Chet Baker - Like Someone In Love

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jueves, 26 de julio de 2018

Literatura y jazz/ 86 - West End Blues en la noche - Manuel Álvarez Ortega - España


Concertado el trueno
y el relámpago,

                     ¿cuál de estos rojos cometas,
lágrimas del litoral, sabría rehacer
la imagen de tu destierro?

                                    ¿Con qué materia
oída al fin la luna reveladora
de tu gracia, himno inmortal,
te sustentaría?

                   Y si tal fulgor consintiera
semejante translación, aligerada
de súplicas la dársena que envuelve el alma,
¿acertaría a colocar tu vano corazón
en su sitio?

              Hoy vuelves a mi casa: el piano,
los saxos y las trompetas huelen
al gas de las lámparas, el hollín de los años
escribe su verdad, oigo
tu cabeza apuntalada por los signos, el seno
abierto en medio de las fábulas
que conciertan las edades.

                                     A punto de morir,
la noche en su oscuro hotel
se descalza, el mar es una libélula ciega
que quema los colores de sus alas,
conjuro el muelle, caz de tiza
el adarve.

             Pero tú, Orfeo intemporal, tejes
las sedas para otro disfraz
más duradero, larva de un misterio mayor,
voz inhabitable.

                     Concédeme antes tu aliento,
dióscuro alucinante, haz
de esta hora una visitación que me deslumbre,
ceda el invierno su luto
imaginario, toque yo tu antigua dicha, cima
o nada.

         Si no vale un viejo blues esta noche,
lejos del paraíso y sus lúcidas vírgenes,
grata me fuera la muerte.
West End Blues - Louis Armstrong - Milán, 1955 
Louis Armstrong - Trompeta, Voz 
Trummy Young - Trombón 
Billy Kyle - Piano 
Barrett Deems - Batería

lunes, 16 de junio de 2014

El puente que se extiende de una edad a otra - Manuel Álvarez Ortega - España


El puente que se extiende
de una edad a otra edad, por donde pasa el tiempo
sin ver, por donde pasamos
hora a hora, tantos años
ya, tantos siglos, está ahí, seguro de sus viejos
maderos, arco único.

                                 Sin embargo, ¿quién se atreve
a cruzarlo, aunque la claridad
esté al otro lado, y rodeada por un alto muro
la casa se ilumine?

                                  Florece la rosa de piedra
en el zaguán, y, entre el espino resplandeciente,
sus símbolos nos traen
el rumor de la lluvia,
lo que no sabemos dónde se ocultará, el miedo
del ángel que duerme
en nuestra cabeza y se niega a posesionarse
de la habitación.

                               Viajeros trashumantes, mitos
por ferias nocturnas o errantes mercados,
dispuestos estamos a conceder
la venta de nuestro dominio.

                                          Firmada la ley, lebrel
en su fundación desconocida, vamos
inscribiendo nuestro nombre en el pergamino
de su magisterio.

                               Seremos los centinelas del fuerte,
donde llora la víctima, y el rey,
desde la cama, mientras se enfría el desayuno,
dicta la orden de lo oscuro
entre la seda de las colchas y los ojos que miran
cómo se configura el pánico
de su diabólico anillo.

                                  No volveremos más. El ocio
que promulga el edicto nos salvará
de la ira, y entre las velas, conocida la verdad,
murciélagos decapitados, vagaremos
por el carnaval del insomnio.

    El prolífico poeta cordobés Manuel Álvarez Ortega, propuesto para el Premio Nobel de Literatura en dos ocasiones,  falleció el sábado pasado en Madrid a los 91 años. Descanse.