Chet Baker - Like Someone In Love

Mostrando entradas con la etiqueta Karmelo C. Iribarren. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Karmelo C. Iribarren. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de mayo de 2019

El candidato a pie de calle - Karmelo C. Iribarren - España


Reparte papeletas
con su foto,
sonríe,
promete,
estrecha manos.
Nadie le cree
una palabra,
pero es igual,
el cámara sigue
filmando.
Una niña se acerca:
Mira, mamá –dice–,
hay teatro.

lunes, 28 de enero de 2019

Lo que hay - Karmelo C. Iribarren - España


Me estoy haciendo viejo,
he ahí un hecho
incuestionable,
una verdad absoluta
de la que se desprenden
circunstancias varias,
todas ellas adversas para mí.

                      Por ejemplo:
ya no puedo ir a ninguna parte
y decir que quiero llegar rápido,
ahora ya sé a dónde voy,
el tiempo no es un concepto abstracto
del que me pueda reír,
está aquí siempre, a mi lado,
como ese conocido incómodo
al que nos es imposible despistar.
La vida se lo va tragando todo,
la muerte se frota las manos,
y en el cielo, qué te voy a contar,
hace siglos que se acabaron las localidades.

En fin, para qué más.
                                           Sin esperanza pero con
veinte euros,
me encamino hacia el próximo bar.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Pequeña antología/ 2 - Karmelo C. Iribarren - España


Poetas

Hay poetas que escriben
sus poemas
como si fuesen a pasar directamente
a las páginas amarillas
de la eternidad.
En cada verso echan el resto
y, claro, lo poco que les queda
no lo pueden echar en ningún sitio
porque les da una pájara.
La verdad es que apestan a Literatura.
Y que de allí a donde ellos entran
todo dios sale por piernas.


Ojo avizor

Ojo avizor,
poeta.
          No vayas a caer
en la vulgaridad
de escribir
un poema divertido;
esto es muy serio,
a este club sólo acceden
las eminencias
en martirología.

No vengas ahora tú
a jodernos el invento
con la vida.


Algo, lo que sea, pero ya

Si al menos
sucediese algo
distinto.
Si, por ejemplo,
alguien tuviera la feliz idea
de subirse a la barra
y recitar a Homero.
O me pidiese fuego
una mujer,
mirándome a los ojos,
fijamente.
Algo, no sé.
Que el camarero
me confesase al fin
entre sollozos
que es maricón perdido.


La mujer de mis sueños

En todas las ciudades
que he pisado,
me ha parecido verte:

un autobús que arranca
y que no cojo,
o un ascensor cerrándose,
o doblando una esquina hacia
la noche,
o al fondo,
entre humo y voces,
de un bar de madrugada…

En cualquier sitio, siempre,
tu imagen que aparece
y que desaparece.


Fax a los poetas

No se preocupen.
Ustedes sigan
adornando
sus jodidos arbolitos
de Navidad.

Yo haré
el trabajo
sucio.


Se acabó el cuento

Se acabó el cuento,
amigo: esto es la vida.
Todos los grandes sueños
con los que hasta ahora
te has entretenido,
puedes dejarlos a la entrada.
Aquí no sirven de nada.


Cosas de poetas

Un joven poeta que quiere
conocerme. Quedamos
en un bar. Hablo yo,
él me mira y escucha:
no bebo, no fumo, no creo
en la salvación del mundo…
Y luego un poco de literatura.
Pasan las horas. La euforia
inicial languidece. Le acompaño
hasta su hotel. Me ha encantado
conocerte -dice-, aunque... no sé...
te imaginaba de otra forma.
No pasa nada -le digo-,
hace unos años yo también.


La calle

He recorrido esta ciudad
de punta a punta
casi todos los días
durante más de treinta años.
Abriéndome paso a codazos
en las vísperas de fiesta,
o a través de las madrugadas
fantasmagóricas
de los días laborables de invierno,
o solo y borracho y mojado
hasta los cuernos,
o en compañías que mejor ni recordar.
Estas calles no guardan secretos para mí.
Conozco sus plazas, sus antros,
sus mujeres, el brillo
de una navaja al doblar una esquina,
el calor de una mirada
desde el fondo de un bar.
Hubo un tiempo en que el cielo
se miraba en ellas.
Yo formé parte de aquello.
Eso ya nadie me lo puede arrebatar.


Así es la puta vida

Yo también, como Baroja,
hubiese preferido
ser un hombre de acción:

no sé...
pilotar un mercante,
por ejemplo,
o atracar bancos,
o montar una guerrilla en algún sitio,
o, en fin, cualquier cosa,
salir en la tele
con el Wanted debajo.

Pero no:
ni guerrillas ni bancos
ni mercantes ni guantes ni hostias.

Padre de familia, camarero y poeta.

Así es la puta vida.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Pequeña antología/ 1 - Karmelo C. Iribarren - España


El don de la ignorancia

Los enamorados
no saben
que lo que tienen entre manos
es también esa vieja bomba
que aparece muchos años después
bajo la arena
de la playa
con el detonador intacto.
No lo saben.
Ni que la guerra
no se acaba nunca.
Por eso se enamoran.


El amor

El amor,
ese viejo neón
al que aún
se le encienden
las letras.


Aforismo XVI

Me amó con locura y ya ni siquiera
me odia un poco.


Mis respuestas

Las tres
de la madrugada.
Que vengan
esas grandes preguntas,
que ya tengo
mis respuestas:
el viento
y la lluvia
ahí fuera,
y aquí
al lado
tu respiración.


Domingo, tarde

Qué hago
mirando la lluvia,
si no llueve.

jueves, 18 de mayo de 2017

Literatura y jazz/ 74 - Love is Here to Stay - Karmelo C. Iribarren - España


Yo dándole
vara al pincha,
muy pasado, gritando,
y sin parar bebiendo
uno tras otro
vaqueritos
de Ballantines.

Y tú
al fondo,
sentada,
entre los barmans,
con el agua y el libro
y preguntándote
quién hostias
podrá ser
ese borracho.

Recuerdo
que pedí
Love is Here to Stay,
y que esa misma noche
nos besamos.
Love is Here to Stay (George Gershwin) - New York Philharmonic, dirigida por Zubin Mehta
Violín: Lewis Eley
Piano: Gary Graffman
De la banda sonora de la película Manhattan (Woody Allen)

jueves, 23 de marzo de 2017

Canción rota de despedida / Sencillo / Con los días contados / El pasado - Karmelo C. Iribarren - España


Canción rota de despedida

Llovía a cántaros
y no había un alma en la calle,
sólo la noche acercándose
por encima de los tejados,
sólo la noche y tu ausencia
tan enorme
que ni cabía en el aire.

Y no llegabas. Y no llegaste.

Y yo no tenía paraguas.
Y no había un puto taxi.
La madre que te parió.
De Haciendo planes, 2016


Sencillo

Verás
es muy sencillo:

los lunes
martes
miércoles
jueves
viernes,
son la vida.

Los sábados
no son más
que una efímera
ilusión.

Y los domingos
nos sirven
para encajar
bien
todo esto
De Desde el fondo de la barra, 1999


Con los días contados

Con los días contados,
chaval, así vivimos
todos. Esperando
a que nos tachen
de la lista. Distrayendo
la espera con tragos
y canciones. No hay más.
Puedes llorar o morirte
de risa. Como prefieras.



El pasado

Ahora
que he dejado
el alcohol,

no veas
el cuidado
que tengo que tener
con los camareros
de mi barrio,

en cuanto se toman
dos tragos,
me cuentan mi vida.

Reseña de Haciendo planes:
Karmelo C. Iribarren es un poeta que no condesciende con la vacuidad ni la palabrería, quizás porque ha aprendido a creer en la poesía con minúscula y a descreer de las poéticas con mayúscula. De ahí esa mirada suya tan desapegada y tan cercana, tan antisentimental y tan sentimental a un tiempo. Sus poemas, hablen de lo que hablen –y hablan de muchas cosas– hablan siempre de él mismo, es decir, de todos nosotros, sus lectores; "quien los lea tocará, como quería Whitman, no un libro sino un hombre." - Abelardo Linares

Reseña de El amor, ese viejo neón:
La poesía de Karmelo C. Iribarren está teñida de calle y de bar, de amor y soledad, pero sobre todo de noche. Karmelo y su poesía crecieron detrás de una barra, en medio de sus horas de trabajo como camarero, y esa experiencia ha teñido todas sus letras de un aroma a ginebra de garrafa y a madrugada triste. Su poesía traspasa la experiencia para adentrarse en la poesía de lo anodino, de lo descarnado e incluso de la "desexperiencia", de lo que no fue, no se vivió o no se amó.