Chet Baker - Like Someone In Love

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martes, 24 de junio de 2014

Poesía para niños/ 9 - Aquarela - Toquinho - Brasil


Dedicado a los niños de cero a cien años y pico que navegan por este blog. A los demás, también.

Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo
E com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo
Corro o lápis em torno da mão e me dou uma luva
E se faço chover, com dois riscos tenho um guarda-chuva
Se um pinguinho de tinta cai num pedacinho azul do papel
Num instante imagino uma linda gaivota a voar no céu

Vai voando, contornando a imensa curva norte-sul
Vou com ela viajando Havaí, Pequim ou Istambul
Pinto um barco a vela branco navegando
É tanto céu e mar num beijo azul

Entre as nuvens vem surgindo um lindo avião rosa e grená
Tudo em volta colorindo, com suas luzes a piscar
Basta imaginar e ele está partindo, sereno e lindo
E se a gente quiser ele vai pousar

Numa folha qualquer eu desenho um navio de partida
Com alguns bons amigos bebendo de bem com a vida
De uma América a outra consigo passar num segundo
Giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo

Um menino caminha e caminhando chega no muro
E ali logo em frente a esperar pela gente o futuro está
E o futuro é uma astronave que tentamos pilotar
Não tem tempo nem piedade nem tem hora de chegar
Sem pedir licença muda nossa vida
Depois convida a rir ou chorar

Nessa estrada não nos cabe conhecer ou ver o que virá
O fim dela ninguém sabe bem ao certo onde vai dar
Vamos todos numa linda passarela
De uma aquarela que um dia enfim
Descolorirá

Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo
Que descolorirá
E com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo
Que descolorirá
Giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo
Que descolorirá


Traducción literal

En una hoja cualquiera dibujo un sol amarillo,
y con 5 o 6 rectas es fácil hacer un castillo.
Paso el lápiz alrededor de la mano y me hago un guante,
y si hago llover, con dos rocas tengo un paraguas.
Si una gota de tinta cae en un pedazo de papel azul,
imagino en un momento una hermosa gaviota volando en el cielo.

Va volando, rodeando la gran curva norte-sur.
Voy con ella, viajando, Hawai, Pekín o Estambul.
Pinto un barco de vela blanca, navegando,
es a la vez el cielo y el mar en un beso azul.

Entre las nubes viene saliendo un lindo avión rosa y marrón,
todo colorido, con sus luces intermitentes.
Basta imaginar y él esta partiendo, sereno y lindo,
y si la gente quiere, puede aterrizar.

En una hoja cualquiera dibujo un barco de salida.
Con algunos buenos amigos, bebiendo con la vida,
de una América a otra consigo pasar en un segundo,
giro un simple compás y en un círculo dibujo el mundo.

Un niño camina, y caminando llega al muro,
y allí enseguida, esperando a la gente, el futuro está.
Y el futuro es una nave espacial que tratamos de pilotar.
No tiene tiempo, ni piedad, ni hora de llegada.
Sin pedir permiso, cambia nuestra vida;
después invita a reir o a llorar.

En ese camino no podemos conocer o ver lo que vendrá.
Su fin, ninguno sabe bien a ciencia cierta donde acabará.
Vamos todos en una hermosa pasarela
de una acuarela que un día, finalmente, perderá el color.

En una hoja cualquiera dibujo un sol amarillo...
(Que perderá el color)
Y con cinco o seis rectas es fácil hacer un castillo...
(Que perderá el color)
Giro un simple compás y en un círculo dibujo el mundo...
(Que perderá el color)


Versión española popularizada por el propio Toquinho

En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo,
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo.
Ni los árboles nunca podrán ocultar el camino
de su ruta hacia el bosque profundo de nuestro destino.

Esa hierba tan verde se ve como un manto lejano,
que no puede escapar, que se puede alcanzar sólo con volar.

Siete mares he surcado, siete mares color azul,
yo soy nave, voy navegando, y mi vela eres tú...

Bajo el agua veo peces de colores,
van donde quieren, no los mandas tú...

Por el cielo va cruzando, por el cielo color azul,
un avión que vuela alto, diez mil metros de altitud.
Desde tierra lo saludan con las manos,
se va alejando, no se dónde va, no se dónde va...

Sobre un tramo de vía, cruzando un paisaje de ensueño,
en un tren que me lleva de nuevo a ser muy pequeño,
de una América a otra, tan sólo es cuestión de un segundo,
basta aún desearlo y podrás recorrer todo el mundo...

Un muchacho que trepa, que trepa a lo alto de un muro,
si se siente seguro, verá su futuro con claridad...

Y el futuro es una nave que por el tiempo volará
a Saturno, después de Marte, nadie sabe dónde llegará.
Si le ves venir, si te trae amores, no te los roben sin apurar.

Aprovecha los mejores, que después no volverán.

La esperanza jamás se pierde, los malos tiempos pasarán.
Piensa que el futuro es una acuarela, y tu vida un lienzo
que colorear, que colorear...

En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo...
(tú lo pintarás)
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo...
(tú lo pintarás)
basta aún desearlo y podrás recorrer todo el mundo...
(tú lo pintarás)

Acuarela

    Como vemos, la canción original y su versión española no tienen demasiado que ver en cuanto al texto, casi podríamos decir que son antitéticas. La original es más "realista", mientras que la recreación en español concede mayor lugar a la esperanza, es más "idealista". Da igual, en cualquier caso es una bonita canción.

miércoles, 7 de enero de 2009

Fragmento de Ardiente paciencia - Antonio Skármeta - Chile

 Massimo Troisi - El cartero y Pablo Neruda
-¡P'tas que me gustaría ser poeta!
-¡Hombre! En Chile todos son poetas. Es más original que sigas siendo cartero...
-¡Déme un ejemplo!
-“Me llamo mar, repite pegando en una piedra sin lograr convencerla. Entonces con siete lenguas verdes, de siete tigres verdes, de siete perros verdes, de siete mares verdes, la recorre, la besa, la humedece, y se golpea el pecho repitiendo su nombre”. –Hizo una pausa satisfecho-. ¿Qué te parece?...
-¿Cómo se lo explicaría? Cuando usted decía el poema las palabras iban de acá pa'llá.
-¡Como el mar, pues!
-Sí, pues, me movían igual que la mar...
-Te mareaste.
-¡Claro! Yo iba como un barco temblando en sus palabras.
Los párpados del poeta se despegaron lentamente.
-“Como un barco temblando en mis palabras”.
-¡Claro!
-¿Sabes que has hecho Mario?
-¿Qué?
-Una metáfora...
Contra los vidrios turbios de sal y polvo, soplaba una ráfaga que los hacía vibrar. Mario mantuvo la vista sobre una flor derramada contra el canto de un jarrón de greda, y reprodujo el texto...
-“Dolor e indignación asesinato presidente Allende...”
-Otro –dijo el vate sintiendo que subían sombras a sus ojos y que, como cataratas o galopes de fantasmas, buscaban trizar los cristales para ir a reunirse con ciertos cuerpos borrosos, que se venían levantando desde la arena... su casa frente al mar y la casa de agua que ahora levitaba tras esos vidrios que también eran agua, sus ojos que también eran la casa de las cosas, sus labios que eran la casa de las palabras y ya se dejaban mojar dichosamente por esa misma agua que un día había rajado el ataúd de su padre...
Mario lo abrazó desde atrás, y levantando las manos para cubrirle las pupilas alucinadas, le dijo:
-No se muera, poeta.

Ardiente paciencia (1985), que previamente había conocido una versión teatral (1984) y antes un guión para la radio (1983), fue llevada al cine por Michael Radford en 1995 con el título de Il Postino (El cartero y Pablo Neruda) y el éxito que todos conocemos.

Antonio Skármeta está feliz estos días: recibió como regalo de cumpleaños la guitarra con la que Toquinho compuso y grabó la famosísima canción Acuarela. Desde hace más de un año, prepara con el músico brasileño un álbum titulado en principio Obra de arte.

"Ante mi perplejidad, me extendió un certificado manuscrito que reza: 'Te regalo esta guitarra que ha sido mi compañera en mil espectáculos y con la cual yo hice y grabé tantas canciones, entre ellas, 'Acuarela'. Para tener un gesto semejante hacia él tendría que haber guardado en mis baúles mi primera máquina de escribir Underwood. O la acelerada Olivetti Lettera 22 de mi juventud que masacré poniendo en mis primeros cuentos más énfasis que los que la frágil damisela italiana era capaz de resistir. Finalmente tomé en mis brazos la guitarra de Toquinho, y en el jardín primaveral, las azaleas florecidas, profané sus cuerdas sintiendo cómo el rubor teñía mi rostro. Epidemia que por cierto conjuré con una botella de vino blanco chileno bien heladito.
Juro ante mis lectores y los admiradores de Toquinho no sacarla más de su estuche al menos que un día visite mi casa Eric Clapton".

Antonio Skármeta es autor, entre otros libros, de El baile de la victoria, Premio Planeta 2003, cuya versión cinematográfica está realizando Fernando Trueba y parece que está a punto de finalizar.

Toquinho - Solo improvisado