Chet Baker - Like Someone In Love

miércoles, 7 de octubre de 2009

QUIJOTESCAS/2 - Jinojepa del Cervantes - Gerardo Diego - España

Miguel de Cervantes
Ay Cervantes, Cervantes, Cervantes;
pero, hombre (y por vía de apremio)
¿por qué no llegaste quince años antes?
Déjame que te jinojepe
porque aunque sepas mucho más que Lepe
y más que Lepijo
y más que su hijo
no sabes lo que es una jinojepa.

Una jinojepa es una chanza
como la de Cipión y Berganza
y también como hablar por bernardinas
—que ahora dicen en camelo—.
Abre bien los ojos y mira a don Quijote
que ya estamos en la cueva de Montesinos
—¿otra vez, Rafael, con Marisa y Salsipuedes?—
y arriba queda Sancho Panza.

Tu Don Quijote es una jinojepa monstruosa
y tu «Vive Dios que me espanta»
es otra de juguete.
Por aquí anda Rinconete en su rincón,
cripta o boquete,
y se asoma y sube y baja un Angelo-
te García Lo-
pe,
pe, pe, yo sé lo que digo
y Cortadillo es de café con leche
y el Oidor es Carlos de la Vega.
Y el bachiller Sansón Carrasco
viene de Tomé Cecial,
y para ese chasco
hacen falta narices
y quitárselas para empinar la bota
y Sancho no lo cree el muy pasota.

Por allá va Manzanos
que guiña el ojo mejor que Maese Pedro
y el Licenciado Vidriera pegado a la misma
a ver los pájaros, las parejas y la grúa.
Y los del dominó por esos prados
ahorcando cinco dobles:
son como criaturas, pobrecillos,
y el jinojepero primero
que es Pepe García Nieto
y los votos del Clase que es Don Paco Pavón,
y los cuatro evangelistas Lucas y Marquitos
y Mateo que lo busco y no lo veo
y otro jinojepánico, Juanito Pérez Creus,
y atado a su columna de cristal y jacinto
Delgado Benavente que es otro Vidriera.

Y en un aprieto justo de poetisas
las hijas de las madres o al revés,
y en su bauprés, Garcés.

Ay Cervantes, Cervantes, Cervantes
¿por qué no viniste antes
y ahora te encoges y te alargas y te alargas?
Averígüelo Vargas.
Descíframelo, Borges.

Gerardo Diego creó la jinojepa, que era un epigrama, generalmente de denuesto a un compañero de versos. Es curioso el origen de la palabra jinojepa. Cuenta Gerardo que en cierta ocasión ayudaba a un alumno a recordar alguna serranilla, y recitaba lentamente la famosa del marqués de Santillana en espera de que el examinando la recordase. «Moça tan fermosa non vi en la frontera...como la vaquera...de la...» En este punto, al muchacho se le iluminó la bombilla del caletre y soltó triunfante: «De la Jinojepa». Y el poeta agarró inmediatamente la palabra y creó las jinojepas. (Jaime Campmany)

No confundir jinojepa con jitanjáfora: creación caprichosa de sonidos que podrían ser palabras, sin más sentido que el eufónico. El término fue acuñado por el escritor mexicano Alfonso Reyes, que lo tomó de unos versos del cubano Mariano Brull:

Filiflama alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveolea jitanjáfora
liris salumba salífera.

domingo, 4 de octubre de 2009

Ya no sé desear más que la vida - José Antonio Muñoz Rojas - España

Le soleil rouge - Joan MiróYa no sé desear más que la vida,
porque entre las victorias de la muerte
nunca tendrá la grande de tenerte
como una de las suyas merecida.

Y porque, más que a venda y más que a herida,
está mi carne viva con quererte,
e, igual mi corazón que un peso inerte,
halla su gravedad en tu medida.

¡Qué temblor no tenerlo en ningún lado,
ni en el pecho, la vena o la palabra,
y a lo mejor en valle, fuente o roca!

¡Corazón prisionero y emigrado,
que con cada latido el hierro labra,
y que convierte en sueño cuanto toca!

Tu oficio, poeta... - José Antonio Muñoz Rojas - España

Joan MiróPara que algo quede de este latir,
para que, si alguien quiere mirarse, pueda;
para calmar quizá alguna sed, y que alguien diga
«a mí me pasó algo semejante».
Los poetas estamos para eso:
para ofrecerles tránsito a los demás,
para que se encaramen sobre nuestros latidos, y que divisen
un poco más allá, en medio
de tanta oscuridad como nos circunda.
A veces nada tiene sentido, ni siquiera
que me des la mano o ese
limón redondo tan bello en la vereda.
A veces lo que tiene sentido no tiene sangre,
ese poco de sangre por la cual se muere.
Todo es ganas de morir de otra manera,
ganas de imitar a los ríos y que la tierra vea
que hay otras aguas y otras penas, y los cielos
contemplen misericordiosamente
nuestras peregrinaciones.
Tu oficio, poeta, es contemplar,
que todo se te escriba dentro; luego,
quizá leer allí mismo, quizá decir a los otros
lo que allí mismo, escrito, tú lees.

Me gusta su contención meditativa y su vena irracional, cómo esos dos elementos están presentes en su poesía. Ese diálogo entre lo irracional y lo meditativo, entre la serenidad y el impulso, entre el furor y la rienda caracterizan un mundo muy atractivo. (Luis García Montero)

José Antonio Muñoz Rojas es una de esas voces auténticas de la poesía. La suya es una poesía profundamente lírica, emotiva, no sólo en el verso, sino también cuando nos ha regalado esa maravillosa prosa que habla de cosas tan sencillas y tan inmediatas, tal y como puede verse en Las cosas del campo o en Las musarañas. Él sabe entrar perfectamente en esos elementos tan humildes para descubrir su lado más poético. (José Antonio Mesa Toré)

Yo siempre digo que Muñoz Rojas es el paradigma del bien nacido, limpio de corazón, amigo de sus amigos, un hombre cuya honradez está a carta cabal... Y también en su escritura era un hombre limpio, trasparente. Es una obra llena de emociones primarias y de valor. (José Manuel Caballero Bonald)

Me parece que hoy en día es de los grandes maestros que todavía sobreviven, un vínculo clarísimo entre las generaciones actuales y otras pasadas como la del 27. Su poesía es espléndida, con mucha presencia de lo meticuloso y de lo menor, de cántico de la existencia desde la búsqueda del detalle y de la humildad. (Carlos Marzal)

Toda su poesía es increíble. Al igual que su calidad humana, esa sonrisa suya entre familiar y divertida. De su poesía destaca la verdad, algo que los poetas suelen olvidar mucho. Él es un poeta del campo, de su tierra, del amor y de la verdad. (Pablo García Baena)

José Antonio Muñoz Rojas es un poeta finísimo, inspirado, desde luego uno de los grandes. (Ángel González)

Su prosa es bellísima y su poesía inigualable, con una aparente sencillez cargada de profundidad. Decía Dámaso Alonso que desde Platero y yo, el libro en prosa más bello que se había escrito era Las cosas del campo. (María Victoria Atencia)

Todas estas cosas, y muchas más, decían de José Antonio Muñoz Rojas sus compañeros poetas.
Se nos fue hace unos días, no quiso acabar de cumplir cien años. Descanse.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

QUIJOTESCAS/1 - Sueña Alonso Quijano - Jorge Luis Borges - Argentina

Muerte de Don Quijote - Gustavo Doré
El hombre se despierta de un incierto
Sueño de alfanjes y de campo llano
Y se toca la barba con la mano
Y se pregunta si está herido o muerto.

¿No lo perseguirán los hechiceros
que han jurado su mal bajo la luna?
Nada. Apenas el frío. Apenas una
Dolencia de sus años postrimeros.

El hidalgo fue un sueño de Cervantes
Y Don Quijote un sueño del hidalgo.
El doble sueño los confunde y algo

está pasando que pasó mucho antes.
Quijano duerme y sueña. Una batalla:
Los mares de Lepanto y la metralla.

Con este poema, Salvo el Crepúsculo inaugura una serie titulada QUIJOTESCAS, que dará cabida a una parte de lo que escritores y poetas de distintas épocas y países han dicho sobre el loco genial.
La serie no tendrá ningún tipo de periodicidad, sino que se desarrollará al albur del estado de ánimo del responsable de este blog.
Dado que "todo el mundo" ha escrito sobre El Quijote, tendremos para una buena temporada. Espero que lo disfruten.

Exterior del gato - Carlos Barral - España


Ser el gato,
hacer un esfuerzo y ser el gato
transitorio del alba y en la cumbre
del mundo transitado, y presumible.

Ser por fuera del gato todo el gato posible
después del atigrado resplandor de la noche
última y la pasmada contracción felina.
Comenzar en el zinc al borde de las uñas,
en el cielo que escurre el canalón vacío
y en la flor espectral que crece entre las rejas.

El gato que despierta paso a paso las viejas
miserables espaldas de fábrica baldada
y el aire algodonoso de las ramas al suelo
y la tierra afeitada del muro hasta el camino
y hasta el bidón sonoro que su peso estremece.

Ser gato por fuera y tan cabal. Parece
que el mundo quepa dentro de esta pausa ondulada
precisa como un astro, que te llama
y a quien no negarás el pararte desnuda
donde nadie hubiera imaginado

aurora sobre el muro desconchado,
alba rosada sobre el gris de un gato,
con las puntas nocturnas de los pechos
apuntando a esos hombres cavilosos
que llegan tan despacio, pisando en las afueras.

Porque conocía el nombre de los peces... - Carlos Barral - España

Barco - Arte romano
Porque conocía el nombre de los peces,
aún de los más raros,
y el de los caladeros, y las señas
de las lejanas rocas submarinas,
me dejaban revolver en las cestas,
tocarlos uno a uno, sopesarlos,
y comentaban conmigo abiertamente
las sutiles cuestiones del oficio.
Porque entendía de nudos y de velas
y del modo de armar los aparejos,
me llevaban con ellos muchas veces;
me regalaban el quehacer de un hombre.
Sentía con orgullo
enrojecérseme las manos al contacto del cáñamo,
impregnarme
un fuerte hedor a brea y a pescado.
Sabía casi todo de aquella vida simple,
de aquel azar diario y primitivo.

Sólo que aquella ciencia era lujosa.
No supieron contarme
o no pude entender cómo era aquello
en los días peores, las amargas
semanas de paciencia,
cuando el viento del norte
roe las entrañas y se harta la pupila
de escudriñar los cielos,
en los días confusos,
cuando el mar de borrosos contornos
es sólo como un cascote de vidrio
semienterrado en el fango,
un desagradable incidente o una trampa
para los que pasan corriendo
ciegos bajo la lluvia.

martes, 29 de septiembre de 2009

Fragmento de Historia de un amor - Roque Dalton - El Salvador

Max Ernst
IV
EL PASO DE LOS AÑOS

ELLA (un martes):

La melancolía no te sirve ya para nada:
sólo para escupir sobre el cesto de papeles,
lamentar el final de tu amada botella de ginebra
y decidirte a no ir más a ese sucio cine de Holesovice
donde te espera Zdena con la nariz helada como un perro.
Ahora te levantas tardísimo
y en el espejo tu lengua luce blanca y amarga,
tampoco esas rotundas marchas hitlerianas
sirven para azuzarte más el corazón matutino.
Es propio de una juventud como la tuya,
demasiado larga, quiero decir.
Ni el olvido es la tormenta que imaginaste:
tan solo un tenue velo de color amarillo
cayendo por su propio peso en el acuario de las orquídeas.
Tendrás una madurez común,
disputarás con tus hijos la lonja más gorda del steak familiar
y para poner sabor dramático en tu vida
te bastarán ciertos sábados con Beethoven y Bach.
Ésa es la gloria bíblica.
Cada quinientos años nace un hombre que escapa a esta ley.
Lo demás es cuestión de tu orgullo, espejismos.

YO:

Notable esfuerzo para acusarme
de tener citas con Zdena.
La estupidez y la falta de sueño
son las únicas causas de la vejez.
Con mi (lo acepto) irritante brillantez
y con saltar de la cama a las doce del día
pienso seguir siendo un muchacho por treinta años más.
Luego me derrumbaré (por respeto a mis hijos)
y mi epitafio será falso y piadoso:
"Entre los 26 y los 27 años,
etapa que se prolongó durante toda su vida,
fue el hombre más inteligente del mundo.
Después se casó".