todavía nos queda la memoria,
memoria sin recuerdos, sin promesas,
memoria sin adiós, sin ti, sin esperanza.
Los versos de Allen Ginsberg, Thomas Merton,
las risas apagadas de las brujas,
el lomo subrepticio del gato en el café
donde escuchas el jazz de bajo tierra,
todavía te pueden devolver a otro espacio,
la voz de Nick, sarcástica,
los ojos desterrados de McRae,
el llanto pecador de Turrentine,
el saludo de Jesse a cinco dedos
con la pregunta equívoca, terrible:
hombre, ¿qué sube desde ti?,
¿qué sube desde el hombre al hombre?
Mil tapias te rodean todavía
pero ya no maduras
en las pequeñas cosas ni en las grandes,
ya no hay distancia, cuelgas de ti mismo
como la mano inútil que no quieres cortar.
De Puer Profeta
