Chet Baker - Like Someone In Love

miércoles, 30 de septiembre de 2009

QUIJOTESCAS/1 - Sueña Alonso Quijano - Jorge Luis Borges - Argentina

Muerte de Don Quijote - Gustavo Doré
El hombre se despierta de un incierto
Sueño de alfanjes y de campo llano
Y se toca la barba con la mano
Y se pregunta si está herido o muerto.

¿No lo perseguirán los hechiceros
que han jurado su mal bajo la luna?
Nada. Apenas el frío. Apenas una
Dolencia de sus años postrimeros.

El hidalgo fue un sueño de Cervantes
Y Don Quijote un sueño del hidalgo.
El doble sueño los confunde y algo

está pasando que pasó mucho antes.
Quijano duerme y sueña. Una batalla:
Los mares de Lepanto y la metralla.

Con este poema, Salvo el Crepúsculo inaugura una serie titulada QUIJOTESCAS, que dará cabida a una parte de lo que escritores y poetas de distintas épocas y países han dicho sobre el loco genial.
La serie no tendrá ningún tipo de periodicidad, sino que se desarrollará al albur del estado de ánimo del responsable de este blog.
Dado que "todo el mundo" ha escrito sobre El Quijote, tendremos para una buena temporada. Espero que lo disfruten.

Exterior del gato - Carlos Barral - España


Ser el gato,
hacer un esfuerzo y ser el gato
transitorio del alba y en la cumbre
del mundo transitado, y presumible.

Ser por fuera del gato todo el gato posible
después del atigrado resplandor de la noche
última y la pasmada contracción felina.
Comenzar en el zinc al borde de las uñas,
en el cielo que escurre el canalón vacío
y en la flor espectral que crece entre las rejas.

El gato que despierta paso a paso las viejas
miserables espaldas de fábrica baldada
y el aire algodonoso de las ramas al suelo
y la tierra afeitada del muro hasta el camino
y hasta el bidón sonoro que su peso estremece.

Ser gato por fuera y tan cabal. Parece
que el mundo quepa dentro de esta pausa ondulada
precisa como un astro, que te llama
y a quien no negarás el pararte desnuda
donde nadie hubiera imaginado

aurora sobre el muro desconchado,
alba rosada sobre el gris de un gato,
con las puntas nocturnas de los pechos
apuntando a esos hombres cavilosos
que llegan tan despacio, pisando en las afueras.

Porque conocía el nombre de los peces... - Carlos Barral - España

Barco - Arte romano
Porque conocía el nombre de los peces,
aún de los más raros,
y el de los caladeros, y las señas
de las lejanas rocas submarinas,
me dejaban revolver en las cestas,
tocarlos uno a uno, sopesarlos,
y comentaban conmigo abiertamente
las sutiles cuestiones del oficio.
Porque entendía de nudos y de velas
y del modo de armar los aparejos,
me llevaban con ellos muchas veces;
me regalaban el quehacer de un hombre.
Sentía con orgullo
enrojecérseme las manos al contacto del cáñamo,
impregnarme
un fuerte hedor a brea y a pescado.
Sabía casi todo de aquella vida simple,
de aquel azar diario y primitivo.

Sólo que aquella ciencia era lujosa.
No supieron contarme
o no pude entender cómo era aquello
en los días peores, las amargas
semanas de paciencia,
cuando el viento del norte
roe las entrañas y se harta la pupila
de escudriñar los cielos,
en los días confusos,
cuando el mar de borrosos contornos
es sólo como un cascote de vidrio
semienterrado en el fango,
un desagradable incidente o una trampa
para los que pasan corriendo
ciegos bajo la lluvia.

martes, 29 de septiembre de 2009

Fragmento de Historia de un amor - Roque Dalton - El Salvador

Max Ernst
IV
EL PASO DE LOS AÑOS

ELLA (un martes):

La melancolía no te sirve ya para nada:
sólo para escupir sobre el cesto de papeles,
lamentar el final de tu amada botella de ginebra
y decidirte a no ir más a ese sucio cine de Holesovice
donde te espera Zdena con la nariz helada como un perro.
Ahora te levantas tardísimo
y en el espejo tu lengua luce blanca y amarga,
tampoco esas rotundas marchas hitlerianas
sirven para azuzarte más el corazón matutino.
Es propio de una juventud como la tuya,
demasiado larga, quiero decir.
Ni el olvido es la tormenta que imaginaste:
tan solo un tenue velo de color amarillo
cayendo por su propio peso en el acuario de las orquídeas.
Tendrás una madurez común,
disputarás con tus hijos la lonja más gorda del steak familiar
y para poner sabor dramático en tu vida
te bastarán ciertos sábados con Beethoven y Bach.
Ésa es la gloria bíblica.
Cada quinientos años nace un hombre que escapa a esta ley.
Lo demás es cuestión de tu orgullo, espejismos.

YO:

Notable esfuerzo para acusarme
de tener citas con Zdena.
La estupidez y la falta de sueño
son las únicas causas de la vejez.
Con mi (lo acepto) irritante brillantez
y con saltar de la cama a las doce del día
pienso seguir siendo un muchacho por treinta años más.
Luego me derrumbaré (por respeto a mis hijos)
y mi epitafio será falso y piadoso:
"Entre los 26 y los 27 años,
etapa que se prolongó durante toda su vida,
fue el hombre más inteligente del mundo.
Después se casó".

jueves, 24 de septiembre de 2009

El lingüista - Diego Jesús Jiménez - España

Juan de ValdésEs ambición hermosa someter las palabras.
Reclamaba el lingüista
la precisión del tiempo para nombrar las cosas.
Conocer los arroyos, las escondidas sendas de los sabios, y las noches
abrasadas de flores; dónde el lenguaje abre sus palabras más justas.
Juan de Valdés sabía
que las palabras pueden penetrar la materia
y, con su luz más diáfana, establecer un orden en su universo helado.
Trabajó con las sombras, vivió oculto en la niebla
de su taller obscuro; en fríos alambiques de vidrio, acontecieron
los más bellos vocablos. Destilaba la razón en matraces, calentaba sus pétalos
en busca del aroma que las palabras dejan en el aire al nombrarlas.
Atravesó la noche donde el silencio habita
los perfumes más cálidos. Ese resol perdido
incendiando la tarde por las hoces de Cuenca
iluminó su frente. Y acaso viera al cielo, con su escritura pálida en las aguas,
transcribir la belleza, la exactitud de toda su penumbra infinita.

Que la palabra nombre con su sabiduría, llene de sonidos exactos y de luces precisas
nuestro conocimiento. Si es en los ríos donde se detiene
sea fría su música, transparentes y frescas sus dormidas imágenes;
transcurran las palabras reflejando el silencio
o queden derrotadas recorriendo sus bóvedas, entre polvo, a la sombra
de sus casas en ruinas, si acuden a las plazas vacías de la Historia.
Someter la palabra, Juan de Valdés, es ambición hermosa,
pues que así se da nombre y destino a la vida, la materia ilumina
su corazón cerrado.

Fragmento de Concepción del poema - Diego Jesús Jiménez - España

La Creación - Miguel Ángel
III

No es la posesión ni el ocio quienes
hacen que la vida sea digna de ser vivida.              
No son conceptos de prestigio,
en su más honda y fría concepción medieval,
los inseguros planteamientos que, ahora, podrían incidir
en la composición de este poema. Sin embargo, según los humillantes
y honorables rasgos de la Antigüedad, el poeta es excelso
intérprete de mitos, es profeta y vidente, su trabajo es misterio
y su palabra, impersonal y lúcida, es adivinación
y mágica locura.                
No basta
con nombrar a la rosa. Deben ser ofrecidos sus pétalos de forma
que el vocablo y las letras que lo componen ardan bajo la ira
de un diminuto dios que olfatea su muerte.

Dibujar en el agua una flor; descomponerla luego
arrojando una piedra, u otra flor, al estanque donde vivió su imagen.                                  
Destruir y crear. He aquí                        
dos palabras, dos bellos gestos que
nos producen placer. ¿No surge el arte
de las más dolorosas y turbias experiencias
de la razón? Construir un paisaje
con las ruinas de otro, y con la sombra de un vocablo
iluminar la vida.                
He atravesado así el santuario en el que las palabras son destino
y origen, tiempo sobre el que razas primitivas
transcribieron su historia. Signos, trazos helados, cuyo llanto es eterno.                                               Fríos restos ornamentales, inseguro silencio,
voces conscientes de su finalidad, cuyo rumor es canto.                                            
Lejos de la función mágica
con que la imagen fuera concebida al principio,
nos entristecen hoy sus lejanos colores porque, en ningún momento, las frías huellas
de la belleza como especulación
es lo que contemplamos. Un bello juego
que la mano del hombre convirtió en magia más tarde. Sólo así pudo el arte
poseer una forma: féretro o jardín donde reposa
su efímero esplendor. Palabras dibujadas
como halcones heridos, como sueños
que la luz del otoño aniquilara. Formas
que no fueron pensadas como ornamentación y, sin embargo, mediante joyas y amenazas
-Miguel Ángel, Rafael...-, crearon en la bóveda
una lejana historia
herida de belleza. Belleza herida por la belleza misma.                                                      
Las flores,
cuyo séquito nos repite su imagen infinita, lloran sobre la alfombra
y el tapiz de palacio: Su presencia es el arte.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Fragmentos de Cánticos del Amtrak Cascades - Mar Sancho - España

The Cascade MountainsBellingham
Maldigo todas las mañanas lluviosas de mayo
cuando el paisaje a rayas se desmaya en la ventanilla
mientras vigilo el reflejo también trémulo de mi rostro
avanzando voraz sobre las marinas, sobre las montañas;
si no fuera por el lunar fronterizo a esos labios callados
hace tiempo que sería incapaz de reconocerme.
...

Mr. Vernon / Burlington
Azul se ha detenido el tren y la megafonía anuncia rancia
el hallazgo de una ballena orca sobre las vías; más tarde
la misma voz incita al almuerzo en el vagón restaurante
donde un anciano cocina palomitas de maíz, los niños crecen
fugaces hasta que dejan de servirles sus zapatos y yo a gritos
pronuncio tu nombre ante el temor aterido de olvidarlo.
...

Olympia / Lacey
Los escolares estrepitosos se apean de excursión al capitolio
y un sigilo lóbrego semejante a la neblina de las ensenadas
empapa el compartimento; la estación tiene las puertas tristes
bajo la pintura y el guardagujas desabrocha su uniforme zurcido,
desenvuelve el bocadillo y miles de migas áureas revolotean
presurosas hasta que irreverentemente arranca el ferrocarril.
...

Portland
No habrá nadie aguardando mi llegar sobre el andén
alborozado de abrazos y baúles silbando bienvenidas
rozaré con fijeza los semblantes extraños esperanzada
en redescubrirte a pesar de los años, tomaré un taxi
tatuado de lluvia, visitaré a la familia, dilapidaré los días
y partiré despaciosamente hacia cualquier otro lugar.
...

Salem
Sólo existe este vagón; el mundo restante es tan imaginario
como el cormorán que aletea sobre el asiento número siete;
si supiese escribir cartas de despedida o esconder tesoros
compraría una granja junto al riachuelo que resplandece
bajo este puente de hierro estrepitoso; mi soledad plácida
de cicatrices así discurre para desembocar al mismo mar.

...

La poeta vallisoletana Mar Sancho, con el poema 'Loas del Transiberiano', se ha proclamado ganadora de las XLV Justas Literarias, convocadas por la Casa de Cultura 'Sánchez Díaz' y patrocinadas por el Ayuntamiento de Reinosa con motivo de las fiestas de San Mateo.
El premio correspondiente a la fase local de poesía, fue obtenido por María Jesús González Fernández, de Mazandrero, por el poema 'Apuntes de historia natural'. Los premios están siendo entregados en estos momentos en el Teatro Principal de Reinosa.En el mismo acto se hace entrega del XXXVII Premio Nacional de Cuentos 'José Calderón Escalada', otorgado al relato 'Teorema de las camas desechas', original de Óscar Sipán Sanz, oscense, que ya obtuvo el premio en el año 2005, en su XXXIII edición.

Mar Sancho es licenciada en Derecho y doctorando en Literatura Española.
Ejerce la crítica musical en publicaciones como ABC, Ritmo y Opera News.
Cuenta con importantes premios de poesía, como el Ateneo de Madrid, Premio Letras Jóvenes de Castilla y León, Premio Federico García Lorca de Poesía y Premio Jaime Gil de Biedma.
También ha obtenido premios de relato como el Premio de La Felguera, Premio Ana María Matute, Premio Ciudad de Tudela, Premio de Relato de la Diputación de Valladolid, Premio Lituma, Premio Ateneo de Méjico...
Su último libro, la novela 'Aún es tarde', obtuvo recientemente (2006) el Premio Rejadorada de Novela Corta.