Chet Baker - Like Someone In Love

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lunes, 5 de octubre de 2015

El friso de la vida - Edvard Munch - Noruega


De mi cuerpo putrefacto surgirán las flores. Y yo estaré en ellas. La eternidad.


En un estado de ánimo
intenso
un paisaje ejercerá
cierto efecto sobre
la persona -al representar
este paisaje la persona llegará a
una imagen de su propio estado-
y esto -este estado de
ánimo- es lo principal


Los destinos humanos son como los planetas. Como una estrella que aparece en la oscuridad y se encuentra con otra estrella, reluce un instante para luego volver a desvanecerse en la oscuridad, así se encuentran un hombre y una mujer, se deslizan el uno hacia el otro, brillan en un amor, llamean, y desaparecen cada uno por su lado. Sólo unos pocos se encuentran en una gran llamarada en la que ambos pueden unirse plenamente.


Dos labios ardientes contra los míos, el cielo y la tierra se desvanecieron y dos ojos negros miraron dentro de los míos.


Paseaba por el camino con dos amigos cuando se puso el sol. De pronto el cielo se tornó rojo sangre. Me paré, me apoyé sobre la valla extenuado hasta la muerte. Sobre el fiordo y la ciudad negros azulados la sangre se extendía en lenguas de fuego. Mis amigos siguieron y yo me quedé atrás temblando de angustia y sentí que un inmenso grito infinito recorría la naturaleza.


El horno del infierno del alma
es extremadamente
agresivo para
los sistemas nerviosos
(Por ejemplo Van Gogh…)
(En parte yo mismo)


La manera en que se mira también depende del estado de ánimo y de cómo se encuentra uno en general.
Esa es la razón por la que un motivo
puede verse de muchas maneras y eso es lo que hace interesante el arte


El arte es la forma del cuadro
nacido a través de los nervios
ojos cerebro y corazón
del ser humano
El arte es la necesidad
humana de cristalización
La naturaleza es el reino
infinito del que
se nutre el cuadro


El Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid abre desde el 6 de octubre hasta el 17 de enero una exposición de 80 obras de Edvard Munch bajo el título de Arquetipos. Al mismo tiempo, se puede admirar en el Museo Van Gogh de Amsterdam la muestra Munch: Van Gogh, que enfrenta por primera vez la obra de dos pintores que, aunque nunca llegaron a conocerse personalmente, compartieron una  similar visión de la pintura.

Paralelamente, se edita en Nórdica Libros, bajo la supervisión de Victoria Parra y con prólogo de Hilde Bøe -una de las máximas responsables del Munchmuseet-, el trabajo fundamental de Munch: El friso de la vida, un ciclo de pinturas y textos que el artista realizó a partir de 1890 y que forma parte de lo mejor de su obra.
Munch escribió toda su vida, explica Bøe. Escribió -y guardó- redacciones y cuadernos del colegio, anotaciones en diarios, poemas en prosa, esbozos literarios y dramáticos, cartas de viajes, contribuciones en periódicos, contratos, solicitudes, prosaicas listas de tareas y, obviamente, cartas. [...] Los demás textos consisten en escritos de un amplio espectro de géneros literarios.