Chet Baker - Like Someone In Love

Mostrando entradas con la etiqueta Popol Vuh. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Popol Vuh. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de marzo de 2016

Literatura maya/ 3 - Popol Vuh (3) - Creación de los hombres de madera (y 2) - Anónimo - Guatemala


A continuación vino la adivinación, la echada de la suerte con el maíz y el tzité. "¡Suerte! ¡Criatura!", les dijeron entonces una vieja y un viejo. Y este viejo era el de las suertes del tzité, el llamado Ixpiyacoc. Y la vieja era la adivina, la formadora, que se llamaba Chiricán Ixmucané1.

Y comenzando la adivinación, dijeron así: "¡Que se junten y que se encuentren! ¡Hablad, que os oigamos, decid, declarad si conviene que se junte la madera y que sea labrada por el Creador y el Formador, y si éste [el hombre de madera] es el que nos ha de sustentar y alimentar cuando aclare, cuando amanezca!"

"Tú, maíz; tú, tzité; tú, suerte; tú, criatura: ¡uníos, ayuntaos!", les dijeron al maíz, al tzité, a la suerte, a la criatura. "¡Ven a sacrificar aquí, Corazón del Cielo; no castigues a Tepeu y Gucumatz!"

Entonces hablaron y dijeron la verdad. "Buenos saldrán vuestros muñecos hechos de madera; hablarán y conversarán sobre la faz de la tierra."

"¡Así sea!", contestaron cuando hablaron.

Y al instante fueron hechos los muñecos, labrados en madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y poblaron la superficie de la tierra.

Existieron y se multiplicaron; tuvieron hijas, tuvieron hijos, los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no se acordaban de su Creador, de su Formador; caminaban sin rumbo y andaban a gatas.

Ya no se acordaban del Corazón del Cielo, y por eso cayeron en desgracia. Fue solamente un ensayo, una muestra de hombres. Hablaban al principio, pero su cara estaba enjuta; sus pies y sus manos no tenían consistencia, no tenían sangre ni sustancia, ni humedad, ni gordura; sus mejillas estaban secas, secos sus pies y sus manos y amarillas sus carnes.

Así, ya no pensaban en el Creador ni en el Formador, en los que les daban el ser y cuidaban de ellos.

Estos fueron los primeros hombres que en gran número existieron sobre la faz de la tierra.

En seguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos los muñecos de palo, y recibieron la muerte.

Una inundación fue producida por el Corazón del Cielo; un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo.

De tzité se hizo la carne del hombre, pero cuando la mujer fue labrada por el Creador y el Formador, se hizo de espadaña la carne de la mujer. Estos materiales quisieron el Creador y el Formador que entrasen en su composición.

Pero no pensaban, no hablaban con su Creador, su Formador, que los había hecho, que los había creado. Y por esta razón fueron muertos, fueron anegados. Una resina abundante vino del cielo. El llamado Xecotcovach2 llegó y les vació los ojos; Camalotz3 vino a cortarles la cabeza, y vino Cotzbalam4 y les devoró las carnes. El Tucumbalam5 llegó también y les quebró y magulló los huesos y los nervios, los molió y desmoronó los huesos.

Y esto fue para castigarlos, porque no habían pensado en su madre y en su padre, el Corazón del Cielo, llamado Huracán. Y por este motivo se oscureció la faz de la tierra y comenzó una lluvia negra, una lluvia de día, una lluvia de noche.

Llegaron entonces los animales pequeños, los animales grandes, y los palos y las piedras les golpearon las caras. Y se pusieron todos a hablar; sus tinajas, sus comales6, sus platos, sus ollas, sus perros, sus piedras de moler, todos se levantaron y les golpearon las caras.

"Mucho mal nos hacíais; nos comíais, y nosotros ahora os mordemos", les dijeron sus perros y sus aves de corral.

Y las piedras de moler: "Éramos atormentados por vosotros; cada día, cada día, de noche, al amanecer, todo el tiempo hacían holi, holi, huqui, huqui nuestras caras, a causa de vosotros. Esto era el tributo que os pagábamos. Pero ahora que habéis dejado de ser hombres, probaréis nuestra fuerzas. Moleremos y reduciremos a polvo vuestras carnes", les dijeron sus piedras de moler.

Y he aquí que sus perros hablaron y les dijeron: "¿Por qué no nos dabais vuestra comida? Nosotros sólo estábamos mirando y vosotros nos perseguíais y nos echabais fuego. Siempre teníais listo un palo para pegarnos mientras comíais.

"Así era como nos tratabais. Nosotros no podíamos hablar. Quizá no os diéramos muerte ahora; pero, ¿por qué no reflexionabais, por qué no pensabais en vosotros mismos? Ahora nosotros os destruiremos, ahora probaréis vosotros los dientes que hay en nuestra boca: os devoraremos", dijeron los perros, y luego les destrozaron las caras.

Y sus comales, sus ollas, les hablaron así: "Dolor y sufrimiento nos causabais. Nuestra boca y nuestras caras estaban tiznadas, siempre estábamos puestos sobre el fuego y nos quemabais como si no sintiéramos dolor. Ahora probaréis vosotros, os quemaremos", dijeron sus ollas, y todos les destrozaron las caras. Las piedras del hogar, que estaban amontonadas, se arrojaron directamente desde el fuego contra sus cabezas para hacerlos sufrir.

A toda prisa, corrían desesperados los hombres de palo; querían subirse sobre las casas; las casas se caían y los arrojaban al suelo; querían subirse sobre los árboles, y los árboles los lanzaban a lo lejos; querían entrar en las cavernas, y las cavernas los rechazaban.

Así fue la ruina de los hombres que habían sido creados y formados, de los hombres hechos para ser destruidos y aniquilados: a todos les fueron destrozadas las bocas y las caras.

Y dicen que la descendencia de aquéllos son los monos que existen ahora en los bosques; éstos son la muestra de aquéllos, porque de palo fue hecha su carne por el Creador y el Formador.

Y por esta razón el mono se parece al hombre; es la muestra de una generación de hombres creados, de hombres formados que eran solamente muñecos y hechos solamente de madera.
Paralelismos entre el Popol Vuh y La Biblia

1 La gran Ixmucané.
2 Especie de águila o gavilán.
3 Gran vampiro.
4 Tigre.
5 Danta o tapir.
6 Plato que se usa para cocer las tortillas de maíz.

viernes, 11 de marzo de 2016

Literatura maya/ 2 - Popol Vuh (2) - Creación de los hombres de madera (1) - Anónimo - Guatemala


[...] Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, víboras, guardianes de los bejucos.

Y dijeron los Progenitores: "¿Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos? Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde."

Así dijeron cuando mediaron y hablaron en seguida. Al punto fueron creados los venados y las aves. En seguida les repartieron sus moradas a los venados y a las aves. "Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os sostendréis." Y así como se dijo, así se hizo.

Luego, designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores. "Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos; allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos." Así les fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.

De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tierra.

Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y el Formador y los Progenitores: "Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según vuestra especie, según la variedad de cada uno." Así les fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.

"Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nosotros, vuestra madre, vuestro padre. ¡Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, invocadnos, adoradnos!", les dijeron.

Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres, sólo chillaban, cacareaban y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba en manera diferente.

Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí: "No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Eso no está bien", dijeron entre sí los Progenitores.

Entonces se les dijo: "Seréis cambiados, porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra pastura, vuestras habitaciones y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis, ni nos invoquéis. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros seres que sean obedientes. Vosotros aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Esta será vuestra suerte." Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.

Luego quisieron probar suerte nuevamente; quisieron hacer otra tentativa y quisieron probar de nuevo a que los adoraran.

Pero no pudieron entender su lenguaje entre ellos mismos, nada pudieron conseguir y nada pudieron hacer. Por esta razón fueron inmoladas sus carnes y fueron condenados a ser comidos y matados los animales que existen sobre la faz de la tierra.

Por este motivo hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar el hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.

"¡A probar otra vez! Ya se acerca el amanecer y la aurora; hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados, para ser adorados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestra primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Así, pues, probemos a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten." Así dijeron.

Entonces fue la creación y la formación. De tierra, de lodo hicieron la carne del hombre. Pero vieron que no estaba bien, porque se deshacía, estaba blando, no tenía movimiento, no tenía fuerza, se caía, estaba aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba por un lado, tenía un cuello muy grande, no podía ver para atrás. Al principio hablaba, pero no tenía entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se pudo sostener.

Y dijeron el Creador y el Formador: "Echemos las suertes, porque no podrá andar ni multiplicarse. Que se haga una consulta acerca de esto", dijeron.

Entonces desbarataron y deshicieron su obra y su creación. Y en seguida dijeron: "¿Cómo haremos para perfeccionar, para hacer bien a nuestros adoradores, a nuestros invocadores?"

Así dijeron cuando de nuevo consultaron entre sí: "Digámosles a Ixpiyacoc, Ixmucané, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utiú1: ¡Probad suerte otra vez! ¡Probad a hacer la creación!" Así dijeron entre sí el Creador y el Formador cuando hablaron a Ixpiyacoc e Ixmucané.

En seguida les hablaron a aquellos adivinos la abuela del día, la abuela del alba, que así eran llamados por el Creador y el Formador, y cuyos nombres eran Ixpiyacoc e Ixmucané.

Y dijeron Huracán, Tepeu y Gucumatz, cuando le hablaron al agorero, al sacrificador, que son los adivinos: "Hay que reunirse y encontrar los medios para que el hombre que formemos, el hombre que vamos a crear, nos sostenga y alimente, nos invoque y se acuerde de nosotros.

"Entrad, pues, en consulta, abuela, abuelo, nuestra abuela, nuestro abuelo, Ixpiyacoc, Ixmucané, haced que aclare, que amanezca, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos recordados por el hombre creado, por el hombre formado, por el hombre mortal; haced que así se haga.

"Dad a conocer vuestra naturaleza, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utiú, dos veces madre, dos veces padre, Nim Ac2, Nimá-Tziis3, el Señor de la esmeralda, el joyero, el escultor, el tallador, el Señor de los hermosos platos, el Señor de la verde jícara, el maestro de la resina, el maestro Toltecat4, la buela del sol, la abuela del alba, que así seréis llamados por nuestras obras y nuestras criaturas.

"Echad la suerte con vuestros granos de maíz y de tzité5, y así se hará y resultará si labraremos o tallaremos su boca y sus ojos en madera." Así les fue dicho a los adivinos.
(Continuará...)

1 La pareja creadora.
2 Gran jabalí o cerdo montés.
3 Gran coati o gran tapir.
4 El "maestro platero" por antonomasia, ya que los toltecas fueron grandes plateros.
5 Árbol de pito, en Guatemala, cuyos frutos rojos, en vaina, servían para sortilegios y hechicerías.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Literatura maya/ 1 - Popol Vuh (1) - Creación de la tierra - Anónimo - Guatemala


Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado y vacía la extensión del cielo.

Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques, sólo el cielo existía.

No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.

No había nada junto que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo.

No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.

Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz1, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios y así es como se le llama.

Llegó entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz en la oscuridad, en la noche y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultándose entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.

Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. En las tinieblas y en la noche se dispuso así por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Caculhá Huracán2. El segundo es Chipi-Caculhá3. El tercero es Raxa-Caculhá4. Y estos tres son el Corazón del Cielo.

Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

"¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que estas aguas se retiren y desocupen el espacio, que surja la tierra y que se afirme! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado."

Así dijeron cuando la tierra fue creada por ellos. Así fue, en verdad, como se hizo la creación de la tierra. "¡Tierra!", dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas, y al instante crecieron las montañas.

Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y de los valles, y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.

Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo: "¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá!"

"Nuestra obra, nuestra creación será terminada", contestaron.

Primero se formó la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.

Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida bajo las aguas.

Así fue como se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.

1 Culebra de plumas: versión quiché del dios tolteca Quetzalcoatl. Su nombre se hallaba asociado al agua.
2 Relámpago.
3 Pequeño rayo.
4 Rayo verde. Según Brasseur, es el relámpago o trueno.

A la llegada de los españoles a la región guatemalteca existían dos grupos étnicos y dos reinos enemigos entre sí: los Quichés y los Cakchiqueles. 
Los Quichés, cuya capital, a la llegada de Alvarado, era Utatlán, se refugiaron, tras el incendio y destrucción de la ciudad por el caudillo español, en Chichicastenango (Santo Tomás Chuilá), no lejos del camino entre Guatemala y Quetzaltenango. A principios del siglo XVIII era cura de ese pueblo el padre Francisco Ximénez, de la Orden de Santo Domingo, que había llegado procedente de Córdoba, de donde era oriundo, hasta el reino de Guatemala en 1688. El padre Ximénez debió granjearse la confianza de sus feligreses hasta el punto de que le revelasen la existencia de un valioso manuscrito que guardaban desde hacía más de siglo y medio y en el cual se contenían las tradiciones antiguas del pueblo quiché junto con algunas inclusiones cristianas intercaladas.
Como quiera que el dominico dominaba ya el idioma quiché, se dio a aplicar de algún modo el método que desarrollase tan brillantemente fray Bernandino de Sahagún en el valle de México, de tal manera que hizo una transcripción y traducción del documento a dos columnas. Este es el manuscrito del famoso Popol Vuh, tal como se conserva en la Newberry Library de Chicago. El título que le dio fray Francisco Ximénez es el siguiente:
Empiezan las historias del origen de los Indios de esta provincia de Guatemala, traducido de la lengua quiché en la castellana para más comodidad de los Ministros del Santo Evangelio, por el R. P. F. Francisco Ximenez, Cura doctrinero por el Real Patronato del pueblo de Sto. Tomás Chuilá.

Aunque el contenido de este libro se refiere a tradiciones precolombinas, el manuscrito que tuvo en sus manos fray Francisco Ximénez debió escribirse por uno o varios indios quichés entre 1544 y 1555.
En el Popol Vuh, también llamado Popol Vuj, Libro del Consejo, Manuscrito de Chichicastenango, Libro del Común o Libro de la Estera, se incluyen fragmentos variados referentes a la cosmogonía, la religión y la mitología quiché, así como a la historia y emigraciones de estos pueblos. Se inicia con la cosmogonía quiché, con la creación del hombre de masa de maíz, tras los fracasos que significan la creación de los hombres de barro y de madera, y sigue con el origen del Sol y de la Luna que resultan de la apoteosis de dos héroes culturales, Hunahpú e Ixbalanqué. Todo el texto es de un valor extraordinario para comprender el profundo sentido de la civilización maya, si bien sus interpretaciones son en todo caso sumamente complejas.
El Popol Vuh puede ser obra de un solo autor o de varios, quienes irían aportando sus recuerdos en la redacción, en caracteres latinos, de la obra, pero no hay fundamento suficiente para poderla atribuir a alguien en concreto, como ha querido Villacorta y Rodas (1927) al tratar de demostrar que su autor sería el indio Diego Reynoso.
El valor literario, sin embargo, es tan grande como pueda serlo el puramente histórico o de información culturológica, pues junto a la fantasía que proviene de la tradición aprendida, la expresión cobra belleza formal, elegancia y finura y muchas veces podemos observar como si un poema sin rima y sin acentos se hallase bajo el manto de la prosa actual.
El Popol Vuh es seguramente la obra literaria de los mayas que se haya traducido más veces al español y también a otros idiomas, como el alemán, el inglés, el francés e incluso el ruso y el japonés. JOSÉ ALCINA FRANCH