Barbara Mendes - So Many Stars (2017)

jueves, 30 de octubre de 2014

Fragmentos de Viaje al fin de la noche - Louis-Ferdinand Céline - Francia


    Los hombres se aferran a sus cochinos recuerdos, a todas sus desgracias, y no se les puede sacar de ahí. Con eso ocupan el alma. Se vengan de la injusticia de su presente revolviendo en su interior la mierda del porvenir. Justos y cobardes que son todos, en el fondo. Es su naturaleza. [...]

   Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón. [...]

    Lo peor es que te preguntas de dónde vas a sacar bastantes fuerzas para seguir haciendo lo que has hecho la víspera y desde hace ya tanto tiempo, de dónde vas a sacar fuerzas para ese trajinar absurdo, para esos mil proyectos que nunca salen bien, esos intentos para salir de la necesidad agobiante, intentos siempre abortados, y todo ello para acabar convenciéndote una vez más de que el destino es invencible, de que hay que volver a caer al pie de la muralla, cada noche, con la amenaza del día siguiente, y cada vez más precario, más sórdido. Ya no nos queda demasiada música dentro para hacer bailar la vida: ahí está. Toda la juventud ha ido a morir al fin del mundo en el silencio de la verdad. ¿Y a dónde ir, fuera, decidme, cuando no llevas contigo la suma suficiente de delirio? La verdad es una agonía que nunca acaba. La verdad de este mundo es la muerte. Hay que escoger: morir o mentir. Yo nunca he podido matar. [...]

    Perdemos la mayor parte de la juventud a fuerza de torpezas. Era evidente que me iba a abandonar mi amada, del todo y pronto. Yo no había aprendido aún que existen dos humanidades muy diferentes, la de los ricos y la de los pobres. Necesité, como tantos otros, veinte años y la guerra, para aprender a mantenerme dentro de mi categoría, a preguntar el precio de las cosas antes de tocarlas y, sobre todo, antes de encariñarme con ellas. [...]

    -"De acuerdo -respondió ella-. Acompáñame hasta mi casa y te daré un poco de dinero y después te vas a donde quieras." Quería dejarme tirado en plena noche y lo antes posible. Cosa normal. De tanto verte expulsado así, a la noche, has de acabar por fuerza en alguna parte, me decía yo. Era el consuelo. "Ánimo, Ferdinand -me repetía a mí mismo, para alentarme-, a fuerza de verte echado a la calle en todas partes, seguro que acabarás descubriendo lo que da miedo a todos, a todos esos cabrones, y que debe encontrarse al fin de la noche. ¡Por eso no van ellos hasta el fin de la noche! [...]

    En la fatiga y la soledad se manifiesta lo divino en los hombres. [...]
Louis-Ferdinand Céline

  Céline publicó Viaje al fin de la noche en 1932. Catorce años más tarde, en el prólogo a una nueva edición, escribe:

¡Vaya!, de nuevo ponen el "Viaje" en marcha.
¡Me da no sé qué!
Han pasado muchas cosas en catorce años.
Si no me viera tan forzado, obligado a ganarme la vida, te lo digo en seguida, lo suprimiría todo.     No dejaría pasar ni una línea.
Todo está mal enfocado. He hecho demasiado daño. [...]
El mundo de las intenciones me divierte... me divertía... ya no me divierte.
Si no me viera tan astringido, forzado, suprimiría todo... sobre todo el "Viaje"... De todos mis libros, el único verdaderamente dañino es el "Viaje"... Yo me entiendo... El fondo sensible...
¡Todo va a empezar de nuevo! ¡El aquelarre! Oirás gritar desde arriba, de lejos, de lugares sin nombre: palabras, órdenes...
¡Verás qué tiovivo!... Ya me dirás...
¡Ah, no vayas a creer que es un juego! Ya no juego... ni siquiera soy amable.
Si no estuviese ahí totalmente obligado, como en pie, la espalda contra algo... lo suprimiría todo.

martes, 28 de octubre de 2014

domingo, 26 de octubre de 2014

Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014 / Fragmentos - John Banville - Irlanda


Fragmentos de La carta de Newton
Me fallan las palabras, Clío. ¿Cómo pudiste seguirme el rastro?, ¿dejé en la nieve manchas de sangre? No intentaré disculparme. Quiero simplemente explicar, más bien, para que los dos podamos entender.  [...] He abandonado mi libro. Pensarás que estoy loco. Siete años le entregué...¡siete años! ¿Cómo puedo hacerte entender que ese proyecto es algo imposible para mí, cuando ni yo mismo lo entiendo? ¿Debo decir que he perdido la fe que tenía en la primacía del texto? Ahora no hacen más que interponerse en el camino personas reales, objetos, paisajes incluso. [...]

Oh, no estoy desesperado, ni mucho menos. Siento a mi alrededor la primavera, su trascendencia, su poder despreocupado. En estas extensiones congeladas florecen las emociones. Me paro a veces, contemplando una colina blanca con la porcelana tierna del cielo detrás, y siento una sensación tal de... de algo, no sé. En esa pantalla blanca aparecen cosas de todo tipo: la casa, un castaño, una ventana obscura en la que se refleja un rostro. Oh, y otras cosas, demasiadas para que pueda mencionarlas.
La carta de Newton, 1982

Fragmentos de El mar
Me asombra lo poco que ha cambiado en los más de cincuenta años transcurridos desde la última vez que estuve aquí. Me asombra, y me decepciona, e incluso diría que me aterra, por razones que se me hacen oscuras, pues ¿por qué iba a desear algún cambio, yo, que he vuelto para vivir entre los escombros del pasado? [...] Se supone que la vida, la auténtica vida, es una lucha, una acción y una afirmación inagotables, la voluntad embistiendo con su cabeza roma contra la pared del mundo, cosas por el estilo, pero cuando vuelvo la vista atrás me doy cuenta de que la mayor parte de mis energías se dedicaron siempre a la simple búsqueda de cobijo, de comodidad, de sí, lo admito, un rincón acogedor. Comprenderlo se me hace sorprendente, por no decir escandaloso. Antes me veía como una especie de bucanero que se enfrentaba a todo el que se me ponía a tiro con un alfanje entre los dientes, pero ahora me veo obligado a reconocer que me engañaba. Esconderme, protegerme, guarecerme, eso es lo único que realmente he querido siempre, amadrigarme en un lugar de calor uterino y quedarme allí encogido, oculto de la indiferente mirada del sol y de la severa erosión del aire. Por eso el pasado supone para mí un refugio, allí voy de buena gana, me froto las manos y me sacudo el frío presente y el frío futuro.
El mar, 2005

Fragmentos de Los infinitos
Cuenta. Los pasos que da hasta llegar al colegio. Las veces que el profesor dice determinada palabra en clase. Al volver a casa cuenta las grietas que hay en la acera, los hombres con quien se encontrará y las mujeres que verá, los latidos que le separan de un poste de telégrafo a otro, las veces que cantará el pájaro en aquella rama antes de que pase por debajo del árbol. Por la noche cuenta los latidos de su corazón. La imposibilidad de exactitud lo atormenta. Tantos de esto, tantos de lo otro, pero ¿cuándo algo que constituya la unidad? [...]

Y luego está la cuestión del tiempo. ¿Qué es por ejemplo un instante? Horas, minutos, segundos, ésos incluso resultan comprensibles, porque pueden medirse con el reloj, pero ¿qué quiere decir la gente cuando habla de un momento, un rato –un santiamén-, un abrir y cerrar de ojos? Solo son palabras, desde luego, pero rondan abismos silenciosos. ¿Fluye realmente el tiempo o es una sucesión de instantes inquietos que avanzan con tal rapidez que nos parecen unirse en una sola oleada inquebrantable? O es simplemente una gran quietud, que se extiende en todas direcciones, a través de la cual nos movemos como nadadores arrostrando un mar apático, infinito? ¿Y por qué ha de variar? ¿Por qué el tiempo de un dolor de muelas es tan diferente del tiempo que pasa comiendo una golosina, uno de los muchos dulces que con el tiempo van a causarle otra caries? Hay luces en el cielo que se alejaron de su fuente hace mil millones de años. Pero ¿son luces? No, solo luz, fluyendo sin cesar, moviéndose, a cada instante.
Todo se difumina por los bordes, todo se filtra por todo lo demás. Nada está aparte. [...] 

…y pensé en lo indecisos que son estos humanos, cómo tantean y exploran sus motivos, ocultando sus deseos, sus esperanzas e inquietudes a los otros y a sí mismos, eternos niños que son. [...]
Los infinitos, 2009

viernes, 24 de octubre de 2014

De visita - Jon Juaristi - España


Cuando llegue la hora, no hagas ruido.
La casa bulliciosa
olvidará tu paso al poco de irte
como se olvida un sueño desabrido.

No te valdrá el amor ni la paciente
entrega a su cuidado.
Márchate silenciosa,
suavemente.

Entre sus moradores, alguien crece
para quien defendiste la techumbre,
los muros y los altos ventanales
donde la luz cernida comparece
cada nueva mañana.

Es la costumbre:
Permanecer no entraba en el contrato
y es preciso partir
(de todos modos,
no pensabas quedarte mucho rato).
De Diario de un poeta recién cansado

miércoles, 22 de octubre de 2014

Poemas en forma de artefacto - Roger Wolfe - Inglaterra-España


1. Sofisma

Y ahora
que estás
en España
que como
ya sabrás
es un país
en el que impera
el Estado
de Derecho
nunca olvides
que tu libertad
termina
donde empieza
la libertad
de los demás
le dijo
el funcionario
del Ministerio
del Interior
al inmigrante
magrebí.


2. Derecho

Tienes derecho
a expresar
libremente
todo aquello
que te esté permitido decir.

lunes, 20 de octubre de 2014

Sin objetivo - David González - España


una fotografía
en blanco y negro.

una mujer
de principios
de siglo
desnuda
en un estudio
de parís.

no debo olvidarla nunca.

con el tiempo,
yo también puedo
llegar a ser eso:

una fotografía
en blanco y negro.

y tendré suerte,
muchísima suerte,

si alguien,

algún día,

en alguna parte,

me
mira.

sábado, 18 de octubre de 2014

Sirius - Fernando Garcín - España


Lo que sé del vino
sólo lo entiendo
cuando bebo.
La rueda de la vida
es fragilidad locura calma.
Fragilidad
locura
calma.
Que no tenga sentido
me trae sin cuidado.
Tiene belleza y es espantoso.
No me vanaglorio.
Trato de engrasar la rueda
todos los días
sin olvidarme de que existes.
No puedo olvidar que estás
porque eres lo que no soy,
lo que me hace escribir y no hacerlo.
Puedes acompañarme cuando quieras
pero no me preguntes nunca
cuánto falta para llegar.
De Eclipse

jueves, 16 de octubre de 2014

Corazón de nunca jamás - Juan Cobos Wilkins - España


Abandoné Nunca Jamás
para entrar en tu corazón.
                                      No supe
cómo me sucedía. Sólo intuí
-pero no quise interpretarlo- algún
obscuro signo: la escritura
similar al insomnio y el ensueño
igual a la escritura, evitar
a mis años la amenaza
ingenua del horóscopo o negarme
tres veces mi espejismo
en un espejo roto a medianoche.

Aún ahora
no acierto a comprender
a dónde huyó la Sombra, cuándo
venció el Pirata, si se hundirá
la Isla, pero escucho
mi adiós a aquella tierra
y como un niño en el exilio
llamo mi país a esa roja
víscera autista, el corazón,
tu corazón
de nunca jamás.
De Escritura o paraíso, 1998

martes, 14 de octubre de 2014

Residencia de estudiantes - Joaquín Pérez Azaústre - España


Fueron los dos veranos de la conspiración.
Me había confabulado con un hombre invisible
que habitaba ya dentro del espejo
y había previsto el paso de mi paso en la tierra.
Abría la ventana y las contraventanas
de mi cuarto encendido, y había una cortina
de chopos derramados en la lluvia caliente
junto al sendero antiguo del canal.
La transitoriedad tiene estos guiños:
podía atarme a la mesa y escribir
la primera novela, en una habitación,
quizá donde una vez brillara el mar dormido
después de una comida hablando del gin-tonic
como enciclopedistas. Pero ella despertó
después de aquella siesta, y ya se había marchado
para no volver más, aunque volviera.
Y yo mientras vivía y escribía.
Durante dos veranos. La vida en dos veranos
mientras tu propia vida adelgazaba
al otro lado tenue de una llamada corta,
con toda la familia celebrando mi santo,
reunida para mí lejos de mí,
brindando con un vino
que era también mi sangre apelmazada
para todos vosotros: mi sangre de escritor
demasiado lejana de mí mismo,
de tu casa y de ti. Aquí, mientras, dormía
en una fiesta cósmica y secreta
el sueño de unos hombres que no éramos nosotros.
De Las Ollerías

domingo, 12 de octubre de 2014

Literatura y jazz/ 40 - Ondulación incompleta - José Miguel Ullán - España


No te adueñes, Cole Porter,
de nada
              que tuyo sea.

Cuanto más...
You're The Top - Cole Porter 
Canta el propio Cole

sábado, 11 de octubre de 2014

Andalucía - Antonio Hernández - España


   Estamos en época de premios literarios. El poeta gaditano Antonio Hernández, poseedor de una dilatada andadura poética (su primer libro, El mar es una tarde con campanas, es de 1965), y perteneciente a la llamada "Generación del 60 o del Lenguaje", junto con Diego Jesús Jiménez, Félix Grande o Manolo Ríos Ruiz, acaba de ser galardonado con el Premio Nacional de Poesía 2014 por Nueva York después de muerto, tras haber recibido en 2013 el Nacional de la Crítica de Poesía. Enhorabuena.
    Hay más poemas de Hernández en este blog.


Me quedé en ella porque era hermosa
y necesitaba su alegría. Nunca
se puede ocultar al corazón
lo que han visto los ojos. Nunca
la alegría al canto. Repetidamente
fui viviendo en sus cosas y aprendí
por los ríos, el amor; por un pájaro
el desvelo de la paz; por las nubes ligeras,
la forma de evitarme algún recuerdo.

Todo estaba limpio por sus tierras
Hasta los pobres, en vez de dolor,
de una seguridad insuficiente hablaban.
Hasta los jornaleros, en vez de justicia,
resignación decían. Era un modo
de ahuyentar la tristeza. Se conformaban
con lo que les venía desde arriba,
y con un cante que nació en las raíces
de su pena, y fue extendiéndose a las ramas
del mundo, como al amanecer la luz.

Cada día iba aprendiendo más: que el vivir
no es un ave que pasa, sino un pozo
que queda allí para el que necesite beber,
que el llevar una tierra clavada en las entrañas
vale más que haber pisado un continente entero,
que el morir por los brazos de una madre
es la gran solución para santificarse.

Andalucía era limpia, y por eso
al renacer en ella, al darme cuenta
que no solo de fiestas se trataba
defendí su ilusión de más de mil dolores,
apoyé a la alegría cuando enmascaraba la tristeza,
robé a todo lo hermoso cuanto pudo mi amor.

No. No era un vino o una guitarra la escena.
Era lo que quedaba dentro de cada uno oculto,
la alegría, quizá, que le costaba sangre
a aquellas tierras de secano cuando
un campesino alzaba como un dios
su ronquido total, su enorme queja,
su desesperación vestida de fulgores.
De El mar es una tarde con campanas

viernes, 10 de octubre de 2014

Fotopoemario - Joan Brossa-Chema Madoz - España


Gafas
Te las nombro y no me entiendes
Te las muestro y no las encuentras.


Se acaba...
Se acaba de inaugurar un salón de bingo
en una antigua fábrica de hilos.
También los talleres de una empresa
metalúrgica se han convertido en un
polideportivo. Y una fábrica que cerró 
sus puertas las ha vuelto a abrir
para dar paso a una bolera
y a una discoteca.


Cosmos
Dicen que se desconoce el papel que juegan
los campos magnéticos en la formación de estrellas
y que tampoco se conocen las características
del polvo y el gas interestelar de los que
nace la nueva generación de estrellas.


Tomadura de pelo
La cantautora no canta, sólo
abre y cierra la boca procurando siempre
seguir lo más fielmente posible
la grabación.

Versión en castellano de Juan Nadie
De Fotopoemario
Texto: Joan Brossa
Fotografía: Chema Madoz

jueves, 9 de octubre de 2014

Premio Nobel de Literatura 2014 - Fragmentos de Un pedigrí - Patrick Modiano - Francia


   Patrick Modiano, considerado uno de los más importantes escritores franceses contemporáneos, acaba de ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2014. Enhorabuena.
    Quién sabe si irá a recogerlo, porque según dice Jorge Herralde, su editor en España, es un autor extremadamente tímido. Nunca va a la televisión. Nunca vino a Barcelona (sede de la editorial Anagrama), aunque lo hemos invitado. Tiene una timidez enfermiza. Supongo que lo obligarán.


    Mi padre y yo estamos solos con frecuencia el sábado por la noche. Vamos a los cines de los Campos Elíseos y al Gaumont Palace. Una tarde de junio hacía mucho calor e íbamos andando -no recuerdo con qué motivo- por el bulevar de Rochechouart. Entramos, para huir del sol, en la oscuridad de una sala pequeña: el Delta. Un documental, El proceso de Nuremberg, en el cine Georges V. A los trece años descubro las imágenes de los campos de exterminio. Algo cambió para mi ese día. ¿Qué opinaba mi padre? Nunca hablamos de ello, ni siquiera a la salida del cine.
[...]
   Por desgracia, nos controlan las lecturas. En 1962, me expulsarán unos días por haber leído El trigo en ciernes. Gracias a mi profesor de francés, el padre Accambray, obtendré un permiso "especial" para leer Madame Bovary, que tienen prohibido los demás alumnos. He conservado ese ejemplar del libro, en el que pone: "Visto bueno. Clase de quinto", con la firma del canónigo Janin, el director del colegio. El padre Accambray me aconsejó una novela de Mauriac, Los caminos del mar, que me gustó mucho, sobre todo el final, tanto que todavía hoy recuerdo la última frase: "... como en las madrigueras negras de antaño".

miércoles, 8 de octubre de 2014

Oda al diccionario - Pablo Neruda - Chile


Lomo de buey, pesado
cargador, sistemático
libro espeso:
de joven
te ignoré, me vistió
la suficiencia
y me creí repleto,
y orondo como un
melancólico sapo
dictaminé: "Recibo
las palabras
directamente
del Sinaí bramante.
Reduciré
las formas a la alquimia.
Soy mago".

El gran mago callaba.

El Diccionario,
viejo y pesado, con su chaquetón
de pellejo gastado,
se quedó silencioso
sin mostrar sus probetas.

Pero un día,
después de haberlo usado
y desusado,
después
de declararlo
inútil y anacrónico camello,
cuando por largos meses, sin protesta,
me sirvió de sillón
y de almohada,
se rebeló y plantándose
en mi puerta
creció, movió sus hojas
y sus nidos,
movió la elevación de su follaje:
árbol
era,
natural,
generoso
manzano, manzanar o manzanero,
y las palabras,
brillaban en su copa inagotable,
opacas o sonoras
fecundas en la fronda del lenguaje,
cargadas de verdad y de sonido.

Aparto una
sola de
sus
páginas:
Caporal
Capuchón
qué maravilla
pronunciar estas sílabas
con aire,
y más abajo
Cápsula
hueca, esperando aceite o ambrosía,
y junto a ellas
Captura Capucete Capuchina
Caprario Captatorio
palabras
que se deslizan como suaves uvas
o que a la luz estallan
como gérmenes ciegos que esperaron
en las bodegas del vocabulario
y viven otra vez y dan la vida:
una vez más el corazón las quema.

Diccionario, no eres
tumba, sepulcro, féretro,
túmulo, mausoleo,
sino preservación,
fuego escondido,
plantación de rubíes,
perpetuidad viviente
de la esencia,
granero del idioma.
Y es hermoso
recoger en tus filas
la palabra
de estirpe,
la severa
y olvidada
sentencia,
hija de España,
endurecida
como reja de arado,
fija en su límite
de anticuada herramienta,
preservada
con su hermosura exacta
y su dureza de medalla.
O la otra
palabra
que allí vimos perdida
entre renglones
y que de pronto
se hizo sabrosa y lisa en nuestra boca
como una almendra
o tierna como un higo.

Diccionario, una mano
de tus mil manos, una
de tus mil esmeraldas,
una
sola
gota
de tus vertientes virginales,
un grano
de
tus
magnánimos graneros
en el momento
justo
a mis labios conduce,
al hilo de mi pluma,
a mi tintero.
De tu espesa y sonora
profundidad de selva,
dame,
cuando lo necesite,
un solo trino, el lujo
de una abeja,
un fragmento caído
de tu antigua madera perfumada
por una eternidad de jazmineros,
una
sílaba,
un temblor, un sonido,
una semilla:
de tierra soy y con palabras canto.
De Nuevas Odas Elementales, 1955

lunes, 6 de octubre de 2014

He sembrado en tu cuerpo... - Tristan Tzara - Rumanía-Francia



He sembrado en tu cuerpo, amada, la flor
que esparcirá pétalos sobre tu cuello, mejillas y manos
y hará brotar mañana tus senos -primavera
Me gustan las cejas y tus ojos con destello de metales
y los brazos que ondulan como las serpientes, las olas, el mar

De tu cuerpo quisiera levantar palacios, arquitectónicos jardines
y terrenales paraísos monumentales
Quiero enterrarme en sus tierras cuando me muera
Quiero enterrarme en tu carne cuando me muera

En tu cabello siento el olor de los racimos de naranjas
En tus ojos anublados veo sol y en los labios ganas de comer
Con tus dientes querrás cortar carne del alma
querrás cambiar las uñas en garras

Quisiera morder tus senos como muerden el pan
los hambrientos que mendigan monedas en la calle
Quisiera que florecieran en tus miradas jardines arquitectónicos

Alinear tu pensar a los sueños terrenales, mamie.
Versión de Darie Novácenau 

sábado, 4 de octubre de 2014

Fragmentos de Manual para embaucadores (o aquellos que quieran llegar a serlo) - Walter Serner - Alemania


Preparativos

Antes de la lectura se ha de tomar un baño con agua tibia, dormir media hora, ir luego en traje de noche a un restaurante conocido y hacerse servir la siguiente cena:

Ostras portuguesas
Entremés d’oeuvres variés
Trucha en mantequilla
Espárragos, sauce vin
Pichón (Chambertin)
Coliflor au gratin
Pommes frites
Ensalada
Omelette soufflée
Camembert
Duraznos, uvas
Café nature
Chartreuse amarillo

El café y el licor se tomarán en el restaurante sólo si se está completamente imperturbado. De lo contrario se habrá de buscar un rincón tranquilo en algún café o un bar y ordenar, al mismo tiempo, un Grand Marnier, un Ruban rouge y unas cerezas jubilé, que se dejarán intactos hasta recibir la señal del consumo. Se encenderá entonces el cigarrillo preferido y se iniciará la lectura. Después de cada fragmento se hará una pausa, se beberá un poco y se dará una chupada al pitillo. Tras la lectura de cada una de las secciones se dejará el libro sobre la mesa y se mirará al techo.
Aquel que, por influencia de padres, cartillas de urbanidad, Biblias o policías, esté apesadumbrado o cargado de sentimientos perjudiciales –y por ello sueñe en ardorosas horas nocturnas no sólo con fustigar aquella camada infame, sino además con convertirse en feliz paladín de su propio cuerpo y su vida–, deberá ahorrar por un mes (si no hay otra opción) con el fin de hacerse servir la indicada cena antes de la lectura y, en caso de no disponer de ninguna dama, poder comprarse una.

El manual práctico

- Estrictamente hablando, no hay ni amos ni lacayos. Todos somos esclavos de nuestras capacidades y nuestros temperamentos. Ten esto siempre en cuenta y no te resultará difícil controlarte a ti mismo –ni a los otros.

- Cuando estés mal, harás bien en intentar ocultarlo. Pero si gozas de éxito, a tu alrededor surgirán odios y envidias, así que finge un malestar pulmonar o un dolor de riñones y cómprate una sepultura: toda enemistad se desvanecerá.

- Haz como si tomaras la vida en serio. Los listos, si te creen, te considerarán digno de confianza; si no te creen, te tomarán por listo.

- En aquellas inevitables horas en que te invade la nostalgia indomable por calma interior, el asco hacia ti mismo –que, por lo demás, te hace particularmente lúcido frente a lo desastroso de tu estado y dolorosamente consciente de la Gran Nada: bebe dos tazas de chocolate caliente, trágate una aspirina y ve a la cama. (Estas horas se podrían eludir si la predisposición a tales recaídas espirituales, surgida del mal sueño o el esfuerzo excesivo, pudiera a su vez ser evitada.)

- Llegar más allá de los sesenta años no causa ningún placer y de hecho es a menudo un malheur. Ten esto en cuenta cuando tengas treinta y no seas avaro contigo mismo. (Además: los ahorrativos jamás triunfan.)

- Problemático es sólo aquello que no es evidente. Y lo que no es evidente no merece ser discutido.

- El mundo es cada vez más pequeño. No lo olvides. De lo contrario te podría suceder que, creyéndote lejos del disparo, te halles de hecho en la ruta de la bala.

- No dramatices nunca. Simplifica siempre.

- ¿Cuándo eres verdaderamente viejo? Cuando ya no te causa placer tener un público.

- Podrás ser tan fuerte como quieras – si careces de experiencia caerás más rápido y fatalmente que cualquier idiota promedio.

- Durante siglos a todas las cosas se les suscribieron profundidades que en verdad nunca han tenido. Esto ha sido la causa de grandes desgracias. Banaliza todo; cosecharás éxitos y sembrarás oportunidades.

- Muchas veces, cuando están de pie o al darse la vuelta, las putas hacen ciertos movimientos con el tacón que las delata como amigas de la noche. ¿No tienes también tú pequeños hábitos que revelan de ti más de lo conveniente?

- A menudo, ser cobarde es el mejor medio para salvar la vida. Sé valiente sólo cuando valga la pena; convéncete de que la valentía no es más que la estúpida inclinación a luchar de forma dispareja o contra la mayoría.

- No permitas que tu vida se vuelva demasiado regular. Podrías encontrar satisfacción en ello y en un año tener una panza y un hijo. Todo derrumbe ocurre de prisa. Y a menudo cae el más fuerte sin poder ponerse de pie de nuevo.

- No temas ser de vez en cuando prudente y meticuloso como un burgués. Quien se comporta sin excepciones consigo mismo como la lluvia con el paisaje, acabará algún día en el hospital.

- Si te acomete la Gran Ira, emprende algo de inmediato. Si no tienes nada más al alcance de la mano, explica a una niña de seis años el poder de la luz de la luna.

- Si no puedes humillarte a ti mismo con la facilidad con que te pones tu sombrero, tienes todavía un poco de baja autoestima.

- Promete realizar todo lo que te pidan. Promételo con tanto júbilo que cualquier duda sobre tu promesa se disuelva enseguida. Si luego no cumples lo prometido, habrás sido alabado de tal modo, que ya no valdrá la pena decir lo contrario sobre ti.

- No debes hablar cínicamente con mucha frecuencia. Pero debes serlo siempre.

- Habla irónicamente sin sonreír. Sonríe sin hablar.

- Alaba a menudo. Admira rara vez. No critiques nunca.

- Aquel que afirma que la vida es bella y los hombres buenos es, o bien un imbécil, o bien uno del que deberías tener mucho cuidado.

- Si alguien te dice que mañana empezará una nueva vida puedes estar seguro de que le ha sucedido algo perturbador, quizá algo trágico. O no es más que una dama que menea los pechos en su cercanía.

- Recuerda que todo el que te ha hecho partícipe de su sufrimiento o te ha contado acerca de su amor ha despertado en ti un vago sentimiento de impaciencia. No cometerás así jamás el burdo error de ocupar a otros contigo cuando quieras que se ocupen de ti.

- De cualquier pesado te podrás deshacer fácilmente si le dices que estás esperando a un proxeneta a quien debes dinero. 

- No respondas a quien entra en debates. Sólo quien monologa podrá, quizá, decirte algo.

- Las personas interesantes (por así decirlo) son siempre un poco brutales.

- Las personas de pocas palabras son por lo general difíciles de tratar. No las trates en absoluto: ya encontrarán por sí mismas el habla.

- No es la aversión frente a este mundo donde todos traicionan, venden y engañan, la que convierte a muchas personas en tipos raros y solitarios. Es el temor de no tener fuerzas suficientes para desconfiar continuamente, para timar, para saquear.

- Quien desea tener todos los ojos encima suyo tan pronto hace aparición es actor de profesión, o bien un chambón miserable.

- Cuando una persona a quien durante mucho tiempo apenas si has prestado atención, despierta en ti el ánimo de conocerla, ten por seguro que ha emprendido todo tipo de medidas para alcanzar aquel objetivo; así que quiere algo de ti.

- No seas demasiado interpretativo. El hombre es mucho más irreflexivo y confuso de lo que piensan aquellos a quienes un destino envidioso ha convertido en poetas.

- Demuestra lo que dices sólo cuando estés entre idiotas o profesores (y suscriptores de revistas).

- Quien desee dominar a los otros no puede dejarse escandalizar.

- Si te resulta difícil someter a una mujer, oblígala a pasar tres horas contigo en una habitación donde no haya ningún espejo.

- Desnuda a las mujeres sólo cuando no puedas lograrlo de otro modo. Un desinterés completo por esta tarea les revelará de inmediato al maestro.

- Si tu amada de repente se comporta contigo de forma exageradamente atenta, es que te ha sido infiel hace poco.

- Evita sostener durante el baile una conversación que exija la atención total de tu compañera. No sólo el baile sufriría por ello: también su atención por ti.

- Si te convences una y otra vez de que una mujer jamás te miente, es que quiere casarse contigo o pretende que le cuentes la verdad acerca de algo que le interesa.

- Si estás seguro de que nadie se enterará, duerme con quien te dé la gana. Pero sólo puedes mostrarte con una mujer a quien tus peores enemigos querrían ver también a su lado.

- Si te preocupa que alguien sospeche de ti respecto a una cuestión desagradable, mete tu brazo en una venda y di que te lo rompiste en seis partes en un accidente de tráfico. Todos se compadecerán de ti y dejarán caer la sospecha.

- Si no logras de ningún modo ganar la confianza de alguien a quien necesitas, déjalo ver cómo te encizañas contra sus enemigos. Eso lo conquistará.

- Todo el mundo se alegra de poder juzgar. Si temes, pues, que alguien pudiera condenar alguna de tus características, llévalo mañosamente a que condene esa misma característica en otra persona. Así se olvidará de la tuya o pensará que se ha equivocado.

- Si uno de tus acompañantes se comporta de repente de forma rebelde contigo, el mejor remedio, si todo el resto fracasa, es hacerle beber un buen laxante (sin que lo sepa).

- Las mayores complicaciones te deben llevar, en primer lugar, a encender un cigarro y sentarte en un sillón de un bar. El resto ya vendrá por sí mismo. ¡Paciencia!

- Ejercita cada día tus ojos poniéndote frente al espejo. Tu mirada debe aprender a posarse silenciosa y pesadamente sobre el otro, a disimular con velocidad, a aguijonear, a protestar. O a irradiar tanta experiencia y sabiduría que tu prójimo te dé la mano temblando.

- No te ocupes del psicoanálisis, la política, la literatura o las ciencias. Te roban tiempo y fuerza sin promoverte de modo alguno.

- Dirige tus chistes también contra ti mismo. Tienen el efecto de un purgante espiritual. Pero evita hacerlo fuera de tu círculo. Pronto se comenzaría a hacer tus chistes (contra ti mismo).

- Si de repente no tienes más fuerzas para mentir, sé al menos cruel.

- Si no eres hermoso, todo será el doble de difícil para ti. A menudo, sin embargo, podrás ahorrar la mitad de tus fuerzas si pones a una persona hermosa a tu lado y si, de ser necesario, logras que se haga pasar por ti.

- Saluda también con los ojos o con una sonrisa. Nunca con la boca.

- El lazo de sangre es una ficción. Y no sólo porque únicamente la madre es segura. Con el corte del cordón umbilical termina todo. Incluso lo hereditario se vuelve independiente. Piensa siempre en esto cuando un humor pesimista o un fracaso te lleven a buscar causas hereditarias. Búscalas en tus propios errores, en la malevolencia del destino, en la fuerza de tu oponente. De lo contrario tendrás no sólo mala suerte sino además traumas interiores.

- Jamás disculpes. Parece arrogante. Tampoco digas eso; también lo parece. Limítate a olvidar manifiestamente lo sucedido.

- Nadie es tan tonto como para que no puedas, después de tres días, convencerlo de que es un genio.

- No hables en voz baja por demasiado tiempo. Hace suponer que te has acostumbrado a ello por razones indignas. (Pero habla siempre en voz baja por teléfono.)

- Entre mil hombres sólo encontrarás tres que sean lo que parecen ser; entre mil mujeres, sólo a media.

- Para conocer a todos los hombres basta con conocerte a ti mismo.

- Si tu rostro no tiene nada más que decir, mantén sin embargo un dócil brillo de agradable insatisfacción.

- Sé galán con las mujeres, pero sólo cuando otro se encuentre cerca. A solas es recomendable no serlo. Todas las mujeres desprecian un poco la galantería (con razón).

- Mira siempre a la persona con quien hablas al rostro. Pero a los ojos únicamente cuando quieras mostrarle tu simpatía (o tus dientes).

- Si alguien te asalta con una pregunta, una observación, aparenta estar un poco confundido: como si te hubiera sacado de tus reflexiones.

- No te burles de nadie. A fin de cuentas nadie entiende una broma que se hace a costa suya.

- No te repitas jamás. Si a las tres has dicho algo estupendamente ingenioso y lo repites dos veces en la siguiente hora, todos se inclinarán a pensar que eres un imbécil.

- No te dejes sorprender por una alegría repentina.

- No le des al camarero de un bar elegante una propina demasiado alta. De lo contrario pensará que eres… lo que eres.

- Acto final: El mundo quiere ser engañado. Y se pondrá seriamente furioso si no lo haces.

    El movimiento artístico y conceptual Dadá fue propuesto por Hugo Ball en el Cabaret Voltaire de Zurich (Suiza) entre 1916 y 1922 y, más tarde, adoptado por Tristan Tzara, quien acabó conviertiéndose en su figura más representativa. Surgió de los encuentros de una serie de artistas de distintas nacionalidades refugiados en Zurich durante la Primera Guerra Mundial, y se caracterizó por sus manifestaciones provocadoras en las que los artistas pretendían destruir todas las convenciones con respecto al arte, intentando crear un anti-arte. La primera celebración tuvo lugar el 5 de febrero de 1916 y consistió en un espectáculo de variedades con canciones francesas y alemanas, música rusa, música negra y exposiciones de arte. En ese mismo año se publicó un panfleto titulado "Cabaret Voltaire", con aportaciones de Guillaume Apollinaire, Filippo Tommaso Marinetti, Pablo Picasso, Amedeo Modigliani y Vasili Kandinski. En la cubierta aparecía un dibujo de Arp. En 1917 se inauguró la Galería Dadá.
    Dadá pretendía ser una forma de vivir y mostraba un rechazo absoluto a toda tradición, haciendo tabula rasa de todo lo anterior. Se manifiestaba contra la belleza clásica, contra la eternidad de los principios, contra las leyes de la lógica, contra la inmovilidad del pensamiento, contra la pureza de los conceptos abstractos y contra lo universal en general. Propugnaba, en cambio, la desenfrenada libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, actual y aleatorio, la contradicción, el caos contra el orden, la imperfección contra la perfección... Para Dadá la poesía está en la acción y las fronteras entre arte y vida deberían ser abolidas.
    El movimiento dadaísta fue, pues, un movimiento antiartístico, antiliterario y antipoético que cuestionaba la existencia del arte, la literatura y la poesía. Por definición, cuestionaban hasta el propio dadaísmo. Al final, como casi todos los ismos de principios del siglo XX, si exceptuamos el surrealismo, se fue diluyendo y ahora es casi un lugar común.

    Uno de los fundadores de Dadá fue Walter Serner. Se dice que Serner fue quien escribió en Zurich el primer Manifiesto Dadá y que luego Tristan Tzara se lo robó. El manifiesto se publicó en 1919. En 1927 apareció la segunda parte bajo el título Manual para embaucadores (o aquellos que pretendan serlo), compuesto por 591 reglas de comportamiento para delincuentes y estafadores. La censura alemana de la época consideró los textos de Serner “un peligro para la moral pública” y a su autor un “proxeneta judío”. Desde 1933, los libros de Serner figuraron en la lista de obras “vergonzosas e indecentes” del gobierno nazi. El primero de agosto de 1942, Walter Serner y su esposa, que por entonces vivían en Praga, fueron deportados al campo de concentración de Theresienstadt y asesinados en una cámara de gas.

jueves, 2 de octubre de 2014

Quédate quieto - Ángel González - España


Deja para mañana
Lo que podrías haber hecho hoy
(Y comenzaste ayer sin saber cómo).

Y que mañana sea mañana siempre;

Que la pereza deje inacabado
Lo destinado a ser perecedero;
Que no intervenga el tiempo,
Que no tenga materia en que ensañarse.

Evita que mañana te deshaga
Todo lo que tú mismo
Pudiste no haber hecho ayer.