Chet Baker - Like Someone In Love

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viernes, 2 de marzo de 2018

Invitación al viaje - Eduardo García - España


Lo más urgente es encontrar
un charco de agua clara
en donde se reflejen nuestros rasgos.

Una vez comprobada la suma transparencia,
su textura de imagen tocada por la gracia,
conviene aproximarse con sigilo
para no despertar sospecha alguna.

Observando la orilla
con la mirada limpia de temor
es preciso entregar el alma en la tarea
de vislumbrar el límite del agua,
la piel en que reposa.

Se despegan entonces los bordes con cuidado
empujando hacia arriba con una mano en tierra.
Cuando el charco esté listo bastará incorporarse,
dar un tirón en seco, vertical,
para abrir la trampilla de las aguas.

Para evitar intrusos
hay que dejar caer durante el salto
con delicada precisión
el charco en su abertura.

Nada impide al viajero
fugarse por el hueco hacia otra parte.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Despertar - Eduardo García - España


Ese hombre que camina
con las manos sujetas a la espalda,
nos saluda al pasar, comprueba su reloj,
acude a su quehacer sin preguntarse
si va en su dirección y en su sentido.

No sabe que a su espalda se libra una batalla,
que su mano derecha
aferra sin piedad a la otra mano,
la retiene a su antojo por la fuerza,
prisionera, infeliz, sin voluntad.

Si un buen día la mano sometida
se niega a cooperar y en un descuido
reduce a su adversaria, se hace fuerte,
toma la iniciativa, arrebatando
el rumbo de los pasos, ya se atreve
a estrenar una vida renovada…

¿qué será de ese hombre inofensivo
cuando empiece a arrojarse a la aventura,
a derrochar las suelas y el impulso,
abandonándose al azar
del encuentro feliz, recolectando
a su paso semillas y canciones?
De Refutación de la elegía, 2006

sábado, 15 de julio de 2017

Fábula del violín en la escalera - Eduardo García - España


Como eco de una voz en la escalera 
un distante violín viene brotando, 
viene rasgando el aire, resonando 
por las frías estancias. Mira afuera 
del círculo perfecto en que se encierra 
tu vida ese violín que va borrando 
las sombras de tus días, conjurando 
tristeza con tristeza a su manera. 
Si de pronto el reloj se detuviera 
en el compás preciso, justo cuando 
tu corazón se va de contrabando 
al temblor de la cuerda y la madera, 
seguiría el violín en la escalera 
ahuyentando las sombras, resonando 
por las calles del tiempo, a su manera.
De Refutación de la elegía, 2006

viernes, 9 de junio de 2017

Las pasarelas del deseo - Eduardo García - España


Llamamos vida
a un desfile de dígitos cansados
zumban coléricas las moscas atrapadas en cárcel de cristal
el viento de la sangre remueve las cortinas
la luz por un instante parece herir la tapia filtrarse en el cemento
la oquedad se adivina y más allá
palpitan en la noche los astros encendidos
combaten los caballos por la flor las aguas por la piedra
la orquídea cobra vida en el torrente
a la luz de la Luna el musgo brilla con fulgor de diamantes en la                                                                                [hierba
no hay rutas convenidas ni semáforos ni siniestros carteles de                                                                    [prohibido pasar
pero abundan los cruces de caminos cuando menos lo esperas                                                                            [amanece
los hombres vagan a su antojo las sendas se disuelven a su paso
quiero decir que a la sombra de los robles te esperan los amigos                                                                       [que perdiste
y hay sábanas tendidas
que guardan el olor de encuentros que no fueron
mujeres
que solitario amaste a la distancia
pero aquí el eco salva todos los precipicios
irrumpen de la nada las pasarelas del deseo
trenzan sus trayectorias en todas direcciones
el viajero termina por arrojar al fuego la brújula y los mapas
confiando sus pasos al instinto se interna en la espesura
aunque un día de pronto se detenga a contemplar las huellas de                                                                              [su viaje
despierte abra los ojos comience a comprender
nada importa cuán vasta la travesía se despliegue
la apariencia radiante de confines la ilusión derrochada en la                                                                             [aventura
              todas las pasarelas conducen a la tapia
              si se es fiel a un deseo si se sigue
              su rastro hasta el final
              nos aguarda el ladrillo hincado en tierra
              la mansedumbre hostil de la costumbre
              un olor a madera que envejece
              un desfile de escenas repetidas
              la cárcel de cristal
              sin cerradura

domingo, 9 de octubre de 2016

Física aplicada - Eduardo García - España


Suponiendo que un hombre, una mujer
parten de puntos divergentes, dispersos en un plano,
lugares que se ignoran entre sí,
y a la velocidad del entusiasmo
emprenden la aventura, se ponen en camino,
van por ahí remando en aguas turbias,
van por ahí escuchando el vasto germinar de las semillas,
al acecho, en sigilo, ahuecando la tierra a la esperanza,
suponiendo que trazan trayectorias de curso irregular,
cada cual a su amor, virando al viento,
quebradas trayectorias cuyo sentido puede
al mínimo temblor girar hacia el vacío,
suponiendo el afán, la búsqueda, la sed,
el ensueño del goce, la ilusión y la ausencia,
calculemos, a golpe de intuición,
cuántas veces tendrán las trayectorias
que cruzarse en el brillo de unos ojos,
unos labios que invitan, unas manos que asienten,
para incendiarse a un tiempo, hombre y mujer, sembrar la tierra
de llamas como ráfagas de lluvia.

martes, 21 de junio de 2016

Casa en el árbol - Eduardo García - España


En la copa de un árbol construiré nuestra casa,
con tablones y clavos e ilusión y un martillo
alzaré entre las ramas suelos, techos, paredes,
cuartos en espiral, secretos pasadizos
donde obra el azar el don de los encuentros
y de pronto amanece si me miras al fondo
por donde el viento corre a refugiarse,
madera en la madera, crujen las estaciones,
pasan a visitarnos los amigos,
huele a café, huele al árbol en que nos acogemos,
al rumor de las hojas, a la tierra
donde brota su impulso, su sed de los espacios,
se siente allí el verdor de las promesas,
casa y árbol fundidos, una sola criatura,
se es feliz de algún modo impreciso y vital,
con los años al árbol le van creciendo ramas,
gana cuerpo, se inclina hacia las nubes
y de pronto la casa ha ascendido unos metros
y hasta el aire es más puro, más ancho el horizonte,
las estrellas fugaces proliferan, ahora
vigila la espesura, hay luz en la ventana,
a cubierto de todo, suspendida,
luz de hogar en la noche, resplandor,
y una escala de cuerda entre las ramas,
si subes por la escala no hay retorno,
en la cima del viento hallarás nuestra casa.
De La vida nueva, 2008
Home In A Tree - John Mayall (Memories, 1971)