Chet Baker - Like Someone In Love

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miércoles, 10 de octubre de 2018

Ciudad sumergida - Richard Gwyn - Gran Bretaña


Drowned City

You showed me a drowned city, and I swam
 among its columns, down the sunken avenues,
 an intruder on an underwater film set.
 I thought in terms of camera angles, close-ups
 of hallucinogenic fish, swaying vegetation.
 The drowned city sucked time from my
 eyes and brain, until slowly, as if
 prompted by our presence there,
 the city came to life, droves of the drowned
 swarming broad red streets.
 Like them, I headed for the quivering cathedral,
 a fractured and enormous whale-cage,
 swam past stained-glass windows
 and saw below the teeming congregation,
 unsteady clerics, sacraments suspended
 ready for communion, set pieces
 in a dislocated epic: a mass beneath the sea.
 And then, as I sank further down
 an enormous squid paused beside me,
 fixed me with a long unblinking gaze,
 tentacles splayed; glided placidly away,
 eyes now staring upward
 at the nothing that had already happened.


Ciudad sumergida

Me mostraste una ciudad sumergida, y nadé
entre sus columnas, debajo de avenidas hundidas,
un intruso en un plató submarino.
Pensaba en términos de ángulos de cámara, primeros planos
de peces alucinógenos, vegetación ondulante.
La ciudad sumergida se tragaba el tiempo de mis
ojos y cerebro, hasta que lentamente, como si
urgida por nuestra presencia allí,
la ciudad cobrara vida, hordas de ahogados
se apiñaban en calles anchas y rojas.
Como ellos, me dirigí hacia la trémula catedral,
una carcasa de ballena, fracturada y enorme,
nadé hasta más allá de las ventanas de vidrios coloridos
y vi debajo de la nutrida grey,
clérigos tambaleantes, sacramentos suspendidos
listos para la comunión, piezas dispuestas
en una épica dislocada: una misa bajo el mar.
Y luego, cuando me hundí todavía más,
un calamar enorme se detuvo a mi lado,
se quedó mirándome fijamente,
tentáculos extendidos; plácidamente se deslizó alejándose
con ojos que ahora miraban hacia arriba
a la nada que ya había ocurrido.
Traducción de Jorge Fondebrider

viernes, 18 de agosto de 2017

Certezas I - Jorge Fondebrider - Argentina


Después de varios días,
al tomate le sale una corona de inmundicia.
Las ballenas emigran hacia el norte.
Espera el cocodrilo hundido entre las cañas.
Los cactos del desierto florecen cuando llueve.
El berro siempre crece al lado de las zanjas. Cede el lodo
y arrastra a la montaña, con piedras y con palos, cuesta abajo.
Los restos del naufragio yacen muertos
perdidos en el fondo de mares solitarios. La madera
se pudre. Y en la nieve
hay un conejo blanco al que persigue un puma.
Ambos corren en silencio. Saben
qué hace cada uno en ese drama:
seguir, acelerar, cambiar de dirección,
quién estira la zarpa,
a quién se le quiebra el espinazo.
Todos saben qué hay que hacer.
Yo, no.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Las palabras - Jorge Fondebrider - Argentina


Picas españolas clavadas sobre Flandes,
bombas sobre Londres,
naves que se hundieron en un fulgor de espuma,
los ojos de una griega,
la toma de Damasco y ver el mar,
el sueño y la barbarie,
la luz en las estepas de los tártaros,
el humo de las pampas,
zarzas que arden,
la dama que murió sobre una barca buscando a Lanzarote
y un voluntario caído en el Jarama
son episodios que siempre repetimos
porque creemos dignos de contar.
Pero no sólo es trágico el destino por énfasis o sangre.
Cuando se vuelve competente por unas pocas horas,
incluso el que nos toca a veces nos sorprende,
aunque después de un tiempo, su referencia apenas
insista vanamente en las palabras que se escriben,
expuestas a un lento deterioro
ausente de piedad.