Chet Baker - Like Someone In Love

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viernes, 19 de abril de 2019

Biografía - Manuel Alcántara - España


Biografía

Lo mejor del recuerdo es el olvido...
Málaga naufragaba y emergía...
Manuel, junto a la mar, desentendido;
yo era un niño jugando a la alegría.
Ahora juego a todo lo que obliga
la impuesta profesión de ser humano,
y a veces, al final de la fatiga,
enseño a andar palabras de la mano.
Ser hombre es ir andando hacia el olvido
haciéndose una patria en la esperanza;
cuerpo a cuerpo con Dios se está vendido
y a gritos no se alcanza.
( Dentro de poco se dirá que fuiste,
que alguien llamado así, vivió y amaba...)
Ser hombre es una larga historia triste
y un buen día se acaba.
Desde mis veinticinco historias vengo.
Nada me importó nada.
Pero cualquier capítulo lo tengo
miniado en letra triste y colorada.
Un hombre hecho y deshecho
os habla. Soy distinto cada año.
Tengo un desconocido por el pecho.
Sí. Miradme a los versos. No os engaño.
Tengo el sombrío bosque de la frente
esperando que llueva;
mientras, el alma suena bajo el puente,
y cuando el alma suena es que a Dios lleva.
Vuelvo a andar el camino desandado
y en mi paso resuenan las cadenas.
Recuerda el corazón acostumbrado...,
¡qué buen fisonomista de las penas!
Unas pocas palabras me mantienen:
duda, esperanza, amor... Siempre me pierdo...
Amor, duda, esperanza... Siempre vienen...
La ilusión, si la he visto, no me acuerdo.
Lo mejor del recuerdo es el olvido...
Málaga naufragaba y emergía...
Manuel, junto a la mar, desentendido;
hubo una vez un niño en la bahía.
Y hay un hombre de pie sobre mis huellas
indefenso y sonoro, a ras del suelo,
que se irá mientras hacen las estrellas
propaganda de Dios allá en el cielo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Yo aquí me despido, vuelvo... - Pablo Neruda - Chile / Cenizas de Neruda - Manuel Alcántara - España

Isla Negra - Macarena Bretón
Últimamente anda circulando por los media la especie de que Neruda no murió de muerte natural en su Isla Negra, sino que lo "ayudaron" a morirse. No entraré en ese debate porque lógicamente no puedo saberlo, aunque no me extrañaría. El tiempo dirá, si quiere.
Hay unos pocos poemas de Neruda en este blog. Añadamos éste como pequeño homenaje que no necesita.

Yo aquí me despido, vuelvo
a mi casa, en mis sueños,
vuelvo a la Patagonia en donde
el viento golpea los establos
y salpica hielo el Océano.
Soy nada más que un poeta: os amo a todos,
ando errante por el mundo que amo:
en mi patria encarcelan mineros
y los soldados mandan a los jueces.
Pero yo amo hasta las raíces
de mi pequeño país frío.
Si tuviera que morir mil veces
allí quiero morir:
si tuviera que nacer mil veces,
allí quiero nacer,
cerca de la araucaria salvaje
del vendaval del viento sur,
de las campanas recién compradas.
Que nadie piense en mí.
Pensemos en toda la tierra,
golpeando con amor en la mesa.
No quiero que vuelva la sangre
a empapar el pan, los frijoles,
la música: quiero que venga
conmigo el minero, la niña,
el abogado, el marinero,
el fabricante de muñecas,
que entremos al cine y salgamos
a beber el vino más rojo.

Yo no vengo a resolver nada.

Yo vine aquí para cantar
y para que cantes conmigo.


Cenizas de Neruda

A estas alturas de su muerte, más exacto sería decir honduras, no está claro el certificado de defunción. Cuando estuve con él, en su casa de Valparaíso, mixta de almoneda y de navío varado, en el año 1963, la verdad es que daba gusto verle. Tenía algo de pontífice descreído y de gran pescado sin escamas. A nadie, creo, he admirado más, ya que a Quevedo no me dio tiempo para conocerle. Le quería desde que me explicó a distancia que el amor nos pone el corazón como un campanario en las manos de un loco y que sentirse abandonado te hace comprender la sensación de los muelles en el alba. Amé su poesía oceánica llena de madréporas del tiempo sumergido, aunque más exacto sería también decir que la sigo amando. No me importa que piropeara a Stalin y su mirada sobre la nieve, sino sus dones verbales y su identificación cósmica. Comprendí que aquel contemporáneo que me sentó a su mesa era un poeta para los restos.
Ahora quieren exhumarlos. Se piensa que fue envenenado por orden de Pinochet, lo que no sería raro, ya que el general usó con frecuencia procedimientos semejantes para excluir a sus enemigos. Estaba convencido de que para salvar a su patria había que matar a un gran porcentaje de compatriotas, pero Chile es mucho más pequeño que Rusia y no pudo competir con Stalin. Me bebí con Pablo alguna botella de inteligentes vinos, quiero decir, que nos las «conversábamos». Estaba allí Matilde, su mujer última, con su perfil de greda, y Jorge Sangüeza, el distraído más atento, y Tiago de Melo, el poeta brasileño. Todos oíamos a Pablo, a pesar de que a él le gustaba escuchar.
-Miguel era mi hijo, me lo mataron. Federico era mi hermano, me lo mataron. ¿Qué se puede pensar de un país que mata a sus poetas?
No dije nada, pero ahora le hago la misma pregunta a su fantasma.
Que mundo tan raro. ¿Será cierto que a Pablo Neruda, que estaba enfermo de cáncer de próstata, pero no grave, le asesinaron? Además de santo de mi lírica devoción pueden convertirlo en mártir.

sábado, 17 de abril de 2010

De mí, una guitarra - Manuel Alcántara - España

Viejo guitarrista - Pablo R. PicassoCuando yo me haya ido
-qué triste que me vaya-
de esta madera mía
que me hagan una guitarra.

Cuando termine la muerte,
si dicen: "¡A levantarse!",
a mí que no me despierten.

Que por mucho que lo piense,
yo no sé lo que me espera
cuando termine la muerte.

Que yo me conformo siempre,
y una vez acostumbrado
a mí que no me despierten.

Para encontrarme conmigo
vuelvo a salir a la calle,
calle del tiempo perdido.

Para encontrarme contigo
estoy buscando en el suelo
las huellas de tu sonido.

Para encontrarme con nadie
me pongo a mirar arriba,
¡Auxilio, que Dios me ampare!

Mis cuentas no están cabales:
me falta una golondrina
y me sobran tres cristales.

Mira qué cosa tan rara:
pasé la noche contigo
estando solo en mi cama.

En este día cualquiera
párate a ver cómo canta,
antes que me vaya fuera,

mi corazón en tu mano
y tu boca en mi garganta
por la mañana temprano.

Ponte a vivir como loco:
ama, ríe, bebe, olvida.
Puesto a vivir todo es poco
por más que dure la vida.

El mar no puede morir,
se quedará navegando
aunque no haya nadie aquí.

Si otros no buscan a Dios
yo no tengo más remedio:
me debe una explicación.

No digo que sí o que no.
Digo que si Dios existe
no tiene perdón de Dios.

No digo que no o que sí.
Digo que me gustaría
que Él también creyera en mí.

Yo no le guardo rencor.
Si le encuentro alguna vez
nos perdonamos los dos.

Mi pobre tierra no puede
darme lo que estoy buscando.
Nadie da lo que no tiene.

Yo no culpo a Andalucía,
sé muy bien que a su esperanza
le pasó lo que a la mía.

Averigua quién te dio
esas ganas de morirte.
Ha tenido que ser Dios.

Ha tenido que ser Dios
un día que estaba triste.
No tiene otra explicación.

Soneto para esperarte en una cafetería - Manuel Alcántara - España

Cafetería de Barcelona - Ernest Descals
Cafetería de Barcelona - Ernest Descals

Resulta que la historia estaba escrita
cuando yo quise hacerla a mi manera.
Cuando yo no quería que volviera
resulta que la historia resucita.

Resulta que en el tiempo de la cita
tendrán que hacer un banco de madera.
Al corazón le viene bien la espera,
quién sabe si además la necesita.

Azafatas de vuelo alicortado
van del café a las piñas tropicales
por aires ciudadanos y ruidosos.

Arriba el tiempo nuevo ha presentado
sus fluorescentes luces credenciales
y enrolla pergaminos luminosos.