Chet Baker - Like Someone In Love

viernes, 6 de diciembre de 2019

El poema de amor debe tener previsto... - Juan Antonio González Iglesias - España


En el bus ves por dónde vas
E.M.T. de Madrid
El poema de amor debe tener previsto
el transcurso futuro de los astros
pero también
el vocabulario de la derrota
y la gloria muy simple del minuto.
Debe tener prevista la palabra Albertur
sólo porque está escrita en el costado
del autobús nocturno que te devuelve a casa.
Debe decir la periferia urbana,
aceptar lo que ve por donde va,
y desde nuestros labios convertirse
en oda a las ciudades encendidas.
Debe tener previstos los fracasos,
toda nuestra pobreza,
el miedo a que se quiebre nuestro amor extramuros.
El poema de amor debe saber que somos
iguales, y por tanto debe incluir tu nombre y mi nombre,
de la misma manera que mi nombre incluye el tuyo. Así
no diré que Petrarca no nos sirve.
Diré que no nos basta. Nuestro fuego sucede
más acá de los límites del mundo.

Si el ciprés y la lluvia tienen la misma forma,
no quiero ser oscuro, ni pobre de aventura.
De Un ángulo me basta, 2002.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Literatura y jazz/ 101 - Jazz de Ítaca - César Seco - Venezuela


Cuando la niebla azul de Ítaca aparezca
me daré a tocar mi saxo.
Cuidaré colocar la boquilla de aquel
con el que dije a mis sentidos
los acordes que me dejaban en suspenso
y que les haría oír mientras los otros
naufragaban en sexo y engañosas
substancias de elevación.
No volveré a mirarme en un espejo.
No tiene más sentido un espejo
que el que el ciego de Buenos Aires
le dio. Ah! Saxo en la vieja historia eres
el arco; nadie podrá tocarte como yo.
En la estación del metro, vueltos boñiga
mis amigos por maldición de Calipso,
me di a tocar Summertime;
la detención de algunos entre la multitud
y las monedas que arrojaron nos sirvió
para ir al mercado por nutrientes
antes de volver a embarcarnos.
Dados a la mala unos y otros esperando
encontrar el Espíritu; si era que éste
no los había abandonado ya o ninguna
esperanza podía servirles de ambición.
La música del mar, intimidante y lenta
nos fue cubriendo de olvido
como a un boxeador su muñeca y antebrazo
en palanca le sirven para botar el uppercaut
del contendor que lo aventaja.
La gracia era eso que de entre todos podía
librarme. Era de ella y sólo de ella
lo que me valía para creer que Ítaca estaba
ante mis ojos aunque estos no la vieran.
De Jazz de Ítaca, 2014
Summertime (George Gershwin
Charlie Parker, 1949

lunes, 2 de diciembre de 2019

Si la vida te empuja - Antonio Quero - España


Si la vida te empuja
no huyas.
Nunca huyas
si el misterio hurga
en el fondo de tus ojos,
si del corazón fluye
un viento de preguntas.
No quieras disfrazar
ningún fuerte sentimiento
ni diluir por sistema
el tránsitro apretado.
Cuanto acontece, amigo,
te lleva a renacer
de forma permanente.
Y aunque su lenguaje sea crudo,
tiene siempre la misma finalidad: enseñarte.
No cedas ante el miedo,
no te des por vencido.
Todo lo más
y, según lo benigno del día,
abre la puerta
que conduce a ti mismo,
asómate trémulo a la ventana del mundo
o simplemente camina por las calles sin prisas.
No creas  que ante el muro
se detiene la paz o cesa tu sueño.
Cada compás de espera
es también un tiempo válido.
Tienes ante ti
la magnitud de los posibles.
Si la vida te empuja
no es para abatirte,
no caigas en el desastre del pájaro herido.
Ella es maestra de lo sublime
y busca así que rompas tus límites,
que reconozcas de manera fehaciente
lo mucho que vales.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Under Capricorn - Christian Law Palacín - España


Ingrid Bergman pidió 200.000
dólares por hacer Atormentada
más un tanto por ciento del total
en taquilla (fue poco). Era la estrella
que condesciende a arder entre inferiores,
a hacerles rutilar por un dinero.
Odió los decorados y la trama,
perdió los nervios repetidamente,
pensaba sólo en ir con Rossellini
hacia el eolio éxtasis de Stromboli.
"Bajo basura cursi" (Under Corny 
Crap), despreciaba Cotten la película.
Para Jack Cardiff fue a technical nightmare.
Hitchcock hablaba de fracaso artístico
y no quiso volver a hacer más dramas…
Qué raro este entusiasmo negro entonces.
Qué rara esta amargura conmovida.
De dónde este exaltarme de tristeza
en Sidney, Australia. Siglo XIX.

martes, 26 de noviembre de 2019

Cuestión cuya respuesta no importa - Juan Antonio González Iglesias - España


para Christian Law Palacín
Se pregunta el teólogo
medieval si dos ángeles
pueden
hablar -comunicarse-
sin que los otros ángeles los oigan.
No importa la respuesta
sino la sensación
casi física
de que bajo esos códigos simbólicos
se dibuja una exacta
definición de cómo
funciona la poesía
trasmitida en especie
de libro, y este raro
placer que proporcionan
las cosas del espíritu
siempre
que se escriba en minúscula.
De Eros es más, 2007.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Poesía para niños/ 15 - Un son para niños antillanos - Nicolás Guillén - Cuba

Ilustración de Teresa Novoa

Un son para niños antillanos - Mariana Baggio

martes, 19 de noviembre de 2019

Al final de esta media noche - Alberto Quero - Venezuela


I

Una vez me fue otorgada una marca terrible:
como pertenecía a un linaje maldito, era heredero de una batalla
                                                                      [incandescente.
Me oponía al mundo y a sus muchos tumultos,
era un interminable  pleito contra los charlatanes y su insoportable
                                                                                     [lisura.
Caminé  por todo el repudiable laberinto que es esta ciudad,
desafié su lodo, su polvo y su ruido abundante;
confronté su calor insufrible y sus acordeones desgarradores.
Impugné a sus arrogantes habitantes y  a su incontrolable letargo.
Evidentemente, nunca gané:
ellos  no tenían la menor coartada pero eran tantos
que me vencieron incesantemente y su pereza fácilmente devoró
                                                     [el arpa que había entonado.
De verdad quise compartir mi confianza, pero fue en vano:
con su ira mi prójimo apuñaló mi más limpia sonrisa;
fieras aullantes, aman construir oscuridad y ecos.
Así que encontré abismos y trampas puestos por mis propios compatriotas;
decepción y engaños: me etiquetaron y fui extranjero en mi propia
                                                                  [patria, un exiliado.
Yo era inocente,
yo era diferente.

E inocente.

Guerra y persecuciones: tal fue mi destino;
traté de ignorarlo, porque ansiaba alterarme a mí mismo
y también los muchos rugidos que usé para encubrir mi verdadera
                                                                             [búsqueda:
yo era ingenuo, y dócil, y ampliamente inofensivo, como lo son
                                                                [todos los mártires.
Debo confesar que sollocé a veces porque mi raíz más profunda
                                                               [comenzó a temblar,
mientras enfrentaba las hordas estridentes.


II

De todos modos el tiempo se ensanchaba pero seguía siendo un
                                                                           [área nebulosa
y no podía sujetar mi mansedumbre.
Mientras tanto, yo quise dirigir a las multitudes un discurso
                                                                            [impredecible
pues firmemente creía que tesoros nuevos estaban a punto de
                                                                                    [llegar:
pensaba yo en guitarras y en amistad, en quietud y en una fresca
                                                                       [emancipación
que pudiera ser construida sin vértigo.
Soñaba con una aurora inminente y traté de organizar una
                                                       [magnífica conspiración,
una que pudiera restaurar la grandeza perdida
de las celebraciones bajo la luz de la luna.
Yo fui un nómada, diestro en mudanzas y fue así cómo el mundo
                                                           [vino, muy rápidamente;
yo sólo yacía, tan inerte como un cuchillo.
Pensé que era lo suficientemente sabio como para soportar
                                                                       [premoniciones:
irreprochable como el viento, comencé a acaudalar innumerables
                                                                              [crucifijos:
la certitud me obsesionaba, y la indemnidad, mis últimos vínculos
                                                                             [irrelevantes.


III

Ahora me he vuelto predecible pero cauto:
en este instante me puedo desvanecer y espero que mi memoria
                                                                       [también lo haga;
antorchas y escudos son los únicos recuerdos de esta travesía
y juro que así habrán de permanecer, espesos e irrompibles,
como la bajamar o una piedra blanca.
He aprendido todo acerca de las durezas y cómo reaparecer
después de algún evento destrozado
Mi furia se ha convertido en insignificante y clandestina,
pero me alegra que así sea, pues el fuego y el pavor
ya no abarcan su falsa sombra y si acaso lo hicieran,
soy suficientemente sordo para no traicionarme caminando tras
                                                            [una nube de polvo.
Estoy esperando una mujer, una hecha de nieve y susurros,
debería llegar muy pronto, durante el ocaso;
me llamará por mi nombre, en un idioma que sólo nosotros
                                                                           [entendemos,
detendrá mis disturbios con su clarividencia.
Constructora de simplicidad, me enseñará a entender lo que es la
                                                                          [tranquilidad
y viviremos dentro de una pirámide de cuarzo blanco.
Me doy cuenta que he sido un predicador, uno ciego, y tonto,
un peregrino y quizá algún tipo de mago.
Como tuve que disfrazar mis esperanzas en medio de la noche,
de alguna manera sobrevivieron, y regresaron.
Estoy quieto y silente: intacto, me encuentro a mí mismo pensando
                                                                       [en el amanecer
y sigo soñando con él, aunque se haya retrasado un poco.
Ninguno de los innumerables vestigios del mundo me volverá a
                                                                                  [hechizar,
así me lo juro a mí mismo.

Lejos de mi umbral trataré de respirar,
lejos de las exhaustas huellas que una vez dejé,
lejos de los ásperos subterfugios
y de los muchos desfiladeros ignotos.

Creo haber encontrado a Dios al final de esta medianoche:
miraré de nuevo la estrella bajo la cual nací.