Bob Dylan - 'Til The Sun Goes Down - Triplicate CD1 (2017)

sábado, 29 de septiembre de 2012

Testamento de otoño - Pablo Neruda - Chile

Paisaje otoñal - Vincent Van Gogh
El poeta entra a contar su condición y predilecciones

Entre morir y no morir
me decidí por la guitarra
y en esta intensa profesión
mi corazón no tiene tregua,
porque donde menos me esperan
yo llegaré con mi equipaje
a cosechar el primer vino
en los sombreros del Otoño.

Entraré si cierran la puerta
y si me reciben me voy,
no soy de aquellos navegantes
que se extravían en el hielo:
yo me acomodo como el viento,
con las hojas más amarillas,
con los capítulos caídos
de los ojos de las estatuas
y si en alguna parte descanso
es en la propia nuez del fuego,
en lo que palpita y crepita
y luego viaja sin destino.

A lo largo de los renglones
habrás encontrado tu nombre,
lo siento muchísimo poco,
no se trataba de otra cosa
sino de muchísimas más,
porque eres y porque no eres
y esto le pasa a todo el mundo,
nadie se da cuenta de todo
y cuando se suman las cifras
todos éramos falsos ricos:
ahora somos nuevos pobres.


Habla de sus enemigos y les participa su herencia

He sido cortado en pedazos
por rencorosas alimañas
que parecían invencibles.
Yo me acostumbré en el mar
a comer pepinos de sombra,
extrañas variedades de ámbar
y a entrar en ciudades perdidas
con camiseta y armadura
de tal manera que te matan
y tú te mueres de la risa.

Dejo pues a los que me ladraron
mis pestañas de caminante,
mi predilección por la sal,
la dirección de mi sonrisa
para que todos lo lleven
con discreción, si son capaces:
ya que no pudieron matarme
no puedo impedirles después
que no se vistan con mi ropa,
que no aparezcan los domingos
con trocitos de mi cadáver,
certeramente disfrazados.
Si no dejé tranquilo a nadie
no me van a dejar tranquilo,
y se verá y eso no importa:
publicarán mis calcetines.


Se dirige a otros sectores

Dejé mis bienes terrenales
a mi Partido y a mi pueblo,
ahora se trata de otras cosas,
cosas tan oscuras y claras
que son sin embargo una sola.
Así sucede con las uvas,
y sus dos poderosos hijos,
el vino blanco, el vino rojo,
toda la vida es roja y blanca,
toda claridad es oscura,
y no todo es tierra y adobe,
hay en mi herencia sombra y sueños.


Contesta a algunos bien intencionados

Me preguntaron una vez
por qué escribía tan oscuro,
pueden preguntarlo a la noche,
al mineral, a las raíces.
Yo no supe qué contestar
hasta que luego y después
me agredieron dos desalmados
acusándome de sencillo:
que responda el agua que corre,
y me fui corriendo y cantando.


Destina sus penas

A quién dejo tanta alegría
que pululó por mis venas
y este ser y no ser fecundo
que me dio la naturaleza?
He sido un largo río lleno
de piedras duras que sonaban
con sonidos claros de noche,
con cantos oscuros de día
y a quién puedo dejarle tanto,
tanto qué dejar y tan poco,
una alegría sin objeto,
un caballo solo en el mar,
un telar que tejía viento?


Dispone de sus regocijos

Mis tristezas se las destino
a los que me hicieron sufrir,
pero me olvidé cuáles fueron,
y no sé dónde las dejé,
si las ven en medio del bosque
son como las enredaderas:
suben del suelo con sus hojas
y terminan donde terminas,
en tu cabeza o en el aire,
y para que no suban más
hay que cambiar de primavera.


Se pronuncia en contra del odio

Anduve acercándome al odio,
son serios sus escalofríos,
sus nociones vertiginosas.
El odio es un pez espada,
se mueve en el agua invisible
y entonces se le ve venir,
y tiene sangre en el cuchillo:
lo desarma la transparencia.
Entonces para qué odiar
a los que tanto nos odiaron?
Allí están debajo del agua
acechadores y acostados
preparando espada y alcuza,
telarañas y telaperros.
No se trata de cristianismos,
no es oración ni sastrería,
sino que el odio perdió:
se le cayeron las escamas
en el mercado del veneno,
y mientras tanto sale el sol
y uno se pone a trabajar
y a comprar su pan y su vino.


Pero lo considera en su testamento

Al odio le dejaré
mis herraduras de caballo,
mi camiseta de navío,
mis zapatos de caminante,
mi corazón de carpintero,
todo lo que supe hacer
y lo que me ayudó a sufrir,
lo que tuve de duro y puro,
de indisoluble y emigrante,
para que se aprenda en el mundo
que los que tienen bosque y agua
pueden cortar y navegar,
pueden ir y pueden volver,
pueden padecer y amar,
pueden temer y trabajar,
pueden ser y pueden seguir,
pueden florecer y morir,
pueden ser sencillos y oscuros,
pueden no tener orejas,
pueden aguantar la desdicha,
pueden esperar una flor,
en fin, podemos existir,
aunque no acepten nuestras vidas
unos cuantos hijos de puta.


Finalmente se dirige con arrobamiento a su amada

Matilde Urrutia, aquí te dejo
lo que tuve y lo que no tuve,
lo que soy y lo que no soy.
Mi amor es un niño que llora,
no quiere salir de tus brazos,
yo te lo dejo para siempre:
eres para mí la más bella.

Eres para mí la más bella,
la más tatuada por el viento,
como un arbolito del sur,
como un avellano en agosto,
eres para mí suculenta
como una panadería,
es de tierra tu corazón,
pero tus manos son celestes.

Eres roja y eres picante,
eres blanca y eres salada
como escabeche de cebolla,
eres un piano que ríe
con todas las notas del alma
y sobre mí cae la música
de tus pestañas y tu pelo,
me baño en tu sombra de oro
y me deleitan tus orejas
como si las hubiera visto
en las mareas de coral:
por tus uñas luché en las olas
contra pescados pavorosos.

De Sur a Sur se abren tus ojos,
y de Este a Oeste tu sonrisa,
no se te pueden ver los pies,
y el sol se entretiene estrellando
el amanecer en tu pelo.
Tu cuerpo y tu rostro llegaron,
como yo, de regiones duras,
de ceremonias lluviosas,
de antiguas tierras y martirios,
sigue cantando el Bío-Bío
en nuestra arcilla ensangrentada,
pero tú trajiste del bosque
todos los secretos perfumes
y esa manera de lucir
un perfil de flecha perdida,
una medalla de guerrero.
Tú fuiste mi vencedora
por el amor y por la tierra,
porque tu boca me traía
antepasados manantiales,
citas en bosques de otra edad,
oscuros tambores mojados:
de pronto oí que me llamaban:
era de lejos y de cuando
me acerqué al antiguo follaje
y besé mi sangre en tu boca,
corazón mío, mi araucana.

Qué puedo dejarte si tienes,
Matilde Urrutia, en tu contacto
ese aroma de hojas quemadas,
esa fragancia de frutillas
y entre tus dos pechos marinos
el crepúsculo de Cauquenes
y el olor de peumo de Chile?

Es el alto otoño del mar
lleno de niebla y cavidades,
la tierra se extiende y respira,
se le caen al mes las hojas.
Y tú inclinada en mi trabajo
con tu pasión y tu paciencia
deletreando las patas verdes,
las telarañas, los insectos
de mi mortal caligrafía,
oh leona de pies pequeñitos,
qué haría sin tus manos breves?
dónde andaría caminando
sin corazón y sin objeto?
en qué lejanos autobuses,
enfermo de fuego o de nieve?

Te debo el otoño marino
con la humedad de las raíces
y la niebla como una uva,
y el sol silvestre y elegante:
te debo este cajón callado
en que se pierden los dolores
y sólo suben a la frente
las corolas de la alegría.
Todo te lo debo a ti,
tórtola desencadenada,
mi codorniza copetona,
mi jilguero de las montañas,
mi campesina de Coihueco.

Alguna vez si ya no somos,
si ya no vamos ni venimos
bajo siete capas de polvo
y los pies secos de la muerte,
estaremos juntos, amor ,
extrañamente confundidos.
Nuestras espinas diferentes,
nuestros ojos maleducados,
nuestros pies que no se encontraban
y nuestros besos indelebles,
todo estará por fin reunido,
pero de qué nos servirá
la unidad de un cementerio?
Que no nos separe la vida
y se vaya al diablo la muerte!


Recomendaciones finales

Aquí me despido, señores,
después de tantas despedidas
y como no les dejo nada
quiero que todos toquen algo:
lo más inclemente que tuve,
lo más insano y más ferviente
vuelve a la tierra y vuelve a ser:
los pétalos de la bondad
cayeron como campanadas
en la boca verde del viento.

Pero yo recogí con creces
la bondad de amigos y ajenos.
Me recibía la bondad
por donde pasé caminando
y la encontré por todas partes
como un corazón repartido.

Qué fronteras medicinales
no destronaron mi destierro
compartiendo conmigo el pan,
el peligro, el techo y el vino?
El mundo abrió sus arboledas
y entré como Juan por su casa
entre dos filas de ternura.
Tengo en el Sur tantos amigos
como los que tengo en el Norte,
no se puede poner el sol
entre mis amigos del Este,
y cuántos son en el Oeste?
No puedo numerar el trigo.
No puedo nombrar ni contar
los Oyarzunes fraternales:
en América sacudida
por tanta amenaza nocturna
no hay luna que no me conozca
ni caminos que no me esperen:
en los pobres pueblos de arcilla
o en las ciudades de cemento
hay algún Arce remoto
que no conozco todavía
pero que nacimos hermanos.

En todas partes recogí
la miel que devoran los osos,
la sumergida primavera,
el tesoro del elefante,
y eso se lo debo a los míos,
a mis parientes cristalinos.
El pueblo me identificó
y nunca dejé de ser pueblo.
Tuve en la palma de la mano
el mundo con sus archipiélagos
y como soy irrenunciable
no renuncié a mi corazón,
a las ostras ni a las estrellas.


Termina su libro el poeta hablando de sus variadas transformaciones y confirmando su fe en la poesía

De tantas veces que he nacido
tengo una experiencia salobre
como criaturas del mar
con celestiales atavismos
y con destinación terrestre.
Y así me muevo sin saber
a qué mundo voy a volver
o si voy a seguir viviendo.
Mientras se resuelven las cosas
aquí dejé mi testimonio,
mi navegante estravagario
para que leyéndolo mucho
nadie pudiera aprender nada,
sino el movimiento perpetuo
de un hombre claro y confundido,
de un hombre lluvioso y alegre,
enérgico y otoñabundo.

Y ahora detrás de esta hoja
me voy y no desaparezco:
daré un salto en la transparencia
como un nadador del cielo,
y luego volveré a crecer
hasta ser tan pequeño un día
que el viento me llevará
y no sabré cómo me llamo
y no seré cuando despierte:

entonces cantaré en silencio.
De Estravagario

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías - Federico García Lorca - España

Corrida de toros: muerte del torero - Pablo Picasso
A mi querida amiga
Encarnación López Júlvez

1
La cogida y la muerte

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde.
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde.
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde
.

Un ataúd con ruedas es la cama.
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Andy García en la película The Disappearance of Garcia Lorca (Muerte en Granada, 1996), de Marcos Zurinaga


2
La sangre derramada

¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.

¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.

No.
¡Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¿Quién me grita que me asome?
¡No me digáis que la vea!

No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas,
que gritaban a toros celestes
mayorales de pálida niebla.

No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.

¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!

No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡¡Yo no quiero verla!!

Paco Rabal. La música de guitarra que se escucha es de Federico García Lorca


3
Cuerpo presente

La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otra plaza sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte lo ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos:
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para esté capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

Manolo Noriega


4
Alma ausente

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El Otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace.
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

Ana Belén. Música de Víctor Manuel San José

domingo, 23 de septiembre de 2012

Os nenos / Los niños - Luis Pimentel - España

Niños jugando - Oskar Kokoschka
OS NENOS
Escondido o seu terror
antre os plegues do manto
das nais,
asusta sentir o seu corazón veloz
dentro dun peito tan mísero.
¿Cómo se sostén ou defende
tanta fraxilidade?
(¡Unha folla no vento!)

¿Recordades, como rosas que chegan da sombra,
esas filas de olladas dos expósitos
en domingo?

(En non falemos da infancia dos príncipes.)

¡Oh, as navallas sempre abertas
pra ferilos,
dentro do terror dos seus sonos!
E nos escuros currunchos
as súas silenciosas bágoas.

O neno non conoce a morte;
mais ás veces chéganos un berro
dun mundo desconocido pra o home.

¿I esa pregunta fonda
que se para por un intre nos seus ollos?
¿I esa luz tristeira, doce,
sobre unha frente mol e tenra,
de ónde ven?

Mais eisisten nenos solitarios,
estranos nenos
que conocen a morte.


LOS NIÑOS
Escondido su terror
entre los pliegues del manto
de las madres,
asusta sentir su corazón veloz
dentro de un pecho tan mísero.
¿Cómo se sostiene o defiende
tanta fragilidad?
(¡Una hoja en el viento!)

¿Recordáis, como rosas que llegan de la sombra,
esas filas de miradas de los expósitos
en domingo?

(Y no hablemos de la infancia de los príncipes.)

¡Oh, las navajas siempre abiertas
para herirlos,
dentro del terror de sus sueños!
Y en los oscuros rincones
sus silenciosas lágrimas.

El niño no conoce la muerte;
pero a veces nos llega un grito
de un mundo desconocido para el hombre.

¿Y esa pregunta honda
que se para un instante en sus ojos?
¿Y esa luz penosa, dulce,
sobre una frente blanda y tierna,
de dónde viene?

Pero existen niños solitarios,
extraños niños
que conocen la muerte.
Versión de Miguel González Garcés

Luis Vázquez Fernández Pimentel (1895-1958) nació en Lugo y, tras estudiar en Santiago y Madrid, se dedicó profesionalmente a la medicina en su tierra; escribió una importante obra lírica cuyo intimismo sentimental, vestido con galas simbolistas, nos hace pensar en Rosalía de Castro, Juan Ramón Jiménez y Francis Jammes. Su obra en gallego está representada por el librito Triscos (1950) y la antología póstuma Sombra do aire na herba; también póstumamente se publicó Barco sin luces, la obra más importante de Pimentel en castellano. FRANCISCO RICO

Sus poemas apenas fueron conocidos, pues sólo los leía a sus amigos en las tertulias que frecuentaba.

jueves, 20 de septiembre de 2012

XLVIII Justas Literarias/ Parece que vuelvo tarde... - Amando García Nuño - España

Nacimiento del Ebro - Casimiro Sainz (Matamorosa)
Esta noche se celebrará en el Teatro Principal de Reinosa la Gala de las Justas Literarias, convocadas por la Casa de Cultura 'Sánchez Díaz' y patrocinadas por el Ayuntamiento de Reinosa, comienzo oficial de las fiestas de San Mateo. El certamen es uno de los más antiguos de cuantos se convocan actualmente en España.
Como novedad, este año se han eliminado los premios a autores locales y se han instituido otros para escritores jóvenes, menores de 30 años.

XLVIII JUSTAS LITERARIAS
El madrileño Amando García Nuño ha logrado el primer premio de poesía por su poemario Boceto para rostros cotidianos, mientras que la malagueña Laura Esteve Díaz obtuvo una mención de honor por Tras la frente, donde, habiendo sido finalistas los poemas Díptico de la luz y el deseo, Pues dejó de ser agua y Tormentas.

XL CONCURSO DE CUENTOS "JOSÉ CALDERÓN ESCALADA"
En este apartado el también madrileño Raúl Clavero Blázquez logró el primer premio con el relato ¿Juegas?. Se concedió mención de honor a Mordiscos de difunto, de Pablo Rodríguez Medina, y fueron finalistas los relatos Amistad sincera, Donnadies, La suave música triste de la humanidad, N.N, La felicidad navegaba desnuda en un submarino amarillo, Pido perdón si os he hecho daños y Cuadrilátero.

Los premios destinados a jóvenes poetas y narradores fueron declarados desiertos en ambas categorías.


Parece que vuelvo tarde

No vayas a creer que estoy vencido,
sólo me senté un rato
en un bordillo gris de soledad,
a la espera, quizá sin esperanza,
de que pase un autobús, y me salpique
el agua de los charcos, que rocía
de gozo a los ausentes
en estos días sin dios ni aperitivos,
pero se ha hecho tarde y ya refresca
sobre mis huesos roídos por la herrumbre…

no vayas a pensar por un momento
que no cojo el teléfono
porque estoy en una reunión de desahuciados,
ya sabes, me llamo Juan y soy un paria
bienvenido paria te queremos,
no llames al remendador de anhelos
ni busques mi cariño en las urgencias,
es tan sólo que he puesto el aria ése de Haendel
que te arranca vidrios de los ojos
y ahuyenta por un tiempo la desdicha,

no vayas a sentir que me he fugado
a ese país con vino en sus canales,
para vagar errante por las plazas
turgentes de miradas
que confortan las almas de los lunes,
no avises al herrero de la ausencia
para que funda ese hoy que nos protege,
no es para asustarse,
hay niños que aún juegan en patios verdecidos

no vayas a entristecerte otra vez
porque no he puesto la tele a mediodía,
no vayas a temer que esté de vuelta
sin haber partido aún hacia el olvido,
no…, para irme de ti
y de los tenues hilos del recuerdo
haría falta quizá un terremoto
de grado siete por los sentimientos,
y en el subsuelo donde habito ahora,
no vayas a creer,
está la tierra en paz, y yo con ella.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Assaig de càntic en el temple / Ensayo de cántico en el templo - Salvador Espriu - España

Retrato de Salvador Espriu - Josep Pla-Narbona
ASSAIG DE CÀNTIC EN EL TEMPLE

Oh, que cansat estic de la meva
covarda, vella, tan salvatge terra,
i com m’agradaria d'allunyar-me’n,
nord enllà,
on diuen que la gent és neta
i noble, culta, rica, lliure,
desvetllada i feliç!
Aleshores, a la congregació, els germans dirien
desaprovant: "Com l’ocell que deixa el niu,
així l’home que se’n va del seu indret",
mentre jo, ja ben lluny, em riuria
de la llei i de l’antiga saviesa
d’aquest meu àrid poble.
Però no he de seguir mai el meu somni
I em quedaré aquí fins a la mort.
Car sóc també molt covard i salvatge
i estimo, a més, amb un
desesperat dolor
aquesta meva pobra,
bruta, trista, dissortada pàtria.


ENSAYO DE CÁNTICO EN EL TEMPLO

¡Oh, Qué cansado estoy
de mi cobarde, vieja, tan salvaje tierra,
y cómo me gustaría alejarme,
hacia el norte,
en donde dicen que la gente es limpia,
y noble, culta, rica, libre,
despierta y feliz!
Entonces, en la congregación, los hermanos dirían,
desaprobando: "Como el pájaro que deja el nido,
así el hombre que abandona su lugar",
mientras yo, bien lejos, me reiría
de la ley y de la antigua sabiduría
de mi árido pueblo.
Pero no he de realizar nunca mi sueño
y aquí me quedaré hasta la muerte.
Pues soy también muy cobarde y salvaje
y amo, además,
con desesperado dolor,
a ésta mi pobre,
sucia, triste, desdichada patria.

Versión de José Corredor-Matheos

viernes, 14 de septiembre de 2012

Tha Ballad Of The Skeletons / La balada de los esqueletos - Allen Ginsberg - Estados Unidos

The Ballad Of The Skeletons - Allen Ginsberg
THE BALLAD OF THE SKELETONS

Said the Presidential Skeleton
I won't sign the bill
Said the Speaker skeleton
Yes you will

Said the Representative Skeleton
I object
Said the Supreme Court skeleton
Whaddya expect

Said the Miltary skeleton
Buy Star Bombs
Said the Upperclass Skeleton
Starve unmarried moms

Said the Yahoo Skeleton
Stop dirty art
Said the Right Wing skeleton
Forget about yr heart

Said the Gnostic Skeleton
The Human Form's divine
Said the Moral Majority skeleton
No it's not it's mine

Said the Buddha Skeleton
Compassion is wealth
Said the Corporate skeleton
It's bad for your health

Said the Old Christ skeleton
Care for the Poor
Said the Son of God skeleton
AIDS needs cure

Said the Homophobe skeleton
Gay folk suck
Said the Heritage Policy skeleton
Blacks're outa luck

Said the Macho skeleton
Women in their place
Said the Fundamentalist skeleton
Increase human race

Said the Right-to-Life skeleton
Foetus has a soul
Said Pro Choice skeleton
Shove it up your hole

Said the Downsized skeleton
Robots got my job
Said the Tough-on-Crime skeleton
Tear gas the mob

Said the Governor skeleton
Cut school lunch
Said the Mayor skeleton
Eat the budget crunch

Said the Neo Conservative skeleton
Homeless off the street!
Said the Free Market skeleton
Use 'em up for meat

Said the Think Tank skeleton
Free Market's the way
Said the Saving & Loan skeleton
Make the State pay

Said the Chrysler skeleton
Pay for you & me
Said the Nuke Power skeleton
& me & me & me

Said the Ecologic skeleton
Keep Skies blue
Said the Multinational skeleton
What's it worth to you?

Said the NAFTA skeleton
Get rich, Free Trade,
Said the Maquiladora skeleton
Sweat shops, low paid

Said the rich GATT skeleton
One world, high tech
Said the Underclass skeleton
Get it in the neck

Said the World Bank skeleton
Cut down your trees
Said the I.M.F. skeleton
Buy American cheese

Said the Underdeveloped skeleton
We want rice
Said Developed Nations' skeleton
Sell your bones for dice

Said the Ayatollah skeleton
Die writer die
Said Joe Stalin's skeleton
That's no lie

Said the Middle Kingdom skeleton
We swallowed Tibet
Said the Dalai Lama skeleton
Indigestion's whatcha get

Said the World Chorus skeleton
That's their fate
Said the U.S.A. skeleton
Gotta save Kuwait

Said the Petrochemical skeleton
Roar Bombers roar!
Said the Psychedelic skeleton
Smoke a dinosaur

Said Nancy's skeleton
Just say No
Said the Rasta skeleton
Blow Nancy Blow

Said Demagogue skeleton
Don't smoke Pot
Said Alcoholic skeleton
Let your liver rot

Said the Junkie skeleton
Can't we get a fix?
Said the Big Brother skeleton
Jail the dirty pricks

Said the Mirror skeleton
Hey good looking
Said the Electric Chair skeleton
Hey what's cooking?

Said the Talkshow skeleton
Fuck you in the face
Said the Family Values skeleton
My family values mace

Said the NY Times skeleton
That's not fit to print
Said the CIA skeleton
Cantcha take a hint?

Said the Network skeleton
Believe my lies
Said the Advertising skeleton
Don't get wise!

Said the Media skeleton
Believe you me
Said the Couch-potato skeleton
What me worry?

Said the TV skeleton
Eat sound bites
Said the Newscast skeleton
That's all Goodnight


LA BALADA DE LOS ESQUELETOS

Dijo el esqueleto Presidencial
No firmaré el proyecto
Dijo el esqueleto Vocero
Sí lo harás

Dijo el esqueleto Representativo
Objeción
Dijo el esqueleto Corte Suprema
¿Qué esperabas?

Dijo el esqueleto Militar
Comprad bombas estrellas
Dijo el esqueleto Clase Alta
Hambread a las mamis solteras

Dijo el esqueleto Yahoo
Parad el arte obsceno
Dijo el esqueleto Derecha
Olvidaos del Corazón

Dijo el esqueleto Gnóstico
La Forma Humana es divina
Dijo el esqueleto Mayoría Moral
No, no lo es, es mía.

Dijo el esqueleto Buda
La compasión es riqueza
Dijo el esqueleto Corporación
Es mala para la salud

Dijo el esqueleto Viejo Cristo
Preocupaos de los pobres
Dijo el esqueleto Hijo de Dios
el SIDA necesita cura

Dijo el esqueleto Homófobo
Chupad a los gays
Dijo el esqueleto Patrimonio Nacional
Los negros no tienen suerte

Dijo el esqueleto Macho
Mujeres a su lugar
Dijo el esqueleto Fundamentalista
Multiplicad la raza humana

Dijo el esqueleto Derecho a la Vida
El feto tiene un alma
Dijo el esqueleto Pro Elección
Pásalo por tu agujero

Dijo el esqueleto Reducción
Los robots cogieron mi empleo
Dijo el esqueleto Mano Dura
Gas lacrimógeno a la plebe

Dijo el esqueleto Gobernador
Suprimid la merienda escolar
Dijo el esqueleto Alcalde
Mascad el presupuesto

Dijo el esqueleto Neoconservador
¡Sin techo, fuera de la calle!
Dijo el esqueleto Libre Mercado
Usadlos como carne

Dijo el esqueleto Grupo de Expertos
Liberad los mercados
Dijo el esqueleto Ahorro y Préstamo
Que pague el Estado

Dijo el esqueleto Chrysler
Pagad por ti y por mí
Dijo el esqueleto Fuerza Nuclear
y por mí por mí por mí

Dijo el esqueleto Ecológico
Mantened el cielo azul
Dijo el esqueleto Multinacional
¿Cuánto vales tú?

Dijo el esqueleto NAFTA
Enriqueceos, Libre Comercio,
Dijo el esqueleto Maquiladora
Deslomaos, salario bajo

Dijo el rico esqueleto GATT
Un mundo, alta tecno
Dijo el esqueleto Clase Baja
Que te den una buena

Dijo el esqueleto Banco Mundial
Cortad vuestros árboles
Dijo el esqueleto FMI
Comprad queso americano

Dijo el esqueleto Subdesarrollado
Enviadme arroz
Dijo el esqueleto Desarrollado
Vended vuestros huesos por un centavo

Dijo el esqueleto Ayatolá
Muere escritor muere
Dijo el esqueleto José Stalin
Eso no es mentira

Dijo el esqueleto Reino Medio
Nos tragamos el Tíbet
Dijo el esqueleto Dalai Lama
Cuidado con la indigestión

Dijo el esqueleto Coro Mundial
Es su destino
Dijo el esqueleto EE. UU.
Hay que salvar Kuwait

Dijo el esqueleto Petroquímico
Rugid bombas rugid
Dijo el esqueleto Psicodélico
Fumad un dinosaurio

Dijo el esqueleto de Nancy
Decid solamente No
Dijo el esqueleto Rasta
Chupa Nancy Chupa

Dijo el esqueleto Demagogo
No fuméis hierba
Dijo el esqueleto Alcohólico
Que se os pudra el hígado

Dijo el esqueleto Yonkie
¿Conseguiremos la dosis?
Dijo el esqueleto Big Brother
Cárcel a los sucios huevones

Dijo el esqueleto Espejo
¡Eh, buen mozo!
Dijo el esqueleto Silla Eléctrica
Eh, ¿qué se come hoy?

Dijo el esqueleto Entrevistas
Vete a la mierda en la cara
Dijo el esqueleto Valores de la Familia
Mi gas lacrimógeno valores familiares

Dijo el esqueleto NY Times
Eso no es apto para imprimirlo
Dijo el esqueleto CIA
¿Puedes repetirlo?

Dijo el esqueleto Transmisión en cadena
Creed mis mentiras
Dijo el esqueleto Publicidad
No os volváis sensatos

Dijo el esqueleto Medios
Creedme a mí
Dijo el esqueleto Teleadicto
¿Qué me preocupa?

Dijo el esqueleto TV
Comed bocados de sonidos
Dijo el esqueleto Noticiero
Es todo Buenas Noches
Versión de Ana Becciu

The Ballad of the Skeletons (1996)
Philip Glass: Teclados
Paul McCartney: Guitarra, Batería, Órgano Hammond, Maracas
Lenny Kaye: Bajo
Marc Ribot, David Mansfield: Guitarras
Allen Ginsberg: Recitado

Allen Ginsberg y Bob Dylan en la tumba de Jack Kerouac

martes, 11 de septiembre de 2012

Longa noite de pedra / Larga noche de piedra - Celso Emilio Ferreiro - España

Fotografía de Nicolás de Lekuona
No meio do caminho tinha una pedra
tinha una pedra no meio do caminho
tinha una pedra
no meio do caminho tinha una pedra.

(Carlos Drummond de Andrade)

LONGA NOITE DE PEDRA

O teito é de pedra.
De pedra son os muros
i as tebras.
De pedra o chan
i as reixas.
As portas,
as cadeas,
o aire,
as fenestras,
as olladas,
son de pedra.
Os corazós dos homes
que ao lonxe espreitan,
feitos están
tamén
de pedra.
I eu, morrendo
nesta longa noite
de pedra.


LARGA NOCHE DE PIEDRA

El techo es de piedra.
De piedra son los muros
y las tinieblas.
De piedra el suelo
y las rejas.
Las puertas,
las cadenas,
el aire.
las ventanas,
las miradas,
son de piedra.
Los corazones de los hombres
que a lo lejos esperan,
hechos están
también
de piedra.
Y yo, muriendo
en esta larga noche
de piedra.

Versión de Basilio Losada

sábado, 8 de septiembre de 2012

Bizia lo / La vida duerme - Xabier de Lizardi - España

Descanso - Daniel Vázquez Díaz
BIZIA LO
Otsail-erdi

Egur ezearen kea
goink du kolore:
egunaren atariruntz
zauri bat, gordiña,
odol-bearean uŕe.
Sakoneko lañoz gora
tontoŕak eluŕez:
itsasoa iduri,
ametsezko ontziez.

Bide-ertzean ez maŕubi
ez belar gizenik.
Otolorea, bakanka,
goiztxo kaŕaxika,
Udabeŕiari deika.
Or pago bat, lerden-aski,
igazko apaingaŕiak
(gaur orbel goŕiak)
oso yaregin nai-ezik,
nola baituten oi
nezkazar ezin-etsiak.
Ostobakandu-sasian
kabi bat, uts uŕatua...
Aŕu-bêtik eŕekak ots,
euriteak bulartua...

Basora naiz. An-or,
goldiozko ogean,
yoan-elurte gaitzaren
ondaŕak nabari;
kabidun usoak, ala
emazte zûŕaren
zapiak iduri.
Aritzak eundaka
aier zazkio goiari,
argo-lênenkia
egaŕi baitute,
arako uŕezko zauria
izanik ituŕi.
Oŕengatik daude
luze-luze egiñik,
artean oñak ilunik
azken-arbazta-begiez
udabeŕirako
ornitzen biziez.

O, zein aizen eder loa:
eriotzaren anaitzakoa:
bizitzazko urloa!...

LA VIDA DUERME
Mediado Febrero

Tiene el cielo color de humo de leña verde, y, hacia el atrio del día, tiene una herida fresca con oro en vez de sangre. Cumbres nevadas sobre la niebla del profundo: como si fuera un mar, y en él naves de ensueño.
No hay fresas en la orilla del camino, ni hay hierba jugosa. Hay una que otra flor de árgoma estridente que, por anticipado, llama a la primavera. Hay un haya gallarda, que no suelta del todo sus galas, las de antaño, hojas resecas hoy; como las solteronas duras de resignar. En el zarzal sin hojas, roto, vacio, un nido. En la barranca honda un torrente resuena, que hinchó el largo llover.
Llego al bosque. Esparcidos sobre el musgoso lecho, restos de la reciente gran nevada semejan palomas anidadas o ropas a secar de hacendosa mujer. Cientos de robles tienden al cielo su deseo sedientos, anhelando las primicias de la luz cuya fuente es aquella herida hecha de oro. Por eso se los ve tan tendidos y largos, que, a favor de las yemas de sus ramillas últimas, y aún en sombra los pies, para la primavera van absorbiendo vida.
¡Qué hermoso eres, oh sueño! ¡Qué hermoso, pretendido hermano de la muerte: tú, remanso de vida!...

Versión de Xabier de Lizardi

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tot l'enyor de demà / Todo el recuerdo de mañana - Joan Salvat-Papasseit - España

Ràfols Casamada
TOT L'ENYOR DE DEMÀ
A Marià Manent
Ara que estic al llit
malalt,
estic força content.
- Demà m'aixecaré potser,
i heus aquí el que m'espera:

Unes places lluentes de claror,
i unes tanques amb flors
sota el sol,
sota la lluna al vespre;
i la noia que porta la llet
que té un capet lleuger
i duu un davantalet
amb unes vores fetes de puntes de coixí,
i una rialla fresca.

I encara aquell vailet que cridarà el diari,
i qui puja els tramvies
i els baixa,
tot corrent.

I el carter,
que si passa i no em deixa cap lletra m'angoixa
perquè no sé el secret
de les altres que porta.

I també l'aeroplà
que em fa aixecar el cap
el mateix que em cridés una veu d'un terrat.

I les dones del barri,
matineres,
qui travessen depressa en direcció al mercat
amb sengles cistells grocs,
i retornen
que sobreïxen les cols,
i a vegades la carn,
i d'un altre cireres vermelles.

I després l'adroguer,
qui treu la torradora del cafè
i comença a rodar la maneta,
i qui crida les noies
i els diu: - Ja ho té tot?
I les noies somriuen,
amb un somriure clar,
que és el biaume que surt de l'esfera que ell volta.

I tota la quitxalla del veïnat
qui mourà tanta fressa perquè serà dijous,
i no anirà a l'escola.

I els cavalls assenyats,
i els carreters dormits
sota la vela amb punxa,
que dansa en el seguit de les roderes.

I el vi que tants dies no he begut.

I el pa,
posat a taula.
I l'escudella rossa,
fumejant.

I vosaltres amics,
perquè em vindreu a veure
i ens mirarem feliços.

Tot això bé m'espera,
si m'aixeco,
demà.
Si no em puc aixecar,
mai més,
heu's-aquí el que m'espera:

- Vosaltres restareu,
per veure el bo que és tot:
i la Vida
i la Mort.



TODO EL RECUERDO DE MAÑANA
A Marià Manent
Ahora que estoy en la cama
enfermo,
estoy bastante contento.
-Mañana me levantaré
y he aquí lo que me espera:

Unas plazas resplandecientes de luz,
y unas verjas con flores
bajo el sol,
bajo la luna al anochecer;
y la chica que trae la leche
que tiene una cabecita ligera
y lleva un delantalillo
con un dobladillo hecho de punto de encaje,
y una risa fresca.

Y también aquel chiquillo que voceará el periódico,
y que sube a los tranvías
y baja
corriendo.

Y el cartero
que si pasa y no me deja ninguna carta me angustia
porque no sé el secreto
de las otras que lleva.

Y también el aeroplano
que me hará alzar la cabeza
lo mismo que si me llamara una voz desde una terraza.

Y las mujeres del barrio
madrugadoras
que cruzan deprisa en dirección al mercado
con sendas cestas amarillas,
y vuelven
que rebosan las coles,
y a veces la carne,
y de otro las cerezas rojas.

Y después el tendero,
que saca la tostadora de café
y empieza a dar vueltas a la manivela,
y que llama a las muchachas
y les dice: -¿Ya lo tiene todo?
Y las chicas sonríen
con una sonrisa clara,
que es el bálsamo que sale de la esfera a que él da vueltas.

Y toda la chiquillería del vecindario
que armará tanto ruido porque será jueves
y no irá a la escuela.

Y los caballos sensatos
y los carreteros dormidos
bajo la vela en punta
que danza siguiendo las rodadas.

Y el vino que hace tantos días que no he bebido.

Y el pan,
sobre la mesa.
Y la sopa rubia,
humeante.

Y vosotros, amigos,
porque vendréis a verme
y nos miraremos felices.

Todo eso me espera,
si me levanto
mañana.
Si no me puedo levantar
nunca más,
he aquí lo que me espera:

-Vosotros permaneceréis,
para ver lo bueno que es todo:
y la Vida
y la Muerte.

Versión de Enric Sullá

domingo, 2 de septiembre de 2012

Mientras desciende el sol... - Félix Grande - España

Sin título - Lyonel Feininger
Mientras desciende el sol, lento como la muerte,
observas a menudo esa calle donde está la escalera
que conduce a la puerta de tu guarida. Dentro
se encuentra un hombre pálido, cumplida ya, remota
la mitad de su edad; fuma y se asoma
hacia la calle desviada; sonríe solitario
a este lado de la ventana, la famosa frontera.

Tú eres ese hombre; una hora larga llevas
viendo tus propios movimientos,
pensando desde fuera, con piedad,
las ideas que en el papel pacientemente depositas;
escribiendo, como fin de una estrofa,
que es muy penoso ser, así, dos veces,
el pensarse pensando,
la vorágine sinuosa de mirar la mirada,
como un juego de niños que tortura, paraliza, envejece.

La tarde, casi enferma de tan lejana,
se sumerge en la noche
como un cuerpo harto ya de fatiga, en el mar, dulcemente.
Cruzan aves aisladas el espacio de color indeciso
y, allá al final, algunos caminantes pausados
se dejan agostar por la distancia; entonces
el paisaje parece un tapiz misterioso y sombrío.

Y comprendes, despacio, sin angustia,
que esta tarde no tienes realidad, pues a veces
la vida se coagula y se interrumpe, y nada entonces
puedes hacer contra ello, más que sufrir un sufrimiento
desorientado y perezoso, una manera de dolor marchito,
y recordar, prolijamente,
algunos muertos que fueron desdichados.

La poesía de Félix Grande (Mérida, Badajoz, 1937) no carece de preocupaciones éticas, pero en ella importa más la búsqueda de novedades expresivas, que a menudo permiten, por ejemplo, la convivencia de una metáfora surrealista con una frase hecha. En su obra (extensa, premiada y recogida en el volumen Biografía, de 1986, aunque reeditado tres años después) destacan Las piedras (1964), Música amenazada (1966), Blanco Spirituals (1967) y el lírico erotismo de Las Rubáiyátas de Horacio Martín (Premio Nacional de Literatura en 1978). FRANCISCO RICO