Chet Baker - Like Someone In Love

domingo, 8 de enero de 2017

Fragmentos de Los diarios de Emilio Renzi. Los años felices / Borges, por Piglia - Ricardo Piglia - Argentina


DIARIO 1969

Jueves [16 de enero]

Ayer a la tarde vino Manuel Puig, crispado, confundido, buscando "gustar", caer bien y someter sus libros a esa prueba imposible de constatar. Siempre habrá alguien a quien no le gustará lo que él escribe y eso le obsesiona. (…) Me cuenta el plan de Jorge Álvarez de lanzar Boquitas pintadas como un folletín y su propósito de escribir una novela policial sobre el mundo del arte y de la crítica cultural, a los que ve como asesinos que matan al artista sensible y contracultura.

Más tarde me encuentro con Héctor Schmucler, recién llegado de Francia, con ganas de poner en marcha una revista (modelo: La Quinzaine); está deslumbrado por Cortázar, a quien ha frecuentado en París, y fascinado por las novedades que circulan, básicamente la oleada del estructuralismo (onda Barthes + la revista Tel Quel).

"Sólo se pierde lo que realmente no se ha tenido", Borges. Usaré esta cita como epígrafe de mi próximo libro.

Viernes [28 de marzo]

Lo mejor es mi conversación con [Rodolfo] Walsh sobre Borges y mi posterior e inesperado encuentro con el mismo Borges al bajar del ómnibus cerca de Retiro. Lo veo pasar y lo nombro, él se detiene un momento y sonríe hacia mí.


DIARIO 1970

Miércoles [13 de mayo]

Como siempre, me refugio en los libros, me saco de encima los problemas (este mes, el alquiler, el futuro económico) y entro en unos recintos amurallados donde experimento los modos de mi propia locura: leer desde las cinco de la tarde a las dos de la mañana, luego desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde, el mismo libro imposible —el Finnegans Wake—, que retomo a las cinco de la tarde para seguir hasta las diez de la noche con interrupciones molestas como respirar, tomar aire, cambiar de posición, de tal modo que habiendo leído treinta paginas en dos días, comprendiendo una media de treinta líneas por hora, hay un momento en que tengo que salir a la calle, recorrer librerías, buscando otro volumen detrás del cual esconderme para matar la desidia o la desesperación. (…)

Como antes con los cuentos y antes con los libros que había leído, y antes con los músicos de jazz, y antes con los jugadores de fútbol, y antes con las series de historietas, hago listas. Listas de compras, listas de cosas por hacer, listas de amigos a los que ver, listas de amigas a las que llamar, listas de ciudades que no conozco, listas de capítulos de la novela que voy a escribir. Las listas siempre me han tranquilizado, como si al anotarlas me olvidara del mundo y, en algunos casos, como si anotar fuera ya hacer lo que imagino o prometo, contento entonces, como si la novela cuyos capítulos he anotado ya estuviera escrita.


DIARIO 1972

Lunes [17 de enero]

Todo se desencadena de pronto. El viernes, operación rastrillo del Ejército en el edificio. No entran en mi departamento. "Buscan a una pareja joven" en el cuarto o quinto piso. Una semana después, el viernes 14, aparecen seis tipos de Coordinación Federal, ametralladora en mano, en la entrada, despiertan al portero, preguntan por mí y por un tal Bordaberry; enterado de esto empieza el caos, levanto todos los papeles, el departamento en desorden, hago tres viajes, saco algo de ropa, la novela, la máquina de escribir, los cuadernos, dejo todo en la casa de Tristana, la amiga de Julia.

Tengo que mudarme, la biblioteca, la ropa, los muebles. Traslado valijas, tratando de no ver los libros que abandono. Junto ropa, papeles, salgo y entro varias veces, busco un taxi, tranquilo frente a los hechos consumados. Después de la night, la casa de Tristana, las conversaciones.

Jueves [10 de febrero]

Bien, anoche final con Julia. La encuentro en Galerna, caminamos hasta El Toboso, cenamos y nos despedimos como si no nos conociéramos.

Nadie ha estado nunca tan solo como el enamorado que se despide para siempre de la mujer con la que ha vivido cinco años.

Borges, por Piglia

viernes, 6 de enero de 2017

Microrrelatos/ 18 - Prólogo de la comedia - Wislawa Szymborska - Polonia


Se hizo un violín de cristal porque quería ver la música. Arrastró su barca hasta la cima de una montaña y esperó a que el mar llegara hasta allí. Por las noches estudiaba el "Horario de trenes"; las estaciones de destino le sacaban lágrimas de emoción. Criaba rosas con dos erres. Escribió un poema para el crecimiento del cabello y otro para lo mismo. Estropeó el reloj del ayuntamiento para detener de una vez por todas la caída de las hojas de los árboles. En una maceta donde vio crecer la hierbabuena quiso hacer excavaciones para encontrar una ciudad. Anduvo con la Tierra a sus pies, sonriente, despacito, como dos y dos son dos: feliz. Cuando le dijeron que no existía, al no poder morir de pena, tuvo que nacer. Ya anda viviendo por ahí; parpadea y crece. ¡Justo a tiempo! ¡En un buen momento! A Nuestra Señora del Amor Hermoso, la Dulce Máquina de la Prudencia, pronto le irá bien un bufón para la honesta diversión y la inocente alegría.
Traducción de Abel A. Murcía
De Sal, 1962

miércoles, 4 de enero de 2017

Palabras migrantes / Distancia / La resistencia ante los muros - John Berger - Inglaterra


MIGRANT WORDS

In a pocket of earth
I buried all the accents
of my mother tongue
there they lie
like needles of pine
assembled by ants
one day the stumbling cry
of another wanderer
may set them alight
then warm and comforted
he will hear all night
the truth as lullaby


PALABRAS MIGRANTES

En un hoyo en la tierra
enterré todos los acentos
de mi lengua natal
ahí yacen
como agujas de pino
que juntaron las hormigas
puede que un día 
el llanto vacilante
de otro viajero 
los encienda
y así, con su abrigo y consuelo
oiga toda la noche la verdad 
como una canción de cuna.

~~~~

DISTANCE

You have filled the thermos with coffee
packed our footprints if needed
to throw into the jaws
of the untestifying
eternal snow.

Together as carpenters with hammers
we have taught the distance
how to build a roof
from the trees
we run between.

In the silence behind
we no more hear the faraway
question of the summer house:
And tomorrow where
shall we go?

At dusk the harnessed dogs fear
there is no end to the forest.
And each night in the snow
we calm them
with our surprising laughter.


DISTANCIA

Llenaste los termos con café 
y empacaste nuestras huellas, por si hiciera falta
echárselas a las fauces de la nieve eterna
imposible de atestiguar.

Juntos, como carpinteros con sus martillos
le enseñamos a la distancia
cómo construir un techo
con los árboles
entre los que corremos.

En el silencio detrás
ya no escuchamos la pregunta
distante de la casa de verano:
Y mañana ¿dónde 
vamos a estar?

Al atardecer los perros con sus arneses temían
que el bosque no fuera a tener fin.
Y cada noche bajo la nieve
los calmamos con lo inesperado de nuestra risa.
Versiones de Sandra Toro
John Berger



La resistencia ante los muros

1

El viento se levantó por la noche
Y se llevó todos nuestros planes.
(Proverbio chino)

2

Los pobres no tienen morada. Tienen hogares porque recuerdan a sus madres o a sus abuelos o a una tía que los crió. Una morada es una fortaleza, no un relato; mantiene a raya el viento. Una morada necesita paredes. Prácticamente todos los que son pobres sueñan con tener una pequeña morada, que es como soñar con el descanso. Por más aglomeración que haya, los pobres viven a la intemperie, donde improvisan, no moradas, sino sitios para ellos. Estos sitios son tan protagonistas como sus ocupantes; los sitios tienen una vida propia que vivir y no sirven a otros, como hacen las moradas. Los pobres viven con el viento, la humedad, el polvo del aire, el silencio, el ruido insoportable (a veces con ambas cosas, ¡es posible!), con hormigas, con animales grandes, con olores que suben de la tierra, con ratas, humo, lluvia, vibraciones de otras partes, rumores, con el anochecer, y con todos los demás. Entre los habitantes y estas presencias no hay líneas divisorias claras. Indisolublemente unidos, constituyen juntos la vida del sitio.

"La penumbra empezaba a establecerse; el cielo, envuelto en fría niebla gris, se estaba ya cerrando a la oscuridad; y el viento, tras haberse pasado el día haciendo susurrar a los rastrojos y los arbustos desnudos que se habían adormecido en preparación para el invierno, se acostó ahora sobre los lugares humildes e inmóviles de la tierra".

A los pobres no se les puede apresar colectivamente. No sólo son mayoría en el planeta, sino que están por todas partes y hasta el más insignificante de los acontecimientos habla de ellos. Ésta es la razón de que la actividad básica de los ricos sea hoy la construcción de muros: muros de hormigón, de vigilancia electrónica, de bombardeo de misiles, campos de minas, controles fronterizos, y las pantallas opacas de los medios de comunicación.


3

Las vidas de los pobres son en su mayor parte aflicción, interrumpida por momentos de iluminación. Cada vida tiene su propia tendencia a la iluminación y no hay dos que sean iguales. (El conformismo es un hábito cultivado por los pudientes). Los momentos iluminados llegan en forma de ternura y amor: ¡el consuelo de ser reconocido, y necesario, y aceptado por ser lo que uno inesperadamente es! Otros momentos son iluminados por la intuición de que, a pesar de todo, la especie humana sirve para algo.

"Nazar cuéntame algo, algo que sea más importante que nada".

Aidym bajó la mecha de la lámpara para gastar menos parafina. Ella comprendía que, dado que había algo en la vida que era más importante que nada, era esencial cuidar todos los bienes que había.

"Yo no sé qué importa de verdad, Aidym", dijo Chagataev. "No he pensado en ello, nunca he tenido tiempo. Pero si los dos hemos nacido, entonces debe de haber algo en nosotros que importa de verdad".

Aidym asintió: "Un poco que sí importa... y mucho que no".

Aidym preparó la cena. Sacó una torta de pan de un saco, la untó con grasa de oveja y la partió por la mitad. Le dio a Chagataev la mitad grande y ella se quedó con la pequeña. Masticaron su comida en silencio a la débil luz de la lámpara. En la yurta y en el desierto todo era tranquilo, incierto y oscuro".


4

De vez en cuando, la desesperación se introduce en las vidas que son en su mayor parte aflicción. La desesperación es el sentimiento que sigue a la sensación de haber sido traicionado. Una esperanza contra toda esperanza (que aún está lejos de ser una promesa) se derrumba o la derrumban; la desesperación llena el espacio del alma que estaba ocupado por esa esperanza. La desesperación no tiene nada que ver con el nihilismo.

El nihilismo, en el sentido contemporáneo, es la negativa a creer en ninguna escala de prioridades más allá de la búsqueda del lucro, considerado como el fin último de la actividad social, de modo que, precisamente, todo tiene su precio. El nihilismo es resignación ante el argumento de que el Precio lo es todo. Es la forma más actual de cobardía humana. Pero no una ante la que los pobres sucumban con frecuencia.

"Él empezó a compadecerse de su cuerpo y de sus huesos; su madre los había reunido una vez para él a partir de la pobreza de su carne, no por amor y pasión, no por el placer, sino por la necesidad más cotidiana. Sentía como si perteneciera a otros, como si él fuera la última posesión de los que no tienen posesiones, a punto de ser malgastado para nada, y se apoderó de él la furia más grande y más vital de toda su vida".

[Una palabra de explicación sobre estas citas. Son de los relatos del gran escritor ruso Andréi Platónov (1899-1951). Escribió sobre la pobreza que se produjo durante la Guerra Civil y después, durante la colectivización forzosa de la agricultura soviética a principios de la década de 1930. Lo que hacía que esta pobreza no se pareciera a pobrezas más antiguas era el hecho de que su desolación contenía esperanzas echadas por tierra. Cayó exhausta al suelo, se puso de pie, se tambaleó, y siguió avanzando entre fragmentos de promesas rotas y palabras aplastadas. Platónov usaba con frecuencia el término dushevny bednyak, que significa literalmente pobres almas. Se refería a aquellos a los que se les había quitado todo, de forma que su vacío interior era inmenso y en aquella inmensidad solamente quedaba su alma, es decir, su capacidad de sentir y sufrir. Sus relatos no aumentan la aflicción en que se vive, sino que salvan algo. "De nuestra fealdad crecerá el corazón del mundo", escribió a principios de los años veinte.

El mundo padece hoy otra forma de pobreza moderna. No es necesario citar las cifras; son muy conocidas y repetirlas otra vez sólo crearía otro muro de estadísticas. Más de la mitad de la población del mundo vive con menos de euro y medio al día. Las culturas locales con sus remedios parciales -tanto físicos como espirituales- para algunas de las aflicciones de la vida están siendo sistemáticamente destruidas o atacadas. La nueva tecnología y los medios de comunicación, la economía del libre mercado, la abundancia productiva, la democracia parlamentaria, no han cumplido ninguna de sus promesas -en lo que a los pobres se refiere- más allá del suministro de ciertos bienes de consumo baratos, que los pobres pueden comprar cuando roban.

Platónov entendió lo que era vivir en la pobreza moderna de una forma más profunda que ningún otro narrador de cuentos que yo haya encontrado].


5

El secreto de contar historias entre los pobres está en la convicción de que los relatos se cuentan para que puedan ser escuchados en otros sitios, donde alguien, o quizá una legión de personas, sepan mejor que el narrador o los protagonistas de la historia qué significa la vida. Los poderosos no pueden contar historias: las bravatas son lo contrario de las historias, y cualquier historia, por plácida que sea, tiene que carecer de temor, y los poderosos viven hoy con nerviosismo.

Una historia remite la vida a un juez alternativo y más definitivo que está lejos. Puede que el juez esté situado en el futuro, o en un pasado que aún presta atención, o puede que en algún lugar más allá de la montaña, donde la suerte del día ha cambiado (los pobres tienen que referirse a menudo a la buena o mala suerte) de forma que los últimos se han convertido en los primeros.

El tiempo de la historia (el tiempo dentro de una historia) no es lineal. Los vivos y los muertos se encuentran como oyentes y jueces dentro de ese tiempo, y cuanto mayor sea el número de oyentes que parecen estar allí, más íntima se hace la historia para cada oyente. Las historias son una forma de compartir la creencia de que la justicia es inminente. Y por esa creencia, los niños, mujeres y hombres lucharán en un momento dado con asombrosa ferocidad. Por eso los tiranos tienen miedo a que se narren historias: toda historia remite de alguna forma a la historia de su caída.

"Dondequiera que fuese, sólo tenía que prometer una historia y la gente le acogía para pasar la noche; una historia es más fuerte que un zar. Sólo había una cosa: si empezaba a contar historias antes de la cena, nadie sentía nunca hambre y no le daban nada de comer. Así que el viejo soldado siempre pedía antes un cuenco de sopa".


6

Las peores crueldades de la vida son sus aniquiladoras injusticias. Casi todas las promesas se rompen. La aceptación de la adversidad de los pobres no es pasiva ni resignada. Es una aceptación que atisba detrás de la adversidad y descubre allí algo innominado. No una promesa, porque (casi) todas las promesas se rompen; más bien algo parecido a un corchete, un paréntesis en el, por lo demás, implacable fluir de la historia. Y la suma total de esos paréntesis es la eternidad.

Esto también se puede explicar al revés: en esta tierra no hay felicidad sin un vivo deseo de justicia.

La felicidad no es algo que se busque, es algo que se encuentra, un hallazgo. La mayoría de los hallazgos, sin embargo, tienen una continuación; ésta es su promesa. El encuentro con la felicidad no tiene continuación. Todo está allí instantáneamente. La felicidad es lo que perfora la aflicción.

"Pensábamos que no quedaba nada en el mundo, que todo había desaparecido hacía mucho tiempo. Y si nosotros éramos los únicos que quedábamos, ¿para qué servía la vida?".

"Fuimos a comprobar", dijo Allah. "¿Había alguna otra persona en algún sitio? Queríamos saber".

Chagataev les entendió y preguntó si esto significaba que ahora estaban convencidos sobre la vida y no morirían nunca más.

"Morir no sirve", dijo Cherkezov. "Ahora podrías pensar que morir una vez es algo útil y necesario. Pero morir una vez no te ayuda a entender tu propia felicidad, y nadie tiene la oportunidad de morir dos veces. Así que morir no te lleva a ninguna parte".


7

"Mientras los ricos bebían té y comían cordero, los pobres estaban esperando el calor y a que crecieran las plantas".

La diferencia entre estaciones, como también la diferencia entre el día y la noche, el buen tiempo y la lluvia, es vital. El flujo del tiempo es turbulento. La turbulencia hace que el tiempo de la vida se acorte, tanto de hecho como subjetivamente. El plazo es breve. Nada perdura. Esto es tanto una plegaria como un lamento.

"(La madre) estaba pesarosa de haber muerto y haber obligado a sus hijos a llevar luto por ella; si hubiera podido, ella habría seguido viviendo para siempre para que nadie sufriera por ella, o malgastara, por ella, el corazón y el cuerpo que ella había dado a luz, pero la madre no había podido mantenerse viva mucho tiempo" .

La muerte se produce cuando a la vida ya no le queda ni una migaja que defender.


8

"... era como si estuviera sola en el mundo, libre de felicidad y de pesar, y quería bailar un poco, allí mismo, escuchar música, estrechar la mano a otra gente..." .

Están acostumbrados a vivir en estrecha proximidad unos con otros, y esto crea un sentido del espacio propio; el espacio no es tanto un vacío como un intercambio. Cuando las personas viven unas encima de otras cualquier acción emprendida por uno tiene repercusiones sobre los otros. Repercusiones físicas inmediatas. Todo niño aprende esto.

Hay una incesante negociación espacial que puede ser considerada o cruel, conciliadora o dominante, irreflexiva o calculada, pero que reconoce que un intercambio no es algo abstracto, sino un acuerdo físico. Sus elaborados lenguajes de signos de gestos y manos son una expresión de este compartir físico. Fuera de los muros la colaboración es tan natural como la lucha; los chanchullos son corrientes y la intriga, que depende de la posibilidad de mantener las distancias, es rara. La palabra privado tiene un timbre completamente distinto en uno y otro lado del muro. En un lado denota propiedad, en el otro un reconocimiento de la necesidad transitoria de otro de que se le deje, como si estuviera solo, durante un rato. Todo sitio dentro de los muros es rentable, y eso incluye cada metro cuadrado; todo sitio fuera de ellos tiene el peligro de convertirse en una ruina, y eso incluye todo rincón que sirva para resguardarse.

El margen de elección es también limitado. Ellos eligen tanto como los ricos, tal vez más, porque cada opción es más rígida que la anterior. No hay cartas de colores que den a elegir entre ciento setenta tonos distintos. La opción no da para mucho: o esto o aquello. A menudo se hace de forma vehemente porque conlleva el rechazo de lo que no se ha elegido. Cada elección está muy próxima al sacrificio. Y la suma de las elecciones es el destino de una persona.


9

No hay desarrollo (la palabra lleva D mayúscula, como si fuera un artículo de fe, al otro lado de los muros), no hay seguros. No existe ni un futuro abierto ni un futuro garantizado. El futuro no se aguarda. Y sin embargo hay continuidad, una generación se enlaza con otra. De ahí el respeto por la edad, porque los viejos son una prueba de esta continuidad, o incluso una demostración de que una vez, hace mucho tiempo, existió un futuro. Los niños son el futuro. El futuro es la lucha incesante por conseguir que tengan bastante para comer y a veces la posibilidad de que aprendan en la escuela lo que los padres no aprendieron nunca.

"Cuando terminaron de hablar, se arrojaron en brazos del otro. Querían ser felices ya mismo, ahora, antes de que su futuro y su trabajo entusiasta cosechara frutos en felicidad personal y general. El corazón no admite demora, se enferma, como si no creyera en nada".

Aquí la única ofrenda del futuro es el deseo. El futuro induce al deseo a brotar hacia sí mismo. Los jóvenes son más flagrantemente jóvenes que al otro lado del muro. El don se presenta como un don de la naturaleza, con toda su imperiosidad y convicción suprema. Las leyes religiosas y comunales siguen estando vigentes. De hecho, es en medio del caos, más aparente que real, donde estas leyes se hacen reales. Pero el silencioso deseo de procreación es innegable y abrumador. Es el mismo deseo que irá en busca de comida para los niños y después intentará conseguir, antes o después (mejor antes) el consuelo de volver a joder. Éste es el don del futuro.


10

Las multitudes tienen respuestas a preguntas que aún no se han preguntado, y la capacidad de sobrevivir a los muros. Recorre esta noche con tus dedos la línea del nacimiento del pelo de ella (de él) antes de dormirte.
El País, 05/02/2005

lunes, 2 de enero de 2017

Los oráculos de Pan pan pan - Roberto Matta - Chile


El tiempo no pasa para un reloj.
Para un reloj, el tiempo no pasa.

Desengañar la lengua es desatarla.

Con la imaginación del fuego
en el corazón humano los encuentros se transforman
en descubrimientos.

Sistemanar bien
en las manos de cada día
normándose en hornos
donde el yo se hace pan.

Pan:
escojo decir Pan
porque encierra el aplauso
                      al ruiseñor rocío
                              y la mejor vidriera
                                         con el ritmo de
                                                   las naturalezas.

Los hombres aman a las mujeres porque se parecen al mar.

Angelicante ciencia,
cueva de abrazos donde el entendimiento entenderá
que es científico el caballo que abrocha claveles entre los                                                                               [hombres
en vez de alfombras y murmullos entre las estrellas.

Desterrarse en un entierro.

Lo irracional es racional porque ambiciona ambas ambiciones.

Para mudar las cosas
y dar crédito a tu trabajo
de hacerte una mejorada posada sin estrechez
no basta cambiar tu histórica luz interior,
centro de extranjeras amenazas:
debes andar sin comillas, en la simplicidad de todos,
como si fueras un punto.

Están viviendo un neolítico
en el que se va descubriendo nuestra naturaleza
como un terremoto que se ha roto la lengua.
La naturaleza nos parece que no se parece a lo real
que se aparece en lo que oímos de la vida,
y esta crisis hecatomba diluvios
y alrededor todo se metamorfea en todo.

Arte es inventarse con las propias palabras
aunque esto parezca una grosería
entre calmados calmadosos.
Contra su calma: el imprevisto.

Que el amor propio
ame el carácter y la persona del ser amado
y no sólo su desnudez bajando las escaleras
desvestida de reina
y rodeada de retratos de familia.

El alma es una olla
donde se cuecen los alimentos de nuestro entusiasmo
y con éste
crece abrazado y entregado el corazón.
Para que este corazón no desate nieves
sino un sol templado y un laurel de hojas
en el alma de la olla del alma
como en el hoyo de la guitarra
debe nacer la música que venza los infiernos
Así,
    el puchero que el alma cocina
                                            será sabrosa luz.

Vivir para aumentarnos,
para aumentar nuestro humanismo hasta que sea crónico.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Esa cosa con plumas - Emily Dickinson - Estados Unidos


La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada,

y suena más dulce en el vendaval;
y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo
que a tantos ha dado abrigo.

La he escuchado en la tierra más fría
y en el mar más extraño;
y nunca, ni en la mayor adversidad,

me pidió una migaja.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Cielo - Claudio Rodríguez - España


Ahora necesito más que nunca
mirar al cielo. Ya sin fe y sin nadie,
tras este seco mediodía, alzo
los ojos. Y es la misma verdad de antes,
aunque el testigo sea distinto. Riesgos
de una aventura sin leyendas ni ángeles,
ni siquiera ese azul que hay en mi patria.
Vale dinero respirar el aire,
alzar los ojos, ver sin recompensa,
aceptar una gracia que no cabe
en los sentidos pero les da nueva
salud, los aligera y puebla. Vale
por mi amor este don, esta hermosura
que no merezco ni merece nadie.
Hoy necesito el cielo más que nunca.
No que me salve, sí que me acompañe.
De Alianza y condena, 1965

martes, 27 de diciembre de 2016

Canción - Federico García Lorca - España


Por las ramas del laurel
vi dos palomas oscuras.
La una era el sol,
la otra la luna.
Vecinitas, les dije,
¿dónde está mi sepultura?
En mi cola, dijo el sol.
En mi garganta, dijo la luna.
Y yo que estaba caminando
con la tierra a la cintura
vi dos águilas de mármol
y una muchacha desnuda.
La una era la otra
y la muchacha era ninguna.
Aguilitas, les dije,
¿dónde está mi sepultura?
En mi cola, dijo el sol.
En mi garganta, dijo la luna.
Por las ramas del cerezo
vi dos palomas desnudas,
la una era la otra
y las dos eran ninguna.
De Primeras canciones
Por las ramas del laurel - Isabel Parra