Chet Baker - Like Someone In Love

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martes, 16 de mayo de 2017

Babi Yar - Yevgueni Yevtushenko - Rusia


No existe monumento en Babi Yar1;
sólo la agria ladera. Y tengo miedo.
Hoy me siento un judío en el desierto
que de Egipto escapó. Me crucifican
y mis manos conservan los estigmas.
Me parece ser Dreyfus, condenado,
al que juzgan, escupen, encarcelan;
pero de pie resiste la calumnia
y el grito filisteo. Con la punta
de sus sombrillas en mi rostro vejan
mi indefensión mujeres que se acercan
con vestidos de encaje de Bruselas.

O también soy un niño en Bielostok.
De pronto estalla el pogromo.
La sangre derramada cubre el suelo.
Los que huelen a vodka y a cebolla
salen de la taberna y gritan todos:

"Mata judíos: salvarás a Rusia".
Un tendero se ensaña con mi madre.
Otro hombre me patea. En vano rezo
plegarias que se pierden en la nada.

Me siento dentro
de la piel de Anna Frank que es transparente
como un ramo de abril.
No hacen falta palabras. Siento amor
y sólo necesito que uno a otra
nos miremos de frente.
Separados del cielo y el follaje.

Solamente podemos abrazarnos
en este cuarto a oscuras.
Quiero besarte una vez más, acércate.
Ya vienen. Nada temas: el rumor
es de la primavera que se anuncia
y del témpano roto en el deshielo.

Y en torno a Babi Yar suena la hierba
que ha crecido salvaje desde entonces.
Los árboles nos juzgan. Todo grita
pero el grito está hecho de silencio.
Al descubrirme observo mi cabello.
También ha encanecido. También grito
por los miles de muertos inocentes
masacrados aquí. En cada anciano
y en cada niño al que mataron muero.

Pueblo ruso, mi pueblo: te conozco.
Tú no odias ni razas ni naciones.
Manos viles trataron de infamarte
al usurpar tu nombre y al llamarse
"Unión del Pueblo Ruso".2 No perdono.
Que La Internacional llene los aires
cuando el último
antisemita yazga bajo la tierra.
No soy judío. Como si lo fuera,
me odian todos aquéllos.
Por su odio
soy y seré un verdadero ruso.
Versión de Heberto Padilla

1 Babi Yar o Baby Yar es un barranco en las proximidades de Kiev. En dos días de septiembre de 1941 más de treinta y cinco mil judíos fueron asesinados allí por las tropas nazis.
En esta versión de 1997, tomada del libro Adiós bandera roja (Selección de poesía y prosa de 1953 a 1996) se tuvieron en cuenta los cambios introducidos por el propio Yevtushenko de la traducción inglesa de Robert Milner.
2 La Unión del Pueblo Ruso fue el grupo antisemita que actuó en Rusia entre el asesinato del zar Alejandro II y el comienzo de la primera Guerra Mundial. Sus miembros organizaron pogromos -linchamientos de judíos rusos y destrucción y robo de sus propiedades- e, infiltrados en la policía secreta zarista, fabricaron los apócrifos Protocolos de los sabios de Sión.

jueves, 6 de abril de 2017

La ejecución de Stenka Razin* - Yevgueni Yevtushenko - Rusia


En Moscú, en la blanca y amurallada ciudad,
un ladrón calle abajo arranca con un pan de centeno.
No tiene miedo de ser linchado.
No hay tiempo para panes...
                          ¡Es que ya traen a Stenka Razin!
El Zar está bebiendo vino dulce de malvazia,
ante un espejo suizo
                          se aprieta una espinilla en la cara,
y se pone el anillo real de esmeraldas
y en la plaza...
                          ¡Ya traen a Stenka Razin!
Como un pequeño barril
                          que sigue a un barril más grande
un bebé corre hacia su madre
mascando un dulce con sus dientes de leche.
¡Hoy día es feriado!
                         ¡Es que ya traen a Stenka Razin!
Un comerciante entra a empujones
                         echando flatulencias con olor a arvejas.
Dos bufones irrumpen apurados galopando como caballos.
Borrachos pícaros llegan tambaleándose
                         ¡Ya traen a Stenka Razin!
Unos viejos, cubiertos de costras por todo el cuerpo,
                                          casi muertos,
llevando gruesos cordeles amarrados a sus cuellos
murmuran algo,
                    y caminan casi arrastrándose...
                            Ya traen a Stenka Razin!
Y también muchachas bien despabiladas
saltando un poco ebrias de sus camas
embadurnadas con pedazos de pepinillos en sus caras
entran trotando
                   con una picazón en sus muslos
¡Ya traen a Stenka Razin!
Y con gritos de las esposas de la Guardia Real
escupiendo para todos los lados
en una destartalada carreta
él
   como si estuviera arriba de un barco
            aparece en camisa blanca.
Viene en silencio,
                    cubierto con los escupitajos de la muchedumbre,
que él no se limpia ni le preocupa,
sólo sonríe con sarcasmo
y se ríe de sí mismo:
"¡Stenka, Stenka,
                tú eres como una rama
que ha perdido todas sus hojas!
¡Y querías entrar a Moscú!
Y pues ahora tú estás entrando a Moscú...
Pues muy bien entonces,
                ¡escúpanlo
                  ¡escúpanlo!
                    ¡escúpanlo!
Es una farándula gratis después de todo.
Buenas gente,
                ustedes siempre escupen
a esos
            quienes les desean el bien.
El escribano del Zar me golpea deliberadamente entre sus dientes,
repitiendo,
               implacablemente:
"Decidiste lanzarte contra el pueblo, ¿no es así?
¡Tú sabrás ahora contra quienes lo hiciste!"
Me contuve pero sin bajar mis ojos.
Escupí mi respuesta con mi propia sangre:
"¡Contra los dueños de la tierra,
                              es cierto!
¡Contra el pueblo,
                      nunca!
No reniego de mí mismo,
¡He elegido mi propio destino!
Ante ustedes,
               el pueblo, me arrepiento
pero no por lo que el escribano del Zar desea.
Es mi cabeza la culpable.
Ya lo veo,
             y me he sentenciado a mí mismo.
Estuve siempre a medio camino
                   contra las cosas
cuando realmente debí haber llegado hasta el final.
He pecado en esto,
                   porque en un mundo guiado por el demonio
yo fui un gran estúpido.
Soy un pecador
                  porque siendo un enemigo de la esclavitud
fui realmente un esclavo de mí mismo,
He sido un pecador
                  al querer levantarme en rebelión
para tener un mejor Zar.
¡No hay Zares nobles!
                    ¡fuiste un loco
Stenka!
           ¡tú ahora morirás por nada!"
Pero sobre los hocicos,
                    las caras de cerdos de la gente
las sucias cajas
de los recolectores de impuestos
                 y los cambiadores de dinero,
como una luz a través de la neblina,
Stenka
         vio
              los rostros.
Vale la pena verlos sin una lágrima en sus ojos,
estar sobre el patíbulo al lado de la horca,
porque más pronto que tarde
los rostros
crecerán amenazantes
en la propia cara de los rostros anónimos...
Y tranquilamente
            (por cierto que él no había vivido en vano)
Stenka dejó caer su cabeza doblada
y su mejilla cayó hacia el hueco cortado de su cuello
y desde la parte de atrás de su cabeza ordenaron:
                     "cortar, el hacha..."
La cabeza comenzó a rodar,
                     ardiendo en su propia sangre,
y con una voz ronca la cabeza habló:
                     "no muero en vano..."
Desde el ensangrentado lugar de ejecución,
allí,
         donde estaban los pobres,
la cabeza lanzó una mirada
                 como hacia unas anónimas cartas...
Espantado,
             el pobre sacerdote que temblaba corrió sobre la cabeza
deseando cerrar los ojos de Stenka.
Furiosos,
              parecidos a la reacción de una bestia salvaje
sus ayudantes la apartaban de su manos.
La cabeza del Zar
                     temblaba al ver esos ojos diabólicos,
el capitán de Vladimir Monomakh comenzó a estremecerse
y cruelmente,
               regocijándose de su triunfo,
la cabeza de Stenka
                  explotó en carcajadas
                                  sobre la cabeza del Zar!
1964
Traducción de Javier Campos

* Stenka Razin (1630-1671) fue un líder cosaco que organizó una rebelión en el sur de Rusia contra la nobleza y la burocracia del Zar Aleksey Mikhailovich. Fue apresado y ahorcado en la Plaza Roja de Moscú en 1671. 
El compositor ruso Dmitri Shostakovich compuso una cantata basada en este poema de Yevtushenko con el mismo título: La ejecución de Stenka Razin.

La ejecución de Stenka Razin - Dmitri Shostakovich 
Orquesta Filarmónica de Moscú
Kirill Petrovič Kondrašin

miércoles, 7 de diciembre de 2016

En el país llamado Más o Menos - Yevgueni Yevtushenko - Rusia


Vivo en el país llamado Más o Menos1,
donde,
muy extrañamente,
no hay ningún partido oficial llamado "Masomenosista"...
donde ellos
leen a nuestros escritores clásicos... más o menos.

Donde a veces,
hasta los distinguidos ciudadanos
se enamoran (más o menos),
pero a veces,
después de algunos meses
ya no hay besos,
los unen sólo los pesos.
Entonces no son ajenos,
       más o menos.

"¿Es verdad, señor, que todos beben en su país Más o Menos?"
Hay algunas personas que no beben nada...
Más o menos..."
"Difícil de creer, señor,
Ni siquiera algo así como...
una gota. Más o menos."

"¿Qué tipo de gente es aquella, la de su amado pueblo
del país llamado Más o Menos?"
Son más o menos agradables...
Más o menos honestos...
Unas veces menos, otras veces más...

"¿Está Usted, señor, orgulloso de su gran país,
llamado Más o Menos?"
Hmmm...
Más o menos...
Por lo general, somos generosos más o menos...
suficientemente amistosos... menos o más...

Por supuesto, todos estamos por la paz...
un tanto más, un tanto menos...
Por supuesto, tenemos algunas pequeñitas,
pero más o menos
desagradables guerras.

En cada esquina,
en cada cocina de cada casa
cuando las esposas y los esposos están algo
así como peleando discretamente,
tenemos nuestra propia Chechenia doméstica,
y un Irak privado,
ondeando un trapo húmedo de cocina
como una bandera nacional,
cuando las sandalias y las planchas
a veces vuelan por encima de las cabezas
como ovnis...
sin embargo, apreciamos nuestros valores de familia...
Más o menos...

En nuestras cortes de justicia tenemos
más o menos incorruptibles jueces,
en nuestros centros de investigación
hay pensadores, más o menos insobornables.

Una más o menos bella mujer me susurró:
"Estoy más o menos enamorada de Ud.
Más o menos para siempre..."

Me gustaría pararme frente a Dios,
así como soy,
no algo así como más o menos.

No estar más o menos feliz
En esta más o menos vida...
En esta más o menos libertad.
2004

1 En los últimos años, el idioma ruso fue invadido por una muy pegajosa y ambivalente expresión: "kak bi", que en español se parece a la expresión "más o menos". Esta expresión a mucha gente le sirve para más o menos esconder su más o menos conciencia. 

domingo, 10 de abril de 2016

Me gustaría...* - Yevgueni Yevtushenko - Rusia


Me gustaría
                nacer en todos los países,
tener un pasaporte
                para todos
que provoque el pánico de las cancillerías;
ser cada pez
                en cada océano
y cada perro
                en las calles del mundo.
No quiero arrodillarme
                ante ídolo alguno
ni hacer el papel
                de un ruso ortodoxo hippie,
pero me gustaría
                hundirme
                en lo más hondo del Lago Baikal
y salir resoplando
                en otras aguas,
                ¿por qué no en las del Mississippi?
En mi maldito universo amado
                me gustaría
ser una hierba humilde,
                nunca un Narciso delicado
que se besa
                en el espejo.
Me gustaría ser
                cualquiera de las criaturas de Dios,
incluso la última hiena sarnosa,
pero nunca un tirano,
                ni siquiera el gato de un tirano.
Me gustaría
                reencarnar como hombre
                        en cualquier imagen:
víctima de una cárcel de tortura,
                un niño vagabundo en los tugurios de Hong Kong,
un esqueleto viviente en Bangladesh,
                un pordiosero sagrado en el Tíbet,
un negro de Ciudad del Cabo,
pero nunca encarnar
                la imagen de Rambo.
Sólo odio a los hipócritas,
                hienas sazonadas en espesa melaza.
Me gustaría tenderme
                bajo el bisturí de todos los cirujanos del mundo,
ser un tullido, un ciego,
                sufrir todo mal, toda deformidad y herida,
ser un mutilado de guerra,
                o el que recoge las colillas del suelo,
con tal de que no las penetre
                el infame microbio de la prepotencia.
No quisiera formar parte de la élite,
                ni, por supuesto, del rebaño de cobardes,
ni perro de manada,
                ni pastor servil al abrigo de su rebaño.
Y quisiera ser feliz,
                pero no a costa de los infelices.
Y quisiera ser libre,
                pero no a costa de los que no lo son.
Quisiera amar
                a todas las mujeres del mundo,
y ser también una mujer
                sólo una vez...
La madre naturaleza ha menospreciado al hombre.
¿Por qué no lo hizo capaz de ser madre?
Si se agitara un niño
                bajo su corazón,
acaso el hombre
                sería menos cruel.
Quisiera ser el pan de cada día,
digamos,
                ser la taza de arroz
                de la sufriente madre vietnamita,
el vino barato
                en las tabernas de los obreros napolitanos,
o el tubito de queso
                en la órbita lunar.
Que me coman
                que me beban,
                              dejadme ser útil
                                                 en la muerte.
Quisiera pertenecer a todas las edades,
                atolondrar la historia
                         y atontarla con mis travesuras.
Quisiera llevarle a Nefertiti
                en una troika a Pushkin.
Quisiera multiplicar
                cien veces el espacio de un instante
para que al mismo tiempo
                pueda beber vodka con los pescadores siberianos,
y junto a Homero,
                         Dante,
                                  Shakespeare
                                                    y Tolstoi
sentarme a beber cualquier cosa,
                salvo, por supuesto,
                                            Coca-Cola.
Y bailar al ritmo de los tam-tam en el Congo,
estar en huelga en Renault,
jugar a la pelota con los muchachos brasileños
                en la playa de Copacabana.
Quisiera hablar todas las lenguas,
                como las aguas ocultas bajo la tierra,
y hacer todo tipo de trabajo de una vez.
                Me aseguraría
       de que sólo fue poeta un Yevtushenko,
                el otro un clandestino
                                         en alguna parte,
no puedo decir dónde
                por razones de seguridad.
El tercero, un estudiante en Berkeley,
                y el cuarto un entusiasta huaso chileno.
El quinto sería tal vez
                un maestro de niños esquimales en Alaska,
el sexto
         un joven presidente
           en cualquier parte, modestamente digamos Sierra Leona,
el séptimo
         podría entretenerse en la cuna con un sonajero,
y el décimo,
                el centésimo,
                                  el millonésimo...
Para mí, ser yo mismo no es bastante,
                ¡dejadme ser todo el mundo!
Estaré en miles de ejemplares hasta mi último día
                para que la tierra vibre conmigo
y las computadoras enloquezcan
                procesando mi censo universal.
Quisiera combatir en todas tus barricadas,
                                                          humanidad,
y morir cada noche
                como una luna exhausta,
y amanecer cada día
                como sol recién nacido
con una suave mancha inmortal
                en la cabeza.
Y cuando muera,
un Francois Villon siberiano,
                que no descanse mi cuerpo
                ni en la tierra francesa,
                           ni italiana,
sino en la tierra rusa, amarga,
                en una colina verde,
donde por vez primera
                me sentí todo el mundo.
* Poema escrito originalmente en español.