Chet Baker - Like Someone In Love

lunes, 27 de julio de 2015

Senza Flash - Adam Zagajewski - Polonia


Senza flash!  "Sin flash!"
(exclamación que se oye a menudo en las galerías italianas)

Sin llama, sin noches de insomnio, sin ardor,
sin lágrimas, sin grandes pasiones, sin convencimiento.
Viviremos así: senza flash.

Queda y pausadamente, dócilmente, entre sueños,
las manos manchadas con la tinta negra de los diarios,
las caras grasientas de crema: senza flash.

Turistas sonrientes, camisas impecables,
Herr Lange y Miss Fee, Monsieur et Madame Rien
entrarán en el museo: senza flash.

Se detendrán ante el cuadro de Piero della Francesca, donde
Cristo, casi enajenado, surge de la tumba,
resucitado, libre: senza flash.

Quizás ocurra entonces algún hecho imprevisto:
se agite el corazón bajo el tejido suave,
se haga el silencio, destelle el flash.
Versión de Elzbieta Bortkiewicz

sábado, 25 de julio de 2015

Literatura y ciencia/ 18 - ILEANA: la Galaxia de Andrómeda... - Ernesto Cardenal - Nicaragua

Galaxia de Andrómeda
ILEANA: la Galaxia de Andrómeda,
a 700.000 años luz,
que se puede mirar a simple vista en una noche clara,
está más cerca que tú.
Otros ojos solitarios estarán mirándome desde Andrómeda,
en la noche de ellos. Yo a ti no te veo.
Ileana: la distancia es tiempo, y el tiempo vuela.
A 200 millones de millas por hora el universo
se está expandiendo hacia la Nada.
Y tú estás lejos de mí como a millones de años.

jueves, 23 de julio de 2015

S'i' 'l dissi mai / Canto 206 - Petrarca - Italia


S'i' 'l dissi mai, ch'i' vegna in odio a quella
del cui amor vivo, e senza 'l qual morrei;
s'i' 'l dissi, che miei dì sian pochi, e rei,
e di vil signoria l'anima ancella;
s'i' 'l dissi, contra me s'arme ogni stella,
e dal mio lato sia
paura e gelosia,
e la nemica mia
più feroce vèr' me sempre e più bella.

S'i' 'l dissi, Amor l'aurate sue quadrella
spenda in me tutte, e l'impiombate in lei;
s'i' 'l dissi, cielo e terra, uomini e dèi
mi sian contrarî, et essa ogni or più fella;
s'i' 'l dissi, chi con sua cieca facella
dritto a morte m'invia,
pur come suol si stia,
né mai più dolce o pia
vèr' me si mostri, in atto od in favella.

S'i' 'l dissi mai, di quel ch'i men vorrei,
piena trovi quest'aspra e breve via;
s'i' 'l dissi, il fero ardor, che mi desvia,
cresca in me, quanto il fier ghiaccio in costei;
s'i' 'l dissi, unqua non veggian li occhi mei
sol chiaro, o sua sorella,
né donna, né donzella,
ma terribil procella,
qual Faraone in perseguir li ebrei.

S'i' 'l dissi, co i sospir, quant'io mai fêi,
sia pietà per me morta, e cortesía;
s'i' 'l dissi, il dir s'innaspri, che s'udia
si dolce allor che vinto mi rendei;
s'i' 'l dissi, io spiaccia a quella ch'i' tôrrei,
sol, chiuso in fosca cella,
dal dì che la mamella
lasciai, fin che si svella
da me l'alma, adorar: forse e 'l farei.

Ma s'io no 'l dissi, chi sì dolce apria
meo cor a speme ne l'età novella,
regga 'ncor questa stanca nacivella
col governo di sua pietà natia,
né diventi altra, ma pur qual solìa
quando più non potei,
che me stesso perdei,
né più perder devrei.
Mal fa, chi tanta fé sì tosto oblia.

I' no 'l dissi già mai, né dir porìa,
per oro, o per cittadi, o per castella.
Vinca 'l ver dunque, e si rimanga in sella,
e vinta a terra caggia la bugia.
Tu sai in me il tutto, Amor: s'ella ne spia,
dinne quel cher dir dêi.
I' beato direi,
tre volte, e quattro, e sei,
chi, devendo languir si morì pria.

Per Rachel ho servito, e non per Lia;
né con altra saprei
viver; e sosterrei,
quando 'l ciel ne rappella,
girmen, con ella,          in sul carro de Elia.
______________________________

Si jamás dije tal, que me odie aquella1
de cuyo amor yo vivo, sin el cual moriría;
si lo dije, sean míseros y contados mis días,
y sea de vil señoría el alma sierva;
si lo dije, que se arme en contra mía toda estrella
y pónganse a mi lado
miedo y celos,
y que sea mi enemiga
contra mí más feroz siempre y más bella.

Amor, si dije tal, tus saetas de oro
sean todas para mí, y las de plomo para ella;
si lo dije, hombres y dioses, cielo y tierra
enemigos míos sean, y ella cada vez más cruel;
si lo dije, que aquella persona cuya oculta faz
me envía recto a la muerte
mantenga su actitud habitual,
y que nunca más dulce o piadosa
respecto a mí se muestre, en gesto o voz.

Si jamás dije tal, que todo cuanto menos quiero
llene este camino mío áspero y breve;
si lo dije, el fiero ardor que me desvía
crezca en mí, y en ella el fiero hielo;
si lo dije, nunca vean los ojos míos
el sol brillante, o su hermana,
ni mujer, ni muchacha,
sino terrible tormenta,
cual Faraón al perseguir a los hebreos.

Si lo dije, por más que yo suspire
no haya para mí compasión ni cortesía;
si lo dije, vuélvase áspero el hablar que oía
tan dulce cuando vencido me rendí;
si lo dije, que yo le repugne a aquella que quisiera,
aún solo y encerrado en celda oscura,
desde el día en que dejé el pecho materno
hasta cuando se aparte
de mí el alma, adorar: tal vez lo haría.

Mas si yo no dije, aquella que tan dulcemente abría
mi corazón a la esperanza en la edad tierna,
guíe aún esta cansada navecilla
con el timón de su originaria piedad,
y que no cambie hacia mí, mas sea cual solía
cuando hacer más no pude,
que a mí mismo me perdí;
y más ya perder no debería.
Mal hace aquella que tanta fidelidad tan pronto olvida.

Y jamás dije tal, ni decirlo podría
por oro, o por ciudades o castillos.
Triunfe, por tanto, la verdad, y en arzón se mantenga,
y batida caiga a tierra la mentira.
Tú de mí sabes todo, Amor: si ella indaga,
di de mí todo aquello que decir debes.
Yo feliz diría,
innumerables veces,
quién, debiendo sufrir, antes se muere.

Por Raquel he servido, y no por Lia;
y con otra no sabría
vivir; me atrevería,
cuando el cielo me llame,
a irme, con ella,             en el carro de Elías.
Traducción y nota de Atilio Pentimalli
Petrarca
1 Había llegado a oídos de Laura un maligno comentario, según el cual Petrarca ocultaba bajo el nombre "Laura" la figura de otra mujer. Ante el desdén de la dama, el poeta protesta su inocencia.

martes, 21 de julio de 2015

Tant són li mals que·m fay soffrir / Dança e escondit - Jordi de Sant Jordi - España


    En la poesía trovadoresca clásica existía un género menor, el escondit, caracterizado por contener una excusación o justificación del enamorado con motivo de la acusación malintencionada de algún lausengier. Más que por los textos clásicos conservados (que se reducen a uno de Bertran de Born), el género es conocido por las indicaciones de las Leys d'Amors y por las muestras de su perduración en otras literaturas románicas, entre las que destaca la canción "S'i' 'l dissi mai" de Petrarca. Este poema es, pues, un escondit, pero, como sucede a menudo en la breve obra de Jordi de Sant Jordi, introduce innovaciones formales y matices temáticos: su métrica y su estructura no son las canónicas de una cançó, como pedía la costumbre, sino las más ligeras de una dança, y, por otra parte, la protesta de amor sincero está motivada por la incredulidad de la dama, sin la intromisión acusadora de terceros.

Tant són li mals que·m fay soffrir
com no·m cresets, dompne valén,
que de cert vos am leyalmén,
que·l cor del cors me vol sortir.

La jorn qu·yeu vi vostre cors gay,
al prim que·m mis en vos amar,
mon cor no poch, certes, lunyar
de vós un punt per altre may;
donchs, cresatz me qu·àls no desir,
ne tench nulh autre penssamén,
mas sol qu·yeu puscha finamén
a vós amar e cartenir.

Si no us dich ver, que prech a Dieu
que de tals crims si·acusatz,
d'on prenda mort apedregatz
per mans d'un malestruch jusieu,
sí que planguts de mon martir
no sia pas per nulha gen,
ans me maldiguen cruselmén
e·n me fas vinguen scupir.

Si no us dich ver, qu·ans de ma fi
ab ira fort me desesper,
a l'arm·e·l cors ab Luciffer
dimonis mil porten prop si;
e mays no·m pusquen sabollir,
ans per tostemps haja turmén,
e no trop amich ne parén
que·m vulhen bé, sinó mal dir.

Tornada

Castells d'onor, prech Déu m'asir
e tot li san, si coralmén
no us suy fis e leyal servén,
que us vulh amar ses deffalhir.
_______________________________

Tan fuerte es el dolor que me atormenta
cuando vos no creéis, valiosa dama,
que es muy cierto que os amo lealmente,
que se me sale el corazón del cuerpo.

En el día en que vi vuestra belleza,
desde el instante en el que empecé a amaros,
mi corazón no pudo ya alejarse
de vos ni un punto por ninguna otra.
Creed, pues, que no tengo otro deseo
ni albergo ningún otro pensamiento
que solamente el de poder amaros
y adoraros con toda cortesía.

Si no digo verdad, a Dios le ruego
ser acusado de tan graves crímenes,
que merezca morir apedreado
a manos de un judío malhadado,
para que nadie, viendo mi martirio,
quiera soltar por mí ninguna lágrima,
sino que, en cambio, todos cruelmente
me maldigan y escupan en mi cara.

Si no digo verdad, que una gran ira
antes de fallecer me desespere,
y que el alma y el cuerpo juntamente
con Lucifer me lleven mil demonios,
para que nunca puedan enterrarme
y que padezca eterno sufrimiento,
y que no encuentre amigos ni parientes
que quieran hacer más que maldecirme.

Tornada

Castillo honroso, pido a Dios y a todos
los santos que me odien si no soy
de corazón leal sirviente vuestro:
sin desfallecimiento quiero amaros.
Comentario y traducción de José María Micó

domingo, 19 de julio de 2015

Literatura fantástica/ 4 - Literatura satírica y burlesca/ 38 - Fragmentos de Micromegas. Historia filosófica - Voltaire - Francia


Capítulo primero
Viaje de un habitante del mundo 
de la estrella Sirio al planeta de Saturno

    En uno de esos planetas que giran alrededor de la estrella llamada Sirio había un joven de mucho ingenio a quien tuve el honor de conocer durante el último viaje que hizo a nuestro pequeño hormiguero; se llamaba Micromegas, nombre que conviene mucho a todos los grandes. Tenía ocho leguas de alto; por ocho leguas entiendo veinticuatro mil pasos geométricos de cinco pies cada uno.
    Algunos algebristas, gentes siempre útiles al público, tomarán de inmediato la pluma y llegarán a la conclusión de que si el señor Micromegas, habitante del país de Sirio, tiene de la cabeza a los pies veinticuatro mil pasos, que hacen cientoveinticinco mil pies de rey, y nosotros, ciudadanos de la Tierra, apenas tenemos más de cinco pies, mientras que si nuestro globo tiene nueve mil leguas de perímetro, llegarán a la conclusión, digo, de que es absolutamente necesario que el globo que lo ha producido tenga exactamente veintiún millones seiscientas mil veces más circunferencia que nuestra pequeña Tierra. Nada es más sencillo ni más habitual en la naturaleza. Los Estados de algunos soberanos de Alemania o de Italia, que pueden recorrerse en media hora, no son, comparados con el Imperio de Turquía, de Moscovia o de la China, más que una debilísima imagen de las prodigiosas diferencias que la naturaleza ha puesto en todos los seres.
    Por ser la talla de Su Excelencia de la altura que he dicho, todos nuestros escultores y todos nuestros pintores admitirán sin esfuerzo que su cintura puede tener cincuenta mil pies de rey de contorno; lo cual es una bonita proporción. [...]
   Nuestro viajero conocía maravillosamente las leyes de la gravitación y todas las fuerzas atractivas y repulsivas. Las utilizaba de manera tan apropiada que, unas veces con la ayuda de un rayo de sol, otras gracias a la comodidad de un cometa, iba de globo en globo, él y los suyos, como un pájaro salta de rama en rama. Recorrió la Vía Láctea en poco tiempo [...] Micromegas, tras haber dado sus buenas vueltas, llegó al globo de Saturno. Por acostumbrado que estuviese a ver cosas nuevas, al principio, contemplando la pequeñez del globo y de sus habitantes, no pudo dejar de sonreír con esa sonrisa de superioridad que a veces se les escapa a los más sabios. Porque, a la postre, Saturno no es apenas más que novecientas veces mayor que la Tierra, y los ciudadanos de ese país son enanos que sólo tienen mil toesas de alto aproximadamente. [...] Trabó estrecha amistad con el secretario de la Academia de Saturno, hombre de mucho ingenio, que en verdad no había inventado nada pero que daba muy buena cuenta de las invenciones de los demás, y hacía pasablemente pequeños versos y grandes cálculos. [...]


Capítulo VII
Conversación con los hombres

    "Oh, átomos inteligentes, en quienes el Ser eterno se ha complacido en manifestar su destreza y poder, sin duda debéis gustar de alegrías muy puras en vuestro globo; porque, teniendo tan poca materia y pareciendo todo espíritu, debéis pasar vuestra vida amando y pensando, que es la verdadera vida de los espíritus. No he visto en ninguna parte la verdadera felicidad, pero sin duda está aquí." A estas palabras todos los filósofos movieron la cabeza; y uno de ellos, más sincero que los demás, confesó de buena fe que, si se exceptúa un pequeño número de habitantes muy poco considerados, todo el resto es una reunión de locos, de malvados y de infortunados. "tenemos más materia de la que necesitamos para hacer mucho mal, dijo, si el mal viene de la materia, y demasiado espíritu si el mal viene del espíritu. ¿Sabéis, por ejemplo, que en el momento en que os hablo hay cien mil locos de nuestra especie, cubiertos con sombreros, que matan a otros cien mil animales cubiertos con turbantes, o que son matados por éstos, y que por casi toda la Tierra se hace así desde tiempo inmemorial?" El siriano se estremeció y preguntó cuál podía ser el motivo de esas horribles querellas entre animales tan frágiles: "Se trata, dijo el filósofo, de algunos montones de barro del tamaño de vuestro talón. No es que ninguno de esos millones de hombres que se hacen degollar pretenda un comino sobre esos montones de barro. Sólo se trata de saber si pertenecerá a cierto hombre que se llama Sultán, o a otro que se llama, no sé por qué, César. Ninguno de estos dos ha visto ni verá nunca el pequeño rincón de la tierra de que se trata, y casi ninguno de esos animales que se degüellan mutuamente ha visto nunca al animal por el que se degüellan.
    "- ¡Ah, desdichados!, exclamó el siriano indignado, ¿puede concebirse ese exceso de rabia obligada? Me dan ganas de dar tres pasos y aplastar de tres pisadas todo ese hormiguero de asesinos ridículos.
    - No os toméis la molestia, le respondieron; bastante trabajan ellos en su ruina. Sabed que al cabo de diez años no queda nunca la centésima parte de esos miserables; sabed que, aunque no saquen la espada, el hambre, la fatiga y la intemperancia dominan a casi todos. Además, no es a ellos a quienes hay que castigar, sino a esos bárbaros sedentarios que, desde el fondo de su gabinete, ordenan, mientras hacen su digestión, la matanza de un millón de hombres, y que luego van a dar las gracias solemnemente a Dios".
    El viajero se sintió movido a piedad por la pequeña raza humana, en la que descubría tan sorprendentes contrastes. "Puesto que vosotros sois del pequeño número de sabios, dijo a aquellos señores, y aparentemente no matáis a nadie por dinero, decidme, por favor, ¡En qué os ocupáis? - Disecamos moscas, dijo el filósofo, medimos líneas, reunimos números, estamos de acuerdo en dos o tres puntos que entendemos, y disputamos sobre dos o tres mil que no entendemos." [...]
Traducción de Mauro Armiño

Serendipia imitando a Jonathan Swift

Jonathan Swift, contemporáneo de Voltaire, publica Los Viajes de Gulliver en 1726, haciendo alusión a dos supuestas lunas que orbitaban Marte, dando sus distancias al planeta y sus períodos de rotación con gran precisión para la época. Hay que tener en cuenta que Jonathan Swiftt escribió la novela un siglo y medio antes del descubrimiento oficial de las dos lunas de Marte, Fobos y Deimos (Asaph Hall las descubre en 1877).

Voltaire, gran lector y admirador de Swift, escribe en su novela Micromegas (1752) haciendo mención a los dos satélites del planeta Marte:
"...Al salir de Júpiter atravesaron un espacio de cerca de cien millones de leguas, y costearon el planeta Marte, el cual, como todos saben es cinco veces más pequeño que nuestro glóbulo, y vieron dos lunas que sirven a este planeta y no han podido descubrir nuestros astrónomos".

Aunque siempre se ha querido ver en esto una suerte de misterio conspirativo, en ambos casos los dos autores parece que se estaban haciendo eco de una idea muy corriente en los ambientes intelectuales de la época, surgida de las primeras opiniones del astrónomo Johannes Kepler (previas a que enunciara sus famosas tres leyes), basadas a su vez en una teoría misticista relacionada con los sólidos perfectos. La precisión de los datos, en ambos casos, se debe a los cálculos mecánicos realizados a principios del s.XVIII con base en la ley de la Gravitación Universal, referidos a cuál sería el período de rotación y distancia a Marte de un supuesto cuerpo orbitante en torno a dicho planeta. Se trata por tanto de una serendipia, puesto que la óptica disponible durante la vida de ambos autores no permitía ver esos cuerpos celestes tan pequeños y que se separan tan poco de la esfera de Marte.

Debido a estas coincidencias, los dos mayores cráteres de Deimos (de unos 3 km. de diámetro cada uno) fueron bautizados como "Swift" y "Voltaire". (Wikipedia)

viernes, 17 de julio de 2015

Literatura fantástica/3 - Fragmento de Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll - Inglaterra


X. LA CUADRILLA DE LA LANGOSTA

La Falsa Tortuga suspiró profundamente y se limpió los ojos con el dorso de una aleta. Miró a Alicia y trató de hablar, pero durante uno o dos minutos los sollozos ahogaron su voz.
-Igual que si se le hubiera atragantado un hueso, dijo el Grifo; y se puso a sacudirla y a darle golpes en la espalda.
Al final, la Falsa Tortuga recobró la voz y, con lágrimas en las mejillas, prosiguió:
-Puede que no hayas vivido mucho en el fondo del mar...
-No -dijo Alicia.
-... y que nunca te hayan presentado a una langosta...
-Una vez la probé... -empezó a decir Alicia, pero en seguida se contuvo, y añadió-: No, nunca.
-... ¡así que no te imaginas qué cosa más perfecta es una Cuadrilla de Langostas!
-Realmente no. ¿Qué tipo de baile es? -preguntó Alicia.
-Bueno -comenzó el Grifo-, primero formas en fila a lo largo de la orilla...
-¡Dos líneas! -exclamó la Falsa Tortuga-. Focas, tortugas, salmones, etc.; entonces, una vez limpia la pista de medusas...
-Lo cual normalmente lleva su tiempo -interrumpió el Grifo.
-... avanzas dos pasos.
-¡Cada cual con una langosta de pareja! -gritó el Grifo.
-Por supuesto -dijo la Falsa Tortuga-: avanzas dos pasos con la pareja...
-... cambias de langosta y te retiras en el mismo orden -continuó el Grifo.
-Luego -agregó la Falsa Tortuga-, ya sabes, lanzas las...
-¡Las langostas! -vociferó el Grifo, dando un brinco.
-... a alta mar, lo más lejos posible...
-¡Nadas tras ellas! -chilló el Grifo.
-¡Das un salto mortal en pleno mar! -gritó la Falsa Tortuga, haciendo salvajes cabriolas.
-¡Nuevo cambio de langosta! -chilló el Grifo.
-A tierra otra vez y... Aquí concluye la primera figura -dijo la Falsa Tortuga, bajando súbitamente la voz. Y ambas bestias, que hasta el momento habían estado saltando como locas, se volvieron a sentar, apacibles y muy contristadas, mirando a Alicia.
-Debe de ser un baile muy hermoso -dijo tímidamente la niña.
-¿Quieres verlo un poco en la práctica? -dijo la Falsa Tortuga.
-Me gustaría mucho -dijo Alicia.
-¡Pues intentemos la primera figura! -dijo la Falsa Tortuga al Grifo-. Se puede hacer sin langostas, ¿no? ¿Quién cantará?
-Canta  -dijo el Grifo. Yo no recuerdo la letra.
Y, con aire solemne, se pusieron a bailar y a dar más y más vueltas alrededor de Alicia, pisándole los pies cada vez que pasaban cerca y marcando el compás con sus patas delanteras, mientras la Falsa Tortuga cantaba con voz triste y lenta la canción:

Apúrate, caracol -le instaba una pescadilla-,
que nos persigue un delfín: la cola casi me pisa.
¡Con qué ansia las langostas y las tortugas avanzan!
En la grava aguardan todas. ¿Quieres unirte a la danza?
¡Que sí, que no, que sí, que no,
la danza sí!
¡Que no, que sí, que no, que sí,
la danza no!

¡De veras no te imaginas qué delicioso será
cuando nos alcen y arrojen con las langostas al mar!
Y el caracol dice: "Gracias"; mas al mar aún no se lanza:
"¡Es muy lejos, es muy lejos! No quiero unirme a la danza."
¡Que sí, que no, que sí, que no,
la danza sí!
¡Que no, que sí, que no, que sí,
la danza no!

Ya sabes que hay otra orilla al otro lado del mar:
más te alejas de Inglaterra, más cerca de Francia estás
-al caracol dijo ella (le brillaban las escamas)-;
no palidezcas, querido, trata de unirte a la danza.
¡Que sí, que no, que sí, que no,
la danza sí!
¡Que no, que sí, que no, que sí,
la danza no!

-Gracias, es un baile interesantísimo -comentó Alicia, encantada de que por fin hubiera terminado-; y también me ha gustado esa curiosa canción sobre la pescadilla.
-¡Ah!, hablando de pescadillas -dijo la Falsa Tortuga-, ellas... Tú naturalmente ¿las has visto?
-Sí -dijo Alicia-, las he visto a menudo en la comi... -y se contuvo a tiempo.
-No sé dónde queda Lacomí -dijo la Falsa Tortuga-; pero si tan a menudo las has visto, sin duda sabrás cómo son.
-Creo que sí -contestó pensativamente Alicia-. Tienen la cola en la boca... y están cubiertas de pan rallado.
-Te equivocas en cuanto al pan rallado -dijo la Falsa Tortuga-: el mar se lo llevaría todo. Pero sí tienen la cola en la boca, y la razón es... -Entonces la Falsa Tortuga bostezó y cerró los ojos-. Cuéntale la razón y todo eso -le dijo al Grifo.
-La razón es -dijo el Grifo- que querían ir a bailar con las langostas. Y se lanzaron a alta mar. Y tenían que caer a gran distancia. Y se sujetaban la cola con la boca. Y no pudieron soltarla nunca más. Eso es todo.
-Gracias -dijo Alicia-, es muy interesante. Nunca había oído tantas cosas sobre las pescadillas.
-Aún te puedo contar muchas más, si quieres -dijo el Grifo-. ¿Sabes por qué las llaman pescadillas?
-Nunca se me ha ocurrido pensarlo -dijo Alicia-. ¿Por qué?
-El nombre tiene que ver con escasez y con antigüedad -replicó el Grifo en tono muy solemne.
Alicia se quedó muy intrigada:
-¡Con escasez y con antigüedad! -repitió, incrédula.
-Bueno -dijo el Grifo-. ¿Tú sabes que las pescadillas son muy delgadas?
-Naturalmente -contestó Alicia.
-Pues en eso se diferencian del llamado pez gordo, que es una variedad muy acaudalada.
-La distinción no es ninguna maravilla -se atrevió a observar Alicia.
-No -dijo el Grifo-, es más bien un motivo de contínuas pesadillas económicas. Y así, no han podido sobrepasar la primera fase de crecimiento. El problema, por lo demás, es tan antiguo como la lengua; de modo que su nombre viene también marcado como peç-cedilla. Ahora ya lo sabes.
-¿Y de qué están hechas? -preguntó Alicia.
-Pues de escamillas por fuera y pacotilla por dentro -replicó no sin impaciencia el Grifo-: cualquier renacuajo te lo diría.
-De ser yo la pescadilla -dijo Alicia, que aún seguía pensando en la canción-, le habría dicho al delfín: "¡Retírate, por favor! ¡No te queremos con nosotros!"
-Estaban obligadas a llevarlo -dijo la Falsa Tortuga-. No hay pez sensato que vaya a lugar alguno sin un delfín.
-¿Es cierto? -preguntó Alicia con voz de gran sorpresa.
-Claro que sí -dijo la Falsa Tortuga-. Si un pez viniera a decirme que se iba de viaje, le preguntaría: "¿Con qué delfín?"
-¿No querrá decir más bien "Con qué fin"? - dijo Alicia.
-Quiero decir lo que digo y digo lo que quiero decir - contestó ofendida la Falsa Tortuga. [...]
Traducción de Luis Maristany

miércoles, 15 de julio de 2015

La lira - Anacreonte - Antigua Grecia


Quiero ensalzar cantando a los Atridas,
quiero cantar a Cadmo,
mas de mi lira los sonoros nervios
tan sólo amores dicen.

Otra lira pulsar en otro tono
quise, con nuevas cuerdas
y al pretender cantar al fuerte Heracles,
tan sólo amores respondió mi lira.

Héroes, dejad de enardecer mi mente,
porque mi lira, sólo amores canta.