Nada es en vano.
Ni la mueca
ni el circunloquio.
Tozuda afirmación
entre los barrotes del bajo
de una verdad no aprendida
para la libertad.
Palabra dura y bella,
bordón performativo.
Desde el futuro
nos llega tu pregón,
no el desconcierto.
No hay un amor supremo
que a su paso
deje una estela de libertad y música.
Sólo una mariposa embravecida
lanzada hacia el infinito.
Palabra que se multiplica,
aunque inane.
Gustavo Domínguez (Cuenca, 1945). Durante años fue uno de los máximos responsables de Cátedra, una de las editoriales más prestigiosas del mundo hispanohablante. El número especial que Revista de Occidente publica en febrero de 1989, dedicado parcialmente al jazz, incluye una serie de "Diez poemas" breves suyos sobre iconos musicales como Charlie Mingus o Archie Shepp, procedentes de un poemario inédito del año 1978 con el jazzístico título de Big Band.
Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.