tres días después del Día de la Bastilla, sí
es 1959 y yo voy a lustrarme los zapatos
porque voy a bajarme del tren de las 4:19 en Easthampton
a las 7:45 y después voy directamente a una comida
y no conozco a los que van a darme de comer
Camino por la calle sofocante que empieza a asolearse
y pido una hamburguesa y una leche malteada y compro
un horrible NEW WORLD WRITING para ver lo que los
poetas
están haciendo en Ghana actualmente
sigo al banco
y a miss Stillwagon (oí una vez que se llamaba Linda)
no se le ocurre jamás mirar mi cuenta
y en el GOLDENGRIFFIN compro un pequeño Verlaine
para Patsy con dibujos de Bonnard aunque también
pienso en el Hesíodo, trad. por Richmond Lattimore o
el nuevo drama de Brendan Behan o Le Balcon o Les Nègres
de Genet, pero no, me quedo con Verlaine
durmiéndome prácticamente sin decidirme
y para Mike nomás entro a la Licorería
PARKLANE y pido una botella de Stregay
después me voy adonde vine a la 6a. Avenida
y a la cigarrería del Teatro Ziegfeldy
pido sencillamente un cartón de Gauloises y un cartón
de Picayunes, y un NEW YORK POST con el rostro de ella
y ya estoy sudando mucho para entonces y me acuerdo
de mi reclinada en la puerta del excusado en el FIVESPOT
mientras ella susurraba una canción en el piano
a Mal Waldron y todo mundo y yo conteniendo el aliento
Traducción de Ernesto Cardenal
