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lunes, 15 de junio de 2009

Lucas, sus desconciertos - Julio Cortázar - Argentina

Julio Cortázar
Allá por el año del gofio Lucas iba mucho a los conciertos y dale con Chopin, Zoltan Kodaly, Pucciverdi y para que te cuento Brahms y Beethoven y hasta Ottorino Respighi en las épocas flojas.

Ahora no va nunca y se las arregla con los discos y la radio o silbando recuerdos, Menuhin y Friedrich Gulda y Marian Anderson, cosas un poco paleolíticas en estos tiempos acelerados, pero la verdad es que en los conciertos le iba de mal en peor hasta que hubo un acuerdo de caballeros entre Lucas que dejó de ir y los acomodadores y parte del público que dejaron de sacarlo a patadas. ¿A que se debía tan espasmódica discordancia? Si le preguntás, Lucas se acuerda de algunas cosas, por ejemplo la noche en el Colón cuando un pianista a la hora de los bises se lanzó con las manos armadas de Khatchaturian contra un teclado por completo indefenso, ocasión aprovechada por el público para concederse una crisis de histeria cuya magnitud correspondía exactamente al estruendo alcanzado por el artista en los paroxismos finales, y ahí lo tenemos a Lucas buscando alguna cosa por el suelo entre las plateas y manoteando para todos lados.

- ¿Se le perdió algo, señor? - inquirió la señora entre cuyos tobillos proliferaban los dedos de Lucas.

- La música, señora - dijo Lucas, apenas un segundo antes de que el senador Poliyatti le zampara la primera patada en el culo.

Hubo asimismo la velada de lieder en que una dama aprovechaba delicadamente los pianissimos de Lotte Lehman para emitir una tos digna de las bocinas de un templo tibetano, razón por la cual en algún momento se oyó la voz de Lucas diciendo: "Si las vacas tosieran, toserían como esa señora", diagnóstico que determinó la intervención patriótica del doctor Chucho Belaustegui y el arrastre de Lucas con la cara pegada al suelo hasta su liberación final en el cordón de la vereda de la calle Libertad.

Es difícil tomarle gusto a los conciertos cuando pasan cosas así, se está mejor at home.

6 comentarios:

Logan y Lory dijo...

Siempre es un placer venir a leer los textos que insertas en este rincón tuyo.
Por eso hemos dejado un premio para ti en nuestro blog, por si deseas recogerlo

Un abrazo.

Juan Nadie dijo...

Pues lo recojo con muchísimo gusto, y con un poco de vergüenza, porque si lo pensás un poco el blog me lo hacen los propios poetas.
Aún así, lo agradezco enormemente y procuraré seguir trayendo a poetas y escritores de verdad.

Un saludo

Anderea dijo...

¡Qué divertido!
Perdona mi ignorancia, Juan Nadie, pero ¿Lucas es un cronopio?

Juan Nadie dijo...

Se lo podría considerar así.
Sí, sin duda, Lucas es un cronopio, porque es irresponsable y un poco piantao.

Juan Nadie dijo...

“La diferencia entre un loco y un piantado está en que el loco tiende a creerse cuerdo mientras que el piantado, sin reflexionar sistemáticamente en la cosa, siente que los cuerdos son demasiado almácigo simétrico y reloj suizo, el dos después del uno y antes del tres, con lo cual sin abrir juicio, porque un piantado no es nunca un bien pensante o una buena conciencia o un juez de turno, ese sujeto continúa su camino por abajo de la vereda y más bien a contrapelo, y así sucede que mientras todo el mundo frena el auto cuando ve la luz roja, él aprieta el acelerador y Dios te libre.” JULIO CORTÁZAR

Anderea dijo...

Es buenísimo. Gracias, Juan Nadie.
Empiezo a entender por qué a uno de mis hermanos le gustaba tanto este autor.