Bob Dylan - 'Til The Sun Goes Down - Triplicate CD1 (2017)

lunes, 31 de diciembre de 2007

Happy New Year - Julio Cortázar - Argentina

Manos
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas. Entonces
la tramo en aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Ya no quedan esperanzas de - Julio Cortázar - Argentina

Unplugged
El living de casa es muy grande, pero de ahí a pensar que Roberto

Hay pocos muebles y eso deja mucho espacio para moverse cuando los parientes y los amigos vienen a tomar una

Yo en el sillón al lado de la lámpara y mi mujer casi siempre en la silla baja cerca de la

Mesas no hay más que una, larga y angosta, que usamos para

Se puede circular cómodamente, mirar los estantes de la biblioteca y sentarse en la banqueta adosada a la

Creo que Roberto iba precisamente a sentarse cuando en mitad del living

Serían las veintidós o las veintidós y diez, Pablo y los Mounier dicen una cosa y mi mujer

Serían las veintidós y cinco para no

Lo que importa es que precisamente en ese momento Roberto iba a decirle algo a la señora de Cinamomo, como si

Había sacado un cigarrillo y se lo estaba poniendo en la boca cuando encalló y

Todos oímos el golpe y mi mujer levantó la vista del tejido y miró a Roberto como si no pudiera

Los Mounier que estaban sentados en el suelo cerca de la chimenea

Yo que tenía en la mano la copa de

Un golpe sordo y Roberto encallado y mirándose los pies como si fuera algo tan

Mi mujer siempre había dicho que ahí en el medio del living podía

Pablo no, Pablo estaba seguro de que nunca

Por mi parte no me gusta meterme, aunque debo decir que Roberto hubiera podido muy bien

Reconozco con todo que sin previo aviso es comprensible que un hombre

Debía ser muy raro con el cigarrillo en la boca, porque se lo sacó y lo sostuvo entre dos dedos mientras

La señora de Cinamomo no parecía haber encontrado nada más inteligente que hacer señas con

Los Mounier desde el suelo podían ver mejor y cambiaban impresiones en voz

Parecía ser el pie izquierdo porque Roberto se echaba hacia atrás apoyándose en

-Habría que -dijo mi mujer después de

-Esperá un poco si -aconsejé yo que por principio

A veces todo parece tan grave y al final

-Quién sabe la profundidad que puede haber en esa parte del -dijo Pablo, como si todos nosotros no

A mí siempre me ha fascinado la palabra toesas, desde

-Tire el cigarrillo, porque -sugirieron los Mounier mostrando

Y también balizas, escollera, bajamar, galerna, mesana y

Probablemente por miedo a un incendio que no haría más que

No eran todavía las diez y media y Roberto podía confiar en

Pero a nadie se le iba a ocurrir acercársele con la bandeja del café, máxime cuando ya

-Fragor, como si -dijo Pablo, que de todos modos era el menos

Desde donde estaban, los Mounier podían juzgar el avance de

Yo creo que gritó una o dos veces, pero en esos casos es difícil

-Habría que echarle un cabo -dije yo que en esos casos- o tal vez si la alcanzáramos el mango de una

Parece tan simple, pero en un living

-Cualquier cosa para -dijo la señora de Cinamomo, mientras- porque lo importante es hacer algo a fin de que
Dijo eso, exactamente, como si nosotros

Ya para entonces los Mounier estaban seguros de que los dos pies

-No creo que funcionen, se ve que -dijo Pablo, que de todos nosotros era el más

Pensé que hablaba de las bombas de achicar, porque en efecto la

Al final se había decidido a tirar el cigarrillo, probablemente para poder

Se lo veía como un bastoncillo blanco que oscilaba y

En esos casos se piensa en una gaviota, nunca en el alción que es

-Si ha tenido tiempo de transmitir la latitud a -dijo Pablo, como si

Yo pensaba en dos palabras: mensaje inalámbrico, que en estos tiempos ya no

A mi mujer le parecía que las rodillas

A mí también, pero para qué alarmar cuando todavía

Tal vez telefoneando, pero si había que explicar que

A los Mounier se les había ocurrido alcanzarle una silla aunque debía parecerles un poco

Con los Mounier nos conocíamos, pero no había tanta confianza como para

-Le llega a la cintura, y eso que -dijo Pablo, con esa manera de

Mi mujer clavó las agujas en el ovillo y me miró, tal vez para que yo

No era tan fácil, en primer lugar había que comprender las

Todos disimulábamos para no afligir más a Roberto, aunque

Además no era cosa de que escuchara la sirvienta, porque ya se sabe que los de fuera no

Desgraciadamente los aullidos eran cada vez más

-Son los albatros, me acuerdo de una vez en -decía la señora de Cinamomo y señalaba hacia

Unos de los Mounier empezó a hacer movimientos natatorios sin darse cuenta de que

El otro, más consciente de

Yo aprecié el gesto, porque en una casa de gente educada

-Uno se pregunta si no valdría más que de una vez por todas -dijo mi mujer mirando a

Expresaba el sentimiento unánime de

Pablo fue a cerrar mejor la ventana y las puertas, porque si

Aunque se notaba que cada vez

La palabra sería borborigmo

No es una bella palabra, aunque la sinceridad obliga a una

-Se diría una medusa que empieza a -murmuró la señora de Cinamomo que siempre

Un poco, sí, porque el pelo

Como finísimos dedos abriéndose y cerrándose con

Mi mujer salió llevando la taza de café sobrante, y a todos nos pareció

Son esos gestos que uno agradece sin palabras, porque

Al fin y al cabo en una casa como la nuestra en que

Nadie podrá decir que no se hace lo posible para

El más difícil aún: un poema a base de sobreentendidos

lunes, 24 de diciembre de 2007

Borges y yo - Jorge Luis Borges - Argentina

Escher
Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.

No sé cuál de los dos escribe esta página.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Quizá la más querida - Julio Cortázar - Argentina

Fiesta porteña - Fabrizia Braga Navarro
Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Poema - Henjō - Japón

Naturaleza
Las yerbas han crecido tanto
que ni siquiera podeis ver ya
el camino que lleva a mi casa:
porque he esperado demasiado tiempo
a alguien que no quería venir

Henjō

jueves, 20 de diciembre de 2007

Texto - Pablo R. Picasso - España

Autorretrato 'Yo, Picasso'
No los fue inutil a los tres cuerpos hechos de barro y de luz haber quedado envueltos en sombra y en tristeza superado el cuarto de siglo en reconstruirlos totalmente las alas que se arrastran colmadas de luz erizadas de todas sus flores construyeron sobre el granito de las rocas duramente en cada piso en la ventana está iluminada con el candil oscureciendo el borde roído del plato la interminable cadena de peplos agitada silenciosamente por la luna el olor tan violento del tono violeta oscuro esparcido sobre el verde manzana y el rocío que empapa de rosa el limón calman hasta el completo ahogo la acre música naranja que exhala sus cálidos suspiros a la indulgente oreja abierta del amarillo ocre bruscamente despierto por las palabras duras y tiernas del excesivo perfil en blanco tornasolado del cristal que la refleja completamente desnuda miserable comida de bodas celebrada tan ruidosamente tan vergonzosamente en plena soledad llamada el 11 por la mañana destacándose del lago de suave oleaje la piel que sostiene la barca atada a la rama que olfatea un tazón de leche el sortilegio que actúa directamente sobre su destino lo engloba en el marfil pulido del que gotean fuegos fatuos encendidos bruscamente en cada hoja que mueve un dedo de aire pasea el aceite de sus labios por toda la extensión del brazo dibujado por la hierba.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Transeúntes - Franz Kafka - Checoslovaquia

Franz Kafka - Álvaro Delgado
Cuando uno sale a caminar de noche por una calle y un hombre, visible desde muy lejos -porque la calle es empinada y hay luz llena-, corre hacia nosotros, no lo apresamos, ni siquiera si es débil y andrajoso, ni siquiera si alguien corre detrás de él gritando; lo dejamos pasar.

Porque es de noche y no es culpa nuestra que la calle sea empinada y la luna llena; además, tal vez esos dos organizaron una cacería para entretenerse, tal vez huyen de un tercero, tal vez el primero es perseguido a pesar de su inocencia, tal vez el segundo quiere matarlo, y no queremos ser cómplices del crimen; tal vez ninguno de los dos sabe nada del otro y se dirigen corriendo, cada uno por su cuenta, hacia la cama; tal vez son noctámbulos, tal vez el primero porta armas.

Y, finalmente, de todos modos, ¿no podemos acaso estar cansados, no hemos bebido tanto vino? Nos alegramos de haber perdido de vista también al segundo.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Fragmento del Tao Te King - Lao Tsé - China

Lao Tsé
En un reino pequeño
donde los habitantes sean pocos.
Y aunque entre los pocos hubiesen hombres muy capaces
no usarían artefactos para producir más.
Aprenderían más bien a temer a la muerte
y a no ir en busca de ella.
Aunque existieran carruajes y embarcaciones
los hombres no viajarían.
Aunque tuvieran corazas y espadas
jamás tendrían necesidad de usarlas.
Volverían a utilizar las cuerdas y los nudos
y a servirse de ellos.
Entonces encontrarían buenas sus comidas
hermosos sus vestidos
tranquilos sus hogares
y acogedoras sus costumbres.
Aunque las aldeas vecinas estuviesen tan cercanas
que se pudiera oir el ladrido de sus perros
o el canto de sus gallos
los habitantes de este pequeño reino
no desearían abandonarlo jamás.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Walking Around - Pablo Neruda - Chile

El hijo del hombre - René Magritte
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Músicas - Juan Gelman - Argentina

Metamorfosis de Narciso - Salvador Dalí
Narciso tenía hambre, miró
las aguas para ver si hay peces
y se encontró con él.
Este accidente de la historia
cuesta mundos a los pobres mortales.
Tienen hambre de sí mismos, pero en verdad
nunca se miran a sí mismos, son mirados y de ahí
viene la costumbre de
devorarnos bajo
un sí mismo sostenido mayor.

Pequeño homenaje al flamante Premio Cervantes. Está bien acompañado.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Ruiseñores de nuevo - Juan Gelman - Argentina

Reunión de poetas - Laura Hernández
En el gran cielo de la poesía,
mejor dicho
en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos
astros
dioses
mortales
está cantando el ruiseñor de Keats
siempre
pasa Rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de San Juan
a la teresa se le dobla el dolor y su caballo triza el polvo enamorado Francisco de Quevedo y Villegas
el dulce Garcilaso arde en los infiernos de John Donne
de César Vallejo caen caminos para que los pies de la poesía caminen
pies que pisan callados como un burrito andino
Baudelaire baja un albatros de su reino celeste
con el frac del albatros Mallarmé va a la fiesta de la nada posible
recuerda que la sangre es posible en medio de la nada
que Girondo liublimará perrinunca lamora
y girarán los barquitos de tuñón contra el metal de espanto que abusó a Aponillaire
oh Lou que desamaste la eternidad de viaje
el palacio del exceso donde entró la sabiduría de Blake
el paco urondo que forraba en lamé la felicidad para evitarle fríos de la época
mientras Roque Dalton trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba.