Chet Baker - Like Someone In Love

sábado, 7 de abril de 2018

Poesía fácil - Dino Campana - Italia


Poesia facile

Pace non cerco, guerra non sopporto
tranquillo e solo vo pel mondo in sogno
pieno di canti soffocati. Agogno
la nebbia ed il silenzio in un gran porto.

In un gran porto pien di vele lievi
pronte a salpar per l’orizzonte azzurro
dolci ondulando, mentre che il sussurro
del vento passa con accordi brevi.

E quegli accordi il vento se li porta
lontani sopra il mare sconosciuto.
Sogno. La vita è triste ed io son solo.

O quando o quando in un mattino ardente
l’anima mia si sveglierà nel sole
nel sole eterno, libera e fremente.


Poesía fácil

Paz no busco, guerra no soporto
tranquilo y solo voy por el mundo en sueño
pleno de cantos sofocados. Anhelo
la niebla y el silencio de un gran puerto.

En un gran puerto pleno de velas leves
listas para zarpar hacia el horizonte azul
dulces ondulando, mientras que el susurro
del viento pasa con acordes breves.

Y aquellos acordes el viento se los lleva
lejos sobre el mar desconocido.
Sueño. La vida es triste y yo estoy solo.

Oh cuándo oh cuándo en una mañana ardiente
mi alma se despertará en el sol
En el sol eterno, libre y estremecida.
Traducción de Carlos Vitale
Poesia facile 
Massimiliano Larocca: guitarra, voz 
Riccardo Tesi: acordeón

jueves, 5 de abril de 2018

Literatura y jazz/ 82 - Destrucción - Joan Margarit - España


Destrucció
A l'Esteve Agulló
Ara que és mort, caigut damunt l'asfalt,
al peu de l'alta i trista llum dels vidres
d'algun hotel barat, pots recordar
dels seus últims concerts un so maligne
de trompeta, bellíssim i apagat.
Indiferent, Chet Baker era dintre
del focus com si fos la llum d'un bar
desert, al fons d'un carreró sinistre.
El dimoni bufava aquella música.
Ulls cavernosos, boca sense dents
i en la mà d'esquelet un gran anell,
ja no tocava per ningú: gelat
per aquell fred d'hotels que duia als ulls,
bufava el pur i càlid so del mal.


Destrucción
A Esteve Agulló
Ahora que está muerto, caído en el asfalto,
al pie de la alta y triste luz de los cristales
de algún hotel barato, puedes recordar
de sus últimos conciertos un maligno
sonido de trompeta, bellísimo, apagado.
Indiferente, Chet Baker estaba dentro
del foco, como si fuese la luz
de un bar desierto, al fondo de una calle siniestra.
El demonio soplaba aquella música.
Boca sin dientes, ojos cavernosos
y un anillo en la mano de esqueleto,
ya no tocaba para nadie: helado
por aquel frío de hoteles que llevaba en los ojos
soplaba el puro y cálido sonido del mal.
Traducción de Antonio Jiménez Millán
Chet BakerAlmost blue (Elvis Costello

martes, 3 de abril de 2018

Ir y quedarse - Lope de Vega - España


Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena;
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse1;

arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena2;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada, sobre fe3, paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno4.
Notas de David López del Castillo
Lope de Vega

1 sirena... desasirse: se alude aquí a un episodio de la Odisea, en el que Ulises se ató al mástil de su nave (el árbol) y se tapó los oídos con cera para no dejarse arrastrar por los cantos de las sirenas.
2 haciendo torres sobre tierna arena: es decir, imaginando quimeras sin sustento real, frágiles como las construcciones sobre arena.
3 sobre fe: además de fe.
4 ausencia... fuego...infierno: el estado que se define en el soneto es el causado en el enamorado por la ausencia de la amada.

domingo, 1 de abril de 2018

Dos dibujos - Antonio Buero Vallejo - España


El 28 de marzo de 1942 moría en el Reformatorio de Adultos de Alicante el poeta Miguel Hernández. Había sido detenido por la policía portuguesa cuando intentaba refugiarse en el país vecino y entregado a las autoridades españolas. Juzgado y condenado a muerte, Miguel pasó por varios centros penitenciarios hasta desembocar en el de su patria chica, donde la enfermedad acabaría con su peregrinación. Fue enterrado en el nicho número 1.009 de la ciudad de Alicante. Durante su estancia en la prisión de Conde de Toreno, en Madrid, Miguel Hernández tuvo una amistad singular, la del entonces pintor (luego dramaturgo de éxito) Antonio Buero Vallejo, a quien debemos el dibujo más conocido del poeta.

Yo conocí a Miguel en el último año de la guerra, declara Buero Vallejo. Le conocí en Benicasim; yo estaba en unas oficinas de trabajos diversos, y él había sido conducido al hospital. No tenia ninguna herida, pero estaba muy fatigado y necesitaba reponerse. Durante los viente o treinta días que permaneció allí nos vimos poco, nada más que en las comidas, porque nos sentábamos a la misma mesa. Fue una relación superficial. Terminada la guerra, yo ingresé en la prisión de Conde de Toreno, y tiempo después llegó él. Me di a reconocer, me recordó enseguida y, entonces sí, entablamos una buena amistad que duró todo el tiempo que estuvimos juntos. Yo estaba ya en la galería de condenados a muerte, y él, como también fue condenado, vino a parar a la misma galería.
De una entrevista de Carmen Santamaría a Buero Vallejo para El País - 28-03-1982

Miguel, digo tu nombre y me posee
la hiriente y melancólica certeza
de que ya no me oyes.
Roto quedó el diálogo y es vano
pretender tu respuesta.
Desde lapiedra de tu lecho último
perdona esta locura
tú, para siempre sordo.

Sin bulto, sin colores, sin conciencia,
el pálido ectoplasma de un dibujo
me devuelve tu gesto.
Hace incontables años
que lo tracé con pulso esperanzado.

Alentabas, vivías.
Sonreías a veces
sentado en el petate
e iban naciendo rasgos de mi mano.

Fueron tiempos insólitos
fijos en la memoria
como un denso presente que no acaba.

Hacinados en vasta galería
tras el perdido sueño del futuro
del hombre y su justicia,
la derrota y las hambres compartíamos
en aquella antesala de la fosa.

Las flechas de la luz, desde una reja
incendiaron tu iris.

No a mí, sino a esos hierros,
siguen mirando sus dos leves chispas
en el viejo retrato que contemplo.

Cuando agobiado y triste
vuelvo de mis inútiles afanes,
reclino en un sillón la anatomía
hastiada de mi cuerpo
e interrogo a la esfinge
de tu pena extinguida
bajo el cristal que en mi pared te guarda.

Estás vivo -medito-. Tus pupilas
observan fijamente y yo imagino
que se mueven un poco
cuando la habitación se halla vacía.

Entonces rememoro
un diseño sin firma
muy posterior al mío
que mostró tu mandíbula sujeta
por el pañuelo de la despedida.
Abatir no pudiste
-el dibujo lo prueba-
los párpados tenaces.

Quizá sentí aquel día, desde el Dueso,
mientras alguien copió tu rostro exangüe,
cómo me traspasaba la sospecha
de tu mirar helado,
de tu entreabierto labio ya sin hálito
semejante a otro párpado
por donde avizoraran
los dientes de la boca enmudecida.

Tu ocular claridad en mi retrato
y esos ojos inertes que otro lápiz
recogiera más tarde
forman juntos, miguel, el contrapunto
que siempre me acompaña.

Sé que en noche ignorada
el fin o las injurias de la vida
han de lograr cegarme
para ser, de tu mano,
definitivo hijo de la sombra.

Pero tú habías dicho
-y me parece oírlo si estoy solo-:
Los muertos, con su fuego
congelado que abrasa
laten junto a los vivos
de una manera terca.

Yo siento ese latido.
Tus espectrales dedos se detienen
en mis cansados hombros
cuando intento escribir, porque no cantas
y una agresión viscosa
transformó en pardo magma
los cristalinos globos
con que bebiste el mundo.

Tal vez no los cerraras
porque no era tu esposa quien lo hacía.

Hasta el final los mantuviste alerta
llamando a Josefina,
buscando su sonrisa en la ventana
crucificada que se ennegrecía.

Yo me asomo tras ella desde entonces
a una indecible estancia en que reposas
sin poder divisarte.
Sin que tú me divises.

Me abalanzo y atisbo
entre un espeso bosque de barrotes
sin entrever siquiera el esqueleto
del armonio callado
donde tu voz reía o imprecaba.

Y la mía se quiebra por el ansia
de tu clamor vibrante,
cuyos hondos acordes han de oírse
cuando ya nadie escuche
mis palabras inciertas
borradas por los soplos del olvido.

Acaso me recuerden vagamente
sólo por el retrato que te hice.
Eso te deberé, eso te debo.

Recíbenos, Miguel, en la paz yerta
de aquel otro dibujo
que muestra tus pupilas apagadas
y tus labios resecos.

Espéranos a todos
mientras el pueblo entona con tu viento
la ardiente sinfonía
que avanza bajo el sol de los estíos.

Desde hace largos años
comprendo que me aguardas
pues noto que también amarillea
el tiempo sobre mis fotografías.

Dormiré un día dentro de tu sueño
con un mirar absorto y detenido
que irán trocando en cieno
las fraternales larvas inocentes.

Tampoco yo podré decir mañana
que mi escondido nombre es el del légamo
pues ya no tendré lengua.

Por eso, como tú, lo grito ahora
en tu oído cerrado,
Miguel, roca de lumbre que destellas
en el sombrío barro.

Duerme tranquilo. El polvo
resucita perenne
aunque nos sirva a todos de mortaja.

En él germina un coro inexorable
de raíces y aceros que palpitan,
de instrumentales fibras resonantes
en la inmensa guitarra
del torno y de las mieses.

Del cantar al silencio
dos conmovidos lápices fijaron
tu fatal trayectoria.
En esos dos dibujos que te abarcan
se abrazan vida y muerte.

Pero en otras gargantas renacidas
del húmedo mantillo que te sorbe
suena ya la incesante melodía
de tu voz rescatada.
1977

viernes, 30 de marzo de 2018

Literatura y jazz/ 81 - Remolcadores entre la niebla - Joan Margarit - España


Remolcadors entre la boira

Lluent amiga de la nit,
disc lúcid de la lluna:
avances per la platja al meu costat
il·luminant les cambres
on els amants són els miralls
afligits pel termini d'una nit.
Tu i jo vaguem per la ciutat caiguda.
Hi ha fulles de diari arrosegant-se
com gavines de guerra que, ferides,
moren al moll, i cartes
d'amor que, com rebuts de velles negocis,
han passat comptes amb el meu record.
Quand comença el viatge vers la fosca,
cal decidir la compañía: jo he escollit
els rius de sons espesos i lluents
de dues armes d'or, dues trompetes:
una de negra, el so calent de Clifford
com un foc al carrer en una nevada,
i la trompeta blanca -que amb prou feines
es pot sentir en la pútrida tenebra
amb rètols d'hotels tristos- de Chet Baker.
Passo vora amenaces de parets
I d'escales del metro amb embalums
de cartrons on s'oculten els qui hi dormen.
Ombres de músics toquen en la nit.
Esperava un acord respecte als fins
i no hi havia cap finalitat.
Esperava la vella passió
del nàufrag per fer un foc davant del mar
i ningú no volia ser salvat.
El que esperava era comptar amb la gent
en l'assumpte del versos, dels valors.
No sabia que això era fer-se vell,
que tothom era lluny, i que el demà
ja estaba fet d'un art desconegut.
Vaig conèixer una dona: vam ballar
i vam escoltar junts un Autumn leaves
com aquest que ara els plàtans de la Rambla
mormolen amb les fulles en la nit.
Era una dona d'ordre, amb belles mans:
la meva dona, Déu! I com ballava,
cantant-me a cau d'orella cada peça,
i com fort per por de perdre-la.
Ara abraço la nit i escolto el Loverman
on Charlie Parker quivoca el temps.
En la distància, els fanals
semblen els vidriosos ulls d'un gos
abatut per l'absència.
La música consola, no res més:
quan toca és dins de mi, i m'ha buscat
en la més dura de les meves penes,
i la interpreta amb claredat,
sense esperança, però amb sentiment,
ha caigut la ciutat del meu futur.
Camino entre llegendes trepitjades
per la tardor del cos, i encara trobo
llampecs fugaços d'hospitalitat
com el Cafè de l'Òpera,
mentre als graons del moll,
al final de la Rambla, entre barcasses,
una sirena morta està flotant
arrossegada per les aigües brutes.


Remolcadores entre la niebla

Amiga de la noche, reluciente,
lúcido disco de la luna:
avanzas junto a mí por la playa, iluminas
estancias con amantes como espejos
a los que aflige el plazo de una noche.
Tú y yo cruzamos la ciudad caída.
Hay hojas de periódico arrastrándose,
son gaviotas de guerra
que van, heridas, a morir al muelle.
También cartas de amor como recibos
de algún viejo negocio que han pasado
cuentas con mi recuerdo.
El viaje hacia la sombra nos exige
decidir compañía: yo he escogido
los ríos de sonidos espesos y brillantes
de dos armas doradas, dos trompetas:
una cálida y negra, la de Clifford,
como un fuego en la nieve de las calles,
y la blanca, que apenas puede oírse
en la pútrida noche con letreros
de los hoteles tristes de Chet Baker.
Paso junto a amenazas de paredes
y escaleras de metro con los bultos
de los que duermen bajo los cartones.
Sombras de músicos tocan en la noche.
Esperaba un acuerdo sobre fines
y nunca hallé finalidad alguna.
Y esperaba la pasión del náufrago
por encender un fuego frente al mar
pero nadie deseaba ser salvado.
Creí que contaría con la gente
en asuntos de versos y valores.
No sabía que todas estas cosas
sólo indicaban cómo envejecía,
que todo el mundo estaba ya muy lejos,
y que el mañana estaba hecho
de un arte para mí desconocido.
Conocí a una mujer: bailábamos y, juntos,
pudimos escuchar un Autumn leaves
como este que las hojas de los plátanos
murmuran en la noche.
Era una mujer de orden, tenía bellas manos:
¡Dios, era mi mujer! Cómo bailaba
cantándome al oído cada pieza,
cómo reía cuando la abrazaba
muy fuerte por el miedo que tenía a perderla.
Hoy abrazo a la noche mientras escucho el Loverman
en el que Parker equivoca el tiempo.
Los faroles lejanos son los ojos
vidriosos de algún perro abatido por la ausencia.
La música consuela, nada más:
suena dentro de mí, junto a mis penas,
interpretándolas con claridad,
sin esperanza, aunque con sentimiento.
Ya cayó la ciudad de mi futuro.
Camino entre leyendas que el otoño
del cuerpo pisotea, pero aún surgen
relampagueos de hospitalidad
como el Café de la Ópera,
y al final de la Rambla, en los peldaños
del muelle, entre barcazas
una sirena muerta está flotando
y es arrastrada por las aguas sucias.
Traducción del autor
Clifford Brown - Oh, lady be good - Memories of you

Chet Baker & Paul Desmond Together - Autumn Leaves
Chet Baker: trompeta
Paul Desmond: saxo alto
Bob James: teclados
Ron Carter: contrabajo
Steve Gadd: batería

Charlie Parker - Lover Man
Dizzy Gillespie
Miles Davis
JJ Johnson
Ray Brown
Max Roach
and others

miércoles, 28 de marzo de 2018

Primera parte de La balada del viejo marinero - Samuel T. Coleridge - Gran Bretaña


PARTE I

Un viejo y curtido Marinero es
el que detiene a uno de los tres.
"Por el largo brillo de tu barba gris y el de tus ojos,
di por qué de los tres me detienes a mí.

                  It is an ancient Mariner,
                  And he stoppeth one of three.
                  'By thy long grey beard and glittering eye,
                  Now wherefore stopp'st thou me?

De par en par las puertas del novio están abiertas
y yo soy un pariente cercano;
los invitados ya llegaron y el banquete comienza,
¿no oyes el alegre alboroto de la fiesta?"

                  The Bridegroom's doors are opened wide,
                  And I am Next of kin;
                  The guests are met, the feast is set:
                  May'st hear the merry din'

Su descarnada mano lo retiene:
"Un barco..." -dijo, y sobre el tema viene.
"Suéltame, necio de la barba gris",
y, soltando su mano, de allá lo dejó ir.

                  He holds him with his skinny hand,
                  'There was a ship,' quoth he.
                  'Hold off! unhand me, grey-beard loon!'
                  Eftsoons his hand dropt he.

Mas con el brillo de sus ojos lo retiene
y el Invitado permanece inmóvil:
escucha como un niño al Marinero
que, a su merced y voluntad, lo tiene.

                  He holds him with his glittering eye -
                  The Wedding-Guest stood still,
                  And listens like a three years' child:
                  The Mariner hath his will.

Sobre una piedra se sentó el Invitado,
pues nada hacer podía sino oír al anciano.
Y así habló el viejo Marinero
cuya mirada brilla tanto como el acero.

                  The Wedding-Guest sat on a stone:
                  He cannot choose but hear;
                  And thus spake on that ancient man,
                  The bright-eyed Mariner.

"Entre gritos de júbilo dejó la nave el puerto
y enfilamos la proa, cargada la sentina,
y dejamos atrás la torre de la iglesia
y la torre del faro y, también, la colina.

                  'The ship was cheered, the harbour cleared,
                  Merrily did we drop
                  Below the kirk, below the hill,
                  Below the light-house top.

Del mismo mar surgido
apareció a babor
en hilos relucientes, intenso y alto, el Sol
que, dentro de la espuma, se sumergió a estribor.

                  The Sun came up upon the left,
                  Out of the sea came he!
                  And he shone bright, and on the right
                  Went down into the sea.

Más alto y más alto cada día
sobre el mástil estaba a eso del mediodía."
De pronto el Invitado se golpeó en el pecho
pues el fagot oia llegar no de muy lejos.

                  Higher and higher every day,
                  Till over the mast at noon -'
                  The Wedding-Guest here beat his breast,
                  For he heard the loud bassoon.

Precedida de un coro
de alegres trovadores,
llega la novia al atrio: rosa
en la rosa de múltiples colores.

                  The bride hath paced into the hall,
                  Red as a rose is she;
                  Nodding their heads defore her goes
                  The merry minstrelsy.

De pronto el Invitado se golpeó en el pecho
pues nada hacer podía sino oír a aquel viejo.
Y así habló el viejo Marinero
cuya mirada brilla tanto como el acero:

                  The Wedding-Guest he beat his breast,
                  Yet he cannot choose but hear;
                  And thus spake on that ancient man,
                  The Bright-eyed Mariner.

"Y sobrevino entonces la Tormenta,
tan fuerte, tan tiránica
que al Sur nos arrastró
con sus potentes alas.

                  'And now the storm-blast came, and he
                  Was tyrannous and strong:
                  He struck with his o'ertaking wings,
                  And chased us south along.

Con inclinada proa y mástiles doblados
como quien huye, la cabeza baja,
de los gritos y golpes enemigos
que lo persiguen con su sombra y saña,
la nave navegó bajo el impulso
de aquella gran borrasca
que, con el estallido de sus truenos,
siempre hacia el Sur nos acercaba.

                  With sloping masts and dipping prow,
                  As who pursued with yell and blow
                  Still treads the shadow of his foe,
                  And forward bends his head,
                  The ship drove fast, loud roared the blast,
                  And sothward aye we fled.

Llegaron a la vez la niebla y nieve;
hizo, de pronto, un frío muy extraño
y un hielo verde, tan alto como el mástil,
rozó nuestros costados.

                  And now there came both mist and snow,
                  And it grew wondrous cold:
                  And ice, mast-high, came floating by,
                  As green as emerald.

Nevados farallones a la deriva
su fulgor mortecino nos emitían.
Ni bestias ni hombres pudimos distinguir:
el hielo era el único habitante de allí.

                  And through the drifts the snowy clifts
                  Did send a dismal sheen:
                  Nor shapes of men nor beast we ken -
                  The ice was all between.

Hielo y sólo hielo como único color
y hielo y sólo hielo a nuestro alrededor,
que crujía y gruñía, sollozaba y gemía
como en un estertor.

                  The ice was here, the ice was there,
                  The ice was all around:
                  It cracked and growled, and roared and howled,
                  Like noises in a swound!

Después de un cierto tiempo apareció un Albatros
que, a través de la niebla, hacia nosotros vino
y, como si el alma de un cristiano fuera,
en el nombre de Dios lo recibimos.

                  At length did cross an Albatross,
                  Thorough the fog it came;
                  As if it had been a Christian soul,
                  We hailed it in God's name.

Comió lo que nunca había comido
y comenzó a volar en círculos concéntricos:
el hielo estalló en mil pedazos
y el timonel pudo pasar la nave por en medio.

                  It ate the food it ne'er had eat,
                  And round and round it flew.
                  The ice did split with a thunder-fit;
                  The helmsman steered us through!

Un favorable viento Sur sopló de popa
y el Albatros siempre nos seguía
y, ya fuera por hambre o diversión,
al saludo marinero respondía.

                  And a good south wind sprung up behind;
                  The Albatross did follow,
                  And ever day, for food or play,
                  Came to the mariner's hollo!

Entre nubes y nieblas, sobre mástil y jarcias
pasó nueve veladas,
mientras, todas las noches, en la niebla
la luz de la Luna rielaba."

                  In mist or cloud, on mast or shroud,
                  It perched for vespers nine;
                  Whiles all the night, through fog-smoke white,
                  Glimmered the white moon-shine.'

"Dios te proteja, viejo Marinero,
de los demonios que tanto te atormentan!
Pero ¿por qué me miras así? Dime."
"Porque... al Albatros maté con mi ballesta."

                  'God save thee, ancient Mariner!
                  From the fiends, that plague thee thus!-
                  Why look'st thou so?' - With my cross-bow
                  I shot the Albatross.
Versión de Jaime Siles

[...] La función de la poesía es recordar constantemente aquello que no se debe olvidar. Y esto es lo que este poema realmente hace: transmitir -como un símbolo- la importancia de lo eterno en y a través de lo temporal, y transformar el símbolo en mito, al presentarnos la angustia y condición de lo terreno. El lector asiste así a lo que el poema tiene de proceso y se asoma a lo que éste tiene de ficción. Sus siete partes constituyen, más que un relato, un itinerario en el que la culpa es descrita por el horror de sus efectos, y el remordimiento, entendido como un requisito necesario para poder obtener el perdón.
Alegoría del alma y de la vida a la vez, La balada del viejo marinero es superior a la suma de sus partes en la medida en que su tema no es tanto la culpa como el proceso seguido para su curación: en este poema Coleridge se libera por momentos, aunque no para siempre, de la tentación de lo abstracto y la pasión por lo metafísico que fueron siempre su defecto mayor. La balada del viejo marinero es la mejor expresión de su fe poética: una fe que él quiere definir como una teoría y que, por eso, no produjo frutos hasta no ser lo que la poesía siempre ha sido: una verdad que existe en el lenguaje porque antes ha estado en nuestro corazón.

lunes, 26 de marzo de 2018

Literatura y jazz/ 80 - Archie Shepp - Gustavo Domínguez - España


Hic sunt leones
No hay un amor supremo
que a su paso
deje una estela de libertad y música.
Sólo una mariposa embravecida
lanzada hacia el infinito.
Palabra que se multiplica,
aunque inane.
Steam. A Message from Trane - Archie Shepp
Archie Shepp: saxo tenor 
Cameron Brown: bajo 
Beaver Harris: batería 
East-West Jazz Festival, Nürnberg, 1976

Gustavo Domínguez (Cuenca, 1945). Durante años fue uno de los máximos responsables de Cátedra, una de las editoriales más prestigiosas del mundo hispanohablante. El número especial que Revista de Occidente publica en febrero de 1989, dedicado parcialmente al jazz, incluye una serie de "Diez poemas" breves suyos sobre iconos musicales como Charlie Mingus o Archie Shepp, procedentes de un poemario inédito del año 1978 con el jazzístico título de Big Band.