Chet Baker - Like Someone In Love

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viernes, 17 de enero de 2020

Iba solitario como una nube - William Wordsworth - Inglaterra


I wandered lonely as a cloud

I wandered lonely as a cloud
That floats on high o'er vales and hills,
When all at once I saw a crowd,
A host, of golden daffodils;
Beside the lake, beneath the trees,
Fluttering and dancing in the breeze.

Continuous as the stars that shine
And twinkle on the Milky Way,
They stretched in never-ending line
Along the margin of a bay:
Ten thousand saw I at a glance,
Tossing their heads in sprightly dance.

The waves beside them danced; but they
Out-did the sparkling waves in glee:
A poet could not but be gay,
In such a jocund company:
I gazed—and gazed—but little thought
What wealth the show to me had brought:

For oft, when on my couch I lie
In vacant or in pensive mood,
They flash upon that inward eye
Which is the bliss of solitude;
And then my heart with pleasure fills,
And dances with the daffodils


Iba solitario como una nube

Iba solitario como una nube
que flota sobre valles y colinas,
cuando de pronto vi una muchedumbre
de dorados narcisos: se extendían
junto al lago, a la sombra de los árboles,
en danza con la brisa de la tarde.

Reunidos como estrellas que brillaran
en el cielo lechoso del verano,
Poblaban una orilla junto al agua
dibujando un sendero ilimitado.
Miles se me ofrecían a la vista,
moviendo sus cabezas danzarinas.

El agua se ondeaba, pero ellas
mostraban una más viva alegría.
¿Cómo, si no feliz, será un poeta
en tan clara y gozosa compañía?
Mis ojos se embebían, ignorando
que aquel prodigio suponía un bálsamo.

Porque a menudo, tendido en mi cama,
pensativo o con ánimo cansado,
los veo en el ojo interior del alma
que es la gloria del hombre solitario.
y mi pecho recobra su hondo ritmo
y baila una vez más con los narcisos.
Versión de Gabriel Insausti

miércoles, 23 de octubre de 2019

En silencio - Thomas Merton - Norteamericano nacido en Francia


Be still.
Listen to the stones of the wall.
Be silent, they try
to speak your

name.
Listen
to the living walls.

Who are you?
Who
are you? Whose
silence are you?

Who (be quiet)
are you (as these stones
are quiet). Do not
think of what you are
still less of
what you may one day be.

Rather
be what you are (but who?)
be the unthinkable one
you do not know.

O be still, while
you are still alive,
and all things live around you

speaking (I do not hear)
to your own being,
speaking by the unknown
that is in you and in themselves.

“I will try, like them
to be my own silence:
and this is difficult. The whole
world is secretly on fire. The stones
burn, even the stones they burn me.
How can a man be still or
listen to all things burning?
How can he dare to sit with them
when all their silence is on fire?”



En Silencio 

Aguarda.
Escucha las piedras del muro.
Permanece en silencio, ellas tratan
de decir tu nombre.

Escucha
a las paredes vivientes.

¿Quién eres?
¿Quién
eres tú? ¿El silencio
de quién eres?

Quién (permanece callado)
eres tú (así como estas piedras
permanecen calladas).
No pienses sobre aquello que eres
menos
de lo que podrías ser algún día.

Mejor aún
sé lo que tú eres (¿pero quién?)
sé aquello impensable
que desconoces.

O aguarda, mientras
sigas vivo,
y todas las cosas que viven
alrededor tuyo
hablando (yo no escucho)
hacia tu ser más propio,
hablando por lo desconocido
que está en ti y en ellas mismas.

“Trataré, como ellas
de ser mi silencio:
y es difícil. El mundo entero está
secretamente en llamas.
Las piedras queman,
aún las piedras queman.
¿Cómo puede un hombre aguardar
o escuchar a las cosas quemándose?
¿Cómo puede atreverse a sentarse con ellas
cuando todo su silencio está en llamas?”
Versión de Milton Medellín

domingo, 6 de octubre de 2019

Besos - Paul Morand - Francia


Baisers

Un baiser
abrège la vie humaine de 3 minutes,
affirme le Département de Psychologie
de Western State College,
Gunnison (col).
Le baiser
provoque de telles palpitations
que le coeur travaille en 4 secondes
plus qu'en 3 minutes.
Les statistiques prouvent
que 480 baisers
raccourcissent la vie d'un jour,
que 2360 baisers
vous privent d'une semaine
et que 148071 baisers,
c'est tout simplemant une année de perdue.



Besos

Un beso
abrevia la vida humana en 3 minutos,
afirma el Departamento de Psicología
del Western State Collage,
Gunnison (Col.).
El beso provoca tales palpitaciones
que el corazón trabaja en 4 segundos
más que en 3 minutos.
Las estadísticas demuestran
que 480 besos
acortan la vida en un día,
que 2.360 besos
os privan de una semana
y que 148.071 besos,
son sencillamente un año perdido.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Proverbios del infierno - William Blake - Inglaterra


En tiempos de siembra aprende, en tiempos de cosecha enseña
            y en el invierno goza.

Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.

La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.

La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la
                                                                    [incapacidad.

Quien desea y no actúa engendra la plaga.

El gusano cortado perdona al arado.

Sumergid en el río a quien ama el agua.

El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.

Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca llegará a estrella.

La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.

A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena.

Las horas de la locura el reloj las mide;
pero ningún reloj puede medir las de la sabiduría.

Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa.

Expone número, peso y medida en año de escasez.

No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias
                                                                                   [alas.

El cuerpo muerto no venga injurias.

El acto más sublime consiste en poner a otro ante ti.

Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio.

La necedad es el atuendo de la bellaquería.

La vergüenza es el atuendo del orgullo.

Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los lupanares
               con ladrillos de religión.

La altivez del pavo real es la gloria de Dios.

La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios.

La cólera del león es la sabiduría de Dios.

La desnudez de la mujer es obra de Dios.

El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora.

El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del
                                                                      [mar huracanado
            y la espada destructora, son porciones de la eternidad
                                                                    [demasiado grandes
            para que las aprecie el ojo humano.

El zorro condena a la trampa, no a sí mismo.

El júbilo impregna; las penas procrean.

Que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón
                                                                            [de la oveja.

Para el pájaro el nido, para la araña su tela, para el hombre la amistad.

El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, que podrían ser cetros.

Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado.

La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo
          y el elefante vigilan los frutos.

La cisterna contiene; el manantial rebosa.

Un pensamiento llena la inmensidad.

Presto has de estar para decir lo que piensas, que así el ruin te evitará.

Todo lo que es posible creerse es imagen de la verdad.

Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se avino a
                                                             [aprender del cuervo.

El zorro provee para sí mismo; pero Dios provee para el león.

Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y
                                                           [duerme por la noche.

Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce.

Como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las
                                                                           [plegarias.

Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la
                                                                          [instrucción.

Del agua estancada espera veneno.

Nunca sabrás lo que es bastante hasta saber lo que es más
                                                                         [que bastante.

¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título regio!

Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua, las barbas
                                                                              [de la tierra.

El débil en coraje es fuerte en astucia.

El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer, tal como el
                                                                                    [león no
                interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa.

Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.

Si otros no hubiesen sido tontos, tendríamos que serlo nosotros.

El alma de la dulce delicia no puede mancillarse.

Al ver un águila ves una porción de genio. ¡Alza la cabeza!

Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas
                                                                             [sus huevos,
el sacerdote reserva su anatema para las mejores dichas.

Crear una florecilla es labor de eras.

La condena estimula, la bendición relaja.

El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.

¡Las plegarias no aran!

¡Los elogios no cosechan!

Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran.

La cabeza lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la
                                                                              [Belleza;
         manos y pies son la Proporción.

Como el aire es al ave o el mar al pez, es el desdén para el
                                                                        [despreciable.

El cuervo quisiera que todo fuese negro; el búho, que todo fuese
                                                                                [blanco.

La exuberancia es belleza.

Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto.

El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del genio.

Mejor matar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no se
                                                              [llevan a la práctica.

Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril.

La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin
                                                                            [ser creída.

¡Basta! o demasiado.
Del poema Las bodas del cielo y el infierno
Traducción de Pablo Mañé Garzón
William Blake

Visionario, grabador y poeta, William Blake nació en Londres en 1757 y murió en 1827 en la misma ciudad. Fue el menos contemporáneo de los hombres. En una era neoclásica urdió una mitología personal de divinidades no siempre eufónicas: Orc, Los, Enitharmon. [...]

En una era romántica desdeñó la Naturaleza, que apodó el Universo Vegetal. No salió nunca de Inglaterra, pero recorrió, como Swedenborg, las regiones de los muertos y de los ángeles. Recorrió las llanuras de ardiente arena, los montes de fuego macizo, los árboles del mal y el país de tejidos laberintos. En el verano de 1827 murió cantando. Se detenía a ratos y explicaba ¡Esto no es mío, no es mío! para dar a entender que lo inspiraban los invisibles ángeles. Era fácilmente iracundo.
Creía que el perdón es una flaqueza. Escribió: "El gusano partido en dos perdona al arado". [...]

Cristo enseñó que el hombre se salva por la fe y por la ética; Swedenborg agregó la inteligencia; Blake nos impone tres caminos de salvación: el moral, el intelectual y el estético. Afirmó que el tercero había sido predicado por Cristo, ya que cada parábola es un poema. Como el Buddha, cuya doctrina, de hecho, era ignorada, condenó el ascetismo. En los Proverbios del Infierno leemos: "El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría".
En sus primeros libros el texto y el grabado tienden a ser una unidad. Ilustró admirablemente el Libro de Job, la Comedia dantesca y las poesías de Gray.
La belleza para Blake corresponde al instante en que se encuentran el lector y la obra y es una suerte de unión mística.
Swinburne, Gilchrist, Chesterton y Denis Saurat le han consagrado sendos libros.
William Blake es uno de los hombres más extraños de la literatura. JORGE LUIS BORGES
(Del prólogo a una edición de la Poesía completa de William Blake - Hyspamérica Ediciones Argentina, S. A., 1980, incluida en la colección Biblioteca personal de Jorge Luis Borges.)

viernes, 30 de agosto de 2019

Un fantasma de nubes - Apollinaire - Francia


Un fantôme de nuées

Comme c’était la veille du quatorze juillet
Vers les quatre heures de l’après-midi
Je descendis dans la rue pour aller voir les saltimbanques

Ces gens qui fonts des tours en plein air
Commencent à être rares à Paris
Dans ma jeunesse on en voyait beaucoup plus qu’aujourd’hui
Ils s’en sont allés presque tous en province

Je pris le boulevard Saint-Germain
Et sur une petite place située entre Saint-Germain-des-Prés et la
        statue Danton
Je rencontrai les saltimbanques

La foule les entourait muette et résignée à attendre
Je me fis une place dans ce cercle afin de tout voir
        Poids formidables
Villes de Belgique soulevées à bras tendu par un ouvrier russe de
        Longwy
Haltères noirs et creux qui ont pour tige un fleuve figé
Doigts roulant une cigarette amère et délicieuse comme la vie

De nombreux tapis sales couvraient le sol
Tapis qui ont des plis qu’on ne défera pas
Tapis qui sont presque entièrement couleur de la poussière
Et où quelques taches jaunes ou vertes ont persisté
Comme un air de musique qui vous poursuit

Vois-tu le personnage maigre et sauvage
La cendre de ses pères lui sortait en barbe grisonnante
Il portait ainsi toute son hérédité au visage
Il semblait rêver à l’avenir
En tournant machinalement un orgue de Barbarie
Dont la lente voix se lamentait merveilleusement
Les glouglous les couacs et les sourds gémissements

Les saltimbanques ne bougeaient pas
Le plus vieux avait un maillot couleur de ce rose violâtre qu’ont aux
        joues certaines jeunes filles fraîches mais près de la mort

Ce rose-là se niche surtout dans les plis qui entourent souvent leur
        bouche
Ou près des narines
C’est un rose plein de traîtrise

Cet homme portait-il ainsi sur le dos
La teinte ignoble de ses poumons

Les bras les bras partout montaient la garde

Le second saltimbanque
N’était vêtu que de son ombre
Je le regardait longtemps
Son visage m’échappe entièrement
C’est un homme sans tête

Un autre enfin avait l’air d’un voyou
D’un apache bon et crapule à la fois
Avec son pantalon bouffant et les accroche-chaussettes
N’aurait-il pas eu l’apparence d’un maquereau à sa
        toilette

La musique se tut et ce furent des pourparlers avec le
        public
Qui sou à sou jeta sur le tapis la somme de deux franc
        cinquante
Au lieu des trois francs que le vieux avait fixés comme
        prix des tours

Mais quand il fut clair que personne ne donnerait plus
        rien
On se décida à commencer la séance
De dessous l’orgue sortit un tout petit saltimbanque
        habillé de rose pulmonaire
Avec de la fourrure aux poignets et aux chevilles
Il poussait des cris brefs
Et saluait en écartant gentiment les avant-bras
Mains ouvertes

Une jambe en arrière prête à la génuflexion
Il salua ainsi aux quatre points cardinaux
Et quand il marcha sur une boule
Son corps mince devint une musique si délicate que
        nul parmi les spectateurs n’y fut insensible
Un petit esprit sans aucune humanité
Pensa chacun
Et ces musique des formes
Détruisit celle de l’orgue mécanique
Que moulait l’homme au visage couvert d’ancêtres

Le petit saltimbanque fit la roue
Avec tant d’harmonie
Que l’orgue cessa de jouer
Et que l’organiste se cacha le visage dans les mains
Aux doigts semblables aux descendants de son destin
Foetus minuscules qui lui sortaient de la barbe
Nouveaux cris de Peau-Rouge
Musique angélique des arbres
Disparition de l’enfant
Les saltimbanques soulevèrent les gros haltères à bout de bras
Ils jonglèrent avec les poids

Mais chaque spectateur cherchait en soi l’enfant miraculeux
Siècle ô siècle des nuages


Un fantasma de nubes

Como era la víspera del catorce de julio
Hacia las cuatro de la tarde
Bajé a la calle para ver a los saltimbanquis

Esa gente que hace suertes al aire libre
Empieza a ser escasa en París
En mi juventud eran tanto más numerosos
Casi todos se han marchado a provincia

Tomé el bulevar Saint-Germain
Y en una placita situada entre Saint-Germain-des-Prés
         y la estatua de Danton
Di con los saltimbanquis

La muchedumbre los rodeaba muda y resignada a
         esperar
Me abrí lugar en aquel círculo para verlo todo
Pesos formidables
Ciudades de Bélgica alzadas a pulso por un obrero
         ruso de Longwy
Pesas negras y vacías que tienen por barra un río
         congelado
Dedos que enrollan un cigarrillo amargo y delicioso
         como la vida

Numerosas alfombras sucias cubren el suelo
Alfombras con pliegues indelebles
Alfombras que ya son casi color de polvo
Y en las que algunas manchas verdes o amarillas
Persisten como una tonada que nos persiguiera

Imagina al personaje huraño y flaco
La ceniza de sus padres le brotaba como barba
         entrecana
Así mostraba toda su herencia en el rostro
Parecía soñar con el futuro
Mientras maquinalmente tocaba el organillo
Cuya lenta voz era un lamento maravilloso
Gluglús gallos y gemidos sordos

No se movían los saltimbanquis
El más viejo llevaba unas mallas de ese oro violáceo
         que tiñe las mejillas de ciertas muchachas aunque
         frescas ya cerca de la muerte
Ese rosa anida en los pliegues que a menudo rodean
         sus bocas
O cerca de las narices
Es el rosa de la traición

Aquel hombre llevaba así a cuestas
El innoble color de sus pulmones

Brazos brazos por todas partes vigilantes

El segundo saltimbanqui
Sólo iba vestido de su sombra
Lo miré largamente
Pero su rostro se me escapa
Es un hombre sin cabeza

Otro más tenía todo el aire de un granuja
De un apache en que se aunaran bondad y crápula
Con sus pantalones bombachos y sus calcetines con
         ligas
No recordaba acaso al alcahuete a medio ataviarse

Cesó la música y hubo negociaciones con el público
Céntimo a céntimo fue arrojada la suma de dos francos
         cincuenta sobre la alfombra
En vez de los tres francos que el viejo había fijado
         como precio de los números

En cuanto estuvo claro que nadie daba más
Se decidió empezar con la función
De debajo del organillo salió un saltimbanqui
         diminuto vestido de rosa pulmonar
Con pieles en tobillos y muñecas
Lanzaba gritos cortos
Y saludaba apartando amablemente los brazos
Con las manos abiertas

Con una pierna hacia atrás preparada para la
         genuflexión
Saludó hacia los cuatro puntos cardinales
Y cuando caminó sobre una bola
Su cuerpo esbelto se transformó en música tan
         delicada que no hubo espectador a ella insensible
Un duendecillo sin ninguna humanidad
Pensó cada cual
Aquella música de las formas
Borraba la del organillo
Tocada por el hombre del rostro cubierto de
         antepasados

El pequeño saltambanqui se pavoneaba
Tan armoniosamente
Que el organillo cesó de tocar
Y el organillero escondió el rostro entre las manos
Sus dedos se parecían a los descendientes de su
         destino
Fetos minúsculos que le salían de la barba
Nuevos gritos de pielroja
Música angélica de los árboles
Desaparición del niño
Los saltimbanquis levantaron a pulso las pesas
En juegos malabares

Pero cada espectador buscaba ya en sí mismo al niño
         milagroso
Siglo oh siglo de las nubes
Traducción de Ulalume González de León

miércoles, 5 de junio de 2019

¿De qué modo te quiero? (Soneto 43 de La portuguesa) - Elizabeth Barrett Browning - Inglaterra


How Do I Love Thee?

How do I love thee? Let me count the ways.
I love thee to the depth and breadth and height
My soul can reach, when feeling out of sight
For the ends of being and ideal grace.

I love thee to the level of every day's
Most quiet need, by sun and candle-light.
I love thee freely, as men strive for right.
I love thee purely, as they turn from praise.

I love thee with the passion put to use
In my old griefs, and with my childhood's faith.
I love thee with a love I seemed to lose

With my lost saints. I love thee with the breath,
Smiles, tears, of all my life; and, if God choose,
I shall but love thee better after death.


¿De qué modo te quiero?

¿De qué modo te quiero? Pues te quiero 
hasta el abismo y la región más alta 
a que puedo llegar cuando persigo 
los límites del Ser y el Ideal. 

Te quiero en el vivir más cotidiano, 
con el sol y a la luz de una candela. 
Con libertad, como se aspira al Bien; 
con la inocencia del que ansía gloria. 

Te quiero con la fiebre que antes puse 
en mi dolor y con mi fe de niña, 
con el amor que yo creí perder 

al perder a mis santos... Con las lágrimas 
y el sonreír de mi vida... Y si Dios quiere, 
te querré mucho más tras de la muerte. 
Versión de Carlos Pujol

lunes, 3 de junio de 2019

Encuentro nocturno - Robert Browning - Reino Unido


Meeting at Night 

I
The grey sea and the long black land;
And the yellow half-moon large and low;
And the startled little waves that leap
In fiery ringlets from their sleep,
As I gain the cove with pushing prow,
And quench its speed i' the slushy sand.

II
Then a mile of warm sea-scented beach;
Three fields to cross till a farm appears;
A tap at the pane, the quick sharp scratch
And blue spurt of a lighted match,
And a voice less loud, thro' its joys and fears,
Than the two hearts beating each to each!


Encuentro nocturno

I
El mar gris y la extensa tierra negra;
y la dorada media luna flotando bajo,
y las tímidas y asustadas olas que saltan
dormidas en ardientes círculos;
Mientras gano la costa en la ansiosa proa,
que sólo apaga su vigor en la arena fangosa.

II
Entonces surge una milla de perfumadas playas;
tres campos a la cruz de una granja aparecen;
un golpe en el cristal; un rasguño agudo y rápido,
las chispas azules de una lámpara que se enciende,
y una voz, aún más silenciosa, con sus alegrías y miedos,
que los dos corazones que se agitan en la noche.
Traducción de Carlos Pujol

viernes, 3 de mayo de 2019

Les effarés - Arthur Rimbaud - Francia


Les effarés

Noirs dans la neige et dans la brume,
Au grand soupirail qui s'allume,
Leurs culs en rond,

A genoux, cinq petits, - misère ! -
Regardent le Boulanger faire
Le lourd pain blond.

Ils voient le fort bras blanc qui tourne
La pâte grise et qui l'enfourne
Dans un trou clair.

Ils écoutent le bon pain cuire.
Le Boulanger au gras sourire
Grogne un vieil air.

Ils sont blottis, pas un ne bouge,
Au souffle du soupirail rouge
Chaud comme un sein.

Quand pour quelque médianoche,
Façonné comme une brioche
On sort le pain,

Quand, sous les poutres enfumées,
Chantent les croûtes parfumées
Et les grillons,

Que ce trou chaud souffle la vie,
Ils ont leur âme si ravie
Sous leurs haillons,

Ils se ressentent si bien vivre,
Les pauvres Jésus pleins de givre,
Qu'ils sont là tous,

Collant leurs petits museaux roses
Au treillage, grognant des choses
Entre les trous,

Tout bêtes, faisant leurs prières
Et repliés vers ces lumières
Du ciel rouvert,

Si fort qu'ils crèvent leur culotte
Et que leur chemise tremblote
Au vent d'hiver.


Los boquiabiertos

Niños mendigos. Ha nevado.
Al tragaluz iluminado
los pobres van

porque les trae al retortero
el ver cómo hace el panadero
el rubio pan.

Miran la masa gris en torno
del brazo blanco que del horno
es auxiliar.

El panadero el buen pan cuece,
la sonrisa en su boca mece
algún cantar.

Apretaditos, ni uno alienta
junto al ventano que calienta
como un regazo.

Cuando al hacer una ensaimada
saca el pan áureo de la hornada
el fuerte brazo,

cuando al cobijo del ahumado
techo, el cuscurro perfumado
canta muy bajo

y a ellos les llega la vaharada
está su alma deslumbrada
bajo el andrajo.

Sienten que aquello da la vida
bajo la escarcha a su aterida
faz de angelotes;

sus hociquitos como rosas
entre las rejas dicen cosas
a los barrotes.

Y tanto rezan sus plegarias
al entrever las luminarias
del cielo abierto,

que desgarran sus pantalones
y hace que tiemblen sus faldones
el aire yerto.
Versión de de Mauricio Bacarise


Otra versión:

Los azorados

Negros sobre la nieve y en la neblina,
junto al gran tragaluz que se ilumina,
en ronda su trasero,

de hinojos cinco niños -¡miseria chica!-
miran el pan dorado, mientras fabrica 
el panadero.

Con fuerte brazo blanco, ven como amasa,
la pasta gris que dentro del horno pasa
por la clara abertura,

y escuchan al buen pan cocer ligero
y con su risa gorda, el panadero,
viejos cantos murmura.

Están agazapados, nadie se agita,
del rojo tragaluz la vaharita
calienta como un seno.

Cuando para tomarse algún bocado
y, trabajado el pan, es ya sacado
blanco o moreno.

Cuando bajo los techos, muy ahumados
ya crujen los corruscos, tan perfumados,
cantan los grillos.

Del cálido agujero, sopla la vida
y en sus andrajos canta, alma transida
de los chiquillos.

Y sienten que la vida renace y marcha
los pobres Jesusitos llenos de escarcha,
tan pordioseros,

pegando sus menudos hocicos rosa
a la reja gruñendo cualquier cosa
entre agujeros,

rezan sus oraciones muy azorados
mirando aquellas luces, tan replegados,
del cielo abierto,

que con su esfuerzo rompen los pantalones
y su camisa tiembla, hecha jirones,
al viento del invierno.
Versión de J. F. Vidal-Jover

sábado, 27 de abril de 2019

Microrrelatos/ 32 - Después de la guerra - Alejandro Jodorowsky - Chile-Francia


El último ser humano vivo lanzó la última paletada de tierra sobre el último muerto. En ese instante mismo supo que era inmortal, porque la muerte sólo existe en la mirada del otro.

viernes, 5 de abril de 2019

L'infinito - Giacomo Leopardi - Italia


L’infinito. Idillio I

Sempre caro mi fu quest’ermo colle
E questa siepe, che da tanta parte
Dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedento e mirando, interminati
Spazi di là da quella, e sovrumani
Silenzi, e profondissima quiette
Io nel pensier mi fingo; ove per poco
Il cor non si spaura. E come il vento
Odo stormir tra queste piante, io quello
Infinito silenzio a questa voce
Vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
E le morte stagioni, e la presente
E viva, e il suon di lei. Cosí tra questa
Inmensità s’annega il pensier mio:
E il naufragar m’è dolce in questo mare.


El infinito. Idilio I

Siempre querido me fue este solitario cerro
y este seto que tanta parte
del último horizonte la mirada excluye.
Mas, sentado y mirando interminables
espacios de allá lejos, y sobrehumanos
silencios y su hondísima quietud,
me quedo enmimismado hasta que casi
el corazón se teme. Y como el viento
cuyo tráfago escucho entre las hojas, a este
silencio sin fin esta voz
voy comparando: y me acuerdo de lo eterno
y de las muertas estaciones y la presente y viva,
y sus sonidos. Así a través de esta
inmensidad se anega el pensamiento mío;
y naufragar me es dulce en este mar.
De Idilli, 1826

lunes, 18 de marzo de 2019

Dedicatoria - Anna Ajmátova - Rusia


Las montañas se doblan ante tamaña pena
Y el gigantesco río queda inerte.
Pero fuertes cerrojos tiene la condena,
Detrás de ellos sólo "mazmorras de la trena"
Y una melancolía que es la muerte.

Para quién sopla la brisa ligera,
Para quién es el deleite del ocaso -
Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,
Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras
Y del soldado el pesado paso.

Nos levantamos como para la misa de madrugada,
Caminábamos por la ciudad incierta,
Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,
Bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,
Mas la esperanza a lo lejos canta cierta...

La sentencia... y las lágrimas brotan de repente,
Ya de todo separada,
Como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,
Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,
Pero marcha... vacila... aislada...

¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,
De mis años de infierno desnudo?
¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,
Qué imaginan en el círculo lunar?
A vosotras os envío mi adiós y mi saludo
Versión de Jorge Bustamante García

lunes, 4 de marzo de 2019

Fragmentos de La roca - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos


The Rock

I

The Eagle soars in the summit of Heaven,
The Hunter with his dogs pursues his circuit.
O perpetual revolution of configured stars,
O perpetual recurrence of determined seasons,
O world of spring and autumn, birth and dying!
The endless cycle of idea and action,
Endless invention, endless experiment,
Brings knowledge of motion, but not of stillness;
Knowledge of speech, but not of silence;
Knowledge of words, and ignorance of the Word.
All our knowledge brings us nearer to our ignorance,
All our ignorance brings us nearer to death,
But nearness to death no nearer to God .
Where is the Life we have lost in living?
Where is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in information?
The cycles of Heaven in twenty centuries
Bring us farther from God and nearer to the Dust.
I journeyed to London, to the timekept City,
Where the River flows, with foreign flotations.
There I was told: we have too many churches,
And too few chop-houses. There I was told:
Let the vicars retire. Men do not need the Church
In the place where they work, but where they spend their Sundays.
In the City, we need no bells:
Let them waken the suburbs.
I journeyed to the suburbs, and there I was told:
We toil for six days, on the seventh we must motor
To Hindhead, or Maidenhead.
If the weather is foul we stay at home and read the papers.
In industrial districts, there I was told
Of economic laws.
In the pleasant countryside, there it seemed
That the country now is only fit for picnics.
And the Church does not seem to be wanted
In country or in suburb; and in the town
Only for important weddings.

V

O Lord, deliver me from the man of excellent intention
      and impure heart: for the heart is deceitful above all things,
      and desperately wicked.
Sanballat the Horonite and Tobiah the Ammonite and Geshem the
      Arabian: were doubtless men of public
      spirit and zeal.
Preserve me from the enemy who has something to gain:
and from the friend who has something to lose.
Remembering the words of Nehemiah the Prophet:
      "The trowel in hand, and the gun rather loose in the
      holster."
Those who sit in a house of which the use is
      forgotten:
are like snakes that lie on mouldering
      stairs, content in the sun light.
And the others run about like dogs, full of enterprise,
      sniffing and barking: they say, " This house is a nest of
      serpents, let us destroy it,
And have done with these abominations,
the turpitudes of the Christians." And these are not
      justified, nor the others.
And they write innumerable books; being too vain and
      distracted for silence: seeking every one after
      his own elevation, and dodging his emptiness.
If humility and purity be not in the heart, they are not
      in the home: and if they are not in the home, they are not in
      the City.
The man who has builded during the day would return to his
      hearth at nightfall: to be blessed with the gift of
      silence, and doze before he sleeps.
But we are encompassed with snakes and dogs: therefore
      some must labour, and others must hold the spears.

VI

It is hard for those who have never known persecution,
And who have never known a Christian,
To believe these tales of Christian persecution.
It is hard for those who live near a Bank
To doubt the security of their money.
It is hard for those who live near a Police Station
To believe in the triumph of violence.
Do you think that the Faith has conquered the World
And that lions no longer need keepers?
Do you need to be told that whatever has been, can still be?
Do you need to be told that even such modest attainments
As you can boast in the way of polite society
Will hardly survive the Faith to which they owe their significance?
Men! polish your teeth on rising and retiring;
Women! polish your fingernails:
You polish the tooth of the dog and the talon of the cat.
Why should men love the Church? Why should they love her laws?
She tells them of Life and Death, and of all that they would forget.
She is tender where they would be hard, and hard where they like
      to be soft.
She tells them of Evil and Sin, and other unpleasant facts.
They constantly try to escape
From the darkness outside and within

By dreaming of systems so perfect that no one will need to be
      good.
But the man that is will shadow
The man that pretends to be.
And the Son of Man was not crucified once for all,
The blood of the martyrs not shed once for all,
The lives of the Saints not given once for all:
But the Son of Man is crucified always
And there shall be Martyrs and Saints.
And if blood of Martyrs is to flow on the steps
We must first build the steps;
And if the Temple is to be cast down
We must first build the Temple.


La roca

I

El águila se cierne en la cumbre del cielo,
el cazador con sus perros sigue sus vueltas,
¡oh perpetua revolución de estrellas en configuraciones,
oh perpetua recurrencia de estaciones determinadas,
oh mundo de primavera y otoño, nacimiento y agonía!
El eterno ciclo de idea y acción,
eterno invento, eterno experimento,
nos da el conocimiento del movimiento, pero no de la
      quietud;
el conocimiento del hablar, pero no del silencio;
el conocimiento de las palabras, y la ignorancia de la
      Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca más a la ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca más a la muerte,
pero cerca de la muerte no es más cerca de Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido viviendo?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en
      conocimientos?
¿Dónde están los conocimientos que hemos perdido en
      información?
Los ciclos del cielo durante veinte siglos
nos alejan más de Dios y nos acercan al polvo.
Marché a Londres, a la ciudad regida por el tiempo
donde el río corre, con extranjeras flotaciones.
Allí me dijeron: tenemos demasiadas iglesias,
y pocos restaurantes. Allí me dijeron
que jubilen a los vicarios. Los hombres no necesitan la
      Iglesia
en el sitio en que trabajan, sino allí donde pasan el domingo.
En la ciudad, no necesitamos campanas:
que ellas despierten los suburbios.
Marché a los suburbios, y allí me dijeron:
trabajamos seis días, el séptimo es para ir en auto a
Hindhead, o a Maidenhead.
Si hace mal tiempo nos quedamos en casa y leemos los
      periódicos,
en los sectores industriales, allí me hablaron
de leyes económicas.
En las pintorescas zonas rurales, allí parecía
que el campo ahora solo sirve para picnics.
Y la iglesia parece que no la quieren
ni en campos ni suburbios; y en la ciudad
solamente para bodas importantes.

V

Oh, Señor, líbrame del hombre de excelentes intenciones
      y corazón impuro: porque el corazón es engañoso
      sobre todas las cosas e irremediablemente perverso.
Sanballat el Horonita y Tobías el Amonita y Geshem el
      Árabe: eran hombres indudablemente de celo y espíritu
      público.
Presérvame del enemigo que tiene algo que ganar: y del
amigo que tiene algo que perder.
Recordando las palabras de Nehemías el Profeta: “La
      llana en la mano, y el revólver más bien suelto en la
      funda.”
Aquellos que se sientan en una casa cuyo uso se ha
      olvidado: son como culebras sobre escaleras
      derrumbadas, contentas en el sol.
Y los otros corren como perros, llenos de actividad,
      oliendo y ladrando; dicen: “Esta casa es un nido de
      culebras, vamos a destruirla,
y a terminar con estas abominaciones.” Y estos no están
      justificados, ni los otros.
Y escriben libros innumerables; siendo demasiado vanos y
      aturdidos para el silencio: buscando cada uno cómo
      elevarse y escabullendo su vacío.
Si la humildad y la pureza no están en el corazón, no lo
      están en la casa; y si no están en la casa no están en la
      ciudad.
Y el hombre que ha construido todo el día regresará a su
      casa al anochecer: para ser bendecido con el don del
      silencio, y cabecear antes de dormir.
Pero estamos rodeados de culebras y perros; por tanto
      unos deben trabajar y otros deben sostener las lanzas.

VI

Es difícil para aquellos que nunca han conocido
      persecución,
y que nunca han conocido un cristiano,
creer estos cuentos de la persecución cristiana.
Es difícil para aquellos que viven junto a un Banco
dudar de la seguridad de su dinero.
Es difícil para aquellos que viven junto a un puesto de
      Policía
creer en el triunfo de la violencia.
¿Creéis que la Fe ha conquistado el mundo
y que los leones ya no necesitan de guardianes?
¿Necesitáis que se os diga que cualquier cosa que ya
      hubo, puede aún volver a haber?
¿Necesitáis que se os diga que aun prendas tan modestas
      que os podéis vanagloriar de ellas en la sociedad bien
      educada
difícilmente sobrevivirán a la Fe a la que deben su importancia?
¡Hombres! Pulid vuestros dientes al acostaros y levantaros;
¡mujeres! Pulid vuestras uñas:
vosotros afiláis los dientes del perro y las garras del gato.
¿Por qué van a amar los hombres a la Iglesia? ¿Por qué
      van a amar sus leyes?
Ella les habla de Vida y de Muerte, y de todo lo que ellos
      olvidarían.
Ella es tierna donde ellos serían duros, y dura donde ellos
      quieren ser suaves.
Ella les habla de Mal y Pecado, y otras desagradables
      realidades.
Ellos tratan constantemente de escapar
de las sombras de afuera y de adentro

soñando con sistemas tan perfectos que nadie necesitará
      de ser bueno.
Pero el hombre que es le hará sombra
al hombre que pretende ser.
Y el Hijo del Hombre no fue crucificado de una vez por
      todas,
ni la sangre de los mártires se derramó de una vez por
      todas,
ni la vida de los santos se dio de una vez por todas:
sino que el Hijo del Hombre es crucificado siempre
y habrá siempre mártires y santos.
Y si sangre de mártires va a correr en las gradas
debemos primero construir las gradas;
y si el templo va a ser derribado
debemos primero construir el templo.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

sábado, 12 de enero de 2019

Más lejos - Robert Walser - Suiza


Quise quedarme quieto,
y me empujaron más,
pasé entre negros árboles,
y bajo aquellos árboles,
quise quedarme quieto,
y me empujaron más,
pasé por verdes prados,
y junto a su verdor,
quise quedarme quieto,
y me empujaron más,
pasé por casas pobres,
y en una de estas casas
quise quedarme quieto,
quedarme un rato largo
mirando su pobreza,
y cómo asciende al cielo
el humo de su lumbre.
Dije esto y me reí,
rió también el verde,
y el humo humeante,
y me empujaron más.

domingo, 28 de octubre de 2018

Hogar - Warsan Shire - Kenia-Somalia-Inglaterra


Nadie abandona su hogar, a menos que su hogar sea la boca de un                                                                                 [tiburón.
Solo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad                                                                               [también lo hace.
Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre                                                                    [en sus gargantas.
El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo
detrás de la fábrica, sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Solo abandonas tu hogar
Cuando tu hogar no te permite quedarte.
Nadie deja su hogar
A menos que su hogar le persiga,
Fuego bajo los pies,
Sangre hirviendo en el vientre.
Jamás pensaste en hacer algo así,
Hasta que sentiste el hierro ardiente
Amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,
Rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,
Sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver
Que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera,
A menos que el agua sea más segura que la tierra.
Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los                                                                                   [vagones,
Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión,
Alimentándose de hojas de periódico, a menos que
Los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las verjas, nadie quiere recibir los golpes ni                                                                              [dar lástima.
Nadie escoge los campos de refugiados
O el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.
Nadie elige la prisión, pero la prisión es más segura que una                                                                              [ciudad en llamas,
Y un carcelero en la noche es preferible
A un camión cargado de hombres con el aspecto de tu padre.

Nadie podría soportarlo, nadie tendría las agallas,
nadie tendría la piel suficientemente dura.
Los: “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,
“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”,
“negros pedigüeños”, “huelen raro”, “salvajes”,
“destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”.
¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque estos golpes son más suaves
Que el dolor de un miembro arrancado.
Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas
Que catorce hombres entre tus piernas.
Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el                                                                                     [escombro,
Que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón.
Mi casa es un barril de pólvora,
y nadie dejaría su casa a menos que su casa le persiguiera hasta                                                                                   [la costa,
a menos que tu casa te dijera que aprietes el paso,
que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto,
que navegues por los océanos,

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida el orgullo,
tu vida es más importante”.
Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta
en una voz sudorosa en tu oído diciendo:
‘Vete, corre lejos de mí ahora.
No sé en qué me he convertido, pero sé
que cualquier lugar es más seguro que éste’.

lunes, 22 de octubre de 2018

Nuevos fragmentos de De rerum natura - Lucrecio - Roma


LIBRO V

Origen del culto a los dioses

No es difícil ahora explicar la causa de que entre las grandes naciones se divulgara la idea de la divinidad, de que las ciudades se llenaran de altares y se establecieran los solemnes ritos que ahora florecen en las grandes ocasiones y en lugares famosos; de donde aún hoy un religioso terror está enraizado en los hombres, el cual les hace levantar por todo el orbe de la tierra nuevos santuarios a los dioses y les impulsa a llenarlos en los días festivos.

En efecto, ya en aquella época los mortales veían en su imaginación, aun estando despiertos, egregias figuras de dioses, dotadas, sobre todo en sueños, de un cuerpo gigantesco. A estas figuras les atribuían sentimiento, pues parecían mover sus miembros y pronunciar palabras altivas, adecuadas a su hermoso semblante y fuerzas desmedidas. Y les suponían una vida eterna, porque sin interrupción se sucedían las visiones, cuya figura subsistía siempre la misma; y, sobre todo, porque, dotados de fuerzas tan grandes, no los creían fácilmente domeñables por ningún otro poder. Por esto los creían muy superiores en dicha a los demás, porque el temor de la muerte no turbaba a ninguno de ellos, y también porque en sueños les veían hacer muchos prodigios sin que les costara fatiga alguna.

Por otra parte, observaban el sistema del cielo y su orden preciso y la sucesión de las varias estaciones del año, sin poder averiguar por qué causas se hacía. Así, no tenían otro recurso que remitirlo todo a la acción de los dioses y hacer que todo girara a una señal suya. Pusieron en el cielo las sedes y palacios divinos, porque en el cielo vemos girar el sol y la luna -la luna, el día, la noche y sus signos solemnes, las teas errabundas del cielo nocturno y las llamas volantes, nubes, sol, lluvias, nieve, vientos, rayos, granizo, los súbitos rugidos y amenazantes murmullos del trueno.


Males de la religión

¡Oh linaje infeliz de los hombres, cuando tales hechos atribuyó a los dioses y los armó de cólera inflexible! ¡Cuántos gemidos se procuraron entonces a sí mismos, cuántos males a nosotros, cuántas lágrimas a nuestra descendencia!

No consiste la piedad en dejarse ver a cada instante, velada la cabeza, vuelto hacia una piedra, ni en acercarse a todos los altares, ni en tenderse postrado por el suelo y extender las palmas ante los santuarios divinos, ni en rociar las aras con abundante sangre de víctimas, ni en enlazar votos con votos, sino más bien en ser capaz de mirarlo todo con mente serena. Pues cuando, levantando los ojos, contemplamos las celestes bóvedas de este mundo inmenso y el éter claveteado de brillantes estrellas, y nos ponemos a pensar en el curso del sol y la luna, entonces una congoja, que otros males habían ahogado en nuestro pecho, se despierta e intenta levantar la cabeza, preguntándose si por ventura no hemos de contar con un poder infinito de los dioses, capaz de hacer girar los cándidos astros en varia carrera. Pues la carencia de una explicación tienta nuestro espíritu vacilante y le hace preguntarse si este mundo tuvo nacimiento y si ha de tener fin, y hasta cuándo las murallas del mundo podrán resistir la fatiga de este movimiento silencioso; o si, dotado por los dioses de existencia sempiterna, podrá seguir deslizándose en el perpetuo decurso del tiempo y desafiar las robustas fuerzas de la edad inconmensurable.

Además, ¿a quién no contrae el corazón el temor de los dioses? ¿A quién no se hielan de pavor los miembros cuando retiembla la tierra abrasada por el horrible golpe del rayo, y sordos bramidos recorren el vasto cielo? ¿No se estremecen pueblos y gentes? Los soberbios reyes, ¿no sienten sus miembros encogerse de terror religioso al pensar que ha llegado quizá el momento temible de expiar sus actos criminales, sus palabras insolentes? Y cuando la suprema violencia del furioso viento barre en la llanura del mar al almirante de una flota, junto con sus bravas legiones y elefantes, ¿no acude con votos, pávido, a los dioses, no implora la paz de los vientos y brisas favorables? En vano; pues muchas veces, arrastrado por violento torbellino, no le salvan sus plegarias de encontrar la muerte en los escollos. Tan cierto es que algún poder oculto aplasta los humanos destinos y parece complacerse en pisotear con ludibrio los bellos fasces y las crueles segures.

Finalmente, cuando bajo los pies la tierra entera retiembla y las ciudades, sacudidas, caen o amenazan desplomarse, ¿qué maravilla que el humano linaje se tenga en poco y reconozca la gran potencia y asombroso poder de los dioses, capaces de gobernar el universo?
Traducción de Eduardo Valentí Fiol

viernes, 12 de octubre de 2018

Plegaria - Dylan Thomas - Gran Bretaña


Vuelvo a la esquina de la plegaria y ardo
en una bendición del repentino sol
En nombre de los condenados
me volvería o correría
a la escondida tierra
pero el sonoro sol
purifica
el cielo
Alguien
me encuentra
Oh dejadlo
que me abrase y me ahogue
dentro de su herida terrena
Su relámpago contesta mi llanto
mi voz arde en su mano
ahora estoy perdido en Aquel que enceguece
y al fin de la plegaria se oye el clamor del sol

Versión de Elizabeth Azcona Cranwell 

miércoles, 10 de octubre de 2018

Ciudad sumergida - Richard Gwyn - Gran Bretaña


Drowned City

You showed me a drowned city, and I swam
 among its columns, down the sunken avenues,
 an intruder on an underwater film set.
 I thought in terms of camera angles, close-ups
 of hallucinogenic fish, swaying vegetation.
 The drowned city sucked time from my
 eyes and brain, until slowly, as if
 prompted by our presence there,
 the city came to life, droves of the drowned
 swarming broad red streets.
 Like them, I headed for the quivering cathedral,
 a fractured and enormous whale-cage,
 swam past stained-glass windows
 and saw below the teeming congregation,
 unsteady clerics, sacraments suspended
 ready for communion, set pieces
 in a dislocated epic: a mass beneath the sea.
 And then, as I sank further down
 an enormous squid paused beside me,
 fixed me with a long unblinking gaze,
 tentacles splayed; glided placidly away,
 eyes now staring upward
 at the nothing that had already happened.


Ciudad sumergida

Me mostraste una ciudad sumergida, y nadé
entre sus columnas, debajo de avenidas hundidas,
un intruso en un plató submarino.
Pensaba en términos de ángulos de cámara, primeros planos
de peces alucinógenos, vegetación ondulante.
La ciudad sumergida se tragaba el tiempo de mis
ojos y cerebro, hasta que lentamente, como si
urgida por nuestra presencia allí,
la ciudad cobrara vida, hordas de ahogados
se apiñaban en calles anchas y rojas.
Como ellos, me dirigí hacia la trémula catedral,
una carcasa de ballena, fracturada y enorme,
nadé hasta más allá de las ventanas de vidrios coloridos
y vi debajo de la nutrida grey,
clérigos tambaleantes, sacramentos suspendidos
listos para la comunión, piezas dispuestas
en una épica dislocada: una misa bajo el mar.
Y luego, cuando me hundí todavía más,
un calamar enorme se detuvo a mi lado,
se quedó mirándome fijamente,
tentáculos extendidos; plácidamente se deslizó alejándose
con ojos que ahora miraban hacia arriba
a la nada que ya había ocurrido.
Traducción de Jorge Fondebrider

sábado, 6 de octubre de 2018

Balada de las contra-verdades - François Villon - Francia


No hay preocupación, más que cuando se tiene hambre;
ni servicio, más que de enemigo;
ni se saborea si no es un fardo de heno;
ni gran vigilancia sino de hombre adormilado;
ni clemencia sino de traición;
ni seguridad sino de miedosos;
ni lealtad sino del regenerado;
ni más sensato que el enamorado.

No hay engendramiento sino en los baños;
ni buena fama sino de hombre afrentado;
ni risa sino después de un puñetazo;
ni prestigio, sino tras negar las deudas;
ni auténtico amor, sino en la adulación;
ni buen encuentro, sino con los desgraciados;
ni verdadero informe, sino en la mentira;
ni más sensato que el enamorado.

Ni reposo semejante a vivir en la preocupación;
ni se puede hacer honor mayor que decir bah;
ni vanagloria, sino de falsos acuñadores;
ni salud, sino la de hombre abotargado;
ni alta osadía, sino la de cobardía;
ni razón, más que en el enfurecido;
ni dulzura, sino en la mujer aturdida;
ni más sensato que el enamorado.

¿Queréis que os diga la verdad?
No hay juego sino en la enfermedad;
palabra verdadera, sino en la tragedia;
cobarde, sino caballeroso;
sonido horrible, sino melodía;
ni más sensato que el enamorado.
Traducción de Carlos Alvar

miércoles, 3 de octubre de 2018

Oda a Marcel Proust - Paul Morand - Francia


Sombra
nacida del humo de sus fumigaciones,
el rostro y la voz
desgastados
por el uso de la noche.
Celeste,
con su rigor, suave, me mete en el jugo negro
de su habitación
que huele a corcho tibio y a chimenea muerta.

Tras la pantalla de los cuadernos,
bajo la lámpara rubia y pringosa como una confitura,
su rostro yace sobre una almohada de tiza.
Usted me tiende unas manos enguantadas en filoseda;
silenciosamente su barba crece
al fondo de sus mejillas.
Digo:
- Tiene usted excelente aspecto.
Usted contesta:
- Querido amigo, hoy estuve tres veces a punto de
          morir.

Sus ventanas eternamente cerradas
le niegan al boulevar Haussmann
lleno hasta el borde
como un brillante abrevadero
del estruendo de chapa de los tranvías.
¿Acaso nunca ha visto usted el sol?
Pero lo ha rehecho, como Lemoine, tan verdadero,
que sus árboles frutales
han florecido en la noche.
Su noche no es nuestra noche:
está llena de los fulgores blancos
de las cattleyas y de los vestidos de Odette,
los cristales de las copas, las lámparas de araña
y las chorreras encañonadas del General de Froberville.
Su voz, blanca también, traza una frase tan larga
que parece plegarse, mientras como un enfermo
adormilado que se queja,
dice: que le han causado un gran pesar.

Proust, ¿pero de qué fiestas nocturnas
vuelve usted con estos ojos tan cansados y tan lúcidos?
¿Y qué espantos, a nosotros vetados, ha conocido
para volver tan indulgente y tan bueno,
y sabiendo las obras de las almas
y lo que ocurre dentro de las casas,
y que el amor duele tanto?
¿Tan terribles eran esos desvelos como para que
           perdiera
esa rosada frescura
del retrato de Jacques-Émile Blanche,
y apareciera esta noche
con la misma dócil palidez de los cirios,
pero feliz de que creamos en su dulce agonía
de dandy gris perla y negro?
1915

domingo, 30 de septiembre de 2018

Yo, a quien Apolo visitó - Robert L. Stevenson - Escocia


Yo, a quien Apolo visitó
O fingió visitar, ahora, al acabar el día,
Deseo el descanso; no conocer
El cansancio de los cambios; no ver
A las incomensurables arenas de los siglos
Beber de la blanqueante tinta, ni escuchar
La música ahogada por el estrépito de las generaciones.
De Poems