalidad¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.

Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.


"La poesía es buena o mala. Hay poesía social muy buena: Vallejo, 'España, aparta de mí este cáliz' es maravilloso. El problema es que la mayor parte de la poesía social de entonces lo que hacía era poner en verso lo que se hablaba en el café. Era una traslación en verso de reflexiones, confesiones o creencias usuales en la gente. No me interesaba mucho porque yo en la poesía siempre busco un motivo de revelación, descubrir algo que yo no sé de antemano. Nunca he escrito un poema sabiendo lo que quería decir."

"Vivimos un mundo de minorías. La poesía es una gran defensa del individuo y de la individualidad del ser humano. Como se habla desde la vida y desde las emociones y tenemos parecidas alegrías y tristezas, el lector en la poesía no se busca a sí mismo sino que busca la verdad del otro. Cuando lees a alguien que piensa lo contrario que tú y, por la emoción estética, asientes al contenido de su poema, se establece algo muy importante: la tolerancia. Así, si un creyente lee un poema agnóstico y se emociona, ese creyente se hace tolerante, aunque sea por un momento. De la misma manera que si un lector ateo lee a San Juan de la Cruz, puede que no crea en la mística, pero sí creerá en el hombre que se apoya en ella."

"Lo importante es la vida. Y el momento de verdad importante es la despedida de la vida. La primera gran experiencia de pérdida es el tránsito de la niñez a la adolescencia, con la pérdida del sentimiento de la inmortalidad. Los niños se sienten inmortales, para ellos no existe la muerte. Cuando experimentas que la muerte existe y es fatal es cuando la finitud de la vida se impone como el gran tema. El hombre es tiempo."

Todo esto dice Francisco Brines, uno de los mayores exponentes de la poesía de la Generación del 50, junto con Carlos Barral, Ángel González, Jaime Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, José Manuel Caballero Bonald, José Ángel Valente, etc.