Chet Baker - Like Someone In Love

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miércoles, 24 de julio de 2019

Ensayo sobre la rima - Karl Shapiro - Estados Unidos


ENSAYO SOBRE LA RIMA
(Fragmento)

1

Forma

Forma es la estructura de todo organismo
vivo o muerto, de un árbol completo o de una hoja,
de un poema completo o de una palabra. En la prosodia,
donde todo es movimiento, forma es la reciprocidad
de todas las partes del ritmo que producen
el efecto sensorial de un solo ritmo. En pasadas
épocas de arte la principal preocupación
no era el arte, no era la mecánica, sino
el producto final, su efecto y su uso.
Un día en la generación de nuestros abuelos
el verso se vio a sí mismo como forma,
radiografió su propia anatomía, discutió
la tendencia del arte hacia la ciencia, hasta que a fuerza
de hipnotismo un medio se convirtió en un fin.

2

Lenguaje hablado y poesía

En una de las más ampliamente divulgadas
Antologías de la rima presente, un discurso,
la peroración auténtica de un hombre
condenado a morir, está incluida en el texto
junto a los más ejemplares y abstrusos
de los poemas modernos. El mal inglés de Vanzetti
visto en el contexto de la literatura consciente
en compañía de las obras de talentos privilegiados
con toda naturalidad, arguye una nueva confusión.
Por qué filosofía el antologista
intenta hacer esta cosa trágica de martirio
un huésped de la causa literaria
es, en cierto sentido, nuestro asunto presente.
Porque mucho de la rima moderna denota esta tendencia
de suprimir la distancia y la línea
entre el lenguaje de naturaleza espontánea
y el del artificio formal. Un solecismo
tan fundamental reclama explicación.

Compárese una declaración de inocencia en un drama,
de Bassanio por ejemplo con las palabras
que Vanzetti dijo en la corte de Nueva Inglaterra.
Una vive y muere en la imaginación;
su referencia a la existencia es oblicua
y solo por sugerencia repercute
en la conducta del público.

La otra es lo que el público tiene como real,
un hecho del mundo estadístico, como
el morir de un actor como verdadera sangre
a una mancha de pintura colorada en un vestido.
Nuestro antologista sigue la regla empírica
practicada también por los poetas que él incluye.

3

La relación de la rima con el lenguaje

No intento yo aquí la definición
del verso, que es la provincia de la estética,
sino señalar su relación con el lenguaje.
En el sentido matemático, el verso es un poder,
prosa elevada al exponente numérico
de tres o seis o aun n, según
la tendencia de la literatura
en una época determinada y la inclinación
de ese poeta determinado. Es por consiguiente
un elevamiento y una medida de intensidad.
En el sentido físico, el verso es el núcleo
y el elemento vital del lenguaje hablado y la prosa,
el propio protoplasma de la lengua,
o esa sustancia orgánica que sobrevive
a la estructura que crea. Las palabras son como vidas,
muertes y mutaciones, y el poeta aprende
en la búsqueda de la vida, la biología del verso.
En el sentido teológico, el verso es
         el espíritu
y la prosa la carne del lenguaje. Los poetas pueden
        jactarse
de haber conocido la rosa mística del bien,
la bendita faz de la verdad, el huésped de la belleza;
ellos exprimen el aceite y elevan el vino,
porque la poesía como la filosofía es divina
y mana de la voluntad increada.

4

Creencia y poesía

La creencia, tal vez, es fortuita
en poesía; y existen tantos poetas quizá
que se encogen de hombros ante la palabra como
los que se aferran a ella como a un talismán.
Shakespeare, suponemos, creía en Dios y en la patria
y en la nobleza del hombre. ¿Qué más?
El poeta más grande no nos dio razón
de su teología o su metafísica;
esto en nuestros días es casi equivalente
a llamarlo un loco o un bárbaro.
Cierto es que a las creencias las consideramos
como la raíz primaria del arte. Tan varias
y multifoliadas son nuestras familias de fe
que podríamos llenar un herbario
con las especies americanas solamente.

5

La poesía de ideas

Uno no necesita sino preguntar ¿dónde está la literatura
de la naturaleza, dónde el poema de amor y la simple
declaración de sentimientos? ¿Cómo y cuándo y por qué
concebimos nuestro horror a la emoción,
nuestro miedo a la belleza? ¿Desde cuándo el aislamiento
y orgulloso retiro del intelectual
en el frío cuarto de mando del cerebro?
¿En qué momento de la historia del arte
ha existido entre el público y el poeta
tal abismo? ¿Cuándo antes de ahora la poesía
recayó tan pesadamente sobre el intérprete,
el analista y el crítico? Finalmente ¿cómo
la poesía visión del alma ha descendido
a la poesía de sensación, y esta
traducida a la de clase perceptiva
se convirtió en la poesía de ideas?
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

viernes, 19 de julio de 2019

Balada de naranja y uva - Muriel Rukeyser - Estados Unidos


Cuando uno acaba su trabajo
y ha hecho su faena
y ha leído su lectura
y ha escrito lo suyo—
uno baja a la calle y va al puesto de hot-dogs,
a una cuadra de aquí en la otra acera.
Una tarde sofocante en el Harlem del Este en el siglo veinte.

Muchas de las ventanas tienen cartones,
salen unas ratas de un saco—
y con la cola de fuera, en un puerco garage,
un largo Cadillac brillante;
junto a la puerta de vidrio de la clínica para drogadictos
un hombre que quisiera quebrarte el espinazo.
Pero también hay una mujer morena con una niña de
   vestidito rosado.

Salchichas salchichas crepitan en la plancha
donde se inclina el vendedor de hot-dogs
nada en el mostrador
más que los dos aparatos de siempre,
el de jugo de uvas, vacío, y el de jugo de naranja, vacío,
y entre los dos aparatos yo me enfrento con él.

Se acerca un muchacho negro, mira los hot-dogs, y sigue
   su camino.
Yo observo al hombre que está vertiendo
en la forma acostumbrada
morado encendido donde dice NARANJA
anaranjado donde dice UVA,
el jugo de uva en el aparato que dice NARANJA
el jugo de naranja en el de UVA.
Sólo la palabra grandota y clara, inconfundible, en cada
   aparato.

Yo le pregunto: ¿Cómo podemos seguir leyendo
y encontrarle sentido a lo que leemos?
—¿Cómo pueden ellos escribir y creer en lo que escriben,
los jóvenes de la acera de enfrente,
mientras tú echas uva en NARANJA
y naranja donde dice UVA?—
(¿Cómo vamos nosotros a creer lo que leemos y escribimos
y oímos y decimos y hacemos?)

Él mira a los dos aparatos y sonríe
y se encoje de hombros y sonríe y echa más.
Podría ser violencia y no violencia
podría ser blanco y negro    hombre y mujer
podría ser guerra y paz o cualquier
sistema binario, amor y odio, amigo, enemigo.
Sí y no, ser y no ser, lo que hacemos y lo que no hacemos.

En una esquina del Harlem del Este
basura, lectura, una amplia sonrisa, estupro,
olvido, una calle caliente de crimen,
miseria, esperanza marchita,
un hombre sigue echando uva en NARANJA
y naranja donde dice UVA,
echando naranja en UVA y uva en NARANJA para siempre.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

viernes, 22 de marzo de 2019

La otra cama - Karl Shapiro - Estados Unidos


En el nombre de Dios Omnipotente, Amén.
          Yo, William Shakespeare, tomo la pluma
          Y estando sano, lego
A Cristo mi alma y a los míos mi fortuna
          Cuando muera.
          Y para Ana, buena dama
          Dejo mi nombre
Una mesa, una silla y la otra cama.

Dejo a Judith ciento cincuenta libras
          Y otro tanto si sirve más de tres años
Mis calzas, ropa y todo traje mío
          Azules tanto como rojos.
          Y para Ana, buena dama,
          Dejo mi nombre,
Una mesa, una silla y la otra cama.

Diez libras a mendigos, que coman y beban,
          A Mister Thomas Cole, mi espada,
          A Richard Burbae, a Cundell, Nash,
Hemminge y Hamlet, libras seis en efectivo.
          Y para aquella con que me casé,
          Que es Ana, buena dama,
          Dejo mi nombre
Una mesa, una silla y la otra cama.

A Juana también dejo mi casa de Stratford,
Que las hermanas no han de quedar sin nada,
          Y a sus hijos cinco libras a cada uno
Pagaderas un año después de mi muerte.
          Y como digo,
          Para Ana, buena dama,
          Dejo mi nombre,
Una mesa, una silla y la otra cama,

En fin, a mi hija, Née Susana Hall,
          Mis graneros, establos, tierras y todo,
                Casas, verjeles, joyas y vajilla
Y esto a perpetuidad, a ella y sus herederos,
                Hasta que mueran todos.
          Pero, para Ana, buena dama,
                Dejo mi nombre,
Una mesa, una silla y la otra cama.

Buena esposa, la mala suerte tiene la culpa
De que te deje, cuando me muera,
Mi honor y mi nombre,
Una mesa, una silla y la otra cama.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

miércoles, 20 de marzo de 2019

Mulato - Langston Hughes - Estados Unidos


Mulatto

             I am your son, white man!

Georgia dusk
And the turpentine woods.
One of the pillars of the temple fell.

                      You are my son!
                      Like Hell!

The moon over the turpentine woods.
The Southern night
Full of stars,
Great big yellow stars.

                      What's a body but a toy?
                      Juicy bodies
                      Of nigger wenches
                      Blue black
                      Against black fences.
                     O, you little bastard boy,
                     What's a body but a toy?

The scent of pine wood stings the soft night air.

                      What's the body of your mother?

Silver moonlight everywhere.

                      What's the body of your mother?

Sharp pine scent in the evening air.

                      A nigger night,
                      A nigger joy,
                      A little yellow
                      Bastard boy. 

                      Naw, you ain't my brother.
                      Niggers ain't my brother.
                      Not ever.
                      Niggers ain't my brother.

The Southern night is full of stars,
Great big yellow stars.

                      O, sweet as earth,
                      Dusk dark bodies
                      Give sweet birth

To little yellow bastard boys.

                      Git on back there in the night,
                      You ain't white

The bright stars scatter everywhere.
Pine wood scent in the evening air.

                      A nigger night,
                      A nigger joy. 

                      I am your son, white man!

A little yellow bastard boy.


Mulato

             Soy hijo tuyo, blanco.

Atardecer en Georgia
y los bosques de trementina.
Uno de los pilares del templo ha caído.

                      ¿Tú hijo mío?
                      ¡Güevo!

Luna en los bosques de trementina.
La noche del Sur
llena de estrellas,
grandes estrellas amarillas.

                     Jugosos cuerpos
                     de las hembras negras
                     negro morado
                     contra las cercas negras.
                     Oh, muchachito bastardo,
                     ¿no es un cuerpo un juguete?

El perfume de los pinos pulsa el aire suave de la noche.

                    ¿Qué vale el cuerpo de tu madre?

Plata de luna en donde quiera.

                    ¿Qué vale el cuerpo de tu madre?

Penetrante perfume de pinos en el aire nocturno.

                    Una noche negra,
                    una alegría negra,
                    un niñito amarillo,
                    bastardo.

                   ¡Tú no eres mi hermano!
                   El negro no es mi hermano.
                   Nunca.
                   El negro no es mi hermano.

La noche del Sur está llena de estrellas.
Grandes estrellas amarillas

                   Oh, dulces como la tierra,
                   los cuerpos negros como la noche,
                   dan a luz dulcemente

bastardos niños amarillos.

                   Vuélvete a la noche,
                   tú no eres blanco.

Brillan estrellas por donde quiera.
El perfume de los pinos en el aire nocturno.

                   Una noche negra,
                   una alegría negra.

                   ¡Soy hijo tuyo, blanco!

Un niñito amarillo bastardo.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

sábado, 16 de marzo de 2019

Letanía en contra de las dictaduras - Stephen Vincent Benet - Estados Unidos


Por todos los apaleados, por los cabezas rotas,
los desheredados, los simples, los oprimidos,
los fantasmas de la ciudad en llamas de nuestro tiempo...

Por los llevados en rápidos autos a las permanencias y
      apaleados
allí por los muchachos listos, los muchachos de los puños
      de caucho,
agarrados y golpeados mientras la mesa les corta los
      lomos.

O pateados en la ingle y dejados, con los músculos
      brincando
como una gallina descabezada en el piso del matadero.
Mientras traían al siguiente con los ojos mirando
      despavoridos.
Por los que todavía decían “¡ Frente Popular” o “¡ Viva el
      rey!”
y por los que no eran valientes,
pero fueron apaleados de todos modos.
Por los que escupen sangrantes pedazos de dientes
en silencio en la sala,
duermen bien sobre piedras o hierro, aguardan el momento
y matan al guardia en el excusado antes de morir a su vez,
los de los ojos hundidos y la lámpara ardiendo.
Por los que ostentan cicatrices, los que cojean, por aquellos
cuyas tumbas anónimas se cavan en el patio de la cárcel
y se les nivela la tierra antes de amanecer y les echan cal.
Por los asesinados de una sola vez. Por los que viven
      meses y años
soportando, alertas, esperando, yendo diario
al trabajo o a la fila del pan o al club secreto,
y viven entretanto, tienen hijos, meten rifles de contrabando
y los descubren y los matan al fin como ratas en una cloaca.
Por los que logran escapar
milagrosamente al destierro y a la vida errante, lejos,
por los que viven en cuartuchos de ciudades extranjeras
y recuerdan todavía la patria, los extensos gramales,
las voces de la infancia, la lengua, el olor del viento
      entonces,
la forma de los cuartos, el café bebido en la mesa,
las lápidas con nombre donde ellos no serán enterrados
ni en ninguna en aquella tierra. Sus hijos son ya extranjeros.

Por los que hacían planes y eran líderes, y fueron derrotados,
y por aquellos, humildes y estúpidos, que no tenían plan,
pero fueron denunciados, pero se enfurecieron, pero
      contaron un chiste,
pero no pudieron explicar, pero fueron despachados al
      campo de concentración,
pero sus cadáveres fueron embarcados de vuelta en
      sellados ataúdes,
“Muerto de pulmonía”, “Muerto tratando de escapar.”

Por los cultivadores de trigo que fueron tirados junto a sus
      propios manojos de trigo,
por los cultivadores de pan desterrados a los desiertos
      cercados de hielo,
y su carne recuerda sus trigales.
Por los denunciados por sus propios maricas, horrendos
      hijos,
a cambio de una estrella de pipermín y la alabanza del
      Estado Perfecto,
por todos los estrangulados o los castrados o sólo muertos
      de hambre
para formar estados perfectos; por el sacerdote ahorcado
      con sotana,
el judío con el pecho aplastado y los ojos agónicos,
el revolucionario linchado por la Policía secreta;
para formar Estados Perfectos, en nombre de los Estados
      Perfectos.

Por los traicionados por sus vecinos con quienes
      estrechaban las manos,
y por los traidores, sentados en la incómoda silla,
con el sudor a chorros enredándole el pelo y los dedos
      nerviosos
mientras dicen la calle y la casa y el nombre del hombre.
Y por aquellos que estaban sentados a la mesa en su casa
con la lámpara encendida y los platos y el olor de la
      comida,
hablando tan quedo; cuando oyen ruido de autos
y golpes en la puerta y de prisa se miran los unos a los
      otros.

Y sale la mujer a la puerta con cara rígida,
alisándose el vestido.
                    “Todos aquí somos buenos ciudadanos.
Creemos en el Estado Perfecto.
                              Y aquella fue la última vez
que Tony o Karl o el Chato vinieron a la casa
y la familia fue liquidada más tarde.
Fue la última vez.
                       Oímos los tiros en la noche;
pero al siguiente día nadie sabía lo que había sucedido,
y un hombre tiene que ir a su trabajo. Así que no lo vi,
por tres días, entonces, y yo ya al trastornarme,
y todas las patrullas en las calles con sus cochinos rifles,
y cuando volvió parecía borracho y lleno de sangre.”

Por las mujeres que lloran a sus muertos en la noche
      secreta,
por los niños a quienes hay que enseñarles a no hablar,
      niños envejecidos,
los niños escupidos en las escuelas.
                      Por el laboratorio destruido,
la casa saqueada, el retrato cagado, el pozo meado,
el desnudo cadáver de la Ciencia tirado en la plaza
sin que nadie levante la mano, sin que nadie hable.

Por el frío de la cacha del revólver y el fogonazo de la
      bala,
por la cuerda que ahorca, las esposas que maniatan,
la ronca voz, metálica, que grita mentiras desde mil radios
y las tartamudas ametralladoras que responden a todo.

Por el hombre crucificado en las ametralladoras en cruz,
sin nombre, sin resurrección, sin estrellas,
su cabeza ennegrecida bajo el peso de la muerte y su
      carne ya salada
con el olor de sus muchas prisiones —Juan Pérez, Juan
      Quídam,
Juan Nadie— ¡oh, rómpete la cabeza para dar con su
      nombre!
Sin rostro como el agua, desnudo como el polvo,
deshonrado como la tierra que las bombas de gas
      envenenan,
y bárbaro entre portentos.
                             Este es él,
este es el hombre que se comieron en la mesa verde,
poniéndose los guantes para no tocar su carne;
este es el fruto de la guerra, el fruto de la paz,
la madurez de la invención, el Cordero de ahora,
la respuesta que la sabiduría da a los sabios.
Y todavía está colgado y no muere todavía,
y todavía, en la ciudad de acero de nuestros días,
la luz se apaga y la sangre espantosa se desborda.

Creímos ya concluidas estas cosas, pero nos engañamos.
Creímos que, teniendo poder, teníamos también sabiduría.
Creímos que el largo tren llegaría hasta la plenitud de los
tiempos.

Creímos que la luz aumentaría.
      Ahora el largo tren está descarrilado y los bandidos lo
      saquean,
ahora el jabalí y el áspid tienen poder en nuestro tiempo.
Ahora la noche retrocede hacia Occidente y la noche es
      espesa,
nuestros padres y nosotros sembramos dientes de dragón.
Nuestros hijos conocen y sufren a los hombres armados.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

jueves, 14 de marzo de 2019

Impresión IV - E. E. Cummings - Estados Unidos


Las horas levántanse apagando estrellas, y es
el alba;
en la calle del cielo, la luz camina regando poemas;

en la tierra, una candela se
                                 consume          la ciudad
despierta
con un canto en su
boca, teniendo la muerte en sus ojos;

y es el alba;
el mundo
sale a matar sueños...

Miro en la calle, donde fuertes
hombres están cavando pan,
y veo las caras brutales de
gente contenta, horrenda, desesperada, cruel, feliz

Y es de día.
En el espejo
veo un frágil
hombre
soñando
sueños,
sueños en el espejo.

Y ya
es el ocaso... en la tierra,
una candela enciéndese,
y ya es de noche;
la gente está en sus casas;
el frágil hombre está en su cama;
la ciudad .
duerme con la muerte en la boca, teniendo un canto en sus
     ojos.
Las horas descienden,
encendiendo estrellas...

En la calle del cielo, la noche camina regando poemas.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

martes, 12 de marzo de 2019

Lamento - Edna Saint Vincent Millay - Estados Unidos


Escuchad, niños:
vuestro padre ha muerto.
De sus sacos viejos
os haré chaquetillas,
os haré calzoncitos
de sus calzones viejos;
habrá en sus bolsillos
cosas que allí ponía:
llaves y centavos
llenos de tabaco;
Dan tendrá los centavos
para su alcancía;
Ana tendrá las llaves
para sonar un son bonito.
Hay que seguir la vida
y olvidar a los muertos.
Ana, toma tu desayuno;
Dan, toma tu medicina.
Hay que seguir la vida.
No recuerdo por qué exactamente.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

domingo, 10 de marzo de 2019

Soldados - Maxwell Bodenheim - Estados Unidos


La sonrisa de una cara es como altiva sirena
flotando muerta en una pequeña poza pálido-sucia.
Los labios de uno están torcidos
en un jeroglífico de silencio.
La cara de otro es como un brillante sapo.

Otra cara confronta una pregunta
que se le clava como súbitas garras.
A su lado está una cara como un espejo
en que un niño tieso cuelga...

Soldados muertos en una agonizante luna nueva,
cuyas caras formulan una frase gravemente burlona.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

miércoles, 6 de marzo de 2019

Último dfiscurso en la corte* - Bartolomeo Vanzetti - Estados Unidos


He estado hablando mucho de mí mismo
y ni siquiera había mencionado a Sacco.
Sacco también es un trabajador,
un competente trabajador desde su niñez, amante del
      trabajo,
con un buen empleo y un sueldo,
una cuenta en el Banco, y una esposa encantadora y
      buena,
dos niñitos preciosos y una casita bien arreglada
en el lindero de un bosque, junto a un arroyo.

Sacco es todo corazón, todo fe, todo carácter, todo un
      hombre;
un hombre, amante de la naturaleza y de la humanidad
un hombre que lo dio todo, sacrificó todo
por la causa de la libertad y su amor a los hombres:
dinero, tranquilidad, ambición mundana,
su esposa, sus hijos, su persona
y su vida.

Sacco jamás ha pensado en robar, jamás en matar a nadie.
Él y yo jamás nos hemos llevado un bocado
de pan a la boca, desde que somos niños hasta ahora,
que no lo hayamos ganado con el sudor de la frente.
Jamás...
Ah, sí, yo puedo ser más listo, como alguien ha dicho;
yo tengo más labia que él, pero muchas, muchas veces,
oyendo su voz sincera en la que resuena una fe sublime,
considerando su sacrificio supremo, recordando su
      heroísmo,
yo me he sentido pequeño en presencia de su grandeza
y me he visto obligado a repeler
las lágrimas de mis ojos,
y apretarme el corazón
que se me atorozonaba, para no llorar delante de él:
este hombre al que han llamado ladrón y asesino y
      condenado a muerte.

Pero el nombre de Sacco vivirá en los corazones del
      pueblo
y en su gratitud cuando los huesos de Katzmann
y los de todos vosotros hayan sido dispersados por el
      tiempo;
cuando vuestro nombre, el suyo, vuestras leyes,
      instituciones,
y vuestro falso dios no sean sino un borroso recuerdo
de un pasado maldito en el que el hombre era lobo
para el hombre...

Si no hubiera sido por esto
yo hubiera podido vivir mi vida
charlando en las esquinas y burlándome de la gente.
Hubiera muerto olvidado, desconocido, fracasado.
Esta ha sido nuestra carrera y nuestro triunfo. Jamás
en toda nuestra vida hubiéramos podido hacer tanto
por la tolerancia, por la justicia, porque el hombre entienda
al hombre, como ahora lo estamos haciendo por accidente.
Nuestras palabras, nuestras vidas, nuestros dolores—
      ¡nada!
La pérdida de nuestras vidas —la vida de un zapatero
      y un pobre vendedor de pescado—
¡todo! Ese momento final es de nosotros,
      esa agonía es nuestro triunfo.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

* Las últimas palabras de Bartolomeo Vanzetti ante la corte que lo condenó a muerte fueron incluidas como un auténtico poema en la antología de Seldem Rodman: A new Anthology of modern Poetry.  Ed. by Seldem Rodman. The Modern Library, New York, 1938 y posteriormente en Poetry of freedom,  Ed. William Rose Benet and Norman Cousins. The Modern Lybrary, New York, 1945.

Sacco and Vanzetti - Peter Miller, 2006

Sacco y Vanzetti - Giuliano Montaldo, 1971

Here's to You (Ennio Morricone, Joan Baez) - Dirección de Ennio Morricone

lunes, 4 de marzo de 2019

Fragmentos de La roca - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos


The Rock

I

The Eagle soars in the summit of Heaven,
The Hunter with his dogs pursues his circuit.
O perpetual revolution of configured stars,
O perpetual recurrence of determined seasons,
O world of spring and autumn, birth and dying!
The endless cycle of idea and action,
Endless invention, endless experiment,
Brings knowledge of motion, but not of stillness;
Knowledge of speech, but not of silence;
Knowledge of words, and ignorance of the Word.
All our knowledge brings us nearer to our ignorance,
All our ignorance brings us nearer to death,
But nearness to death no nearer to God .
Where is the Life we have lost in living?
Where is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in information?
The cycles of Heaven in twenty centuries
Bring us farther from God and nearer to the Dust.
I journeyed to London, to the timekept City,
Where the River flows, with foreign flotations.
There I was told: we have too many churches,
And too few chop-houses. There I was told:
Let the vicars retire. Men do not need the Church
In the place where they work, but where they spend their Sundays.
In the City, we need no bells:
Let them waken the suburbs.
I journeyed to the suburbs, and there I was told:
We toil for six days, on the seventh we must motor
To Hindhead, or Maidenhead.
If the weather is foul we stay at home and read the papers.
In industrial districts, there I was told
Of economic laws.
In the pleasant countryside, there it seemed
That the country now is only fit for picnics.
And the Church does not seem to be wanted
In country or in suburb; and in the town
Only for important weddings.

V

O Lord, deliver me from the man of excellent intention
      and impure heart: for the heart is deceitful above all things,
      and desperately wicked.
Sanballat the Horonite and Tobiah the Ammonite and Geshem the
      Arabian: were doubtless men of public
      spirit and zeal.
Preserve me from the enemy who has something to gain:
and from the friend who has something to lose.
Remembering the words of Nehemiah the Prophet:
      "The trowel in hand, and the gun rather loose in the
      holster."
Those who sit in a house of which the use is
      forgotten:
are like snakes that lie on mouldering
      stairs, content in the sun light.
And the others run about like dogs, full of enterprise,
      sniffing and barking: they say, " This house is a nest of
      serpents, let us destroy it,
And have done with these abominations,
the turpitudes of the Christians." And these are not
      justified, nor the others.
And they write innumerable books; being too vain and
      distracted for silence: seeking every one after
      his own elevation, and dodging his emptiness.
If humility and purity be not in the heart, they are not
      in the home: and if they are not in the home, they are not in
      the City.
The man who has builded during the day would return to his
      hearth at nightfall: to be blessed with the gift of
      silence, and doze before he sleeps.
But we are encompassed with snakes and dogs: therefore
      some must labour, and others must hold the spears.

VI

It is hard for those who have never known persecution,
And who have never known a Christian,
To believe these tales of Christian persecution.
It is hard for those who live near a Bank
To doubt the security of their money.
It is hard for those who live near a Police Station
To believe in the triumph of violence.
Do you think that the Faith has conquered the World
And that lions no longer need keepers?
Do you need to be told that whatever has been, can still be?
Do you need to be told that even such modest attainments
As you can boast in the way of polite society
Will hardly survive the Faith to which they owe their significance?
Men! polish your teeth on rising and retiring;
Women! polish your fingernails:
You polish the tooth of the dog and the talon of the cat.
Why should men love the Church? Why should they love her laws?
She tells them of Life and Death, and of all that they would forget.
She is tender where they would be hard, and hard where they like
      to be soft.
She tells them of Evil and Sin, and other unpleasant facts.
They constantly try to escape
From the darkness outside and within

By dreaming of systems so perfect that no one will need to be
      good.
But the man that is will shadow
The man that pretends to be.
And the Son of Man was not crucified once for all,
The blood of the martyrs not shed once for all,
The lives of the Saints not given once for all:
But the Son of Man is crucified always
And there shall be Martyrs and Saints.
And if blood of Martyrs is to flow on the steps
We must first build the steps;
And if the Temple is to be cast down
We must first build the Temple.


La roca

I

El águila se cierne en la cumbre del cielo,
el cazador con sus perros sigue sus vueltas,
¡oh perpetua revolución de estrellas en configuraciones,
oh perpetua recurrencia de estaciones determinadas,
oh mundo de primavera y otoño, nacimiento y agonía!
El eterno ciclo de idea y acción,
eterno invento, eterno experimento,
nos da el conocimiento del movimiento, pero no de la
      quietud;
el conocimiento del hablar, pero no del silencio;
el conocimiento de las palabras, y la ignorancia de la
      Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca más a la ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca más a la muerte,
pero cerca de la muerte no es más cerca de Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido viviendo?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en
      conocimientos?
¿Dónde están los conocimientos que hemos perdido en
      información?
Los ciclos del cielo durante veinte siglos
nos alejan más de Dios y nos acercan al polvo.
Marché a Londres, a la ciudad regida por el tiempo
donde el río corre, con extranjeras flotaciones.
Allí me dijeron: tenemos demasiadas iglesias,
y pocos restaurantes. Allí me dijeron
que jubilen a los vicarios. Los hombres no necesitan la
      Iglesia
en el sitio en que trabajan, sino allí donde pasan el domingo.
En la ciudad, no necesitamos campanas:
que ellas despierten los suburbios.
Marché a los suburbios, y allí me dijeron:
trabajamos seis días, el séptimo es para ir en auto a
Hindhead, o a Maidenhead.
Si hace mal tiempo nos quedamos en casa y leemos los
      periódicos,
en los sectores industriales, allí me hablaron
de leyes económicas.
En las pintorescas zonas rurales, allí parecía
que el campo ahora solo sirve para picnics.
Y la iglesia parece que no la quieren
ni en campos ni suburbios; y en la ciudad
solamente para bodas importantes.

V

Oh, Señor, líbrame del hombre de excelentes intenciones
      y corazón impuro: porque el corazón es engañoso
      sobre todas las cosas e irremediablemente perverso.
Sanballat el Horonita y Tobías el Amonita y Geshem el
      Árabe: eran hombres indudablemente de celo y espíritu
      público.
Presérvame del enemigo que tiene algo que ganar: y del
amigo que tiene algo que perder.
Recordando las palabras de Nehemías el Profeta: “La
      llana en la mano, y el revólver más bien suelto en la
      funda.”
Aquellos que se sientan en una casa cuyo uso se ha
      olvidado: son como culebras sobre escaleras
      derrumbadas, contentas en el sol.
Y los otros corren como perros, llenos de actividad,
      oliendo y ladrando; dicen: “Esta casa es un nido de
      culebras, vamos a destruirla,
y a terminar con estas abominaciones.” Y estos no están
      justificados, ni los otros.
Y escriben libros innumerables; siendo demasiado vanos y
      aturdidos para el silencio: buscando cada uno cómo
      elevarse y escabullendo su vacío.
Si la humildad y la pureza no están en el corazón, no lo
      están en la casa; y si no están en la casa no están en la
      ciudad.
Y el hombre que ha construido todo el día regresará a su
      casa al anochecer: para ser bendecido con el don del
      silencio, y cabecear antes de dormir.
Pero estamos rodeados de culebras y perros; por tanto
      unos deben trabajar y otros deben sostener las lanzas.

VI

Es difícil para aquellos que nunca han conocido
      persecución,
y que nunca han conocido un cristiano,
creer estos cuentos de la persecución cristiana.
Es difícil para aquellos que viven junto a un Banco
dudar de la seguridad de su dinero.
Es difícil para aquellos que viven junto a un puesto de
      Policía
creer en el triunfo de la violencia.
¿Creéis que la Fe ha conquistado el mundo
y que los leones ya no necesitan de guardianes?
¿Necesitáis que se os diga que cualquier cosa que ya
      hubo, puede aún volver a haber?
¿Necesitáis que se os diga que aun prendas tan modestas
      que os podéis vanagloriar de ellas en la sociedad bien
      educada
difícilmente sobrevivirán a la Fe a la que deben su importancia?
¡Hombres! Pulid vuestros dientes al acostaros y levantaros;
¡mujeres! Pulid vuestras uñas:
vosotros afiláis los dientes del perro y las garras del gato.
¿Por qué van a amar los hombres a la Iglesia? ¿Por qué
      van a amar sus leyes?
Ella les habla de Vida y de Muerte, y de todo lo que ellos
      olvidarían.
Ella es tierna donde ellos serían duros, y dura donde ellos
      quieren ser suaves.
Ella les habla de Mal y Pecado, y otras desagradables
      realidades.
Ellos tratan constantemente de escapar
de las sombras de afuera y de adentro

soñando con sistemas tan perfectos que nadie necesitará
      de ser bueno.
Pero el hombre que es le hará sombra
al hombre que pretende ser.
Y el Hijo del Hombre no fue crucificado de una vez por
      todas,
ni la sangre de los mártires se derramó de una vez por
      todas,
ni la vida de los santos se dio de una vez por todas:
sino que el Hijo del Hombre es crucificado siempre
y habrá siempre mártires y santos.
Y si sangre de mártires va a correr en las gradas
debemos primero construir las gradas;
y si el templo va a ser derribado
debemos primero construir el templo.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

sábado, 2 de marzo de 2019

Causa - Ezra Pound - Estados Unidos


Causa

I join these words for four people,
Some others may overhear them,
O world, I am sorry for you,
You do not know these four people.


Causa

Yo junto estas palabras para cuatro personas,
algunos más pueden oírlas,
oh mundo, lo siento por ti,
tú no conoces a estas cuatro personas.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

jueves, 28 de febrero de 2019

Nantucket - William Carlos Williams - Estados Unidos


Nantucket

Flowers through the window
lavender and yellow

changed by white curtains –
Smell of cleanliness –

Sunshine of late afternoon –
On the glass tray

a glass pitcher, the tumbler
turned down, by which

a key is lying – And the
immaculate white bed


Nantucket

Flores en la ventana
lila y amarillo

alteradas tras cortinas blancas—
olor a limpieza

Luz de final de la tarde—
En la bandeja de vidrio

un jarro de vidrio, el vaso
volteado para abajo, junto al cual

hay una llave —y el
blanco lecho inmaculado
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

martes, 26 de febrero de 2019

El árbol - Alfred Kreymborg - Estados Unidos


The Tree

I am four monkeys.
One hangs from a limb,
tail-wise,
chattering at the earth;
another is cramming his belly with cocoanut;
the third is up in the top branches,
quizzing the sky,
and the fourth—
he’s chasing another monkey.
How many monkeys are you?


El árbol

Soy cuatro monos.
Uno cuelga de una pata,
como cola,
charlándole a la tierra;
otro está repletando su panza de coco;
el tercero está arriba en las ramas cimeras,
interrogando al cielo.
Y el cuarto,
persiguiendo a otro mono.
¿Cuántos monos eres tú?
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

domingo, 24 de febrero de 2019

Epístola para dejarla en la Tierra - Archibald Macleish - Estados Unidos


Epistle to Be Left in the Earth

...It is colder now,
       there are many stars,
       we are drifting
North by the Great Bear,
       the leaves are falling,
The water is stone in the scooped rocks,
       to southward
Red sun grey air:
       the crows are
Slow on their crooked wings,
       the jays have left us:
Long since we passed the flares of Orion.
Each man believes in his heart he will die.
Many have written last thoughts and last letters.
None know if our deaths are now or forever:
None know if this wandering earth will be found.

We lie down and the snow covers our garments.
I pray you,
       you (if any open this writing)
Make in your mouths the words that were our names.

I will tell you all we have learned,
       I will tell you everything:

The earth is round,
       there are springs under the orchards,
The loam cuts with a blunt knife,
       beware of
Elms in thunder,
       the lights in the sky are stars——
We think they do not see,
       we think also
The trees do not know nor the leaves of the grasses hear us:
The birds too are ignorant.
       Do not listen.
Do not stand at dark in the open windows.
We before you have heard this:
       they are voices:
They are not words at all but the wind rising.
Also none among us has seen God.
(...We have thought often
The flaws of sun in the late and driving weather
Pointed to one tree but it was not so.)
As for the nights I warn you the nights are dangerous:
The wind changes at night and the dreams come.

It is very cold,
       there are strange stars near Arcturus,
Voices are crying an unknown name in the sky


Epístola para dejarla en la Tierra

...Hace más frío ahora,
                               hay mucha estrella, nos deslizamos
al Norte por la Osa Mayor,
                                          las hojas caen,
el agua es piedra en huecas rocas,
                                                    al sur,
rojo sol, aire gris,
                          los cuervos van
despacio en corvas alas,
          los grajos nos dejaron,
hace tiempo pasamos los rayos de Orión,
todo hombre cree en su corazón que morirá,
muchos han escrito últimos pensamientos y últimas cartas,
nadie sabe si nuestras muertes son ahora o para siempre,
nadie sabe si esta errante tierra será hallada.
Yacemos y la nieve cubre nuestros vestidos,
ruego a vosotros,
vosotros (si alguien abre este escrito)
formar en vuestras bocas las palabras que fueron nuestros
     nombres,

voy a deciros todo lo que hemos aprendido,
                                                     voy a deciros todo,

la tierra es redonda,
        hay ojos de agua bajo los huertos,
la greda corta con cuchillo romo,
                                             cuidado con
los olmos en la tormenta
pensamos que nos ven,
también pensamos
que los árboles no saben ni las hojas de la hierba,
                                                              nos oyen,
los pájaros también son ignorantes,
                                                      no escuchan,
no se paran de noche en ventanas abiertas,
nosotros antes de vosotros oímos esto,
                                                             son voces.
No son palabras, sino el viento levantándose.
Tampoco entre nosotros ninguno ha visto a Dios.
(...Hemos pensado a menudo
que las franjas de sol en el tardío y espoleante tiempo
señalaban un árbol, mas no era así.)
Por lo que hace a las noches, os advierto que las noches
      son peligrosas,
el viento cambia de noche y sueños vienen.

Hace mucho frío,
                        hay extrañas estrellas junto a Arturo,
hay voces en el cielo gritando un nombre ignoto.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

domingo, 17 de febrero de 2019

Washington D.C. - Vachel Lindsay - Estados Unidos


Aquí, por así decirlo, en el centro de la ruidosa Roma,
aquí, alejados hasta donde es posible del campo,
aquí donde los amos de la política
se ufanan del petróleo,
untados de óleo,
petróleo de sus pozos ladrones,
donde dinero y piedra y oraciones se combinan,
aquí en Washington, D. C.,
aquí donde los pecados se refinan y refinan,
aquí donde se imitan los mismos muros de Roma,
los templos y columnas del Imperio de Roma,
nos acordamos de los días en que los tigrillos mantenían
      despierto
el campamento, y nos daban miedo,
cuando el puercoespín y el osito tierno agitaban la maleza,
y el viento más amistoso nos parecía frío y malcriado.
Nos acordamos del terror de las noches con hoguera,
de cómo esperábamos besar bien a la tierra,
a pesar del temor, y no esperábamos del todo en vano,
de cómo esperábamos días salvajes, limpios en el poder,
de cómo buscábamos la hermosa hora de las cabañas,
de cómo pensábamos gobernar,
llevando a los hombres a la cabaña de una escuela solitaria.
Nos acordamos de nuestro orgullo pionero americano,
de nuestro altivo desafiar que no ha muerto todavía
aquí, por así decirlo, en el centro de la ruidosa Roma,
en Washington D. C.
donde se imitan los mismos muros de Roma.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

miércoles, 13 de febrero de 2019

Conocido de la noche - Robert Frost - Estados Unidos


Acquainted with the Night

I have been one acquainted with the night.
I have walked out in rain—and back in rain.
I have outwalked the furthest city light.

I have looked down the saddest city lane.
I have passed by the watchman on his beat
And dropped my eyes, unwilling to explain.

I have stood still and stopped the sound of feet
When far away an interrupted cry
Came over houses from another street,

But not to call me back or say good-bye;
And further still at an unearthly height,
One luminary clock against the sky

Proclaimed the time was neither wrong nor right.
I have been one acquainted with the night.


Conocido de la noche

Yo he sido un conocido de la noche.
He andado en la ciudad bajo la lluvia.
Pasé la última luz de la ciudad.

He contemplado el callejón más triste.
He encontrado al sereno haciendo ronda
y he bajado los ojos y he callado.

Me he quedado de pronto detenido
al escuchar un grito interrumpido,
lejano, procedente de otra calle.

Pero no es ni un saludo ni un llamado.
Más lejos, a una altura fantasmal
un reloj luminoso contra el cielo

dice que el tiempo no es falso ni real.
Yo he sido un conocido de la noche.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

sábado, 9 de febrero de 2019

Lilas - Amy Lowell - Estados Unidos


Lilacs

Lilacs,
False blue,
White,
Purple,
Color of lilac,
Your great puffs of flowers
Are everywhere in this my New England.
Among your heart-shaped leaves
Orange orioles hop like music-box birds and sing
Their little weak soft songs;
In the crooks of your branches
The bright eyes of song sparrows sitting on spotted eggs
Peer restlessly through the light and shadow
Of all Springs.
Lilacs in dooryards
Holding quiet conversations with an early moon;
Lilacs watching a deserted house
Settling sideways into the grass of an old road;
Lilacs, wind-beaten, staggering under a lopsided shock of bloom
Above a cellar dug into a hill.
You are everywhere.
You were everywhere.
You tapped the window when the preacher preached his sermon,
And ran along the road beside the boy going to school.
You stood by the pasture-bars to give the cows good milking,
You persuaded the housewife that her dishpan was of silver.
And her husband an image of pure gold.
You flaunted the fragrance of your blossoms
Through the wide doors of Custom Houses—
You, and sandal-wood, and tea,
Charging the noses of quill-driving clerks
When a ship was in from China.
You called to them: “Goose-quill men, goose-quill men,
May is a month for flitting.”
Until they writhed on their high stools
And wrote poetry on their letter-sheets behind the propped-up
       ledgers.
Paradoxical New England clerks,
Writing inventories in ledgers, reading the “Song of Solomon”
       at night,
So many verses before bed-time,
Because it was the Bible.
The dead fed you
Amid the slant stones of graveyards.
Pale ghosts who planted you
Came in the nighttime
And let their thin hair blow through your clustered stems.
You are of the green sea,
And of the stone hills which reach a long distance.
You are of elm-shaded streets with little shops where they sell kites
       and marbles,
You are of great parks where every one walks and nobody is at home.
You cover the blind sides of greenhouses
And lean over the top to say a hurry-word through the glass
To your friends, the grapes, inside.

Lilacs,
False blue,
White,
Purple,
Color of lilac,
You have forgotten your Eastern origin,
The veiled women with eyes like panthers,
The swollen, aggressive turbans of jeweled pashas.
Now you are a very decent flower,
A reticent flower,
A curiously clear-cut, candid flower,
Standing beside clean doorways,
Friendly to a house-cat and a pair of spectacles,
Making poetry out of a bit of moonlight
And a hundred or two sharp blossoms.
Maine knows you,
Has for years and years;
New Hampshire knows you,
And Massachusetts
And Vermont.
Cape Cod starts you along the beaches to Rhode Island;
Connecticut takes you from a river to the sea.
You are brighter than apples,
Sweeter than tulips,
You are the great flood of our souls
Bursting above the leaf-shapes of our hearts,
You are the smell of all Summers,
The love of wives and children,
The recollection of gardens of little children,
You are State Houses and Charters
And the familiar treading of the foot to and fro on a road it knows.
May is lilac here in New England,
May is a thrush singing “Sun up!” on a tip-top ash tree,
May is white clouds behind pine-trees
Puffed out and marching upon a blue sky.
May is a green as no other,
May is much sun through small leaves,
May is soft earth,
And apple-blossoms,
And windows open to a South Wind.
May is full light wind of lilac
From Canada to Narragansett Bay.

Lilacs,
False blue,
White,
Purple,
Color of lilac.
Heart-leaves of lilac all over New England,
Roots of lilac under all the soil of New England,
Lilac in me because I am New England,
Because my roots are in it,
Because my leaves are of it,
Because my flowers are for it,
Because it is my country
And I speak to it of itself
And sing of it with my own voice
Since certainly it is mine.


Lilas

Lilas,
falso azul,
blanco,
morado,
color lila,
vuestros grandes borbotones de flores
están por donde quiera en mi Nueva Inglaterra.
Entre vuestras cordiformes hojas
anaranjadas oropéndolas brincan
como pajaritos de caja de música y cantan
dulces y quedas cancioncillas;
en los ganchos de vuestras ramas
los ojillos brillantes de los gorriones cantarines;
echados sobre huevos pintados,
atisban inquietos a través de la luz y la sombra
de todas las primaveras.
Lilas en los portales
conversando en voz baja con la luna temprana,
lilas cuidando una casa abandonada,
enfilándose a los lados en la grama de un antiguo camino;
lilas al viento, meciéndose bajo un podado montón florido
arriba del bodegón cavado en la colina.
Estáis donde quiera,
estabais donde quiera.
Tocasteis a la ventana cuando el predicador predicaba el
      sermón,
corristeis en el camino junto al muchacho que iba a la
      escuela,
os parasteis en las cercas del potrero para darles a las
      vacas buena leche,
convencisteis al ama de que su paila era de plata
y su marido era una imagen de puro oro.
Entrasteis luciendo la fragancia de vuestros capullos
por los amplios zaguanes de las Aduanas.
Vosotras y el sándalo y el té,
alborotándoles las narices a los plumíferos amanuenses
cuando un buque llegaba de la China.
Vosotras les gritabais: “Ganzi-plumes escribientes,
      ganziplumes escribientes,
mayo es el mes para zarpar.”
Hasta que se encorvaban en sus altas banquetas
y se ponían a escribir poesías en su papel de cartas
tras las pilas de libros de cuentas.
Paradójicos amanuenses de la Nueva Inglaterra,
escribiendo inventarios en los libros mayores
y de noche leyendo el Cantar de los Cantares,
tantos versos antes de acostarse,
sólo porque eran de la Biblia.
Los muertos os nutrieron
entre las piedras inclinadas de los camposantos.
Fantasmas pálidos que os plantaron
venían por la noche
y dejaban volar sus cabellos sutiles
entre el hacinamiento de vuestros tallos.
Sois del mar verde
y de las pétreas colinas que se alejan.
Sois de los grandes parques donde todos pasean y nadie
      se siente en casa.
Cubrís los lados cerrados de los invernaderos
y os asomáis arriba para decir una palabra al vuelo por los
      cristales
a vuestras amigas, las uvas, que están dentro.

Lilas,
falso azul,
blanco,
morado,
color lila,
ya olvidasteis vuestro origen del Oriente,
las mujeres veladas con ojos de panteras,
los hinchados, insolentes turbantes de enjoyados Pashás.
Sois ahora una flor muy decente,
una flor reticente,
de curiosa manera recortada, cándida flor,
crecida al lado de las limpias portadas,
amiga de un gato casero y de un par de gafas,
que hacen poesía con un poco de luna
y cien o doscientos capullos agudos.
Maine os conoce,
os ha conocido por años de años,
New Hampshire os conoce,
y Massachusetts
y Vermont.
Cape Cod os echa a correr por la costa hacia Rhode
      Island,
Connecticut os lleva desde un río hasta el mar.
Sois más lustrosas que manzanas,
más olorosas que tulipanes,
sois el desbordamiento de nuestras almas
reventando por encima de las figuras de hojas de nuestros
      corazones,
sois el olor de todos los veranos,
el amor de esposas e hijos,
sois Parlamentos y Constituciones
y el familiar ir y venir de nuestros pies en un camino que
      conocen.
Mayo es lila aquí en Nueva Inglaterra,
mayo es un tordo que canta ¡Sol arriba! en un fresno
      empinado,
mayo es blancas nubes tras los pinos
sopladas para arriba y bogando en cielo azul,
mayo es un color verde cual ningún otro,
mayo es mucho sol a través de hojas pequeñas,
mayo es tierra suave,
y flores de manzano,
y ventanas abiertas a un viento sur.
Mayo es un sostenido, suave soplo de lilas
desde el Canadá a la bahía de Narraganset.

Lilas,
falso azul,
blanco,
morado,
color lila,
corazones de hojas de lila en toda Nueva Inglaterra,
raíces de lilas bajo el suelo de toda Nueva Inglaterra,
lila en mí porque soy Nueva Inglaterra,
porque mis raíces están en ella,
porque mis hojas son de ella,
porque mis flores son de ella,
porque es mi tierra,
y le hablo a ella sobre ella misma,
y canto de ella con mi propia voz,
pues ciertamente es mía.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

jueves, 7 de febrero de 2019

De la superficie de las cosas - Wallace Stevens - Estados Unidos


Of the Surface of Things 

I

In my room, the world is beyond my understanding;
But when I walk I see that it consists of three or four
       hills and a cloud.

II

From my balcony, I survey the yellow air,
Reading where I have written,
“The spring is like a belle undressing.”

III

The gold tree is blue,
The singer has pulled his cloak over his head.
The moon is in the folds of the cloak.



De la superficie de las cosas

I

En mi cuarto, el mundo está más allá de mi comprensión;
pero cuando me levanto veo que consiste en tres o
     cuatro colinas y una nube.

II

Desde mi balcón, inspecciono el aire amarillo,
leyendo donde había escrito,
"La Primavera es como una mujer bella desnudándose."

III

El árbol de oro es azul.
El cantor se ha encajado la capa en su cabeza.
La luna está en los pliegues de la capa.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

martes, 5 de febrero de 2019

Yo vi a un hombre persiguiendo al horizonte - Stephen Crane - Estados Unidos


I saw a man pursuing the horizon

I saw a man pursuing the horizon;
Round and round they sped.
I was disturbed at this;
I accosted the man.
"It is futile," I said,
"You can never-"
"You lie," he cried,
And ran on.


Yo vi a un hombre persiguiendo al horizonte

Yo vi a un hombre persiguiendo al horizonte;
corrían y corrían dando vueltas.
Yo me quedé pasmado.
Lo increpé al hombre.
“Es inútil”, le dije,
“nunca podrás—”
“Mentira”, gritó,
y siguió corriendo.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

domingo, 3 de febrero de 2019

La Creación (Sermón negro) - James Weldon Johnson - Estados Unidos


The Creation - A Negro Sermon

And God stepped out on space,
And He looked around and said:
I’m lonely—
I’ll make me a world.

And as far as the eye of God could see
Darkness covered everything,
Blacker than a hundred midnights
Down in a cypress swamp.

Then God smiled,
And the light broke,
And the darkness rolled upon one side,
And the light stood shining on the other,
And God said: That’s good!

Then God reached out and took the light in His hands,
And God rolled the light around in His hands
Until He made the sun;
And He set that sun a-blazing in the heavens.
And the light that was left from making the sun
God gathered it up in a shining ball
And flung it against the darkness,
Spangling the night with the moon and stars.

Then down between
The darkness and the light
He hurled the world;
And God said: That’s good!

Then God himself stepped down—
And the sun was on His right hand,
And the moon was on His left;
The stars were clustered about His head,
And the earth was under His feet.
And God walked, and where He trod
His footsteps hollowed the valleys out
And bulged the mountains up.

Then He stopped and looked and saw
That the earth was hot and barren.
So God stepped over to the edge of the world
And He spat out the seven seas—
He batted His eyes, and the lightnings flashed—
He clapped His hands, and the thunders rolled—
And the waters above the earth came down,
The cooling waters came down.

Then the green grass sprouted,
And the little red flowers blossomed,
The pine tree pointed his finger to the sky,
And the oak spread out his arms,
The lakes cuddled down in the hollows of the ground,
The rivers ran down to the sea;
And God smiled again,
And the rainbow appeared,
And curled itself around His shoulder.

Then God raised His arm and He waved His hand
Over the sea and over the land,
And He said: Bring forth! Bring forth!
And quicker than God could drop His hand,
Fishes and fowls
And beasts and birds
Swam the rivers and the seas,
Roamed the forests and the woods,
And split the air with their wings.
And God said: That’s good!

Then God walked around,
And God looked around
On all that He had made.
He looked at His sun,
And He looked at His moon,
And He looked at His little stars;
He looked on His world
With all its living things,
And God said: I’m lonely still.

Then God sat down—
On the side of a hill where He could think;
By a deep, wide river He sat down;
With His head in His hands,
God thought and thought,
Till He thought: I’ll make me a man!

Up from the bed of the river
God scooped the clay;
And by the bank of the river
He kneeled Him down;
And there the great God Almighty
Who lit the sun and fixed it in the sky,
Who flung the stars to the most far corner of the night,
Who rounded the earth in the middle of His hand;
This Great God,
Like a mammy bending over her baby,
Kneeled down in the dust
Toiling over a lump of clay
Till He shaped it in His own image;
Then into it He blew the breath of life,
And man became a living soul.

Amen. Amen.


La Creación - Sermón negro

Y Dios salió al espacio,
miró a su alrededor y dijo:
“Estoy solo—
Voy a hacer un mundo.”

Y hasta donde el ojo de Dios podía ver
las tinieblas cubrían todas las cosas,
más negras que cien medias noches
allá abajo en un pantano de cipreses.

Entonces Dios sonrió
y la luz brotó
y las tinieblas se enrollaron por un lado,
y la luz quedó brillando por el otro lado,
y Dios dijo: “Está muy bueno.”

Entonces Dios alargó un brazo y cogió la luz con la mano,
y Dios le dio vueltas a la luz con las dos manos
hasta que hizo el sol,
y puso ese sol lanzando rayos en los cielos.
Y la luz que sobró después de hacer el sol
Dios la amasó en una bola brillante
y la arrojó a las tinieblas,
lentejueleando el cielo con la luna y las estrellas.

Entonces allá abajo
entre las tinieblas y la luz
arrojó el mundo;
y Dios dijo: “Está muy bueno.”

Entonces el propio Dios vino bajando—
Y el sol estaba a su mano derecha,
y la luna estaba a su mano izquierda;
y las estrellas se apiñaban alrededor de su cabeza,
y la tierra estaba debajo de sus pies.
Y Dios caminaba y donde quiera que pisaba
sus pisadas iban hundiendo los valles
y levantando las montañas.

Entonces Él se paró y miró y vio
y la tierra estaba caliente y vacía.
Y Dios caminó hasta el borde de la tierra
y escupió los siete mares;
y parpadeó y relumbró el relámpago;
y palmeó las manos y retumbó el trueno
y las aguas encima de la tierra cayeron,
las refrescantes aguas cayeron.

Entonces la verde hierba brotó,
y las florecitas rojas florecieron,
el pino señaló al cielo con su dedo,
y la ceiba abrió sus brazos,
los lagos se acurrucaron en los huecos de la tierra
y los ríos corrieron hasta el mar;
y Dios sonrió otra vez
y el arcoíris apareció
y se le enrolló en los hombros.

Entonces Dios levantó el brazo y agitó su mano
sobre el mar y sobre la tierra
y dijo: “¡ Producid! ¡ Producid!”
y antes que Dios bajara la mano,
peces y aves
y bestias y pájaros
nadaron en los ríos y en los mares,
vagaron en las selvas y en los bosques,
y rompieron el aire con sus alas.
Y Dios dijo: “Está muy bueno.”

Entonces Dios caminó alrededor,
y Dios miró alrededor
sobre todo lo que había hecho.
Miró su sol,
y miró su luna,
y miró sus estrellitas;
miró todo su mundo
con todas sus creaturas vivientes
y Dios dijo: “Todavía estoy solo.”

Entonces Dios se sentó
en la falda de un cerro donde podía pensar;
junto a un río ancho, profundo, se sentó;
con su cabeza entre las manos,
Dios pensó y pensó,
hasta que pensó: “¡ Me voy a hacer un hombre!”

Y del lecho del río
Dios extrajo el barro
y en la orilla del río
Dios se puso de rodillas
y allí el gran Dios Todopoderoso,
el que encendió el sol y lo colgó en el cielo,
el que arrojó las estrellas hasta el último rincón de la
      noche,
el que redondeó la tierra en el hueco de sus manos;
este gran Dios,
como una mamá agachada sobre su nene,
se arrodilló en el polvo
sudando sobre una pelota de barro
hasta que la formó a su propia imagen;
entonces le sopló el aliento de la vida,
y el hombre se volvió un alma viviente.

Amén. Amén.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal