Silvia Pérez Cruz

miércoles, 31 de marzo de 2010

Fábulas/ 13 - El Mono piensa en ese tema - Augusto Monterroso - Guatemala

Escritor
¿Por qué será tan atractivo -pensaba el Mono en otra ocasión, cuando le dio por la literatura- y al mismo tiempo como tan sin gracia ese tema del escritor que no escribe, o el del que se pasa la vida preparándose para producir una obra maestra y poco a poco va convirtiéndose en mero lector mecánico de libros cada vez más importantes pero que en realidad no le interesan, o el socorrido (el más universal) del que cuando ha perfeccionado un estilo se encuentra con que no tiene nada que decir, o el del que entre más inteligente es, menos escribe, en tanto que a su alrededor otros quizá no tan inteligentes como él y a quienes él conoce y desprecia un poco publican obras que todo el mundo comenta y que en efecto a veces son hasta buenas, o el del que en alguna forma ha logrado fama de inteligente y se tortura pensando que sus amigos esperan de él que escriba algo, y lo hace, con el único resultado de que sus amigos empiezan a sospechar de su inteligencia y de vez en cuando se suicida, o el del tonto que se cree inteligente y escribe cosas tan inteligentes qie los inteligentes se admiran, o el del que ni es inteligente ni tonto ni escribe ni nadie conoce ni existe ni nada?

Fábulas/ 14 - Monólogo del Bien - Augusto Monterroso - Guatemala

Caín y Abel - José Vergara
Las cosas no son tan simples -pensaba aquella tarde el Bien- como creen algunos niños y la mayoría de los adultos.
Todos saben que en ciertas ocasiones yo me oculto detrás del Mal, como cuando te enfermas y no puedes tomar un avión y el avión se cae y no se salva ni Dios; y que a veces, por lo contrario, el Mal se esconde detrás de mí, como aquel día en que el hipócrita Abel se hizo matar por su hermano Caín para que éste quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse jamás.
Las cosas no son tan simples.

Microrrelatos/ 7 - La vida en común - Augusto Monterroso - Guatemala

El matrimonio romano
Alguien que a toda hora se queja con amargura de tener que soportar su cruz (esposo, esposa, padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía, hermano, hermana, hijo, hija, padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, suegro, suegra, yerno, nuera) es a la vez la cruz del otro, que amargamente se queja de tener que sobrellevar a toda hora la cruz (nuera, yerno, suegra, suegro, hijastra, hijastro, madrastra, padrastro, hija, hijo, hermana, hermano, tía, tío, abuela, abuelo, madre, padre, esposa, esposo) que le ha tocado cargar en esta vida, y así, de cada quien según su capacidad y a cada quien según sus necesidades.

viernes, 26 de marzo de 2010

Hijo de la luz y de la sombra - Miguel Hernández - España

Dibujo y dedicatoria de Antonio Buero Vallejo - 'Para Miguel Hernández, en recuerdo de nuestra amistad de la cárcel - Antonio Buero'I

( Hijo de la sombra )

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada del sol adonde quieres,
con un sólido impulso, con una luz suprema,
cumbre de las montañas y los atardeceres.

Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.

El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.
Como una tempestad de enloquecidos lechos,
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.

Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,
la visible ceguera puesta sobre quien ama;
ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,
ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.

La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.

El hijo está en la sombra que acumula luceros,
amor, tuétano, luna, claras oscuridades.
Brota de sus perezas y de sus agujeros,
y de sus solitarias y apagadas ciudades.

El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,
y a su origen infunden los astros una siembra,
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.

Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.

II

( Hijo de la luz )

Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.

Centro de claridades, la gran hora te espera
en el umbral de un fuego que al fuego mismo abrasa:
te espero yo, inclinado como el trigo a la era,
colocando en el centro de la luz nuestra casa.

La noche desprendida de los pozos oscuros,
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
Y tú te abres al parto luminoso, entre muros
que se rasgan contigo como pétreas matrices.

La gran hora del parto, la más rotunda hora:
estallan los relojes sintiendo tu alarido,
se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,
y el sol nace en tu vientre, donde encontró su nido.

El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.

Las sombras y las ropas sin población, desiertas,
se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,
que en nuestra casa pone de par en par las puertas,
Y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.

¡Ay, la vida: qué hermoso penar tan moribundo!
Sombras y ropas trajo la del hijo que nombras.
Sombras y ropas llevan los hombres por el mundo.
Y todos dejan siempre sombras: ropas y sombras.

Hijo del alba eres, hijo del mediodía.
Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas,
mientras tu madre y yo vamos a la agonía,
dormidos y despiertos con el amor a cuestas.

Hablo, y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.
Con espliego y resinas perfumo tu aposento.
Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.

III

( Hijo de la luz y la sombra )

Tejidos en el alba, grabados, dos panales
no pueden detener la miel en los pezones.
Tus pechos en el alba: maternos manantiales,
luchan y se atropellan con blancas efusiones.

Se han desbordado, esposa, lunarmente tus venas,
hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.
Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas,
tú toda una colmena de leche con espuma.

Es como si tu sangre fuera dulzura toda,
laboriosas abejas filtradas por tus poros.
Oigo un clamor de leche, de inundación, de boda
junto a ti, recorrida por caudales sonoros.

Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.

Para siempre fundidos en el hijo quedamos:
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:
en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos,
en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.

Los muertos, con un fuego congelado que abrasa,
laten junto a los vivos de una manera terca.
Viene a ocupar el hijo los campos y la casa
que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca.

Haremos de este hijo generador sustento,
y hará de nuestra carne materia decisiva
donde asienten su alma, las manos y el aliento,
las hélices circulen, la agricultura viva.

Él hará que esta vida no caiga derribada,
pedazo desprendido de nuestros dos pedazos,
que de nuestras dos bocas hará una sola espada
y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos.

No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia
y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.
Porque la especie humana me han dado por herencia,
la familia del hijo será la especie humana.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

sábado, 20 de marzo de 2010

Circe - Claribel Alegría - Nicaragua-El Salvador

Circe intenta seducir a Ulises - Edmund DulacCirce es mi nombre
me llaman bruja
y maga
y hechicera.
Amo el mar
la furia del mar
contra las rocas
y sus acantilados
tenebrosos.
Nunca amé a un mortal
ni siquiera a Ulises
pude amar.
Me gusta lo fugaz:
la chispa
y no la hoguera
el encuentro fortuito
sin adioses.
Fui siempre fiel a mi destino
me impulsaba
jugaba con los hombres
caían aturdidos
en mis redes
los convertía en bestias
los volvía a su forma
y seguían amándome
y tejían guirnaldas para mí.
Me cansé de mi juego
era pueril
los expulsé a todos
de una vez
me quedé sin esclavas
ni efebos
sin bestias
sola
en mi isla sepulcral
yo sola frente al mar
con los alisios
condenada a mí misma
y a la paz.
Mis recuerdos son tersos
tengo dura y vacía
la mirada
mirada de gaviota
y de albatros.
Quizá si hubiese amado
algún dardo heriría mi memoria.

Pan - Claribel Alegría - Nicaragua-El Salvador

Pan y Siringa - Jean François de TroyPan
el más feo de los dioses
el de patas de cabra
y cola
y cuernos
por feo no entraste
en el Olimpo
vivías en Arcadia
guardando rebaños
y colmenas
y celebrando orgías
con las ninfas.
Seductor de Selene
compañero de Eco
en una cueva
y mago del oráculo
y la flauta.
Por humilde te quiero
por tu ocio
por tus gritos salvajes
si se atrevía alguien
a interrumpir tu siesta
porque eres casi humano
y te siento más cerca
único entre los dioses
que conoció la muerte.

jueves, 18 de marzo de 2010

Descubrimiento de Buenos Aires - Pablo Antonio Cuadra - Nicaragua

La Boca, barrio de Buenos Aires
A ojo de pájaro Buenos Aires es una estrella caída.
Una inmensa estrella blanca que tropezó con el alba.

Buenos Aires en la noche toca el piano de cola del río
y es una ciudad de negro que canta un tango.

        (El general San Martín me presta su espada
        para abrir las hojas de esta estrella de emigrante.)

Con aire de albañiles adoloridos
poetas de gris escriben casas tras de casas
y sus rebaños de piedra avanzan a los pastos de la Pampa.

        (Yo recorro durante muchos años la calle Corrientes
        preguntando por el estrecho de Magallanes.)

En la calle Florida
toda Europa me da la mano
y en ella he conocido las mujeres de la Biblia
y de Checoslovaquia.

Ahora resulta que yo he soñado con Buenos Aires
y no sé cuál ciudad es la verdadera.
Ignoro
si éste es el Sur donde Rubén hablaba de Mitre.
En la avenida de Mayo el Sur está lleno de mujeres
y sólo en noviembre, en mi patria, tantos ojos fugaces
cruzan el hemisferio celeste.

        (¡Atiéndeme, muchacha! Soy forastero.
        Unos versos de Borges y de Molinari
        me han extraviado.)

Pensé que Buenos Aires era una diosa nocturna de caderas italianas
arrecostada en la ventana rota de la Cruz del Sur.
Pensé que podía entenderme contigo
lejana criolla de la milonga
pero todos los argentinos están ahora tristes
consumiendo en pequeñas tazas un tango entre dientes.

(Recuerdo una joven porteña -Isolina-, era delgada
como las muchachas que soñó Keats; recuerdo
su barbilla pecosa, imperativa, y su voz filosófica.
Hubiera
logrado conocer a Buenos Aires, me hubiera
amado Buenos Aires a través de sus ojos,
si acepto su reto de hablar sobre Emanuel Kant.)

        Ahora desvalido, evoco
        su candorosa pedantería. Amo
        a Gardel. Bajo el puerto
        detrás de sus últimos lamentos.
      Pronuncio la ll con una intensidad
      desesperada y mortal.

                          ¡Buenos Aires!
¡Ciudad voluntariamente aburrida,
fervorosa ciudad de la melancolía!
¡Madona de los siete barrios
coronada de palomas
oigo tu bandoneón
y veo en la tarde a los últimos pájaros emigrantes
empollando sus huevos
en los tejados negros!

        Si yo pudiera morir fuera de mi patria
        moriría en Buenos Aires.

martes, 16 de marzo de 2010

QUIJOTESCAS/12 - Vencidos... - León Felipe - España

Don QuijotePor la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar...
va cargado de amargura...
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar...
va cargado de amargura...
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar...

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
va cargado de amargura...
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura
en horas de desaliento así te miro pasar...
y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo
pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...

viernes, 12 de marzo de 2010

Fragmento de La hoja roja - Miguel Delibes - España

Miguel Delibes

La jubilación, dice un amigo de don Eloy, es como la hoja roja del librillo de papel de fumar, que te avisa de que estás llegando al final, en este caso al final de la vida. El viejo Eloy se jubila y cierra así la última vía de escape a su gris existencia. Don Eloy es viudo, y vive en un pisito humilde con la única compañía de la Desi, la criada, una muchacha de pueblo a la que la ciudad todavía le viene grande, aunque pone todo de su parte para aprender de sus amigas, otras chicas de servicio, y adquirir ese aire de ser "de la capital" que envidia y desea para ella. Don Eloy está muy solo. Su hijo, notario en Madrid, le mantiene permanantemente apartado de su vida; el abuelo no tiene sitio en la alta sociedad que frecuenta con su elegante mujer. Su amigo Isaías es el único superviviente de su pandilla de juventud, y con él recuerda una y otra vez el pasado, contradiciéndose ambos a veces hasta la exasperación. La sociedad fotográfica, a la que ha pertenecido y en la que tan buenos ratos ha pasado, también corre con los tiempos modernos dejándole atrás....En cuanto a la Desi, su vida gira en torno a su novio del pueblo, el Picaza, muchacho turbio donde los haya, famoso por sus prontos, que ha venido a hacer la mili y que con sus andares chuecos y su mirada torva, la tiene trastornada de pasión...

Miguel Delibes

Miguel Delibes Setién, académico de la R.A.E., Premio Cervantes 1993, figura fundamental de la literatura española del siglo XX, lenguaje limpio, transparente, cervantino, acaba de fallecer esta mañana en su casa de Valladolid a los 89 años. Descanse.


Un escritor descomunal. Sin salir de Valladolid llegó al último rincón del mundo". (Mario Camus)

Pertenece a ese linaje de escritores que mejor definen la fusión del talento y la honradez. Sus novelas enlazan con la gran tradición realista sin dejar por ello de indagar en nuevas fórmulas. Es uno de los escritores españoles que con mejor pulso nos han contado la realidad de Castilla en la segunda mitad del siglo XX, sobre todo en sus aspectos más sombríos y desolados.
(José Manuel Caballero Bonald)

Era uno de los últimos grandes clásicos todavía vivos y ahora sólo nos queda Juan Marsé como escritor de esa envergadura. En autores como Delibes hablar de una sola obra es absurdo, los lectores deben juzgarlo por el conjunto de su trabajo, acumulado por la sedimentación del tiempo y los libros. Es su obra total la que permanece.
(Arturo Pérez-Reverte)

Estaba ensimismado y solito, le estuve observando y pensé en acercarme y decirle que le admiraba y que había leído sus libros, pero entonces -y ahora- era muy tímido y no me atreví.
(Juan Marsé, que encontró a Delibes en los años sesenta sentado en un café del boulevard Saint Germain de París)

Uno de los últimos clásicos de la literatura española, con una obra enorme y variada, basada en su pensamiento de vida y en su filosofía de existencia, en los que paisajes y personas conformaban su fuerte. Me fascinó de modo especial uno de los libros más bonitos de la Historia de la Literatura universal, y de los más intensos como es el mundo de El Camino.
(Luis Mateo Díez)

Delibes trata la crueldad como categoría estética, con el objeto de hacer partícipe al lector del sufrimiento del personaje. (Francisco Umbral en 1993)

"Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales." Miguel Delibes

Miguel Delibes, segundo por la izquierda sobre el carro junto a su padre, con sus hermanos y primos, en Molledo (Valle de Iguña) en 1923 - Publicada por el Diario Montañés (13-03-2010)
Carta enviada por Miguel Delibes a la alcaldesa de Molledo (Valle de Iguña) para agradecer su propuesta de nombramiento de Hijo Adoptivo

Para mí Molledo ha sido desde niño pueblo de culto y refugio seguro. Amo a Molledo y a Molledo acudí cuando por alguna razón me vi obligado a salir de la vieja Castilla. En Molledo nació y murió mi padre (en el mismo día, 6 de agosto, con 80 años de diferencia), está enterrado mi hermano José Ramón y ha encontrado siempre un paño de lágrimas la familia Delibes. Viví en él mi infancia y cuatro o cinco veranos de mi adolescencia. Fui feliz siempre. Me entusiasmaba el paisaje, la vida del valle de Iguña de la que me sentía parte. En mi novela "El camino" quedó inmortalizado y hoy lo conocen en las cinco partes del mundo. A lo largo de mi vida, hasta que enfermé, no dejaba pasar un solo año sin recalar unos días por allí. En fin ¿qué más podría decir que demuestre mi amor por su pueblo? De ahí mi alegría y mi esperanza.
Saludos a todos los convecinos y un abrazo global para todo el término.


Ilustración del propio Miguel Delibes para una edición americana de El Camino - Publicada por El Diario Montañés (13-03-2010)

Nota:
El abuelo de Miguel Delibes, Frédéric Delibes, francés, fue contratado por el ingeniero inglés William Atkinson para los trabajos del trazado de la línea de ferrocarril Santander-Alar del Rey en su calidad de carpintero especializado y casó con una paisana de Molledo.

domingo, 7 de marzo de 2010

QUIJOTESCAS/11 - Do sublime cerebro de Cervantes - Eduardo Pondal - España

Delirios de Don AlonsoDo sublime cerebro de Cervantes,
Despóis d´un soño aspérrimo e ferreño,
Armado d´unhas armas rutilantes,
Un fantasma surgío, alto e cenceño.
¡Parto estupendo!—o siglo irreverente
E o fantasma sublime se miraron;
Admirándose os dous; —e frente a frente,
Con maravilla os dous se contempraron.
Absorto d´estupor, o siglo rudo
Escramóu: —¿Quén hé este gigantéo...?
E o fantasma, chocando lanza e escudo,
Dixo airado: —¿Quén hé este pigméo...?

miércoles, 3 de marzo de 2010

Conversación tensa - Roque Dalton - El Salvador

Los enemigos¿Qué hacer si sus peores enemigos
son infinitamente mejores
que usted?

Eso no sería nada. El problema surge
cuando los mejores amigos
son peores que usted.

Lo peor es tener sólo enemigos.
No. Lo peor es tener sólo amigos.

Pero, ¿quién es El Enemigo?
¿Usted o sus enemigos?

Hasta la vista,
amigo.

martes, 2 de marzo de 2010

No, no siempre fui tan feo - Roque Dalton - El Salvador

El retrato de Dorian GrayLo que pasa es que tengo una fractura en la nariz
que me causó el tico Lizano con un ladrillo
porque yo decía que evidentemente era penalty
y él que no y que no y que no
nunca en mi vida le volveré a dar la espalda a un futbolista tico
el padre Achaerandio por poco se muere del susto
ya que al final había más sangre que en un altar azteca
y luego fue Quique Soler que me dio en el ojo derecho
la pedrada más exacta que cabe imaginarse
claro que se trataba de reproducir la toma de Okinawa
pero a mí me tocó ruptura de la retina
un mes de inmovilización absoluta (¡a los once años!)
visita al doctor Quevedo en Guatemala y al doctor
Bidford que usaba una peluca colorada
por eso es que en ocasiones bizqueo
y que al salir del cine parezco un drogadicto desvelado
la otra razón fue un botellazo de ron
que me lanzó el marido de María Elena
en realidad yo no tenía ninguna mala intención
pero cada marido es un mundo
y si pensamos que él creía que yo era un diplomático argentino
hay que dar gracias a Dios
la otra vez fue en Praga nunca se supo
me patearon cuatro delincuentes en un callejón oscuro
a dos cuadras del Ministerio de Defensa
a cuatro cuadras de las oficinas de la Seguridad
era víspera de la apertura del Congreso del Partido
por lo que alguien dijo que era una demostración contra el Congreso
(en el Hospital me encontré con otros dos delegados
que habían salido de sus respectivos asaltos
con más huesos rotos que nunca)
otro opinó que fue un asunto de la CIA para cobrarse mi escapatoria de la cárcel
otros más que una muestra de racismo antilatinoamericano
y algunos que simplemente las universales ganas de robar
el camarada Sóbolev vino a preguntarme
si no era que yo le había tocado el culo a alguna señora acompañada
antes de protestar en el Ministerio del Interior
en nombre del Partido Soviético
finalmente no apareció ninguna pista
y hay que dar gracias a Dios nuevamente
por haber continuado como ofendido hasta el final
en una investigación en la tierra de Kafka
en todo caso (y para lo que me interesa sustentar aquí)
los resultados fueron
doble fractura del maxilar inferior
conmoción cerebral grave
un mes y medio de hospital y
dos meses más engullendo licuado hasta los bistecs
y la última vez fue en Cuba
fue cuando bajaba una ladera bajo la lluvia
con un hierro M-52 entre manos
en una de esas salió de no sé donde un toro
yo me enredé las canillas en la maleza y comencé a caer
el toro pasó de largo pero como era un gran huevón
no quiso volver para ensartarme
pero de todos modos no fue necesario porque
como les iba contando yo caí encima del hierro
que no supo hacer otra cosa que rebotar como una revolución en África
y me partió en tres pedazos el arco cigomático
(muy importante para la resolución estética de los pómulos)

Eso explica por lo menos en parte mi problema.