Chet Baker - Like Someone In Love

lunes, 29 de octubre de 2007

Fragmento de El barco borracho - Arthur Rimbaud - Francia

El barco borracho - Pepe Yáñez
...
Sé de cielos que estallan en rayos; sé de trombas,
resacas y corrientes: ¡sé de la noche y del alba
exaltada al igual que un pueblo de palomas,
y he visto algunas veces, lo que el hombre creyó ver!
¡He visto en el ocaso, manchado de horror místico,
el sol iluminando coágulos violeta,
igual que los actores de los dramas antiguos,
las olas rodar lejos con temblor de muaré!
¡Soñé la noche verde de nieves deslumbrantes,
besos que suben lentos a los ojos del mar,
las savias inauditas correr, y el despertar
amarillo y azul de fósforos cantores!
¡Seguí durante meses, como un ganado histérico,
viendo asaltar las olas los firmes arrecifes
sin pensar que los pies luminosos de las Marías
pudiesen bridar el morro de los océanos asmáticos!
¡He embestido, sabéis, increíbles Floridas,
ojos de pantera con piel humana, mezclando
a las flores! ¡Arcos iris tendidos como riendas
bajo el horizonte marino, a glaucos rebaños!
He visto fermentar los enormes pantanos,
trampas en cuyos juncos se pudre un Leviatán;
derrumbarse las aguas en medio de bonanzas
en abismos lejanos cayendo en catarata.
Glaciares, soles de plata, olas de nácar, cielos de brasa,
zabordas odiosas al fin de oscuros golfos,
donde sierpes gigantes por chinches devoradas,
de árboles torcidos caen entre negras fragancias.
...

domingo, 28 de octubre de 2007

Fragmento de East Coker - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos

East Coker - Philip Guston
I

En mi principio está mi fin. Una tras otra,
las casas se levantan y caen, se derrumban, se amplían,
son repuestas, derruídas, restauradas, o en su lugar
se extiende un descampado, o una fábrica, o una circunvalación.
Viejas piedras en nuevos edificios, vieja leña en nuevas hogueras,
nuevas hogueras en ceniza, y ceniza en la tierra
que ya es carne, pellejos y heces,
huesos humanos y animales, tallos de trigo y hojas.
Las casas viven, mueren: existe un tiempo para edificar
y otro para la vida y la generación,
y otro para que el aire rompa el vidrio desportillado
y sacuda las tablas donde corretea el ratón de campo
y el raído tapiz que exhibe su callado lema.

En mi principio está mi fin. Ahora cae la luz
a lo largo del descampado, desertando la senda
atechada de ramas, en la penumbra de la tarde,
donde el talud te acoge al paso de la furgoneta,
y la senda persiste en dirección
al pueblo, hipnotizada en el calor
vibrante. En la calina, la piedra gris absorbe,
no refracta, la luz encandencida.
Duermen las dalias en la quietud vacía.
Esperan al búho madrugador.
En ese descampado,
si no te acercas mucho, si no te acercas mucho,
en una medianoche de verano, podrás oír el son
del tamboril y la dulzaina,
y ver danzar en torno de la hoguera
la sociedad del hombre y la mujer
en un baile señal de matrimonio
honroso y conveniente sacramento
dos y dos, necesaria conjunción,
enlazados del brazo o de la mano
en muestra de concordia. Alrededor del fuego,
brincando entre las llamas, o reunidos en corros,
rústicamente graves o festivos,
alzan sus fuertes pies en zapatos groseros,
pies de tierra y arcilla con júbilo campestre,
el de quienes descansan bajo tierra
alimentando el trigo. Manteniendo el compás,
manteniendo ese ritmo mientras bailan
como viven al ritmo de los ciclos vivientes,
el tiempo de las estaciones y las constelaciones
el tiempo del ordeño y el tiempo de la siega
el tiempo del acoplamiento del hombre y la mujer
y el de los animales. Pies que suben y bajan.
Comida y bebida. Estiércol y muerte.

Despunta el alba, y otro día
se dispone al calor y la quietud. Mar adentro, la brisa de la aurora
se desliza y encrespa. Estoy aquí
o allí, o en otra parte. En mi principio.

viernes, 26 de octubre de 2007

Fragmento de Los hombres huecos - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos

Los hombres huecos - Jorge Oteiza
Somos los hombres huecos
somos hombres de trapo
unos en otros apoyados
con cabezas de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas
cuando cuchicheamos
son quedas e insensatas
como el viento en la hierba seca
o el paso de las ratas
sobre los vidrios rotos
de nuestro seco sótano

hechura informe, sombra sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento;

aquellos que han cruzado
con la mirada fija
al otro Reino de la muerte
nos recuerdan -si acaso- no
como almas perdidas y violentas,
sino como hombres huecos,
hombres de trapo.


IV

Los ojos no están aquí
aquí no hay ojos
en este valle de astros moribundos
en este valle hueco
esta quijada rota de nuestros reinos perdidos

en este último lugar de encuentro
avanzamos a tientas
y evitamos hablar
juntos en la ribera del río tumefacto

ciegos, a menos que
los ojos reaparezcan
como el astro pequeño
rosa multifoliada
del reino crepuscular de la muerte
que sólo es esperanza
para los hombres huecos.

jueves, 25 de octubre de 2007

Culminación del dolor - Charles Bukowski - Norteamericano nacido en Alemania

Number 33 - Jackson Pollock
oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve cazador
ticket de la lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...

poco importa

poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso

nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

martes, 23 de octubre de 2007

Epitafio de un tirano - W. H. Auden - Reino Unido - Estados Unidos

Forest Whitaker en 'El último rey de Escocia'
No perseguía sino cierto tipo de perfección
Y la poesía que inventó era fácil de comprender;
Conocía la estupidez humana como la palma de su mano,
Y mostraba interés por armadas y ejércitos;
Cuando reía, respetables senadores se doblaban de risa,
Y cuando sollozaba los niños se morían en las calles.
Enero 1939

domingo, 21 de octubre de 2007

Fragmentos del Tao Te King - Lao Tsé - China

Bamboo
Si el cielo y la tierra duran siempre es porque no viven para sí mismos.

Siguiendo este ejemplo, el Sabio avanza al retroceder; al descuidarse, se conserva. Como no busca su provecho, todo tiende a su provecho.
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Sin salir por la puerta, es posible conocer todo el mundo; sin mirar por la ventana, es posible darse cuenta de las vías del cielo, principios que rigen todas las cosas. -Cuanto más lejos se va, menos se aprende.

El Sabio llega a la meta, sin haber dado un paso para alcanzarla. Conoce, antes de haber visto, por los principios superiores. Termina, sin haber actuado, por su influencia trascendente.
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Aquel que habla mucho, demuestra con eso que no conoce el Principio.

Aquel que conoce el Principio no habla. Mantiene su boca cerrada, retiene su respiración, embota su actividad, se libera de cualquier complicación, templa su luz, se confunde con el vulgo. He aquí la misteriosa unión con el Principio.

A un hombre tal, nadie puede atraerlo con favores, ni despreciarlo con malos tratos. Es insensible a la ganancia y a la pérdida, a la exaltación como a la humillación. Siendo así, es de lo más noble que hay en el mundo.

El Tao Te King, uno de los libros más enigmáticos e influyentes de la cultura oriental, parece que fue escrito en épocas de Confucio. Efectivamente Lao Tsé, el Viejo Maestro, nació, según las crónicas, hacia 570 a.C. en la población de Hai, del reino de Tch'en.
El Taoísmo fue, ante todo, un modo de ver y comprender la vida. La palabra Tao significa "cabeza", "principio" o "camino", como principio metafísico. El término Te puede traducirse como "virtud", "fuerza", "poder". King, por su parte, significa "libro"; con lo que Tao Te King podría traducirse como "Libro del principio metafísico y de su virtud activa".
El libro se compone de 81 capítulos sin orden aparente. Según la leyenda, el original estaba escrito en palillos de bambú, pero un día esos palillos cayeron al suelo y el libro se desordenó. Sin embargo, según la misma leyenda, los sabios son capaces de ordenar de nuevo los versos y leer el Tao Te King como es debido.

Rubaiyyat - Omar Jayyam - Persia

Omar Jayyam
Yo tenía un maestro cuando estaba en la escuela.
Después fui maestro y creí triunfar.
Escucha el final. Todo esto es tan sólo
un puñado de polvo bajo el soplo del viento.

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Quien es dueño de medio pan
y tiene un nido donde abrigarse
y no es señor ni siervo de nadie,
disfruta una muy dulce existencia.

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Reuníos, amigos, después de mi muerte.
Gozad todos juntos y cuando el copero
os escancie un buen vino, más añejo que nunca,
recordad a Jayyam y bebed recordándolo.

Jayyam, o cómo un buen matemático y astrónomo, borrachín y fumador de hachís, puede convertirse en un magnífico poeta.